¡Sitio recomendado!

Posted in Links Recomendados with tags on abril 14, 2017 by elcaminoangosto

Doy gracias a Dios por tantos buenos sitios en Internet que procuran traer luz e instrucción a nuestro mundo que está en la oscuridad del error y la ignorancia. Recién supe de uno en particular, en el cual encontré mucha información útil y en un formato apropiado para el estudio personal o en grupo por medio de presentaciones o “slides”.

Espero que les sea de mucha bendición como lo está siendo para mí. Pueden visitar el sitio haciendo click en la siguiente imagen

Echaré la red

 

Reportaje desde Kuala Lumpur

Posted in Reflexiones on marzo 21, 2017 by elcaminoangosto

Publiqué esto hace 7 años y considero que todavía puede ser útil.

El Camino Angosto

Torres Petronas – Kuala Lumpur

Hace un tiempo traduje y publiqué un reportaje sobre cierta iglesia que está realizando una labor muy notoria, una iglesia que predica las Doctrinas de la Gracia sin compromisos y que está trabajando fuertemente por medio de otros ministerios para ayudar a la restauración de iglesias débiles y al plantamiento de iglesias fuertes en doctrina y en práctica. Esa iglesia es Capitol Hill Baptist Church, una iglesia grande en Estados Unidos y el reportaje se llamaba: “De regreso al Calvinismo

Ahora quiero compartir mi reportaje personal sobre una iglesia que podría parecernos insignificante en tamaño, pero que también es una iglesia ejemplar. Una iglesia que, según lo que yo pude observar, cumple de manera excelente con la definición que diera aquel antiguo escritor bautista del siglo 19, J.M. Pendleton:

“En respuesta a la pregunta, ¿Qué es una iglesia? debe decirse: Una iglesia es una congregación de discípulos de…

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SE BUSCAN: PREDICADORES APASIONADOS

Posted in Pastoral, Reflexiones with tags , , , on febrero 21, 2017 by elcaminoangosto

Puede leer el artículo original en inglés >>>>>> AQUI  <<<<<<

Se cuenta una historia sobre un joven nervioso que una vez vino al panel de selección de un ministerio Metodista. Durante la entrevista, este tímido muchacho aprovechó la oportunidad para explicar que no era tan dotado como para encender el río Támesis. Uno de los entrevistadores, el Dr. W E Sangster, le respondió con estas palabras: “Mi querido joven, no estoy interesado en saber si usted puede encender el río Támesis. Lo que yo deseo saber es esto: ¿Si yo lo levanto a usted por el cuello y lo lanzo en el Támesis se escuchará el sonido que hace un metal ardiente al caer en el agua?” En pocas palabras, estos entrevistadores lo que buscaban era, como algo de primera importancia, no era hombres con gran conocimiento o habilidades, sino hombres ardiendo por la verdad de la palabra de Dios. Ellos querían predicadores con peso en sus almas.

Creo que es obvio que esta es una de las grandes necesidades de nuestro tiempo, para todos los que tienen en el corazón el anhelo de prosperidad para la iglesia militante. No hay escasez de hombres que llevan el título de Pastor, Reverendo, Obispo, Evangelista, etc., porque se producen en serie en los Colegios bíblicos y Seminarios como se reproducen los folletos en una imprenta. Nunca en la historia de la iglesia hemos tenido en nuestros púlpitos tantos Bas, BThs, Mas, PhDs, etc. Sin embargo, tenemos también que admitir que muy pocos de estos harían algún ruido si los lanzamos al Támesis. El Profesionalismo está a la orden del día. Los hombres preparan sus sermones con la misma frialdad con la que preparaban sus asignaciones en la Universidad, y se quedan satisfechos cuando en lugar de una calificación de 100, al final del culto obtienen un “Gracias Pastor por ese maravilloso sermón”.

