Archive for the Reflexiones Category

La Iglesia de Ayer

Posted in Reflexiones with tags , , , on junio 1, 2020 by elcaminoangosto

Al final de este artículo viene un link para escuchar el cántico al cual se hace referencia: “La Iglesia de Ayer” usando la música del cántico gospel “Old fashioned meeting” compuesto por Herbert Buffum en 1922.

Oh cuan bello el recuerdo de la Iglesia de ayer,

Cómo el pueblo cristiano adoraba al Señor     

Sencillez, reverencia pero gran fervor

Al entrar en la Casa de Oración y loor 

Las iglesias evangélicas experimentaron cambios muy notorios a partir de la segunda mitad del siglo 20. Pero el hecho de que ya en 1922 un compositor de cánticos gospel escribiera uno cuyo tema fuera “la manera antigua de las reuniones evangélicas”, demuestra que los cambios en las iglesias no parecen haber sido bruscos, sino que década tras década las iglesias fueron cediendo ante las sugerencias del mundo.

El estilo de adoración y la actitud en la Iglesia es algo que se fue descuidando tanto al punto que hoy muy pocos entienden que la Iglesia debería ser de primeramente una “Casa de Oración”. Por esta razón la gente se extraña si se les pide puntualidad, reverencia y decoro en un culto.

Y ¡qué himnos cantaban, en la Iglesia de ayer!    

Y elevaban plegarias reverentes a Dios;    

Pecadores convictos se rendían allí,  

el mundo abandonando, para a Cristo seguir 

Muchos evangélicos ignoran qué es un himno y nunca han visto un Himnario en sus iglesias. Esto prueba la desconexión histórica que sufre el evangelicalismo. Muchas iglesias sólo conocen los cantos compuestos en los últimos 20 años o 40 como máximo, y la himnodia y el Salterio de siglos pasados son completamente desconocidos o considerados anticuados. Un incrédulo puede visitar una iglesia y sentirse cómodo al escuchar música pop muy similar a la que está de moda. La gente puede unirse a las iglesias sin asumir ningún compromiso, no tienen que dejar nada. Por eso, hay tantos que han “cambiado de iglesia”, pero sus corazones nunca han cambiado y siguen tan mundanos como siempre.

Yo fui uno de aquellos, que en la Iglesia de ayer,    

escuché el Evangelio y sentí su poder;  

Cristo fue predicado y Su gran redención,    

Hubo gracia abundante, recibí salvación.

Muchos evangélicos modernos no pueden dar un testimonio de conversión y cayeron en la trampa en que habían caído tanto los católicos romanos como los de “Iglesias Estatales”, pensando que por haber nacido en un “hogar cristiano”, ellos automáticamente son cristianos. Los Metodistas del siglo 18 espantaron a muchos respetables clérigos de la Iglesia Anglicana cuando les decían que eran pecadores y que tenían que nacer de nuevo, y por eso, los expulsaron de sus iglesias. Pero ¡Oh tristeza”, muchas iglesias Metodistas de hoy no permitirían a los hermanos Wesley predicar en sus iglesias, así como muchos Bautistas de hoy no soportarían la predicación de John Bunyan y muchos Presbiterianos de hoy no sufrirían la predicación de John Knox en sus iglesias. Lo mismo pudiera decirse de cada denominación evangélica y sus antiguos líderes.

Muchos ya se adaptaron a la modernidad    

sin pensar se rindieron ante la vanidad  

Y dejaron la Biblia y su centralidad    

Por entretenimiento y mundanalidad

Las diferentes denominaciones evangélicas se fueron rindiendo ante la presión del modernismo. La llamada “guerra por los estilos de adoración” que se libró en los años 1980´s, en la cual ciertos sectores conservadores trataron de defender un estilo sobrio, se perdió ante los promotores de la llamada “Música Cristiana Contemporánea”. Aclaro que esta afirmación de que la guerra se perdió se basa en los números, porque quedan pocas iglesias cuyo estilo de adoración se mantiene conservador o tradicional.

El problema es que este no era un asunto de “estilos de música” solamente, era un asunto de enfoque. ¡Los cultos dejaron de estar centrados en la Biblia!

En la tradición evangélica la Biblia había sido el centro de todo, por eso les llamaron “el pueblo del libro”. Se cantaba la Palabra de Dios expresada en himnos y cánticos espirituales, se leía la Palabra de Dios de manera sistemática, se enseñaba la Palabra de Dios y se predicaba la Palabra de Dios. El evangélico conocía su Biblia. Hoy en día hay evangélicos que no pueden recitar los libros de la Biblia y se asombrarían si el predicador menciona un profeta llamado Habacuc o una epístola dirigida a Filemón.  Pero eso sí, tienen todos los artefactos necesarios para un sonido espectacular y una plataforma llena de instrumentos para la banda que se encarga de entretenerlos al punto que el culto es básicamente música, música y más música. La actividad que se realiza en ciertas iglesias se parece más a un espectáculo y a un concierto de rock que a un culto en una Casa de Oración.   

