SECTAS Y HEREJÍAS

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EL lobo con piel de Oveja ~ Fábulas.wiki

No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas.

Hebreos 13:9

En el último año, algunas personas que salieron de nuestra iglesia han tratado de difamarnos en las redes sociales calificándonos como una secta.

Esto no es algo nuevo, según el testimonio de muchos pastores de iglesias confesionales, ese es el mismo apelativo que ellos han recibidos cada vez que han tenido que tomar acciones disciplinarias para corregir el pecado y el error.

La mejor manera de defendernos es conociendo la Verdad y por eso debemos esforzarnos por crecer en la Gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (II Pedro 3:18), porque Él es la Verdad.

La palabra “secta” en sí misma no es incorrecta, el apóstol Pablo la usa para referirse al sector particular del Judaísmo en el cual él fue criado. Una secta es básicamente una sección dentro de una religión. Así se registra en Hechos 26:5 cuando el apóstol Pablo habla en defensa propia:

“también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví fariseo”

El Fariseísmo era una secta dentro del Judaísmo que lamentablemente cayó en la hipocresía, al grado que hoy ser “fariseo” es sinónimo de hipócrita. Esta secta tenía una posición doctrinal correcta pero una práctica incorrecta.

Los saduceos eran otra secta del judaísmo, pero estos sí estaban lejos de la verdad bíblica y se habían convertido en algo más similar a un partido político.

Podríamos decir que cada denominación cristiana es una secta cristiana, pero veremos ahora que luego esta palabra adquirió una connotación negativa y no se puede usar con su significado original.

La palabra secta se utiliza para referirse a un grupo dentro de la religión cristiana que abandona la ortodoxia, es decir que niega alguno de los fundamentos esenciales de la Fe apostólica. Estos grupos sectarios suelen afirmar o comportarse como si ellos fueran poseedores de alguna verdad que los demás cristianos no han podido entender correctamente.

Los protestantes son a veces considerados una secta por parte del catolicismo romano, y los protestantes consideran que la Iglesia católica carece de las marcas de una Iglesia bíblica, sin embargo, ambas facciones coinciden en las verdades más esenciales de la Fe Cristiana que se defendieron en los primeros Concilios Ecuménicos, que se realizaron en los siglos anteriores a la apostasía del Papado. Lamentablemente los concilios posteriores se alejaron de las Escrituras y hasta se contradicen entre sí, pero los tres primeros afirmaron los estándares bíblicos de la Fe Cristiana Universal.

En cambio, organizaciones como Los Testigos de Jehová (Watch Tower), Los Mormones (Los santos de los últimos días) y las denominaciones unitarias dentro del Pentecostalismo, quedan fuera de la ortodoxia porque no reconocen la Fe bíblica e histórica que se resume en los Credos de los primeros siglos, específicamente el Credo Niceno, El Credo constantinopolitano y el Credo de Atanasio.

La redacción de estos documentos fue necesaria para unir a los cristianos en la verdadera doctrina apostólica cuando la religión cristiana se vio amenazada por herejías.

A diferencia de las sectas que hacen creer a sus adeptos que únicamente los que pertenecen a su organización particular son verdaderos cristianos, las iglesias protestantes afirmamos que tenemos hermanos que pertenecen a muy diferentes iglesias en el mundo, porque la Iglesia Universal para nosotros no es una organización humana visible sino un organismo espiritual invisible, compuesto por todos aquellos que, habiendo experimentado arrepentimiento de sus pecados y Fe en el Señor Jesucristo, han sido unidos al cuerpo de Cristo por la fe y mantienen las ordenanzas de la Fe apostólica en sus Iglesias locales.

Herejías.

La palabra herejía significa división, pero no se trata de cualquier división, es una división causada por haberse adoptado alguna doctrina o enseñanza que contradice alguna de las doctrinas fundamentales de la Fe cristiana, es decir, fuera de la ortodoxia y mientras una persona se mantenga en una posición herética, no se puede tener comunión con él, la persona debe ser excluida de la comunión de la iglesia. A esto se le llama Excomunión.

También se puede provocar la excomunión a causa de una conducta pecaminosa de la cual la persona se niega a arrepentirse.

En ambos casos, aunque la persona es considerada fuera de la comunión cristiana, no es imposible que sea restaurada, conforme lo enseña Santiago:

“Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.” –

Santiago 5:19,20

Es sabido que una de las características de las sectas es su control casi absoluto sobre los feligreses, sobre lo que hacen, lo que leen, a dónde van, etc., y los feligreses actúan en base al temor y la intimidación. Por esta razón es ofensivo cuando alguien se refiere a una iglesia cristiana como una secta, denigrando la reputación de una iglesia, porque una Iglesia del Señor no actúa ni por temor ni por intimidación sino por lealtad a Cristo y a la Verdad.  

Confesionalismo

Toda organización social compuesta por seres humanos puede tener deficiencias tanto en el liderazgo como en la membresía, y la iglesia no es la excepción, pero entre más cercana esté la administración de la iglesia al modelo bíblico, esas deficiencias se minimizarán. Por esta razón es que las iglesias confesionales optaron por redactar constituciones o libros de orden para el buen funcionamiento de la Iglesia.