Obviamente, se necesita hacer algo para arreglar esta situación, porque ninguna iglesia se levantará más alto que su púlpito. A la actitud de gente moribunda que prevalece en las bancas se le puede seguir el rastro hasta la tibieza que hay en el púlpito. Es la falta de convicción bíblica sólida en el púlpito, lo que ha engendrado la casi total ausencia de disposición en las bancas. Si esto es cierto, entonces todos nuestros esfuerzos para restaurar el Cristianismo bíblico en las bancas será en vano si no removemos la enfermedad del púlpito. Si cada Domingo, lo que sale de la boca del predicador es tan frío como lo que sale de un congelador, entonces ¿cómo podemos esperar que la iglesia esté  la temperatura de las exigencias de Dios?

Necesitamos comenzar por afirmar que tomar un texto de las Escrituras y luego dar vueltas sobre él de manera monótona sobre un tema religioso relacionado con el texto NO es predicar – o por lo menos no lo es en el sentido bíblico. Lean los mensajes que entregaron los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles en el Nuevo Testamento y verán si no se sienten animados. Estos hombres estaban profundamente afectados por la palabra de Dios y no hay duda de ello. Ellos no solamente conocían el asunto del cual predicaban, ¡ellos lo sentían! Para ellos, la predicación era mucho más que un intento en el arte de la comunicación; era una forma de aliviar su propia carga. Ellos sabían algo de lo que experimentó el profeta Jeremías cuando dijo:

“Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.” (Jeremías 20.9)

El Dr. Martyn Lloyd-Jones hace notar esto a partir de los escritos del apóstol Pablo. Se imagina a alguien diciendo: “Si usted tiene verdadera preparación académica no estará animado; solo estará dignificado. Leerá un gran tratado en quietud y sin ninguna pasión”. ¡Sin lugar a dudas! Y  luego responde: “¡Eso es apagar el Espíritu! El apóstol Pablo quebranta algunas de las reglas gramaticales; interrumpe su propio argumento. Esto es por causa del fuego. Somos tan decorosos, tan controlados, hacemos todo con tanta decencia que ¡no hay vida, no hay calor, no hay poder!  Pero eso no corresponde al Cristianismo del Nuevo Testamento” – (The Christian Warfare).

Si este “ronquido articulado” (como lo llama Charles Haddon Spurgeon) no es predicar, hablando bíblicamente, entonces ¿qué es predicar? Permítanme citar al Dr. Lloyd Jones de nuevo, quien, en respuesta a esta pregunta dice: “Predicar es lógica ardiente” Razonamiento elocuente… Es teología en fuego… Predicar es la teología que proviene de un hombre que está encendido. (La Predicación y los Predicadores). Y a esta definición, respondemos con un fuerte ¡Amén!

Esta definición inevitablemente implica que las verdades que manejamos están diseñadas para ser una carga y una pasión en el predicador. Podemos perdonar a un hombre que habla sobre el clima, si provoca sueño en la audiencia, pero el predicador está tratando con asuntos de la vida eterna y la muerte eterna. ¿Cómo podemos hablar del Dios viviente, de la trágica caída del hombre, de la gloriosa redención en Cristo, del poder omnipotente del Espíritu Santo, de la iglesia de los redimidos comprados por sangre, las glorias del Cielo y los tormentos del infierno sin que al menos nos tiemblen los labios? Esta es la verdad de Dios que hizo a los profetas, apóstoles, evangelistas y reformadores, arder y brillar donde quiera que estuvieron.

Sin embargo, es necesario aclarar con gran énfasis que a menos que el Espíritu Santo haga arder estas verdades en nuestro ser, podemos conocerlas pero carecer de ese sentido de asombro. Dos predicadores pueden predicar sermones con excelente teología en ellos; en uno puedes sentir que proviene de un congelador, mientras que en el otro tu corazón se derrite y te sientes movido en lo profundo de tu ser. Estoy persuadido que la diferencia radica en el estudio [oficina]. Para el primero el estudio es una fábrica donde ser arma el sermón; para el otro, el estudio es el vientre en el cual se concibe un sermón con el auxilio del Espíritu Santo.

