La Perdición de los Pastores «Buena Gente»

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Articulo Original del Pr. Michael Foster >>>>>AQUI <<<<<

Michael Foster es Pastor en la Iglesia East River

Traducido por Pr. Alexander León

Los “Pastores Buena Gente” son los últimos que usted desearía en las trincheras eclesiásticas cuando las cosas vayan mal.

Primero, ¿Qué es un “Pastor Buena Gente”?

Es un pastor que sufre el síndrome del “Buen chico”. Por bueno, quiero decir amabilidad. Robert Glover describió este síndrome en su bestseller “No More Mr. Nice Guy”.

Entender el syndrome del “Buen chico” es crítico para entender el estado de la iglesia moderna.

Esto está conectado también con la razón por la cual he visto a muchos que alguna vez fueron ministros ortodoxos cayendo en la tendencia “Woke” casi de la noche a la mañana.

El “buen chico” de Glover es un hombre que opera de acuerdo a la siguiente creencia: “Si soy buen chico, entonces seré querido, tendré mis necesidades satisfechas y tendré una vida libre de problemas”

Por lo tanto, él tiene que convertirse en lo que él cree que los otros desean que él sea, y esconder las cosas que él piensa que lo harían desagradable. Glover escribe:

“Cada cosa que el “Buen chico” hace, lo hace de manera calculada, ya sea consciente o inconscientemente, para ganar la aprobación o para evitar la desaprobación.”

 Si puede conseguir esto, entonces los otros cumplirían su parte del trato y llenar sus necesidades. Pero este “contrato” está encubierto y sólo existe en su mente.

Glover, basándose en sus observaciones como terapista, resalta tres de estos “contratos encubiertos” que controlan de manera invariable la conducta del buen chico – frecuentemente de manera inconsciente. Estos puede tomar la forma de ecuaciones “Si.. – entonces”:

  1. Si soy un buen chico, entonces todo el mundo me amará y les gustaré y las mujeres me respetarán y me desearán
  2. Si logro satisfacer las necesidades de las personas sin que ellos me lo pidan, entonces ellos llenarán mis necesidades sin que yo se los pida.
  3. Si hago todo bien, entonces debo tener un mundo llevadero y libre de problemas

Este “buenismo” es a fin de cuentas una mentalidad arraigada en una profunda ficción. En realidad es solo otra manera de expresar el concepto bíblico de “temor a los hombres”.

Los pastores “buena gente” desean que la gente los ame, los apruebe y los respete. Todo el mundo quiere esto, pero para ellos esta es la motivación que los impulsa. Más importante aun, este deseo es la motivación impulsora detrás de su servicio. Ellos sirven porque carecen de algo y no porque tienen abundancia. Ellos dan para recibir. Su servicio es una búsqueda del reconocimiento por parte de otros. Ellos creen que tendrán una iglesia llevadera y libre de problemas si sirven de esa manera manteniendo un clima siempre agradable.

De nuevo, esto es una completa ficción.

El ministerio fiel involucra una buena dosis de conflicto, y a veces, llevará al pastor a ser desaprobado.  

Una buena ilustración de esto es la epístola de Pablo a los Gálatas. Estas iglesias habían caído bajo el hechizo de los falsos maestros. Como ministro fiel, era el trabajo de Pablo reprender a los Gálatas y llamarlos a volver a la verdad. Y eso fue exactamente lo que hizo.

Escuchen a Pablo y pregúntense si él es un “buen chico”. En 3.1-3 Pablo dice:

“¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”

Este es lenguaje intenso. Charles Spurgeon escribe:

“Pablo dice que ¡Ellos son Gálatas insensatos”. Muy grosero de su parte, se diría – ¡muy grosero! Pero no de ninguna manera trataría de buscarle una excusa, porque yo estoy completamente de acuerdo con este veredicto.

Pablo sabía que tanto su lenguaje como su tono era molesto.

En 4.16-20 Pablo dice:

¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad? Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos. Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros. quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.

Pablo sabía que decir la verdad era algo molesto para la gente. Los hombres buenos serán frecuentemente percibidos como si fueran enemigos y los enemigos frecuentemente serán percibidos como hombres buenos. Y esa es exactamente la razón por la cual el falso maestro no dice la verdad. Ellos quieren que los aprueben. Ellos buscan ansiosamente a la gente para obtener lo que quieren. Pablo, en cambio, está dispuesto a sufrir “dolores de parto” con tal de ver a los Gálatas crecer en Cristo… aunque eso implique tener que usar un tono desagradable.

Pablo era amable, gentil y bondadoso. Él no era “buena gente”. Él no necesitaba el reconocimiento por parte de los hombres. Él era un fiel y temeroso siervo de Dios. A diferencia de los falsos maestros, él estaba dispuesto a ser molesto para la gente con tal de buscarles el bien espiritual.

Ahora, yo no quiero decir que todos los pastores “buena gente” sean falsos maestros. No es así. Los pastores “buena gente” se levantarán a defender la verdad si esto les trae aprobación y si son amados y respetados. Sin embargo, su “cableado interno” hace que les sea casi imposible levantarse a defender la verdad cuando eso les traiga impopularidad en sus círculos inmediatos.

Los pastores “buena gente” ven el conflicto como un fracaso, porque significa que el ambiente ya no será agradable y el camino dejará de ser llevadero. En consecuencia, se esforzarán en erradicar el conflicto aun cuando la razón del conflicto sea proclamar la verdad. En ciertos círculos evangélicos, dirán que el conflicto no vino por lo que se dijo, sino cómo fue dicho. Los pastores “buena gente” se imaginan que siempre hay alguna manera o tono perfecto para hacer que lo que no es agradable suene agradable. Esa es la razón por la cual los pastores “buena gente” perderán los nervios en el fragor de una “guerra espiritual” y arrojarán al pastor que dice la verdad debajo del autobús.

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