Adoración inaceptable

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Recientemente me compartieron una información de cierto cantante famoso de la “farándula cristiana” que trató de hacer una encuesta a ver qué opinaba la gente del himno que cantó Jesús con sus discípulos en la Última Cena. El cantante proponía que no tiene que ser lo que pensamos y que podrían haber cantado algo “más mundano”, entonces propuso canciones como One love de Bob Marley e Imagine de John Lennon. En la entrevista el cantante dijo que su comentario provocó críticas pero que el mensaje de esas canciones propuestas es lo mismo que Jesús enseñaba de amarnos y ser uno.

Me pidieron la opinión al respecto y es realmente difícil saber por dónde empezar cuando se expresaron tantos errores y se nota una distorsión tan terrible del mensaje de Cristo.

Es posible que muchos se molestaron de la propuesta del cantante más que todo porque los autores de las canciones propuestas fueron personas ajenas al cristianismo. La filosofía de vida tanto de John Lennon como de Bob Marley fue opuesta a la de Cristo, eso es evidente, pero hay otras serias deficiencias en la comprensión bíblica de lo que es el canto de adoración que surgen de un comentario así.

Los cantos de la adoración en el Antiguo Pacto eran siempre salmos escritos por alguna persona inspirada por el Espíritu Santo, según se registra en las Escrituras. De manera que no hay necesidad de especular qué cantó Jesús con sus discípulos. Los Evangelistas Mateo y Marcos afirman que luego de la cena, Cristo y sus discípulos cantaron (Mateo 26.30; Marcos 14.26) y lo que cantaron fue un salmo que según la costumbre judía era alguno de los Salmos Hallell (113-118), porque ellos estaban celebrando la Pascua.

Lo que sucede con este tipo de entrevistas y opiniones es que se pone en evidencia tanto la ignorancia bíblica como la tendencia humanista y mundana del cristianismo de este siglo. Mientras este famoso cantante aboga por un inclusivismo, que acepte diferentes tipos de “espiritualidad”, el cristianismo bíblico enseña que toda espiritualidad que no tenga como centro a Cristo y la Palabra de Dios es una espiritualidad vana y engañosa.

El amor y la unidad que Cristo enseñó no es como la que este mundo propone, es el amor puro que actúa conforme a la ley de Dios y es una unidad en la verdad revelada.

La Biblia enseña con respecto a la adoración aceptable e inaceptable desde el primer libro. La ofrenda de Abel fue aceptada y la de Caín rechazada. La historia pudiera haber tenido un final diferente si Caín, en vez de aferrarse a su manera de hacer las cosas, con humildad hubiera indagado sobre las razones por las cuales la ofrenda de Abel sí fue aceptada para imitarlo.

Los no creyentes no deberían sentirse fácilmente incluidos en la adoración cristiana. Si la adoración fuera la correcta, tampoco los falsos creyentes podrían sentirse cómodos en los cultos. La adoración cristiana es exclusivista y Dios solamente acepta adoración que sea en Espíritu y en Verdad (Juan 4.23).

La adoración en Espíritu y en Verdad no es adoración emocional, o realizada con mucha sinceridad, o adoración fervorosa.  Claro que la adoración contiene estos elementos pero todo eso se puede tener sin tener adoración en el Espíritu. Únicamente pueden adorar en Espíritu los que tienen al Espíritu Santo, es decir, los que han nacido de nuevo, los que han recibido un nuevo corazón. ¿Cómo describe Dios a los que han nacido de nuevo?

Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra

Ezequiel 36.27

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu… siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible

I Pedro 1.22,23

Mientras una persona tenga un corazón no regenerado no es capaz de rendir adoración verdadera. Los que han modificado los estilos de adoración para que resulten agradables a personas que no han nacido de nuevo les hacen un daño, porque los ayudan a engañarse a sí mismos. En particular, los cantantes cristianos modernos colaboran en este engaño porque su música es tan similar a la música sensual y sentimental del mundo, que un inconverso puede cantar creyendo que adora a Dios, pero sin conocer al Dios que pretende adorar. Aquí se hace eco de las palabras de Cristo a la mujer samaritana:

Vosotros adoráis lo que no sabéis

Juan 4.22

Según el cantante entrevistado, debemos abandonar la posición “tribalista”. Pero es Cristo mismo el que el que afirma que no toda adoración es aceptada ni todo supuesto adorador es aceptado.