El ejemplo del gran evangelista, George Whitefield es digno de mención. “Whitefield pasaba horas de cada día de rodillas con la Palabra de Dios abierta delante de él, y era a partir de la cámara de audiencia del Cielo que partía para predicar esas maravillosas palabras de poder, que movieron las almas de la multitud. Estas verdades eternas entonces pasaron por él mucho más allá de su intelecto, tomaron posesión del hombre completo, y no podía entonces evitar hablar con ternura y santa sinceridad, porque había visto luz en la luz de Dios, y el mundo espiritual se iluminaba con luz alrededor de él” (Hezekiah Harvey – The pastor)

Si queremos que vuelva la predicación bíblica poderosa a nuestros púlpitos, necesitaremos una reforma en esos cuartos u oficinas que llamamos estudios. Necesitaremos aprender a ver nuestros estudios como el lugar donde nos encontramos con Dios para recibir una palabra para Su pueblo. Entonces, necesitaremos comenzar las preparaciones de nuestro sermón con un espíritu devocional, derramado sobre las Sagradas Escrituras

“hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (II Pedro 1.19).

Sí, tenemos que evitar levantarnos apuradamente hacia el púlpito hasta que el mensaje y el mensajero sean uno, unidos como con soldadura por la Antorcha de Dios – el Espíritu Santo. Entonces, y solo entonces, seremos predicadores con peso en el alma preocupados por proclamar “la carga del Señor” a un mundo enfermo de pecado.

No debemos rendirnos nunca en lo que se refiere al entrenamiento ministerial. Ni tenemos que engañarnos pensando que los comentarios, las concordancias, los lexicones, etc., son extras de las cuales podemos prescindir y dejarlas que acumulen polvo. No, tenemos que estar agradecidos por todas estas herramientas. Pero recordemos las palabras de J.W. Alexander:

“Ningún hombre puede ser un gran predicador si no tiene un gran sentimiento” (Thoughts on Preaching). Así que, no dependamos solamente de nuestro entrenamiento preparatorio y de las ayudas bíblicas. Más bien, seamos como aquel antiguo Elías y volvámonos al Señor en oración para aquello que solamente Él puede darnos – fuego celestial.

¡Oh, que nuestros estudios/oficinas puedan levantarse en la oración de Elías, como estoy seguro que ocurría en los días de la Reforma!

Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. (I Reyes 18.36-37). ¡Amén!

[Este artículo, con algunos pequeños cambios editoriales fue reproducido de la revista canadiense The Gospel Witness de Julio de 1994. Fue reproducido por la ahora extinta revista: Reformation Africa South, donde la publiqué primero. Un amigo, Andre Pinard, me la envió y la publicó en Facebook. Cuando lo leí, me sorprendía con agrado de que ese mismo sentir tenía hace 23 años. Mis convicciones no han cambiado y por eso pensé hacer un post en mi blog dándole un poco de vida extra. Espero que bendiga muchas más personas]

 

¿Cómo saber si soy convertido de verdad?

Posted in Reflexiones on febrero 16, 2017 by elcaminoangosto

faq

La primera epístola de Juan ofrece varias “pruebas” para ayudar a los cristianos a confirmar que sí han llegado a tener la fe en Cristo que salva:

  1. La prueba de la fe: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (I Juan 5.1ª). Entonces usted debe preguntarse ¿He confiado plenamente en Cristo para salvación?
  2. La prueba de la obediencia: “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado(I Juan 1.6-7). Entonces pregúntese a sí mismo: ¿Muestra mi vida un patrón de pecado habitual sin arrepentimiento o hay lucha contra el pecado y arrepentimiento para andar en la luz?
  3. La prueba del amor: “El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él(I Juan 3.14b,15) Entonces pregúntese a sí mismo: ¿Amo a otros cristianos de maneras concretas que demuestran la realidad de mi fe?
  4. La prueba de la perseverancia: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (I Juan 2.19). Aquellos que no permanecen en la fe prueban que su fe era falsa desde el inicio. Entonces pregúntese a sí mismo: ¿Permanezco en la fe a pesar de las luchas y oposiciones?

