Música de Navidad

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La época de Navidad tiene muchos elementos característicos, uno de ellos es la música. Sin embargo, podemos notar que con el pasar de los siglos, las llamadas canciones navideñas o villancicos son cada vez menos cristianas. Las letras y ritmos de las canciones de Navidad están más enfocadas en la fiesta como fiesta que en el evento que supuestamente se está festejando.

Por otro lado, son muchos los cantantes cuya vida es abiertamente impía, pero que aprovechan la oportunidad y el mercantilismo de la época para destruir ciertos villancicos tradicionales cantándolos sensualmente y con ritmos pop.

Es preocupante el nivel al cual hemos llegado en el cual, mucha gente desconoce la belleza de las cantatas navideñas de siglos pasados y los gloriosos himnos sobre la Navidad, al punto que muchos solo puedan cantar piezas de tan poca calidad como “Mi burrito sabanero” y tuki tuki tuki, donde lo único que importa es una melodía pegagosa y un ritmo bien popular.

Sí, la época navideña debería ser una época de alegría en la que se disfrutan comidas, regalos y compañerismo, pero hay un gran peligro cuando ese compañerismo, esos regalos y esas comidas que se disfrutan, se vuelven un fin en sí mismos, desligados de la motivación correcta, desligados de la intención original por la cual en la Iglesia antigua se comenzó a celebrar esta fiesta.

La mayoría de la gente quiere disfrutar, quieren comer, quieren recibir regalos y quieren tener buenos tiempos de camaradería, pero el motivo es solamente esto: Pasarlo bien.

Si lo que acabo de describir corresponde a la clase de celebración que usted acostumbra en la Navidad, es mi deber informarle que, aunque parezca una simple fiesta, como cualquier otra, esta celebración se vuelve un acto pecaminoso, porque se está tomando un evento muy sagrado como pretexto para simplemente “pasarlo bien”. La Navidad fue instituida como una celebración de carácter altamente religioso, cual es, la encarnación del Verbo de Dios, Jesús, nacido de la virgen María. Pero el mundo se ha aprovechado para corromper la fiesta con el materialismo y los placeres.

Por causa de toda esa celebración mundana, carente de piedad y cargada de materialismo, muchos han optado por abstenerse de celebrar la Navidad. A estas razones algunos han añadido que la fecha coincide con antiguas celebraciones paganas pero esta última objeción no la considero válida, porque nosotros no estamos haciendo referencia a ningún dios falso, sino al Hijo Eterno de Dios que se hizo hombre para traernos la salvación.

Volviendo al tema de este artículo y mi queja con respecto a los llamados cánticos navideños modernos, los invito a revisar los himnarios antiguos y ver la cantidad de bellísimos himnos navideños y también recordar que los compositores clásicos crearon majestuosas obras de arte musical para la gloria de Dios como el Oratorio de Navidad de Bach o el Mesías de Handel. No nos perdamos el legítimo placer de deleitarnos en música para celebrar la Navidad.

Quiero compartir la letra de más antiguo de los cánticos navideños del cual se tiene conocimiento.

Hilario de Poitiers es el autor del villancico más antiguo del que se tiene registro. Este obispo de la Iglesia vivió entre 310 y 367 AD. El título del cántico en latín es Jesus Refulsit Omnium

Kevin Hawthorne, PhD de Oxford lo tradujo al inglés y yo les comparto entonces la versión en español:

Jesús, Redentor devoto de todas las naciones, ha iluminado,

Que la familia completa de los fieles celebre las historias

La estrella brillante, resplandeciendo en los cielos,

haga conocer Su nacimiento y delante de los Magos, los guíe a la cuna

Postrados adoran a un pequeño bebé envuelto en pañales

Mientras dan testimonio que Él es Dios al tributarle sus místicos dones

Ahora examinemos las hermosas enseñanzas contenidas en el cántico y reflexionemos en ellas para nuestro bien espiritual.

  1. Jesús es Redentor porque Él vino a pagar un precio de rescate por Su pueblo. Pero ahora, el pueblo de Dios no se limita a la nación judía, Él vino a abrir la puerta para las personas de todas las naciones. Él vino a alumbrar porque Él es la verdadera luz del mundo.
  2. Debemos celebrar porque hay razones válidas para celebrar los hechos históricos que ocurrieron hace tantos siglos. Celebramos como una inmensa familia cuya hermandad ya no se limita al hecho de que somos la raza humana, los hijos de Adán, sino que ahora pertenecemos a la familia de Dios, somos los adoptados por el Padre en Cristo.
  3. La referencia a la estrella que sirvió de guía a la estrella nos recuerda que a menos que Dios nos oriente y muestre el camino, nunca encontraríamos al Salvador. Necesitamos ser guiados. Dios nos guía con Su Espíritu y por Su Palabra al Salvador Jesucristo.
  4. Y finalmente, los sabios del Oriente y el tributo excelente que ellos rindieron al recién nacido tiene mucho significado. El oro, el incienso y la mirra no eran regalos comunes. Esos regalos fueron dados para reconocer que el que estaba en un humilde pesebre era el Rey Ungido, el Cristo. Estamos llamados a imitar a los Magos postrándonos ante la majestad del que nació en humildad, vivió en humildad y murió en debilidad, pero que regresará en poder y gloria para establecer un Reino Eterno de justicia y paz.

La noticia del nacimiento del Rey es muy buena y digna de ser celebrada. Pero es necesario que reconozcamos que el mundo vive como si Él no fuera Rey. Muchos ignoran que lo que pasó hace tantos siglos afecta el presente y el futuro de toda la humanidad.

Jesucristo es Rey y Él reina desde Su trono a la diestra del Padre. Jesucristo regresará y entregará el Reino a sus súbditos, pero a los que persisten en vivir en enemistad con él los castigará. En Navidad no debemos solo pensar en el amor de Dios que nos envió a Su Hijo, sino en el Juicio de Dios que ocurrirá cuando el Rey regrese.

Jesucristo No es el niñito Dios, Jesucristo nació como un niño, pero ya no es más niño. Participó de la humanidad para salvar a la humanidad, pero habiendo cumplido la gran obra de la redención y habiendo resucitado, ascendió al Cielo donde está exaltado a la diestra de Dios Padre y de allí volverá un día a juzgar al mundo.

El Evangelio de Mateo registra estas alentadoras palabras de Cristo:

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo (Mateo 25.34)

Pero el mismo evangelista registra también estas terribles palabras del mismo Cristo:

Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles (Mateo 25.41)

Entonces, lo invito a reflexionar y a imitar a los Magos que se postraron ante el Rey. Póstrese para que escuche Su voz con alegría y no con temor cuando el Rey regrese.

Termino con una invitación a escuchar este bello cántico navideño que nos invita a alegrarnos en las maravillosas Noticias de Paz y de Perdón que hay en Jesucristo.

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