La adoración que Dios recibe debe ser “en Verdad”. Algunos han interpretado en esta frase que sea algo que se realiza con sinceridad y evitando fingimiento o apariencias. Sin embargo, esa no es una correcta interpretación ya que la idolatría puede tener esa característica de sinceridad y fervor.

Si una persona se postra ante una imagen para adorar, por más sincera que sea su plegaria, esa adoración no es aceptada por Dios porque va en contra de la revelación que Dios ha dado. (Éxodo 20.4). Entonces, la adoración “en Verdad”, debemos entenderla más como “adoración conforme a la verdad”, adoración en concordancia con la verdad revelada en la Biblia, que es la Palabra de Dios.

Aquí está la clave que distingue la adoración verdadera de la adoración falsa que la mayoría ha abrazado. En la adoración verdadera se procura responder a las preguntas: ¿Agrada esto a Dios? ¿Es esto conforme a lo que Dios aprueba? Y para esto se realiza un análisis según los principios bíblicos.

En la adoración sensual moderna lo único que parece importar es ¿Te hace sentir bien? ¿te sientes que “espiritual” al hacerlo? ¿Afecta tus emociones?

El enfoque moderno es entonces antropocéntrico, mundano y sin regulaciones claras, a diferencia del enfoque teocéntrico que es regulado por los principios bíblicos.

Por esta razón, no solamente se deben analizar las palabras de los cantos sino la música con la cuál se acompañan esos cantos. Es lamentable que el estilo de música es algo que ni siquiera se considera hoy en día, aunque desde los primeros siglos los líderes cristianos advertían que la música usada en la Iglesia debería diferenciarse de la música que usaba la gente pagana en sus fiestas.

La situación actual de las iglesias cristianas en cuanto a la adoración es muy lamentable, la mayoría de cristianos se asombraría si les informamos que por mucho tiempo no había instrumentos musicales en las iglesias y que los salmos era lo principal que se cantaba. Más se asombrarían de enterarse que hay iglesias que todavía practican la salmodia exclusiva, es decir, no cantan algo que no sea un salmo.

La controversia del siglo 18 sobre el permiso de cantar himnos compuestos por alguien en vez de salmos llevó a grandes líderes a favor y en contra a escribir ampliamente sobre este asunto y finalmente prevaleció la posición que permitía el canto de himnos.

Hoy en día la gente no parece si quiera estar dispuesta a leer al respecto de una controversia como esta, simplemente hacen lo que les parece o lo que les gusta y sus decisiones no están basadas en la Palabra de Dios, por eso es que un músico o cantante puede dar propuestas tan ridículas como lo que se ha comentado al inicio.

¿Pero usted? ¿Cuál es su responsabilidad en todo esto? ¿Le interesa evaluar si la adoración de la iglesia a la cual usted asiste cumple las regulaciones de la Palabra de Dios? ¿Conoce usted lo que realmente es deleitarse en la adoración?

El deleite que muchos proponen es muy similar al que producen otras actividades en este mundo, emociones como las que se sienten en un concierto en un encuentro deportivo, en una fiesta de amigos o en una celebración patriótica. El deleite espiritual de la adoración no es así.

La adoración incluye todo lo que se hace desde que la congregación se reúne en el nombre de Cristo hasta que se recibe la bendición final. La convicción de que Dios está presente, que Él recibe nuestras oraciones y alabanzas y que Él se involucra con nosotros enviando a Su Santo Espíritu para capacitar a un hombre a decirnos lo que Dios pide de nosotros, todo eso produce deleite espiritual.

Todo esto NO es algo emocional o sentimental, esto es algo de fe. Cuando esa verdadera fe en Cristo está en el corazón del pecador arrepentido, entonces sí que afectará todas las áreas de su vida, incluyendo las emociones y los sentimientos.

Finalmente debemos entender que el hecho de que un inconverso se sienta fuera de lugar en un culto solemne y ordenado donde el centro de todo es Cristo y Su Palabra, es algo positivo. Dios puede usar el ambiente verdaderamente espiritual para llevar al pecador a la consciencia de que él carece de lo necesario para adorar, y de esta manera puede ser llevado a la convicción de pecado, al arrepentimiento y a la nueva vida en Cristo.

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