Un principio adicional: hasta los cristianos son propensos al auto-engaño. Por esta razón, trabaje en estas preguntas con los miembros de su iglesia que le conocen mejor y que lo aman (vea Proverbios 11.4; 15.22). Obviamente esto es difícil de hacer si usted no ha dejado que las personas tengan acceso a su vida desde el inicio.

¿Puede alguien ser genuinamente convertido y vivir contento en el pecado?

Hablando de forma general, No.

  • Juan es absolutamente claro: solamente los que andan en luz, obedecen los mandamientos de Dios y aman a otros cristianos son genuinamente convertidos (I Juan 1.6-7; 2.4-6; 3.7-8)
  • Pablo levanta el mismo punto cuando escribe: “No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? (I Corintios 6.9). En otro lugar, dice claramente: “Porque si vivía conforme a la carne moriréis, mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8.13). Aquellos que luchan activamente contra el pecado y buscan la integridad.
  • El mismo Cristo dijo: “No puede el árbol bueno dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego (Mateo 7.18-19). Todos aquellos que nacen de nuevo producen buen fruto espiritual, lo cual los destaca como diferentes al mundo (Ver también Mateo 5-13-16; Mateo 7.21-22)

Aunque no hay ningún cristiano perfecto en esta vida, el Nuevo Testamento insiste en que solamente las personas cuyas vidas demuestran fruto espiritual, son las que han nacido de nuevo.

¿Cómo puedo confrontar de forma amable a alguien que afirma ser convertido, pero que no vive como un cristiano?

Ore por usted mismo y por la otra persona. Ore para que usted sea fiel al hablar la verdad, apoyándose en el Espíritu de Dios para hacer una obra de verdadera persuasión (I Corintios 3.6-7; II Corintios 7.8-10). Ore para que la persona se convenza y para que tenga un cambio de corazón.

Hable la verdad en amor (Efesios 4.15). Aborde a la persona cuidadosamente, pacientemente e inteligentemente. Explique que usted está confrontando a partir de una preocupación profunda y para el bien eterno de ella.

Llévelo a las Escrituras. Explique que su propósito no es darle un veredicto final de su alma. Al contrario de eso, usted está preocupado por el hecho de que no está viviendo como la Escritura dice que un cristiano debe vivir. Indique pasajes como Mateo 7.13-29; Romanos 6.12-23; 8.13; I Corintios 6.9-11, II Corintios 13.5 y todo el libro de I Juan.

Cuestiónele gentilmente. Pregunte cosas como:

¿Usted piensa que su vida está de acuerdo con la figura que la Biblia nos da sobre un cristiano genuino?

¿Está usted luchando genuinamente contra el pecado o está amándolo secretamente?

¿Cree usted de verdad que ser cristiano significa arrepentirse de sus pecados y confiar en Cristo?

Recuérdele la profesión de fe y su bautismo. Recuérdele el Evangelio. Clame para que considere la eternidad. Recuérdele que la alegría eterna o la condenación eterna están en juego. (Salmo 49; Mateo 25.31-46).

Traducido de Voltemos Ao Evangelho

Artículo original en inglés AQUI – haciendo referencia a lo escrito por Thabiti Anyabwile ¿Qué es un miembro saludable de la Iglesia?

Día del AMOR

Posted in Reflexiones with tags , , , on febrero 14, 2017 by elcaminoangosto

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El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. I Juan 4.8

Según la popular Wikipedia del Internet,

El día de san Valentín es una celebración tradicional de países anglosajones que se ha ido implantando en otros países a lo largo del siglo XX principalmente en la que las parejas de enamorados expresan su amor y cariño mutuamente. Se celebra el 14 de febrero, onomástico de san Valentín. En algunos países se conoce como día de los enamorados y en otros como día del amor y la amistad. En Angloamérica hacia 1840, Esther A. Howland comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de san Valentín, conocidas como “valentines”, con símbolos como la forma del corazón o de Cupido. También en este día es común la tradición de regalar rosas a aquellas personas a las que se tiene un especial afecto.