Las iglesias confesionales son honestas al publicar documentos en los cuales se especifican con suficiente detalle cuáles son las doctrinas bíblicas que nos identifican y cuáles las particularidades que nos diferencian de los demás cristianos. Se supone que los que pertenecen a una iglesia confesional han tomado una decisión informada para someterse a los requerimientos particulares de orden que una iglesia sana debe tener. El buen orden especifica lo que hacemos y cómo lo hacemos (Colosenses 2:5; I Corintios 14:40)

En particular, cuando un miembro de una iglesia ordenada tropieza en algún pecado escandaloso, o abraza alguna herejía o bien deja de asistir a las reuniones, sus hermanos están en la obligación de procurar ayudarlo para que sea restaurado, según las directrices bíblicas de Cristo en el Evangelio de Mateo capítulo 18 y las directrices apostólicas que encontramos en las epístolas. Cumplir con esta responsabilidad ha generado malas reacciones en aquellos que son amonestados, que no entienden que estas acciones son motivadas por el amor a sus almas.

Hay iglesias en las cuales un sector cree de una cierta manera y otro sector crea de otra manera. En una Iglesia confesional esto no es permitido. Aunque hay espacio para diferir con respecto a algunos aspectos considerados no esenciales, todos los miembros se suscriben a los elementos fundamentales de la Fe que se detallan en el documento confesional y además se han comprometido voluntariamente a regirse por los Estatutos de orden de la iglesia.

Muchas iglesias, además de la Confesión de Fe, que es el documento doctrinal, y de la Constitución, que es el “libro de orden” tienen un breve resumen de lo que se espera de los miembros y se le llama el Pacto de Membresía. Esto es lo que se lee cada vez que un nuevo miembro es incluido en la comunión de la Iglesia local.

Al igual que con los demás compromisos que adquirimos delante de Dios, como el bautismo y el matrimonio, somos conscientes de que ninguno de nosotros cumple las promesas de una manera perfecta, pero la meta del cristiano es progresar en santidad y cumplir sus obligaciones motivado por el amor y gratitud a nuestro Salvador.

Cuando las personas quieren difamar una iglesia suelen tildarla de legalista o sectaria, y debemos reconocer que esa tendencia puede estar presente en algunas iglesias, pero precisamente son las iglesias confesionales las que se cuidan más de esas prácticas dañinas siguiendo los procedimientos que las iglesias antiguas utilizaban para resguardar el buen orden de la Iglesia de Cristo.

Las iglesias que se adhieren a alguna de las Confesiones protestantes del siglo 17 como la Confesión de Westminster o la Confesión de Londres creen en la vigencia de la Ley Moral de Dios (incluido el cuarto mandamiento), pero esta convicción ha sido tergiversada por los oponentes para insistir en que somos iglesias legalistas.

En otro artículo espero explicar lo que es realmente el legalismo, pero quiero terminar este artículo con la aclaración de que los cristianos debemos vivir procurando obedecer la Ley del Señor como una regla de vida, no porque pensemos que el cumplimiento de la ley sea el medio de salvación, sino porque es lo que demuestra nuestro agradecimiento a Dios por habernos salvado por pura Gracia por medio de la Fe en Su Hijo Jesucristo. Para los creyentes los mandamientos de Dios NO son gravosos ni una pesada carga (I Juan 5:3). Ninguno de nosotros los cumple perfectamente, pero anhelamos mejorar en el cumplimiento de ellos.

Ortodoxia

La religión cristiana se define por la Doctrina y la Práctica. Si usted es influido para adoptar alguna doctrina o práctica diferente de la que se ha enseñado en su iglesia, su deber es revisar si ha habido algún hombre de Dios o alguna denominación dentro de la ortodoxia cristiana que haya entendido tal doctrina o práctica en el pasado de esta manera particular. Si usted comprueba tal cosa, puede estar tranquilo al saber que tal doctrina o práctica corresponde a una posible interpretación bíblica sobre asuntos controversiales con los que los cristianos han tenido que aprender a convivir como hermanos. Los Credos y Confesiones se han formulado para definir los límites de esa hermandad cristiana y a la vez para permitir cierta diversidad dentro de esa hermandad.

Pero si la posición que usted está considerando es diferente a lo que el cristianismo histórico ha confirmado y defendido como Doctrinas Esenciales, entonces su orgullo le está llevando a afirmar que sólo usted y su facción particular son capaces de entender la Biblia de una manera que nadie más la ha podido entender. Esa es precisamente la característica de una secta y de un movimiento herético. Los que se desvían de esta manera tienen la tendencia a concentrarse en su tema controversial de manera obsesiva. Aunque sabemos que la misericordia de Dios puede alcanzar a los que abrazan herejías para traerlos de nuevo al Camino de la Verdad, no siempre será así y el tiempo será el que evidenciará lo que produce la herejía en el corazón de los que la abrazan.

Pr. Alexander León – IBRSJ

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