El Señor nunca cambia, Su Palabra es fiel,  

A las sendas antiguas hoy debemos volver;  

Estrategias humanas hay que rechazar    

La Ley y el Evangelio debemos predicar                               

El Dios que se ha revelado a sí mismo en la Biblia se nos muestra claramente como un Dios Santo. Santo más allá de nuestra comprensión y tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la adoración se presenta como un acto solemne y espiritual. No es algo carnal. El incrédulo que visita una iglesia bíblica, debería muy pronto percibir que él carece de la actitud de los adoradores y que esto no es algo sentimental o emocional solamente. No es que los sentimientos y las emociones no estén involucrados, pero no es una manipulación de sentimientos o emociones la que lleva a estos adoradores a exaltar a Cristo.

Algunos evangélicos parece que todavía desean ganar almas para Cristo, pero le dan a los mundanos lo que los mundanos quieren en vez de darles lo que ellos necesitan.

Lo que los pecadores necesitan es arrepentirse de sus pecados y creer en el Evangelio, pero ¿cómo se va a arrepentir el pecador si no conoce la Ley de Dios que le muestra la condenación que merece? ¿Cómo apreciará el Evangelio del bendito Salvador si no se ha sentido perdido y condenado?

Coro:

    Era un culto sencillo, en la Iglesia de ayer,  

    donde se percibía la presencia de Dios  

    El Espíritu Santo en cada sermón,  

    Exaltaba a Cristo, revelando Su amor

Así era el culto bíblico, sin artificios humanos. No se necesita la pompa y superstición de la Iglesia medieval, lo que se necesita es percibir la presencia de Dios que Él prometió a los que se reúnen en el nombre de Cristo. Tristemente ciertos evangélicos “sienten” o “no sienten” la presencia de Dios y es una percepción subjetiva emocional. De eso no se trata.  

El poder transformador del Espíritu Santo no tiene que ver con excesos emocionalistas que tienen un efecto temporal pasajero. El Espíritu Santo actúa por la Palabra predicada para que todo el que creen experimente el amor salvador de Jesucristo.

Los escritos de los primeros siglos de la era cristiana muestran que el culto cristiano, es decir, la adoración a Cristo era un evento solemne pero sencillo. Los Reformadores del siglo 16 siempre defendieron sus liturgias que procuraban asemejar a la de la iglesia primitiva.

Oremos por un derramamiento del Espíritu Santo para que en las iglesias se restaure una adoración bíblica y la proclamación de la Palabra de Dios y la fiel administración de las ordenanzas sagradas (sacramentos) cumplan su propósito. Veremos entonces genuinas conversiones de pecadores rindiéndose a Cristo al ser testigos de Su poder trasnformador.

Justino Mártir que vivió en el segundo siglo escribió:

En «el día que se llama “del sol”» se reúnen todos los cristianos del campo y de la ciudad, y se leen en público los «Recuerdos de los Apóstoles», o los escritos de los profetas. El que preside la asamblea hace una exhortación para que el pueblo imite los ejemplos que se han leído. Los presentes elevan oraciones suplicando la gracia para permanecer fieles al mensaje evangélico. Tras las oraciones, se dan mutuamente el saludo de la paz. Luego «el que preside a los hermanos» recibe de la asamblea pan y un vaso de vino mezclado con agua, tributa alabanzas al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y pronuncia «una larga acción de gracias». El pueblo responde «Amén». Los diáconos dan a cada uno de los asistentes una parte del pan y del vino mezclado con agua.

La Casa de Dios

Posted in Reflexiones with tags , on mayo 26, 2020 by elcaminoangosto

Según parece, muchos gobiernos no consideran las Iglesias y sus actividades como algo esencial. Por esta razón en ciertos lugares ya se están permitiendo actividades comerciales y de entretenimiento pero no actividades religiosas.
Algunos han tratado de ilustrar la necesidad de Iglesia como la necesidad de alimento, pero es obvio que para las autoridades eso de “alimentar el alma” no es algo para tomar en serio. Al final creen que existen muchos sustitutos para saciar el hambre espiritual.
Pero hay mucho más en la reunión de la Iglesia de Cristo que la nutrición del alma…

En una comunidad de Missisippi en los Estados Unidos, el edificio de una iglesia evangélica que quiso insistir en realizar reuniones de culto ha sido quemado. Los que realizaron este acto criminal dejaron un mensaje escrito en el parqueo de la Iglesia que decía:
“Apuesto que ahora sí se quedarán en casa, hipócritas”
Estas palabras indican claramente que los que quemaron este lugar de culto estaban muy enfadados porque los asistentes de esta iglesia decidieron no quedarse en casa.
La ironía es que los que quemaron el santuario llaman hipócritas a los cristianos por salir de casa pero ellos sí salieron de casa para realizar un crimen como este.

Este evento es lamentable y condenable, pero nos puede servir para reflexionar en ciertas verdades bíblicas al respecto de la Iglesia.

  1. Los que no tienen dentro de su rutina de vida reunirse para adorar a Dios no pueden comprender cuán importante es para los creyentes esa reunión.
    “el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”
    I Corintios 2.14
  2. Las reuniones de la Iglesia no son algo que hacemos por obligación, son compromisos voluntarios que expresan nuestra devoción a Dios y nuestra necesidad de Él.
    “Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, En la hermosura de la santidad.”
    Salmos 110.3
  3. En la reunión de la Iglesia los creyentes son bendecidos con la presencia de Dios de una manera singular según Su promesa para los que se reúnen en el nombre de Cristo.
    “donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”
    Mateo 18.20

El Salmo número 84, expresa el sentimiento de un creyente en relación a la Casa de Dios.


“Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová, mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo”

Este es no es un lenguaje que puedan entender los que ven en la iglesia un simple acto rutinario. Entrar en el santuario es visto como una acción de deleite espiritual.

En el momento que fue escrito este salmo, la casa de Dios se refería al Tabernáculo o Templo en Jerusalén, lo cual con la venida del Mesías Jesucristo cambió según lo afirma el apóstol Pablo:


“Vosotros sois el templo del Dios viviente”
II Corintios 6.16

Esto mismo es confirmado en el Apocalipsis del apóstol Juan cuando el Cristo exaltado aparece caminando en medio de 7 candeleros de oro que representan a todas las Iglesias del mundo. Apocalipsis 1.20; 2.1

Los que confesamos ser cristianos deberíamos reflexionar seriamente para determinar si realmente pertenecemos a una iglesia que sea fiel reflejo de estas enseñanzas bíblicas. Es decir, deberíamos poder responder si la presencia de Cristo es percibida según su promesa y si la actitud de los asistentes en los cultos corresponde con esta creencia de la presencia de Dios.
Con tristeza debemos reconocer que algunos lugares de culto más pueden identificarse como lugares de entretenimiento y espectáculo que lugares en los cuales la presencia de Dios sea manifiesta.
En una carta que escribió el apóstol Pablo a los Corintios, afirmó que si la Palabra de Dios es fielmente enseñada y predicada, los asistentes reaccionarían ante tal don profético.


“…si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.”

I Corintios 14.24,25
¿Es esto una realidad en nuestras iglesias? ¿Están provocando nuestros cultos la postración de los pecadores en reconocimiento de la presencia de Dios en medio nuestro?
Oremos por un derramamiento del Espíritu Santo en las iglesias para que la lectura bíblica y la enseñanza y predicación fiel de las Escrituras vuelvan al lugar preeminente que deben tener y produzcan verdaderas conversiones.

Las vidas transformadas por medio de la proclamación de la Palabra del Evangelio será el más claro testimonio de que la función de la Iglesia es esencial, es indispensable.

Gobiernos Humanos

Posted in Reflexiones with tags , , on mayo 18, 2020 by elcaminoangosto

Mejor es confiar en Jehová Que confiar en príncipes.
Salmos 118.9

El mundo antiguo era gobernado por monarquías, cada pueblo tenía su rey, ya fuera por descendencia o por conquistas. Los reyes tenían poder absoluto sobre sus súbditos, el monarca no tenía que responder ante nadie. Por esta razón el bienestar, progreso o declive de las naciones estaba en gran medida en las manos de sus dirigentes.

Hubo un pueblo que tuvo la oportunidad de vivir sin rey, serían gobernados por Ancianos y Jueces, que se encargaban de aplicar una ley recibida del Cielo. Ese pueblo fue Israel. Ellos recibieron una ley para regir y regular todos los aspectos de la vida. La ley (633 mandamientos) debía servirles para vivir en justicia en sus relaciones unos con otros, con los extranjeros y para administrar la justicia y castigar los delitos. Estas leyes incluían aspectos económicos, sostenimiento de los necesitados, leyes humanitarias, de conservación de los recursos, etc. Y todo, en concordancia con una ley moral perfecta resumida en 10 mandamientos.
Sin embargo, ellos rechazaron esa forma de gobierno y se presentaron donde el Juez y Profeta Samuel pidiendo el establecimiento de un rey. El profeta les advirtió los peligros de ese tipo de gobierno, pero ellos insistieron:

“Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros”

I Samuel 8.19-20

La Historia de la humanidad es una comprobación continua de las complicaciones que vienen cuando el destino de las naciones es puesto en las manos de los hombres. Hasta los mejores reyes erraron y sus decisiones y pecados trajeron sufrimiento y dolor al pueblo.
A menos que el gobernante pudiera vivir sujeto perfectamente a la ley de Dios, no habría garantía alguna para los pueblos.
Este había sido el requisito que les había dejado Moisés con respecto a los reyes y la ley de Dios:

“Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley… y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra… “
Deuteronomio 17.18-20

Tristemente las advertencias fueron ignoradas, la lista de reyes impíos es bastante larga y las consecuencias de sus gobiernos fueron terribles para la nación por lo cual Dios envió a los profetas en muchas ocasiones a denunciar las situaciones:

Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas
Isaias 1.23

Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas.

Ezequiel 22.27

Así ha dicho Jehová el Señor: !!Basta ya, oh príncipes de Israel! Dejad la violencia y la rapiña. Haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice Jehová el Señor.

Ezequiel 45.9

El pueblo de Israel, como todos los demás pueblos, sufrió las consecuencias de sistemas de gobiernos injustos, porque se apartaron de la Ley de Dios.

Dios les envió advertencias pero ellos no quisieron escuchar:

Y les envió profetas para que los volviesen a Jehová, los cuales les amonestaron; mas ellos no los escucharon.

II Crónicas 24.19

En el propósito de Dios todo esto sirvió para que los profetas pudieran dar un mensaje más claro con respecto a la necesidad del Mesías prometido, el Rey Salvador.

El profeta Isaías describe de esta manera al rey prometido:

…juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.

Isaías 11.4

El mundo moderno ya no tiene monarcas como los de antaño, pero los gobernantes y sus ministros, diputados, congresistas y parlamentarios funcionan con los príncipes a los cuales las Escrituras se refieren.