Quiero aprovechar esta fecha para hablar de lo que parece ser un valor universal, es decir, las personas de todas las culturas y convicciones religiosas o  filosóficas piensan que el amor es algo bueno. Nadie afirma que el amor sea malo.

El idioma griego (koiné), en el cual fue escrito el Nuevo Testamento, es un idioma muy específico, es decir, tiene varias palabras para lo que nosotros solo tenemos una. En español tenemos una palabra para “amor”, pero en griego hay tres palabras que se pueden traducir como amor, según la clase de amor del cual se está hablando.

Hay una palabra griega que significa amor pero se usaba para la relación de afecto entre personas que tienen alguna afinidad, sea familiar, de amistad o de camaradería. En pocas palabras es “amor de hermano” (fileo).

Este versículo no usa ese término porque todas las personas pueden experimentar esa clase de amor, sea cual sea su religión y hasta los que son ateos tienen la capacidad de amar de esta manera.

Hay otra palabra que se usa para el amor romántico (eros), este es el amor que experimenta una pareja de enamorados. Tampoco es a esta clase de amor que se refiere nuestro texto, porque también cualquier ser humano es capaz de sentir esta clase de amor.

Las dos clases de amor que acabamos de describir, pueden experimentarse y eventualmente terminar. Hay personas que profesaron amarse con todo el corazón y luego llegar a odiarse a tal grado que no soportan vivir juntos ni verse.

Hay personas que disfrutaron de una linda amistad, pero el tiempo o las circunstancias hicieron que de aquel amor solo quede un buen recuerdo.

Pero la clase de amor del que habla el apóstol Juan aquí se asocia con Dios y con la esencia del Ser Divino. Él es amor. (ágape)

Esto no se trata de un sentimiento hermoso, es algo diferente y tiene las características que se describen en I Corintios 13.4-7:

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El capítulo 4 de la epístola de Juan explica claramente que el amor de Dios se mostró al mundo cuando Él entregó a Su Hijo unigénito.

Es un hecho incomprensible que Dios estuviera dispuesto a entregar a Su Hijo a la muerte y es un hecho incomprensible que Cristo estuviera dispuesto a dar su vida por pecadores rebeldes como nosotros para darnos esperanza.

Como está escrito:

… y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” – Romanos 5.5

Cuando Dios salva pecadores, les imparte su amor y los capacita para amar de verdad.

No es difícil amar a los que nos aman, eso también lo pueden hacer los incrédulos, pero Dios nos capacita para amar a los que no merecen ser amados, así como Él nos amó sin que nosotros mereciéramos su amor.

El Señor Jesús habló sobre la singularidad de este amor:

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman” (Lucas 6.32)

Solamente el Espíritu Santo nos puede capacitar para cumplir esta ordenanza de Cristo cuando dijo:

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” – (Mateo 5.44)

¿Es posible tal cosa?

Ningún cristiano ama perfectamente, todos fallamos en alguna medida. Sin embargo, el Espíritu Santo que derramó en nosotros el amor de Dios, nos impulsa a esforzarnos por practicar esta clase de amor y a crecer en amor.

La persona que alberga amargura, constante rencor, la persona que se niega a perdonar la ofensa, está en una condición muy grave porque no está manifestando la virtud del amor.

No estamos afirmando que para ser cristiano hay que amar perfectamente siempre, pero lo que sí tiene el cristiano es el deseo de crecer en amor y de llegar a amar como Cristo nos amó y para esto buscamos la llenura del Espíritu Santo.

Cristo advirtió que solo los que perseveran en amor podrán ser salvos:

y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” (Mateo 24.12-13)

Hay quiénes aparentemente conocen mucho de la Biblia, de autores cristianos y hasta pueden estar muy involucrados en actividades de la iglesia, pero nada de esto nos garantiza que sean verdaderos cristianos, es el amor lo que identificará siempre a los que son de Cristo.

Los que pierden la fe, dejan de amar y una fe temporal no es fe verdadera. Son los que perseveran en amor los que serán salvos.

El que está lleno del Espíritu Santo, estará lleno de amor.

¿Amas a Jesucristo el Salvador? ¿Amas a tu prójimo?

Ningún creyente ama como debería amar pero entonces la pregunta es ¿Deseas poder amar como Cristo?

Desear y procurar el amor de Cristo es la marca de los verdaderos cristianos, porque Él dijo:

En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos por los otros” (Juan 13.35).

Y el apóstol Juan recalcó:

el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (I Juan 2.5-6)

Que así sea. Amén.

Si no hubiera Dios…

Posted in Reflexiones, Tratados with tags , , , on noviembre 9, 2016 by elcaminoangosto

Un excelente recuerdo del programa radial: “La Hora de la Reforma” que se transmitió desde 1965 hasta 1992. Este hermano nació en 1926 y partió para estar con Cristo en 1995.

Es mi anhelo y oración que Dios use esta reflexión para Su gloria y el bien de los que la escuchen.

31 de Octubre — ¿Halloween?

Posted in Reflexiones, Tratados with tags , , , , on octubre 31, 2016 by elcaminoangosto

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El 31 de octubre muchos celebran el Halloween, una fiesta con elementos de superstición que Hollywood ha aprovechado muy bien para ofrecer películas de terror.

Hace unas décadas lo único que sabíamos de esa fecha era que los niños en Estados Unidos tenían la costumbre de disfrazarse y salir a pedir golosinas, pero en los últimos años se han hecho frecuentes los relatos macabros de gente que comete crímenes espantosos y extraños ritos diabólicos en esta fecha. Por estas razones hay algunos que disfrutan de la fecha y otros la odian.

Sea como sea, la costumbre se ha ido globalizando y el sistema de la sociedad consumista en que vivimos no desaprovechará una fecha más para hacer a la gente gastar dinero. Una razón más para hacer fiesta y salir, para buscar diversión y alguna manera de distraerse.

La fiesta de Halloween apenas comenzó a ser conocida en América y Europa en el siglo 19 con la llegada de los inmigrantes procedentes de Irlanda que huían de una hambruna terrible que ocurrió en aquella región. Pero hay otro evento que solía conmemorarse en siglos pasados por las iglesias protestantes en esta misma fecha.

La mayoría de personas ignoran qué fue lo que sucedió el 31 de octubre de 1517, por eso en esta fecha le invito a no ceder ante las distracciones mundanas y a tomar tiempo para reflexionar en ciertos hechos históricos que cambiaron el rumbo de la sociedad occidental.

Indagar con respecto a lo que aconteció en aquella remota fecha sería muy útil para todo cristiano, sea cual sea la iglesia a la que pertenezca.

En aquel día, en Wittemberg, Alemania, un monje agustino publicó un documento con 95 Tesis protestando contra ciertas enseñanzas y prácticas del catolicismo de su época, las cuales consideraba contrarias a la Biblia y a la razón. Y al publicarlas pedía que se abriera un debate para buscar cómo corregir esos errores y abusos. El monje se llamaba Martín Lutero.

A partir de ahí se gestó un movimiento de reforma en Europa que luchaba por hacer que el cristianismo fuera purificado haciéndolo volver a su forma bíblica original.

No tengo el espacio para describir todos los hechos históricos, pero recomiendo a los lectores buscar información sobre lo que ocurrió en las Dietas Imperiales de Worms (1521) y Spira (1529).

Sin embargo, hay cinco principios que surgieron de aquel movimiento teológico que llegó a llamarse “La Reforma Protestante”, los cuales fueron rechazados con vehemencia por el Catolicismo Romano en el Concilio de Trento (1545-1563). Un resumen se presenta a continuación, con algunas referencias bíblicas de apoyo:

SOLA SCRIPTURA: Las Escrituras de la Santa Biblia deben ser reconocidas como la única regla de fe y de práctica para la Iglesia. La Biblia debe estar al alcance de todo el pueblo.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” – II Timoteo 3.16.