Ahora como antes es necesario que escuchemos la advertencia solemne de la Biblia:

No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.
Salmos 146.3

Es obvio que para poder elegir gobernantes tenemos que tener algún grado de confianza en ellos, pero nos equivocaremos mucho si pensamos que algún gobernante humano tendrá la solución para la situación de crisis que vivimos y esto por dos sencillas razones:

  1. Los gobernantes son hombres pecadores y falibles, es decir, sujetos a errores y con un corazón débil que puede inclinarse al mal
  2. Los gobernantes acertarán en su gobierno de manera proporcional al respeto que tengan por la ley de Dios, sea que la conozcan expresamente o no.

En cuanto a este último punto nos referimos tanto a la Ley Moral de Dios que se resume en los 10 Mandamientos y que de manera natural está escrita en las conciencias humanas.

En el mejor de los casos, cuando un gobernante no es corrupto, podría fallar por sus limitaciones como hombre pecador. Y en la mayoría de los casos los hombres que gobiernan no conocen la ley de Dios, ni temen a Dios. Por esta razón no podemos poner nuestra confianza en gobernantes humanos.

Estamos viviendo en tiempos de crisis y la gente parece seguir alimentando falsas esperanzas de que el gobierno les va a solucionar los problemas.
Deberíamos considerar la Historia para comprobar que entre más lejos caminen los líderes de la moral y ética del cristianismo, más se hundirá la sociedad en todo aspecto.
Seamos sabios al observar las actitudes de los gobernantes, algunos están mostrando tendencias totalitarias y esto es peligroso.

La palabra déspota está definida de esta manera: Soberano que gobierna con un poder total sin someterse a leyes ni a limitaciones.

Aunque es difícil que lo reconozcan, todos los líderes tienen la tentación de convertirse en déspotas. Cada uno quiere hacer lo que le parece apropiado sin tener que pasar por trámites o sistemas adicionales de aprobación para poder ejecutar sus decisiones.

El riesgo de corrupción en los hombres que ostentan el poder es constante, esto es innegable. Los gobiernos necesitan un compromiso de los gobernantes a someterse a la ley y no modificar las leyes con la intención de aumentar el poder que pueden ejercer en su gobierno.
Los pueblos ignorantes e irresponsables siguen haciendo lo mismo que el antiguo Israel, prefiriendo que los gobierne un rey. No lo llaman por ese título, lo llaman líder o presidente, pero igual, prefieren eso en vez de someterse a Dios y a Su ley.

No olvidemos que por más popular que sea un líder político, sigue siendo un hombre falible. No cometamos el error de poner nuestra esperanza en los hombres.

El Rey perfecto vino a inaugurar Su reino, pero el Evangelio nos relata la reacción de Israel en una parábola:

Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

Lucas 19.14

El Rey divino murió por Su Pueblo, (por el verdadero Israel) y regresó al Cielo. Mientras tanto, dejó a sus súbditos la tarea de anunciar el Evangelio del Reino, para que todo aquel que se arrepienta y crea en Jesús disfrute en el Reino venidero.
No desmayemos en la tarea más importante de todas, anunciemos que el único Rey en que se puede confiar plenamente regresará como Juez de la humanidad.

¡No siga engañado!

Posted in Reflexiones with tags , , on mayo 11, 2020 by elcaminoangosto

La situación actual es tan complicada que es difícil no caer en dos posibles extremos. Creer todo lo que dicen o No creer nada de lo que se dice.
¿Cómo surgió este virus?
¿Quiénes están detras de la Pandemia?
¿Cuáles son los intereses económicos y políticos que están detrás de todo?
¿Es una conspiración? ¿Son especulaciones?
Los inmunólogos se contradicen, la OMS, el gobierno de China, las compañías farmacéuticas, las luchas de poder, etc.
¿Habrá alguien que sepa con seguridad qué está sucediendo y por qué?

Nos da temor que nuestros gobernantes y sus expertos en salud y en economía tomen decisiones equivocadas, pero es posible que algunos sean obstinados y tercos y hasta insensibles y entonces esas decisiones van a afectar negativamente a los pueblos y eso traerá sufrimiento.

Todo esto es lamentable y no debemos minimizar las dimensiones de la crisis que esas malas decisiones pueden provocar. Sin embargo, si la crisis no ha servido para sensibilizar nuestras consciencia con respecto a la otra crisis de mayor gravedad y a la magnitud de las consecuencias si no hacemos algo al respecto, el lamento será incomparablemente peor.

La peor crisis que experimenta la sociedad es una crisis espiritual. Y como la sociedad está compuesta de individuos, la crisis es individual.

En el ámbito espiritual también hay especulaciones y también teorías de conspiración, en el ámbito espiritual también podemos caer en los dañinos extremos de creerlo todo o no creer nada. En el ámbito espiritual es urgente e imprescindible conocer la Verdad.

El apóstol Pablo anunció el estado futuro de la humanidad y advirtió a su discípulo Timoteo:

“… los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”

II Tim 3.13

Estar engañados con respecto al origen o solución de una crisis económica o de salud es terrible, pero estar engañados en cuanto al origen y solución de la crisis en que están nuestras almas es lo peor, porque nuestras vidas aquí son temporales, pero el alma se enfrentará tarde o temprano a la eternidad.