La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.” – Salmos 119.130

Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.” – Deuteronomio 12.32

Toda secta e iglesia falsa podrá ser identificada por este estándar. La Biblia es la única autoridad. No debemos aceptar otra fuente de revelación divina ni otra autoridad adicional a la Biblia.

SOLA GRATIA: Los pecadores pueden alcanzar la salvación de sus almas únicamente por la Gracia de Dios. No hay nadie que merezca la salvación ni hay nada que pueda hacer el pecador para merecerla.

Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe” – Efesios 2.8-9

nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” – (Tito 3.5)

Todos merecemos la condenación por nuestros pecados. Dios no está en la obligación de salvar a nadie, la salvación es un acto de Su misericordia.

SOLA FIDE: La FE es instrumento por el cual los pecadores son salvados. A la fe no se le debe añadir nada más. La fe producirá buenas obras, pero estas obras no son la causa de la salvación sino el resultado de la gracia recibida.

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” – Romanos 5.1

La fe es un don divino que hace perseverar a los creyentes.

…sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” – I Pedro 1.5

SOLUS CHRISTUS: La fe que salva a un pecador es aquella que se deposita única y exclusivamente en el Hijo de Dios Jesucristo. Fuera de Él no hay salvación. Ningún ser humano puede acercarse a Dios por medio de nadie más que por Aquel Mediador único y perfecto, Jesucristo que se hizo hombre.

Porque hay un solo Dios y un solo  Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” – I Timoteo 2.5

Ni los ángeles, ni los santos ni otro ser creado puede interceder por nosotros ante Dios el Padre.

Yo soy el camino y la verdad y la vida, nadie viene al Padre, sino por mí” –Juan 14.6

SOLI DEO GLORIA: Solamente el Dios único y verdadero merece la gloria en la salvación. El Padre que quiso elegir un pueblo de entre la raza humana rebelde para salvarlo por Gracia, el Hijo Jesucristo que se hizo hombre para redimir al pueblo de Dios y el Espíritu Santo que trae luz y vida para que los pecadores reciban el Evangelio con arrepentimiento y fe.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Efesios 1.3-14

Durante muchos siglos la gente estuvo privada de las Sagradas Escrituras en su idioma. De esta manera, la conciencia del pueblo estaba esclavizada a creencias y costumbres inventadas por los líderes de las instituciones religiosas pero contrarias a la voluntad de Dios revelada en la Biblia.

Los reformadores protestantes lucharon para que el pueblo tuviera acceso a la Biblia en su propio idioma y llegaron a lograr este objetivo, pero no sin librar tremendas luchas y sufrir terribles persecuciones.

¿Tiene usted algún conocimiento de las dificultades que pasaron los hombres de Dios del pasado para que la Biblia pudiera ser traducida y distribuida al idioma de los pueblos?

En la actualidad la Biblia ya no es difícil tener acceso a la Biblia, por lo tanto, ya no tenemos excusa para seguir creencias y tradiciones que no tengan un claro fundamento bíblico.

¿Está usted procurando vivir conforme a las enseñanzas de la Biblia? ¿Se conforma con seguir las instrucciones del líder de su iglesia? ¿Se preocupa por verificar si las creencias de su iglesia provienen de las Sagradas Escrituras?

La salvación es un asunto personal, cada uno de nosotros dará cuenta ante Dios por sí mismo.

Si usted no se preocupa por conocer la verdad sobre cómo estar en paz con Dios hoy, el día final será demasiado tarde.

Quiera Dios inquietar nuestras conciencias para esforzarnos en indagar y comprobar si el fundamento de nuestra fe es verdaderamente la persona de Jesucristo y si la regla de fe y práctica para la iglesia a la que pertenecemos es únicamente la Biblia.

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