¿Sabe usted cuál es el origen del pecado?
¿Es consciente de que el pecado afecta a cada ser humano?
¿Sabía que si el problema del pecado no se soluciona, el destino es la condenación del alma?
¿Sabe usted cuál es la solución provista por Dios?

La situación espiritual del hombre No mejora, el apóstol Pablo afirma que los que no han tratado apropiadamente con sus pecados irán de mal en peor.
Puede ser que logren librarse de un virus, puede ser que logren superar sus condiciones de salud y económicas, pero espiritualmente estarán cada vez más lejos de Dios.

¡Muchos rehuyen la incómoda confrontación con la verdad!
Puede ser que hayamos sido engañados por mucho tiempo y que hayamos creído las fábulas y enseñanzas convenientes de los engañadores y no hayamos sido diligentes en comprobarlo todo según la revelación que Dios nos ha dado en Su Palabra, la Biblia.

Pudiera ser que usted mismo, no solo ha sido engañado sino que ha engañado a otros con el mismo error en que usted fue enseñado
Este es un momento apropiado para atender el llamado a buscar la Verdad. No seamos tercos, no sigamos de mal en peor, porque sí hay un remedio para los que reconozcan que hasta ahora no han tratado apropiadamente la crisis espiritual.

Le ruego entonces que evalúe sus creencias y su religión en base a las siguientes verdades bíblicas.

  1. ¿Está su religión basada en lo que usted hace o en lo que Dios hizo por usted? – El verdadero evangelio se basa en lo que Dios hizo por medio de Jesucristo para la salvación de los creyentes.
  2. ¿Está su consciencia sujeta a las manipulaciones de un líder religioso o a la Biblia que es la Palabra de Dios? – Si usted no conoce la palabra de Dios ¿cómo podría responder a esto?
  3. ¿Las enseñanzas que usted recibe de sus pastores o líderes espirituales están enfocadas en conocer a Dios o en solucionar problemas de esta vida? Jesucristo claramente dijo que no le servirá de nada al hombre ganar el mundo entero si pierdiere su alma (Mateo 16.26)
  4. ¿El tiempo de las reuniones de su iglesia es aprovechado en oración, lectura y enseñanza de la Palabra de Dios, o se gasta el tiempo en actividades de entretenimiento, participaciones musicales y charlas de motivación y auto-ayuda? – En la iglesia los creyentes deben ejercitarse en el camino de santidad (I Timoteo 4.7)
  5. ¿Tiene usted razones bíblicas para asistir a esa iglesia a la que pertenece y no a otra? ¿Asiste por tradición, costumbre o conveniencia?
  6. ¿Percibe usted que lo están entrenando para crecer en la gracia y en el conocimiento de Jesucristo? (II Pedro 3.18)
  7. ¿Trata su iglesia con el pecado según el estándar de la Biblia? En una Iglesia bíblica y sana, el pecador es confrontado con sus pecados y dirigido hacia el arrepentimiento para que reciba perdón y limpieza por medio del sacrificio de Cristo.

No desaproveche este tiempo de crisis. Sería una insensatez seguir siendo engañado o engañándose a usted mismo.
Y si usted es jefe de hogar, la situación es aun más grave, Dios le pedirá cuentas si usted procuró una iglesia bíblica sana para su familia o si los dejó que siguieran siendo engañados.

Hace 19 años ocurrió una tragedia en Nueva York que impulsó a un pastor a predicar una advertencia que sigue siendo muy necesaria hoy en día:

La Gracia del Arrepentimiento

Posted in Reflexiones with tags on mayo 4, 2020 by elcaminoangosto

Después de la séptima plaga que vino sobre Egipto, que fue la de granizo y fuego, el Faraón le dijo a Moisés:

Orad á Jehová: y cesen los truenos de Dios y el granizo; y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.
Éxodo 9.28


Es difícil comprender cómo después de castigos tan severos, el corazón del Rey de Egipto no se doblegaba para obedecer a Dios y lo peor es que aun en estas circunstancias, las palabras del Faraón no fueron sinceras, lo único que quería era librarse de la plaga y no rendirse a Dios.
En aquel momento Moisés le respondió:

En saliendo yo de la ciudad extenderé mis manos á Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra. Mas yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia del Dios Jehová.
Éxodo 9.29,30

Fueron necesarias todavía dos plagas más para que los mismos consejeros del Faraón le dijeran:


Deja ir á estos hombres, para que sirvan á Jehová su Dios; ¿aun no sabes que Egipto está destruido?
Éxodo 10.7

Después de la décima plaga el Faraón cedió, pero su rendición fue temporal, su corazón se levantaría por una última vez contra Dios y contra Su pueblo para perseguirlos, pero perecería en el Mar Rojo.
Esta historia es impresionante pero, ¡qué doloroso es comprobar que se siguió repitiendo!
El Faraón solo era un ejemplo del orgullo e insensatez del corazón humano que se empeña en hacer su propia voluntad. En particular esto lo vemos en muchos que ostentan poder, pero la semilla de ese pecado está en todo corazón.

Los corazones de muchos siguen endurecidos y endureciéndose cada vez más aunque vean la tragedia venir sobre ellos.
Así es el corazón desprovisto de la gracia de Dios, está consumido por la ceguera espiritual y dominado por la terquedad y obstinación.

Durante muchos siglos el mundo ha tapado sus ojos y sus oídos ante los repetidos avisos de parte de Dios, advertencia tras advertencia ha sido ignorada.

En cada tragedia que la gente suele llamar “desastre natural“, en cada peste, epidemia o “pandemia” y en cada crisis económica, Dios está enviando mensajes que deberían ser claros, pero son ignorados.
Estos juicios temporales tienen el propósito de hacernos pensar en el Juicio último y definitivo. De estas tragedias y desastres la humanidad ha podido recuperarse, pero esa recuperación solamente es otro espacio de oportunidad en la paciencia del Dios misericordioso, porque Él no acabará sus tratos con la humanidad hasta que rescate al último de sus escogidos que peregrinan en este mundo.

Los cristianos debemos estar suplicando a Dios con lágrimas para que esta crisis NO pase en vano, para que muchas conciencias sean despertadas y reconozcan que el Dios Creador está próximo a pedir cuentas a sus criaturas.

Y tenemos que pedir esto a Dios porque sabemos que a menos que Él envíe al Espíritu Santo para doblegar las voluntades empedernidas, cada uno seguirá su propio camino.
Está escrito en el Apocalipsis, que incluso después de terribles plagas, los pecadores se aferran a sus propios caminos:

Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos
Apocalipsis 9.20

¿Es usted cristiano?

¿Se ha arrepentido usted de sus pecados confiando en Jesucristo para el perdón?
Si es así, ¿Es consciente usted de que si no fuera por la Gracia de Dios, usted también permanecería sin arrepentirse?
Para que el ser humano se endurezca Dios lo único que tiene que hacer es dejarlo seguir su camino, pero para que el pecador deje su orgullo y su propio camino, Dios sí tiene que hacer algo, Dios interviene para doblegar la obstinada voluntad y convencerlo de venir al Dulce Salvador Jesucristo.

¿Agradece usted esta obra de Gracia? ¿Pide usted por los que no han experimentado esta obra de Gracia?
El apóstol Pablo escribió esto:

“… el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo”
II Timoteo 2.24-26

Quiera el Señor concedernos a todos la mansedumbre para corregir a los que se oponen porque pudiera ser que Dios en Su misericordia decida conceder a algunos arrepentirse para escapar de la trampa diabólica en que están presos.

Y si usted no ha ido a Cristo, ¿Por qué no le suplica por su alma ahora que todavía hay tiempo?

La puerta de la Gracia todavía está abierta. Todo el que venga a Cristo con un corazón arrepentido será recibido por el amoroso Salvador.

Si esta crisis ha servido para sensibilizar de alguna manera su conciencia, no desperdicie esta oportunidad, no deje que su conciencia se vuelva a endurecer.

Tiempo de llorar

Posted in Reflexiones with tags , on abril 26, 2020 by elcaminoangosto

La gravedad de la crisis que estamos enfrentando no es tan seria todavía como otras crisis que ha enfrentado la humanidad. Las crisis producidas por pestes y guerras en el pasado han durado varios años y han provocado sufrimiento y muchas muertes. Pero No deberíamos ser indiferentes ante la posibilidad de que las cosas no mejoren, sino que empeoren.

Algunos siguen consolándose con un positivismo engañoso pensando que pronto todo va a estar bien y a otros ya les va tan mal que se han acostumbrado y parecen consolarse pensando que no puede irles peor.

Reflexionemos en cuanto a la forma correcta de afrontar las tristezas de la vida. De manera práctica, las personas cuyo estilo de vida es sencillo y humilde, sufrirán menos durante las épocas de crisis; pero los que se han acostumbrado demasiado a las comodidades, sufrirán más, porque la crisis los obliga a tener que prescindir de muchas cosas de las cuales se han hecho dependientes.

Pero ¡Cuidado!, lo peor no es una pandemia, ni lo peor es una crisis económica, lo peor sería que estas cosas sucedan sin que aprendamos ciertas lecciones espirituales y que las conciencias sigan adormecidas. ¡Eso sí sería una tragedia!

El sabio Salomón afirmó que todo tiene su tiempo y debemos empezar por reconocer que la sociedad moderna materialista nos engaña pensando que siempre es tiempo de reír y siempre es tiempo de divertirse.

 ¿Ha cambiado esta cuarentena su rutina para bien? ¿Ha tomado tiempo para reflexionar sobre su vida espiritual y su destino eterno? ¿Ha estado meditando en Dios y en el propósito de su existencia? Si no es así, usted está desperdiciando este tiempo y desaprovechando una gran oportunidad.

Muchos siguen refugiándose en las cosas vanas. El tiempo se desperdicia en redes sociales, en videos de internet, en video juegos, etc., y es lamentable la noticia de que el mayor proveedor de pornografía por internet decidió “contribuir” a la crisis concediendo accesos sin costo para los usuarios de Italia y España.

Esto es terrible, porque aunque “hay tiempo de reír y tiempo de llorar”, NUNCA es tiempo apropiado para pecar, sin embargo, la gente sigue pensando que podrá calmar sus ansiedades con sus vicios.

Este debería ser un tiempo de llorar. La Biblia nos describe dos clases de lloro en muy diferentes circunstancias.

Jesucristo dijo:

“Bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consolación”

Mateo 5.4

Este lloro se refiere al lamento que debe hacer el pecador por sus pecados, este lamento es una bienaventuranza, porque le lleva a Cristo y al arrepentimiento verdadero. Como escribió el profeta Jeremías:

“¿Por qué se lamenta el hombre viviente?, laméntese el hombre en su pecado”

Lamentaciones 3.39

Los que experimentan este tiempo de lloro, finalmente verán sus lágrimas cambiadas en gozo:

“Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente”

Salmos 84.6

Y el apóstol Juan escribe la promesa final para el pueblo de Dios:

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”

Apocalipsis 21. 4

Sin embargo, para otros el tiempo de lloro llegará demasiado tarde, porque el Señor Jesucristo refiriéndose a los incrédulos y rebeldes y a los hipócritas dijo:

“… y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes”

Mateo 13.42

Estas palabras NO son recibidas con agrado porque la mayoría vive engañada, pensando que no pertenecen al grupo  de los que recibirán condenación. Muchos ni siquiera creen que hay un Juicio y una condenación y otros, desconocen el camino único que libra al pecador de la condenación.

En estas circunstancias de crisis las personas prefieren “… la canción de los necios…“, es decir, es mejor pensar que todo va a estar bien, que Dios no castiga, que mejor es disfrutar lo que nos quede de vida en los placeres. Eso es como una canción de melodía agradable y pegajosa.

¿No sería mejor oír la reprensión del sabio? El sabio reprende movido por un deseo de traer bien a las personas que lo escuchan, y el sabio terminó su discurso con estas palabras:

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”

Eclesiastés 12.13-14

La reprensión del Sabio nos recuerda la realidad de que el Dios que nos creó nos pedirá cuentas de lo que hicimos y de lo que no hicimos y esto, en base a Su Santa Ley.

Pero, cuando Cristo vino a este mundo los estudiosos de la ley le hicieron la siguiente pregunta:

“… qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”

Juan 6.28

La respuesta de Cristo fue la siguiente:

“Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que Él ha enviado.”

Juan 6.29

Todavía hay tiempo. Todavía hay tiempo de ir arrepentidos a Cristo y reconocerlo como el único Señor y Salvador para que tengamos seguridad y consuelo en medio de cualquier crisis y para que tengamos verdadera esperanza en el día final.

Más asuntos para reflexionar

Posted in Reflexiones with tags , on abril 21, 2020 by elcaminoangosto

(English Version at the End) – Quinta Semana de Cuarentena

Dios está tratando con los seres humanos en todo el mundo. Esto es así, porque el Soberano del Universo, a pesar de ser Santísimo, es Dios inmanente, es decir, Él se involucra con sus criaturas.

Las Sagradas Escrituras describen los llamados y advertencias de Dios como el toque de las trompetas que advierten que el Rey se aproxima.

Muchos siguen ignorando los toques de las trompetas que anuncian juicio y que llaman a los pecadores a volverse a Dios, y entonces tapan sus oídos para no escuchar las advertencias. Así mismo ocurría en los tiempos de los profetas:

“Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.”

Jeremías 6.17

Pero el profeta Daniel afirma que los creyentes, los que constituyen el pueblo del Pacto, ellos reaccionan diferente:

“… el pueblo que conoce a su Dios, se esforzará y actuará”

Daniel 11.32

¿Cómo debe actuar el pueblo de Dios? Hay muchas cosas que por la gracia de Dios podemos hacer. Lo primero es mantenernos confiados en las promesas de Dios y nunca caer en el afán y la ansiedad que caracteriza a los incrédulos. Esto dará un claro testimonio acerca del Salvador Jesucristo en el cual hemos creído, porque Él prometió que cuidaría de sus ovejas siempre.

Ahora bien, esto no se trata de una auto-sugestión como la que practican los adherentes a la “confesión positiva”. Nosotros no creemos que por hablar positivamente las cosas van a mejorar. Se trata de una confianza cierta en Cristo y en Sus promesas, que nos lleva a expresarnos como el apóstol Pablo en medio de toda clase de tribulaciones:

“… Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

Filipenses 4.13

Y esa frase “todo lo puedo” no se refiere a alcanzar sueños o metas personales, se refiere a poder pasar por las aflicciones sin desesperar, descansando en el Señor. Esto se deduce del contexto en Filipenses 4.

Una segunda acción que considero útil en medio de esta crisis es animar a aquellos que han sido seguidores de ciertos hombres que pretenden tener dones como tuvieron los apóstoles, a reconsiderar sus creencias y sus prácticas.

¿Por qué los que dicen tener autoridad sobre los demonios y sobre la enfermedad hasta el punto de atreverse a decretar y declarar sanidad y libertad no están haciendo uso de esas facultades durante esta epidemia?

Es un buen momento para refutar esa enseñanza que logró infiltrarse en tantas iglesias, según la cual los “hombres de Dios” tienen el poder para cambiar las cosas por medio de sus palabras de declaración o decretos.

Dios es soberano y Él en el ciertas épocas específicas dio a sus profetas y apóstoles capacidades especiales, pero una vez que el fundamento de la Iglesia fue establecido, y que se completó la revelación de las Sagradas Escrituras (se cerró el canon), no debemos esperar que los hombres de Dios tengan los poderes que tuvieron los apóstoles y profetas, poderes que servían de confirmación para sus ministerios. Hoy lo único que debemos considerar para validar el ministerio de un predicador es su fidelidad a las enseñanzas apostólicas y su vida de piedad. Nada más.

¿Puede Dios sanar hoy? ¡Claro que sí!

¿Puede Dios sanar del Coronavirus? ¡Claro que sí!, como de cualquier otra enfermedad.

¿Puede Dios impedir que seamos infectados del virus? ¡Claro que sí!

Todo esto puede ocurrir en respuesta a las oraciones del pueblo de Dios, pero ocurrirá solamente si esto es conforme a Su voluntad (su propósito).

Pero también, Dios que es Soberano, puede decidir no sanar y también puede decir no impedir que seamos infectados. Y estando infectados puede que Él nos conceda recuperarnos o puede que Él decida llamarnos a Su presencia muriendo del COVID-19.

La esperanza nuestra no está en las palabras de los hombres sino en la Palabra de Dios. Él ha hecho la siguiente promesa:

“… A los que aman a Dios, TODAS las cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a Su propósito son llamados”

Romanos 8.28

¿A quiénes traerá paz y consuelo esta promesa?

¡A los que aman a Dios! ¡A los que han sido llamados conforme a Su propósito!

¿Ama usted a Dios? ¿De verdad lo ama? ¿Puede usted decir con limpia conciencia que ha atendido al llamado de Cristo y que está siguiéndole fielmente? Si es así, no tiene nada que temer. Sea lo que sea que suceda, Dios hará que sirva para bien.

Para saber si usted ama a Dios no mire en sus sentimientos o emociones solamente, eso es una parte pequeña de la prueba. La prueba verdadera está en las palabras de Cristo:

“El que me ama, mi palabra guardará… ”

Juan 14.23

Entonces sí, si usted ama a Cristo y lo demuestra no solo con sus palabras sino con su vida, tendrá la paz y la seguridad que Él ha prometido, independientemente de las circunstancias.

More Things to meditate on

God is dealing with human beings throughout the world. This is so, because the Sovereign of the Universe, despite being Most Holy, is immanent God, that is, He is involved with His creatures.

The Holy Scripture describes God’s calls and warnings as the sound of trumpets warning that the King is coming near.

Many continue to ignore the blasts of the trumpets announcing judgment and calling sinners to turn to God, and then plug their ears to avoid hearing those warnings. It was the same in the times of the prophets:

“Also I set watchmen over you, saying, Hearken to the sound of the trumpet. But they said, We will not hearken. ”

Jeremiah 6.17

But the prophet Daniel affirms that the believers, which constitute the people of the Covenant, react differently:

“… but the people that do know their God shall be strong, and do exploits.”

Daniel 11.32

What should the reaction of God´s people? There are many things that by the grace of God we can do. The first thing is to remain confident in the promises of God and never fall into the zeal and anxiety that characterizes unbelievers. This will give a clear testimony about the Savior Jesus Christ in whom we have believed, because He promised that He would take care of his sheep always.

Now this is not a self-suggestion like that practiced by adherents to the “positive confession.” We do not believe that by speaking positively things will improve. It is a certain trust in Christ and in His promises, which leads us to express ourselves as the apostle Paul in the midst of all kinds of tribulations:

“… I can do all things through Christ which strengtheneth me.”

Philippians 4.13

And that phrase “I can do all things” does not refer to achieving dreams or personal goals, it refers to being able to go through afflictions without despair, resting on the Lord. This follows from the context in Philippians chapter 4.

A second action that I find useful in the midst of this crisis is to encourage those who have been followers of certain men who claim to have gifts as the apostles had, to reconsider their beliefs and practices.

How come those who claim to have authority over demons and over sickness to the point of daring to decree and declare healing and freedom not using these faculties during this epidemic?

It is a good time to refute that teaching that managed to infiltrate so many churches, according to which the “men of God” have the power to change things through their words of declaration or decrees.

God is sovereign and He at certain specific times gave His prophets and apostles special capacities, but once the foundation of the Church was established, and the revelation of the Holy Scriptures was completed (the canon was closed), we should not expect the men of God to have the powers that the apostles and prophets had, powers that served as confirmation for their ministries. Today the only thing we must consider to validate the ministry of a preacher is his fidelity to the apostolic teachings and his life of piety. Nothing else.

Can God still heal today? Of course He can!

Can God heal from the Coronavirus? Yes, of course He can! As well as any other disease.

Can God prevent us from being infected with the virus? Of course!

All of this can happen in response to the prayers of God’s people, but it will only happen if it is according to His will (His purpose).

But also, God who is Sovereign, can decide not to heal and He can also say not to prevent us from being infected. And being infected He may grant us to recover or He may decide to call us into his presence dying of COVID-19.

Our hope is not in the words of men but in the Word of God. He has made the following promise:

“… And we know that all things work together for good to them that love God, to them who are the called according to his purpose.”

Romans 8.28

To whom will this promise bring peace and comfort?

To those who love God! To those who have been called according to His purpose!

Do you love God? Do you really love him? Can you say with a clear conscience that you have heeded the call of Christ and that you are faithfully following him? If so, you have nothing to fear. Whatever happens, God will make it work for good.
To find out if you love God don’t look at your feelings or emotions alone, that’s a small part of the test. The true proof is in the words of Christ:

“If a man love me, he will keep my words…”

John 14.23

So yes, if you love Christ and demonstrate it not only with your words but with your life, you will have the peace and security that He has promised, regardless of the circumstances.

A %d blogueros les gusta esto: