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¿Quiere Dios que yo sea rico?

Posted in Reflexiones with tags , , , on agosto 15, 2017 by elcaminoangosto

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Artículo del Pr. Conrad Mbewe, traducido con permiso por Alexander León

Artículo original >>>>>>>> AQUI <<<<<<<<

Cada cierto tiempo, cuando me meto en discusiones sobre el asunto del evangelio de prosperidad, escucho las voces que simpatizan con ese veneno doctrinal decir esto: “…Pero, de seguro Dios no quiere que seamos pobres, ¿o sí?”

Esto se considera como la carta superior de la baraja, como si no hubiera una posición intermedia entre ser muy ricos y vivir en extrema pobreza. La Biblia tiene muchos textos que contestan esta pregunta.

La gente que dice tales cosas, sufren de amnesia deliberada. Ellos han escogido olvidar las palabras del hombre sabio que oró a Dios pidiendo:

Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte y blasfeme el nombre de mi Dios”  (Proverbios 30.7-9)

Si buscamos por toda la Biblia no encontraremos un solo versículo que advierta de algún daño espiritual causado por la pobreza material. Pero sí encontraremos muchos pasajes en la Biblia que nos advierten sobre los efectos negativos de las riquezas – y especialmente el amor a las riquezas. Nunca escuchamos a los predicadores de prosperidad predicar sobre esos versículos. Pareciera como si las Biblias de ellos no tuvieran esos versículos.

Aquí hay algunos salidos de los labios de nuestro Salvador.

En su famoso Sermón del Monte, Jesús enseñó:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón… Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” (Mateo 6.19-24)

Luego el Señor Jesús en Marcos 10.17-25 trató con un joven rico de la clase gobernante que deseaba la salvación, siempre y cuando no tuviera que sacrificar sus riquezas. Cuando Jesús le dijo que tenía que dar todo a los pobre para que tuviera tesoro en el Cielo, la Biblia nos dice que tal cosa le dolió en el corazón. Se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Jesús entonces pronunció su sentencia inequívoca,

“¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas…! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.”

Repito, nunca escucharán estas palabras de los labios de los predicadores del evangelio de prosperidad. Al contrario, ellos parecen dar la impresión de que ser materialmente ricos es una señal segura de que todo está bien entre su alma y Dios.

Un ejemplo más del ministerio de Cristo debería ser suficiente. En una ocasión, alguien de la multitud le dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo” Jesús se negó. Esto debería sorprender no solo a los predicadores de la prosperidad sino también a los predicadores del evangelio social. En vez de hacer lo que el hombre le pidió, Jesús hizo una advertencia a la persona que le pidió este favor. Él dijo:

Guardaos de toda avaricia porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12.13-15).

La bendición material no es equivalente a la bendición.

Con el fin de llevar esta lección un poco más allá, Jesús cementó todo esto con una parábola. Él dijo:

“La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” (Lucas 12.16-21).

Jesús parece estar diciendo que la acumulación de riquezas en muchos casos ocurre porque se desperdiciaron oportunidades de invertir en el reino de Dios. Así que ¡Eso equivale a la pobreza!

¿Qué podemos decir de los apóstoles? ¿Qué dicen ellos sobre la prosperidad financiera?

Un buen ejemplo es el apóstol Pablo. Escribiendo a Timoteo, su protegido, le habla sobre

“…hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia” (I Timoteo 6.5).

No puedo pensar en una mejor descripción para los predicadores de la prosperidad. Son personas de una mente corrupta, privados de la verdad, que ven los asuntos espirituales como un medio para otra cosa – para hacerse ricos. No están interesados en la salvación de las almas y por lo tanto hace mucho que perdieron el contenido del verdadero evangelio. Pero mejor dejo eso aquí …

Estamos viendo las advertencias del apóstol Pablo. Él se mantiene en la posición del hombre sabio que se describe en Proverbios 30, defendiendo que una posición financiera media es la mejor opción. Él dice,

“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” (I Timoteo 6.6-8)

Esta es la respuesta que sigo dando a los que piensan que mi oposición a los predicadores de la prosperidad implica que yo promuevo la pobreza. ¿Por qué tenemos que ir de un extremo al otro?

Es muy claro que el apóstol Pablo advierte contra una sed insaciable de riquezas. Él dice:

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. La buena batalla de la fe; Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas…” (I Tim. 6.9.11).

Los predicadores de la prosperidad deberían poner atención a estas advertencias y predicarlas a los que los escuchan. Por causa de haber rechazado este consejo es que muchos de sus seguidores han procurado las riquezas pagando el gran costo de sus vidas espirituales, sus matrimonios y sus familias.

El escritor de la carta a los Hebreos sella sus consejos para nosotros cuando escribe claramente,

“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13.5).

Nada puede ser más claro que esto. Esta es la atmósfera general en la Biblia con respecto a las cosas materiales. Es exactamente lo opuesto a lo que los predicadores de prosperidad están diciendo. El mensaje de la Biblia es que hacemos daño a nuestras almas y a las almas de otros cuando procuramos riquezas como un fin en sí mismo. Los llevaríamos a una tarea imposible. Como Jesús dijo, No podéis servir a Dios y al dinero

Al juzgar el silencio sobre estos pasajes en los púlpitos de los predicadores de prosperidad, no me cabe duda de que ellos desearían que estos versículos no existieran en la Biblia porque vuelan en sus rostros en contra de sus enseñanzas. Los predicadores de prosperidad se tragan el camello y cuelan el mosquito. Ellos van a esos versículos que hablan de prosperidad holística (es decir, éxito general, para usar un término equivalente moderno) y torturan esos textos hasta que los hacen parecer relacionados con la prosperidad material solamente.

No me interpreten mal. Debemos alabar a Dios por aquellos entre nosotros a los que Dios ha querido favorecer con buenos empleos y negocios, lo cual ha resultado en mejores cuentas bancarias. Otros disfrutan de una buena herencia. Necesitamos orar por ellos para que Dios les dé sabiduría piadosa para que puedan utilizar sus riquezas con un beneficio eterno para sus almas y las almas de otros. Sin embargo, no debemos envidiarlos, porque las riquezas traen muchas penas. Más bien, oremos a Dios que no nos dé pobreza ni riqueza. Esa es una carga menos peligrosa para llevar en este mundo caído.

SE BUSCAN: PREDICADORES APASIONADOS

Posted in Pastoral, Reflexiones with tags , , , on febrero 21, 2017 by elcaminoangosto

Puede leer el artículo original en inglés >>>>>> AQUI  <<<<<<

Se cuenta una historia sobre un joven nervioso que una vez vino al panel de selección de un ministerio Metodista. Durante la entrevista, este tímido muchacho aprovechó la oportunidad para explicar que no era tan dotado como para encender el río Támesis. Uno de los entrevistadores, el Dr. W E Sangster, le respondió con estas palabras: “Mi querido joven, no estoy interesado en saber si usted puede encender el río Támesis. Lo que yo deseo saber es esto: ¿Si yo lo levanto a usted por el cuello y lo lanzo en el Támesis se escuchará el sonido que hace un metal ardiente al caer en el agua?” En pocas palabras, estos entrevistadores lo que buscaban era, como algo de primera importancia, no era hombres con gran conocimiento o habilidades, sino hombres ardiendo por la verdad de la palabra de Dios. Ellos querían predicadores con peso en sus almas.

Creo que es obvio que esta es una de las grandes necesidades de nuestro tiempo, para todos los que tienen en el corazón el anhelo de prosperidad para la iglesia militante. No hay escasez de hombres que llevan el título de Pastor, Reverendo, Obispo, Evangelista, etc., porque se producen en serie en los Colegios bíblicos y Seminarios como se reproducen los folletos en una imprenta. Nunca en la historia de la iglesia hemos tenido en nuestros púlpitos tantos Bas, BThs, Mas, PhDs, etc. Sin embargo, tenemos también que admitir que muy pocos de estos harían algún ruido si los lanzamos al Támesis. El Profesionalismo está a la orden del día. Los hombres preparan sus sermones con la misma frialdad con la que preparaban sus asignaciones en la Universidad, y se quedan satisfechos cuando en lugar de una calificación de 100, al final del culto obtienen un “Gracias Pastor por ese maravilloso sermón”.

Obviamente, se necesita hacer algo para arreglar esta situación, porque ninguna iglesia se levantará más alto que su púlpito. A la actitud de gente moribunda que prevalece en las bancas se le puede seguir el rastro hasta la tibieza que hay en el púlpito. Es la falta de convicción bíblica sólida en el púlpito, lo que ha engendrado la casi total ausencia de disposición en las bancas. Si esto es cierto, entonces todos nuestros esfuerzos para restaurar el Cristianismo bíblico en las bancas será en vano si no removemos la enfermedad del púlpito. Si cada Domingo, lo que sale de la boca del predicador es tan frío como lo que sale de un congelador, entonces ¿cómo podemos esperar que la iglesia esté  la temperatura de las exigencias de Dios?

Necesitamos comenzar por afirmar que tomar un texto de las Escrituras y luego dar vueltas sobre él de manera monótona sobre un tema religioso relacionado con el texto NO es predicar – o por lo menos no lo es en el sentido bíblico. Lean los mensajes que entregaron los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles en el Nuevo Testamento y verán si no se sienten animados. Estos hombres estaban profundamente afectados por la palabra de Dios y no hay duda de ello. Ellos no solamente conocían el asunto del cual predicaban, ¡ellos lo sentían! Para ellos, la predicación era mucho más que un intento en el arte de la comunicación; era una forma de aliviar su propia carga. Ellos sabían algo de lo que experimentó el profeta Jeremías cuando dijo:

“Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.” (Jeremías 20.9)

El Dr. Martyn Lloyd-Jones hace notar esto a partir de los escritos del apóstol Pablo. Se imagina a alguien diciendo: “Si usted tiene verdadera preparación académica no estará animado; solo estará dignificado. Leerá un gran tratado en quietud y sin ninguna pasión”. ¡Sin lugar a dudas! Y  luego responde: “¡Eso es apagar el Espíritu! El apóstol Pablo quebranta algunas de las reglas gramaticales; interrumpe su propio argumento. Esto es por causa del fuego. Somos tan decorosos, tan controlados, hacemos todo con tanta decencia que ¡no hay vida, no hay calor, no hay poder!  Pero eso no corresponde al Cristianismo del Nuevo Testamento” – (The Christian Warfare).

Si este “ronquido articulado” (como lo llama Charles Haddon Spurgeon) no es predicar, hablando bíblicamente, entonces ¿qué es predicar? Permítanme citar al Dr. Lloyd Jones de nuevo, quien, en respuesta a esta pregunta dice: “Predicar es lógica ardiente” Razonamiento elocuente… Es teología en fuego… Predicar es la teología que proviene de un hombre que está encendido. (La Predicación y los Predicadores). Y a esta definición, respondemos con un fuerte ¡Amén!

Esta definición inevitablemente implica que las verdades que manejamos están diseñadas para ser una carga y una pasión en el predicador. Podemos perdonar a un hombre que habla sobre el clima, si provoca sueño en la audiencia, pero el predicador está tratando con asuntos de la vida eterna y la muerte eterna. ¿Cómo podemos hablar del Dios viviente, de la trágica caída del hombre, de la gloriosa redención en Cristo, del poder omnipotente del Espíritu Santo, de la iglesia de los redimidos comprados por sangre, las glorias del Cielo y los tormentos del infierno sin que al menos nos tiemblen los labios? Esta es la verdad de Dios que hizo a los profetas, apóstoles, evangelistas y reformadores, arder y brillar donde quiera que estuvieron.

Sin embargo, es necesario aclarar con gran énfasis que a menos que el Espíritu Santo haga arder estas verdades en nuestro ser, podemos conocerlas pero carecer de ese sentido de asombro. Dos predicadores pueden predicar sermones con excelente teología en ellos; en uno puedes sentir que proviene de un congelador, mientras que en el otro tu corazón se derrite y te sientes movido en lo profundo de tu ser. Estoy persuadido que la diferencia radica en el estudio [oficina]. Para el primero el estudio es una fábrica donde ser arma el sermón; para el otro, el estudio es el vientre en el cual se concibe un sermón con el auxilio del Espíritu Santo.

El ejemplo del gran evangelista, George Whitefield es digno de mención. “Whitefield pasaba horas de cada día de rodillas con la Palabra de Dios abierta delante de él, y era a partir de la cámara de audiencia del Cielo que partía para predicar esas maravillosas palabras de poder, que movieron las almas de la multitud. Estas verdades eternas entonces pasaron por él mucho más allá de su intelecto, tomaron posesión del hombre completo, y no podía entonces evitar hablar con ternura y santa sinceridad, porque había visto luz en la luz de Dios, y el mundo espiritual se iluminaba con luz alrededor de él” (Hezekiah Harvey – The pastor)

Si queremos que vuelva la predicación bíblica poderosa a nuestros púlpitos, necesitaremos una reforma en esos cuartos u oficinas que llamamos estudios. Necesitaremos aprender a ver nuestros estudios como el lugar donde nos encontramos con Dios para recibir una palabra para Su pueblo. Entonces, necesitaremos comenzar las preparaciones de nuestro sermón con un espíritu devocional, derramado sobre las Sagradas Escrituras

“hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (II Pedro 1.19).

Sí, tenemos que evitar levantarnos apuradamente hacia el púlpito hasta que el mensaje y el mensajero sean uno, unidos como con soldadura por la Antorcha de Dios – el Espíritu Santo. Entonces, y solo entonces, seremos predicadores con peso en el alma preocupados por proclamar “la carga del Señor” a un mundo enfermo de pecado.

No debemos rendirnos nunca en lo que se refiere al entrenamiento ministerial. Ni tenemos que engañarnos pensando que los comentarios, las concordancias, los lexicones, etc., son extras de las cuales podemos prescindir y dejarlas que acumulen polvo. No, tenemos que estar agradecidos por todas estas herramientas. Pero recordemos las palabras de J.W. Alexander:

“Ningún hombre puede ser un gran predicador si no tiene un gran sentimiento” (Thoughts on Preaching). Así que, no dependamos solamente de nuestro entrenamiento preparatorio y de las ayudas bíblicas. Más bien, seamos como aquel antiguo Elías y volvámonos al Señor en oración para aquello que solamente Él puede darnos – fuego celestial.

¡Oh, que nuestros estudios/oficinas puedan levantarse en la oración de Elías, como estoy seguro que ocurría en los días de la Reforma!

Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. (I Reyes 18.36-37). ¡Amén!

[Este artículo, con algunos pequeños cambios editoriales fue reproducido de la revista canadiense The Gospel Witness de Julio de 1994. Fue reproducido por la ahora extinta revista: Reformation Africa South, donde la publiqué primero. Un amigo, Andre Pinard, me la envió y la publicó en Facebook. Cuando lo leí, me sorprendía con agrado de que ese mismo sentir tenía hace 23 años. Mis convicciones no han cambiado y por eso pensé hacer un post en mi blog dándole un poco de vida extra. Espero que bendiga muchas más personas]

 

Revivamos el arte de la Polémica Cristiana

Posted in Alertas, Reflexiones with tags , on mayo 20, 2016 by elcaminoangosto

Artículo original del Pr. Conrad Mbewe, traducido con permiso por Pr. Alexander León

Artículo original en inglés  >>>>AQUI<<<<<

La tragedia del panorama eclesiástico de nuestro día es el número de herejes que hay dentro del campo evangélico. Están haciendo lo que quieren y casi nadie está levantando una voz contra ellos. A puertas cerradas todos parecen estar de acuerdo en que estos “hermanos” están difundiendo serios errores. Pero tan pronto como la puerta se abre y uno de ellos entra, de pronto, parece que dudamos si debemos mejor permanecer en silencio ejerciendo nuestro amor cristiano.

Esto amerita una pregunta, ¿Cómo deberíamos responder como cristianos ante tantas enseñanzas equivocadas que nos rodean, especialmente esas serias herejías que propagan personas dentro de la iglesia? Esta es una pregunta importante porque estamos viviendo en días cuando la naturaleza misma del cristianismo evangélico está siendo puesta de cabeza. Esto se da especialmente entre aquellos que enseñan lo que nosotros llamamos “el evangelio de la prosperidad” en sus diferentes tonalidades. Muchas vidas están siendo destruidas. Hay confusión en cuanto al camino de salvación. ¿Cómo debemos responder a todo esto?

Debemos responder a esto involucrándonos deliberadamente en la polémica cristiana. ¿Qué significa la palabra “polémica”? La Polémica se refiere a una fuerte refutación verbal o escrita con respecto a las creencias de alguien. Es un argumento para disputar sobre la opinión de otro y mostrar que su posición es errónea. Esto es lo opuesto a apologética, que corresponde a una fuerte defensa verbal o escrita que se realiza cuando se han recibido ataques a  nuestra creencia. En otras palabras, polémica y apologética son dos caras de una misma moneda. Un apologista comienza con la verdad que está siendo atacada para defenderla, mientras que el polemista comienza con el error que se está propagando y busca refutarlo.

La Iglesia necesita líderes que sean polemistas.

La Biblia enseña que una de las responsabilidades de los ancianos de la iglesia es la polémica. El apóstol Pablo dijo a Tito: “[que el anciano sea] retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.” (Tito 1.9). Notemos que esto no está dicho únicamente de manera positiva sino también negativa. Un anciano debe dar instrucción en la sana doctrina pero también tiene que refutar a los que contradicen la sana doctrina.

¿Por qué es importante esto? El apóstol Pablo dice que tiene que hacerse esto “Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.” (Tito 1.10-11).

Si nos quedamos callados, los maestros herejes continuarán dañando la fe de muchos con su afán de ganancia deshonesta y vergonzosa. Así que, es la responsabilidad de aquellos que están a cargo de las ovejas de Cristo silenciar esas voces.

De esto se trata la polémica. En el pasado, se asumía que los pastores y maestros cristianos se involucraban en la polémica como parte de su deber. Procurar ser “políticamente correctos” no era una virtud en aquellos días. El error tenía que ser vencido. El gran teólogo americano B.B. Warfield ocupó la cátedra de Teología Didáctica y Polémica en el Seminario Teológico de Princeton desde 1887 hasta su muerte en 1921. Eso no era algo extraordinario en aquellos días.

Jesús el gran polemista

La pregunta que se hace con frecuencia es, ¿Cómo podemos involucrarnos en la polémica? Por dicha tenemos el ejemplo del Señor Jesucristo. Casi al final de su ministerio terrenal, Jesús pasó algún tiempo refutando las enseñanzas y estilo de vida de los Escribas y de los Fariseos. Un capítulo entero del Evangelio de Mateo está dedicado a siete “lamentos” (maldiciones) que Cristo lanza a estos hombres porque ellos estaban desviando a muchos del camino. Miremos una de las secciones  en Mateo 23.16-22, para aprender cómo podemos resucitar el arte perdido de la polémica hoy, siguiendo el ejemplo de Jesús. Podemos aprender cuatro lecciones de esto…

Identificar la enseñanza incorrecta

Jesús dijo claramente lo que estaba incorrecto en la enseñanza de ellos. ¿Qué estaban enseñando los Escribas y Fariseos? Jesús dijo: “!Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. !!Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.” – Mateo 23.16-18

A lo que Cristo está oponiéndose es a la forma astuta en que ellos mienten, haciendo falsas promesas. Los hombres estaban buscando la forma de aparecer como religiosos mientras internamente eran impíos. Cristo no estaba dispuesto a dejar que esto se diera sin denunciarlo. Señaló que eso era una enseñanza errónea. Nosotros tampoco deberíamos temer de denunciar la enseñanza errónea que está dañando la fe del pueblo de Dios.

Usar lenguaje fuerte

Tomaré más tiempo aquí porque estamos viviendo en una época de “política correcta” que ha vuelto a los siervos de Dios en unos miedosos. Cristo usó lenguaje muy fuerte para referirse a esos falsos maestros. Él les dijo” “Insensatos y ciegos… necios y ciegos…” y más adelante en ese mismo capítulo les llamó “hipócritas, hijos del infierno, serpientes, generación de víboras” (v. 16.17, 19) y los comparó con “sepulcros blanqueados” (v 27). Debemos admitir que Jesús usó un lenguaje bastante fuerte aquí. Ese lenguaje no es “políticamente correcto”. Los caballeros no hablan así normalmente.

¿Cómo debemos explicar esto? Primero que todo, esta no era la forma en que Jesús hablaba diariamente. Él normalmente hablaba con gentileza. Sin embargo, es evidente que Jesús había estado enseñando la verdadera espiritualidad por tres años y estos hombres persistían oponiéndose y enseñando el error. Era el momento para Jesús de quitarse los guantes y hablar de esta manera. Esto es importante. Tristemente, hay algunos maestros cristianos que parecen tener un estado de mal humor perpetuo y su ministerio se caracteriza por un sarcasmo y continua burla dañina. Esconderse detrás del ejemplo que Cristo nos da aquí sería tragar el camello y colar el mosquito.

Habiendo dicho esto, los Fariseos y Escribas no eran compañeros de Jesús a los cuales Él necesitaba tratar con delicadeza para que siguieran viniendo. Ellos eran sus enemigos que estaban destruyendo almas. Estaban rechazando la verdad y enseñando el error, dejando destrucción en su camino. Ellos cerraban la puerta del cielo a otros y los hacían dos veces más hijos del infierno que ellos mismos (verso 15). Era crucial que Cristo mostrara algo de sus sentimientos por estas herejías. Pablo hizo lo mismo cuando dijo que aquellos que enseñaran otro evangelio eran “anatema” (Gálatas 1.8-9). De hecho, en otra parte los llama “perros” (Filipenses 3.2)

Judas fue aún más mordaz cuando dijo que tales herejes se esconden en la iglesia “Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.” (Judas 1.12-13)

Lo que quiero decir con todas estas citas es que no nos asombremos cuando se usa un lenguaje fuerte en la polémica contra los herejes. Jesús y otros autores inspirados usaron lenguaje fuerte.

Apelar a la lógica y a la razón

El Señor Jesucristo usó la lógica y la razón cuando mostró el error de los Escribas y Fariseos. Él dijo, “¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?” y “!Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?”  (V. 17, 19)

En esencia, Jesús está diciendo: “¿Cómo se les ocurre que el oro es más importante que el tempo que es el que le da importancia al oro?” De la misma manera, cómo se les ocurre pensar que una simple ofrenda sea más importante que el altar, cuando es más bien el altar lo que le da valor a la ofrenda. Su mensaje era claro: La lógica de ustedes es defectuosa. Lo que necesitan es ponerse a pensar para entenderlo.

Aquí radica el poder de la polémica. No se trata simplemente de decir cuáles son las enseñanzas erróneas usando referencias mordaces. Se debe poder mostrar lo absurdo de la posición doctrinal que han tomado los que están enseñando el error. Los seres humanos tienen cerebros que todavía funcionan, especialmente cuando la gracia de Dios les ha lavado del pecado. Debemos a apelar a esos cerebros. Las herejías son irracionales. Por medio de la lógica debemos mostrar cuál absurda es la enseñanza de ellos y así ganar a los que están dispuestos a pensar.

Dar la enseñanza correcta

Al final el Señor Jesucristo dio la enseñanza correcta a los que le escuchaban, “Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita;  y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.” (v. 20-22).  Aquí, Jesús estaba estableciendo la verdad. No era suficiente denunciar la enseñanza errónea, o usar lenguaje fuerte para golpear a los que enseñan el error, o argumentar lógicamente para mostrar el error en la enseñanza de los falsos maestros. Él necesitaba finalmente establecer lo que debe ser creído.

De la misma forma, una de las razones por las cuales el error gana terreno hoy es porque somos muy apologéticos en cuanto a la verdad. Vivimos en una era Post-moderna en la cual ya no existe “la verdad”. Por eso, tendemos a cuestionar si lo que otros dicen es correcto pero no podemos establecer inequívocamente cuál es la verdad. Los miembros de nuestra iglesia saben entonces lo que no deben creer con respecto a lo que otros enseñan, pero entonces ¿qué deben creer? ¿Cuál es la verdad?

Una apelación final para la polémica

¡Oh, que sigamos el ejemplo de Cristo! Yo anhelo un avivamiento de la enseñanza y predicación polémica para hoy. Vivimos en una era muy oscura. Es muy triste lo que se está propagando en muchos púlpitos cristianos con el nombre evangélico. Digo esto con amor: Muchos de los seguidores del evangelio de la prosperidad no son cristianos. Este movimiento se ha convertido en una empresa lucrativa. Está lleno de escándalos. Sus proponentes deben ser reprendidos públicamente. Las almas necesitan ser rescatadas de ellos por medio del ejemplo del Señor Jesucristo.

Cierro diciendo que los ladrones aman a los perros, pero a los que no ladran. Si tienes un perro que mueve su cola cuando llegan los ladrones, mejor véndelo rápido. Dios una vez describió a los profetas de Israel como perros mudos que no pueden ladrar (Isaías 56.10). ¿Podría decir lo mismo de nosotros? Los ladrones han entrado en la iglesia. Están robando de los bolsillos de la gente y destruyendo muchas vidas. ¿Estamos ladrándoles o estamos moviendo nuestras colas mientras ellos hacen desastres en la iglesia? ¡Oh que podamos re-avivar la polémica de nuevo!

Los auto-nombramientos pastorales

Posted in Alertas, Reflexiones with tags , , , on marzo 9, 2016 by elcaminoangosto

falsos maestros

(La imagen representa a los falsos predicadores que se aprovechande los miembros engañados de sus iglesias)

Por Conrad Mbewe (traducido con permiso por Alexander León)

Artículo original  >>>>>> AQUI <<<<<

Es un hecho bien conocido que los gobiernos de los países Africanos han decidido que ya es suficiente y se están moviendo para detener la podredumbre que afecta a la mayoría de iglesias carismáticas. El hedor ya no puede ser ignorado. Esto ha sucedido ya en Kenya bajo el Presidente Uhuru Kenyatta. Sudáfrica y Zambia también están preparando legislación al respecto. No pasará mucho tiempo antes de que otras naciones Africanas también lo hagan.

¿Por qué están los gobiernos nacionales haciendo esto? Porque los ciudadanos han sido violados y defraudados financieramente por líderes religiosos con impunidad y ya no se puede ignorar el asunto. Tristemente, esto también ha ocurrido porque han notado con desilusión que la iglesia no está haciendo nada para detener esta tendencia.

Tengo mis oídos pegados al suelo. Después de todo, vivo en África. Escucho a la iglesia quejarse por esta intervención de los gobiernos. Se dice que esta es una forma de persecución de parte del Estado motivada por denuncias expresadas por la iglesia con respecto a injusticias que el Estado ha cometido.

En parte eso es cierto. Sin embargo, la pregunta todavía necesita una respuesta. ¿Qué está haciendo la iglesia – en especial la iglesia carismática – para detener la podredumbre que se da en su seno? Tengo mis oídos en el suelo y puedo decir con seguridad que muy poco se está haciendo. Esto es muy triste.

¿No es obvio que la fuente de está produciendo este flujo de impostores radica en el fallo de los círculos carismáticos para regular quién debería ser pastor? Los Pastores están ordenándose a sí mismos y confiriéndose títulos como “apóstol” o “profeta”. Cualquiera puede poner un rótulo, “Iglesia de Señales y milagros Internacional del Profeta John Banda”, y listo… ¡Una nueva iglesia se ha formado!

¿No está mal esto?

Piensen en esto por un momento. Para ser presidente de un país, se debe pertenecer a un partido político. Para estar nominado en las elecciones nacionales, se requiere un cierto número de personas que respalden y paguen cierta cantidad de dinero. También tiene que pasar por un estricto escrutinio para asegurar que su carácter es impecable. Luego se puede presentar como candidato. Si pierde, no puede ser presidente. Si contraviene la ley puede ser llamado a cuentas por su partido y denunciado y sentenciado en una corte legal.

Para ser médico o arquitecto o abogado se debe ir a la escuela en su campo por lo menos 4 o 5 años. Luego sigue el internado o práctica profesional bajo un individuo de su carrera. Se necesita rendir exámenes para adquirir la licencia y poder ejercer. Si el mentor no lo recomienda o si falla en los exámenes no se le permitirá ejercer la práctica de su profesión. Si se le encuentra culpable de una conducta grave la licencia puede ser revocada.

¿Por qué los presidentes, médicos, arquitectos y abogados deben sujetarse a estas medidas restrictivas? Porque muchas vidas humanas podrían destruirse si se tiene el carácter incorrecto en tales prácticas. El presidente tiene al ejército y a la policía a su disposición. Imagínese lo que puede hacer si tiene el carácter incorrecto. Los doctores cuidan nuestra vida, los arquitectos diseñan nuestras viviendas y los abogados protegen nuestras libertades. Pueden arruinarnos si son charlatanes.

Miremos ahora a los pastores que velan por el bien eterno de nuestras almas. ¿Qué se requiere para ser pastor, especialmente en las iglesias carismáticas? ¡Nada! No tiene que ir a la escuela. No hay mentoría oficial. No hay exámenes. Lo único que se necesita es un poco de elocuencia y un poco de apariencia. Si tiene acento Americano o Nigeriano eso sería un plus.

Entonces, tenemos individuos que han sido un completo fracaso en todas las áreas de la vida que ahora se ganan la vida como pastores carismáticos. Algunos han dejado mujeres embarazadas fuera del matrimonio incluso antes de volverse líderes religiosos. Ya han fallado moralmente y están en los púlpitos enseñándonos cómo vivir.

¿Cómo se las agencian estos charlatanes para escapar del colador habiendo tenido un pasado así? Simplemente por afirmar que Dios les ha hablado a ellos y les ha autorizado para hacer lo que hacen. En los círculos carismáticos esa pretensión sella las bocas de cualquiera que intente prevenir que un carácter innoble tome un cargo como pastor de iglesia. ¿Quién es usted para impedir lo que Dios está haciendo en la vida de su ungido?

La única manera en la cual podemos detener esta inundación de hombres malos e impostores que ocupan los púlpitos es volviendo a la Biblia. ¿Qué dice la Biblia? Por ejemplo, ¿cómo fue que el apóstol Pablo llegó a ser un líder reconocido en la iglesia? Dios le habló camino a Damasco, pero ¿fue eso todo? ¡No!, Pablo mismo dice que él debía presentar sus credenciales a los líderes de la iglesia para que ellos le dieran la mano derecha de compañerismo como un ministro del Evangelio. (vean Gálatas 2.1-9)

¿Cómo ha sido a través de la historia? Exactamente de la misma manera. Los pastores no se asignan a sí mismos. Deben ser entrenados bajo tutores reconocidos. Deben rendir exámenes estrictos en materia de doctrina. Deben ser examinados en su carácter. Únicamente cuando han pasado por todo esto se les permite tomar “los sagrados votos”. Todo esto se hacía para preservar las almas de las personas que ellos tenían que supervisar. Al afirmar que Dios aun nos habla individualmente aparte de la Escritura, hemos desechado todo esto y ahora charlatanes son los que están al frente de las iglesias. Hemos desechado los medios para evaluarlos.

La manera en que se entra también determina la manera en que se sale. Si otros son los que designan a un pastor, cuando él hace locuras, ellos mismos son los que pueden destituirlo. Pero si un pastor se puso a sí mismo, la iglesia se vuelve en su propiedad personal. El pastor no rinde cuentas a nadie. Es intocable. Puede cometer adulterio y hasta divorciarse de su legítima esposa para volver a casarse con una jovencita de 16 que admira en la banda y sigue permaneciendo como el profeta de la iglesia. ¿Quién se atrevería a expulsarlo? Este pastor le diría que si usted no lo quiere a él como pastor, el que tiene que irse es usted. ¡Esta es la iglesia de él!

Aceptémoslo. Hemos fallados en abordar este problema. Si el estado no interviene, este monstruo consumirá lo poco que queda de la reputación de la iglesia como un lugar seguro. No sirve de nada lamentar que el gobierno ha incursionado en la jurisdicción de la iglesia si nosotros mismos quienes somos la iglesia no estamos tratando con este apestoso elefante que está en la habitación. Los Magistrados y los jueces están cansados de escuchar casos de abusos sexuales y de fraudes financieros causados por los apóstoles y profetas, a los cuales no podemos confrontar porque no podemos atrevernos a “tocar al ungido del Señor”.

Todo ser humano debe rendir cuentas tanto a Dios en el cielo como a sus semejantes en la tierra. Los auto-nombramientos de pastores deben parar. Si la iglesia no regula a quién se le permite aspirar a ser pastor, entonces que el estado lo haga. Por amor del Señor, alguien tiene que hacer algo antes que la iglesia se vuelva el hazmerreír en la tierra y en el infierno.

 

 

La trágica pérdida de la doctrina del pecado

Posted in Reflexiones with tags , , on septiembre 18, 2015 by elcaminoangosto

supremecourt

(Artículo de Conrad Mbewe, traducido con permiso por Alexander León)

Artículo original >>>>>> AQUI <<<<<<<<

Comencé a escribir esta publicación en un vuelo a través del Atlántico. Estaba molesto. Salí de los Estados Unidos el mismo día que la Suprema Corte anunció allá la legalidad de los matrimonios del mismo sexo. Había tenido la intención de escribir hace como un mes pero parece que ahora llegó el momento para hacerlo.

Tomando el riesgo de parecer simplista, entre más lo pienso más me persuado de que muchos de los errores filosóficos y sus fallos en soluciones prácticas y en resoluciones tienen su causa en un entendimiento erróneo de eso tan terrible que la Biblia llama “pecado”.

Según la Biblia, el pecado no solo consiste en lo malo que hacemos sino que es la causa original por la cual lo hacemos. Parece que hace mucho hemos olvidado el segundo aspecto de la definición de pecado y que solo estamos lidiando con la primera parte. Hablamos del disparo, pero no del disparador.

El entendimiento moderno de los seres humanos es que somos esencialmente buenos y que nos volvemos malos únicamente por causa de fuerzas externas, e.g. el abuso de las drogas y el alcohol o un mal vecindario. Los más “espirituales” añaden las tales maldiciones generacionales y los demonios a la lista de las fuerzas externas que nos corrompen.

Ciertamente ese No es el concepto bíblico. Según la Biblia somos esencialmente malos. Cuando nuestros primeros padres, Adán y Eva fueron creados, eran buenos. Sin embargo, cuando pecaron contra Dios según Génesis 3, llegaron a ser culpables y comenzó una degradación moral dentro de ellos. Sus corazones se volvieron pecaminosos. Llegaron a ser esclavos de ese poder maligno llamado pecado.

Posiblemente no hay una mejor exposición de la experiencia del pecado como un poder maligno dentro de nosotros que la que encontramos en Romanos 7. El apóstol Pablo dijo:

“…Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia “ – (Romanos 7.7-8)

Aquí el pecado se ilustra como una fábrica de maldad, produciendo toda clase de codicia. Nos hace desear todo lo que no tenemos derecho legítimo de desear. Ese deseo puede ser muy fuerte, tan fuerte como lo es una adicción para el adicto. Esto fue lo que hizo a Pablo darse cuenta de que necesitaba la salvación.

Este poder maligno dentro de nosotros no solo anhela lo que es malo sino que se intensifica cuando es confrontado con un mandamiento que le prohíbe lo que desea. El apóstol Pablo escribió:

“… el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.” – Romanos 7.13

Aquí el apóstol Pablo está refiriendo lo que ocurrió dentro de él cuando se enfrentó al mandamiento de Dios que dice: “No codiciarás”. El mandamiento es bueno. Sin embargo, ese poder maligno lo llenó de toda clase de deseos codiciosos tan pronto como fue consciente de este mandamiento de Dios.

Entonces, aprendemos algo más con respecto a este poder maligno. Es rebelde. Odia estar bajo autoridad. Quiere seguir su propio camino. Empuja para traspasar los límites. Tan pronto como escucha “No harás…”, viene y dice “Yo quiero”, toma oportunidad por el mandamiento para el mal.

Este poder maligno también está presente en los Cristianos. El apóstol Pablo testifica en forma verbal presente, como un creyente maduro:

“Porque lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo hace aquello, sino el pecado que mora en mí” – Romanos 7.15-17

Pablo había explicado antes en Romanos 6 que cuando nos hacemos Cristianos el dominio de este poder maligno se rompe. Sin embargo, de ningún modo él se engaña pensando que somos completamente libres de su influencia. Todavía está presente dentro de nosotros, haciendo guerra contra nuestra humanidad renovada. (ver Romanos 7.21-24)

Estoy muy preocupado porque mucho del evangelicalismo moderno ha perdido esta clara enseñanza bíblica. Parece que vemos la fuente del pecado puramente en términos del diablo y del mundo. Nos vemos a nosotros mismos como gente buena que somos víctimas de las fuerzas externas. Fallamos en ver que hemos nacido caídos.

Esta trágica pérdida de la doctrina del pecado nos ha dejado incapaces de explicar lo que está pasando en nuestro mundo hoy. El argumento de Romanos 1.18-32 es que cuando Dios es verdaderamente reconocido, Él pone un freno sobre este poder maligno del pecado. Sin embargo, cuando la gente piensa que puede manejarse bien sin Dios, Él quita este freno y el poder maligno toma completo control.

Pablo argumenta que el primer pilar que se cae cuando este poder maligno es desatado es la pureza sexual (Romanos 1.26-27). De esta manera, la homosexualidad es un fruto de este poder maligno que demanda lo que es contrario a la naturaleza.

Finalmente, este poder maligno se trae abajo todos los otros pilares de la moralidad (Romanos 1.28-31). No se detiene con solo quitar nuestros pantalones; corre en locura quitando todo a todos en su camino. La sociedad se llena de toda clase de impiedades irracionales.

En la bondad de Dios, Él ha provisto al gobierno civil con el fin de restringir a los seres humanos de caer en el abismo de la depravación total. Sin embargo, cuando el gobierno civil se obsesiona con los derechos en vez de las responsabilidades se vuelve cómplice en espiral descendente. Aprueba a aquellos que practican impiedades irracionales (Romanos 1.32)

Esto es lo que está sucediendo con la civilización occidental. Dios fue rechazado desde hace tiempo. El gobierno civil está tan ebrio con los así llamados derechos que hasta está dispuesto a redefinir el matrimonio. Se nos dice que el sexo no tiene que tener límites mientras los involucrados sean dos adultos que consienten. Si tratas de hablar con respecto al elefante en el cuarto, te callan tratándote de religioso intolerante.

En el caso de que me vean como alguien que lanza piedras hacia el océano Atlántico, permítanme decirles que este es el talón de Aquiles del creciente movimiento [evangélico] de liberación en África. Ellos culpan a las maldiciones generacionales y a los demonios de los fallos morales del ser humano. Si un hombre es adúltero es porque tiene una maldición o un espíritu que lo hace andar detrás de las faldas. Necesita liberación.

Estuve en una reunión ayer en la cual se practicó esto. Un obispo estaba orando por África y refiriéndose a la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos dijo: “Atamos el demonio de homosexualidad. Rechazamos este espíritu aquí en África”, así oró. Muchos entusiastas respondieron con un fuerte ¡Amén!

Este movimiento popular en África ha perdido la doctrina del pecado aunque es un movimiento dentro de los círculos evangélicos. No se hace ningún esfuerzo por explicar a la gente que todos somos criaturas caídas con deseos que son moralmente desviados. Has nacido malo. Yo nací malo. Todos nacimos malos.

Lo que todos necesitamos no es liberación de alguna maldición externa o de algún espíritu por medio de oraciones de los “hombres de Dios”, lo que necesitamos es la salvación y la santificación por medio de Cristo Jesús y del Espíritu Santo. Cristo vence este poder maligno de una manera sobrenatural a medida que nos sometemos a la palabra de Dios.

“Quebranta el poder del mal,

al preso libra hoy;

Su sangre limpia al ser más vil, ¡

Aleluya! limpio estoy.”  (Charles Wesley)

Como los apóstoles de Cristo entendían esto, ellos rehusaron concentrar sus esfuerzos en alimentar las viudas. Ellos sabían que ese poder maligno en los corazones humanos podía ser vencido únicamente por medio de la predicación de la verdad cristiana en el poder del Espíritu de Dios (Hechos 6.4)

La tendencia moderna, que ha tomado control de los púlpitos cristianos, donde el pecado apenas se menciona, es tan inútil como disparar a un león rugiente con frijoles. Definitivamente eso no servirá para luchar contra ese poder maligno dentro de nosotros. Debemos restaurar la predicación bíblica poderosa en nuestros púlpitos.

La Corrupción – Un destructor de almas y naciones

Posted in Reflexiones with tags , on mayo 15, 2015 by elcaminoangosto

Pr. Conrad Mbewe (Artículo en Inglés >> Aquí)

(Traducido con permiso por Pr. Alexander León)

soborno

Fui a la estación de gasolina para llenar el tanque de mi carro. Pedí una factura. El dependiente se paró a mi lado con su lapicero en una mano y una factura en la otra y me dijo, ¿Cuánto debo poner en la factura? Insistí en que debía poner lo que yo pagué.

Unos minutos después, saliendo de Lusaka, fui detenido por manejar sobre el límite de velocidad. Cuando el policía se acercó y me preguntó a qué me dedicaba, le dije que soy un pastor. Entonces, me dejó ir pero añadió, “Solo déjeme algo para una Coca Cola”. Como yo tenía una Coca Cola en mi carro, se la di y me fui.

Yo sabía lo que él quería pero fingí que no había entendido. ¡Después de todo, él quería una Coca Cola! – Esto es algo que me preocupa. Hay mucho dinero llegando al bolsillo de las personas que no han trabajado por él. Se ha vuelto un asunto cultural. Le llamamos corrupción. Y también es fraude.

La corrupción es endémica en Zambia – y se vuelve peor conforme pasa el tiempo. Como hay muy pocos lugares en las escuelas del gobierno y universidades, no es poco común que el oficial pida a los estudiantes un regalo, un soborno. Tristemente muchos hemos caído en esto.

Conocemos el lenguaje. El oficial nunca dice “Dame un soborno.” Él dirá algo como, “Lo siento ya no hay lugares disponible. La institución está llena. Pero si usted está desesperado, yo puedo ayudarle. Le costará un poco más. Deje sus datos aquí y haremos contacto con usted”

En Isaías 1.23 Dios dijo a la nación de Israel:

Tus gobernantes son rebeldes, cómplices de ladrones; todos aman el soborno y van detrás de las prebendas”.

Esto es con lo que estamos lidiando aquí. Nadie se conforma con su pago diario justo. Todo el mundo anda detrás de los así llamados “regalos”.

Usted puede pensar, “Pero ¿qué tiene de malo eso? – El dinero debe ser dado a cambio de un servicio honesto. Nunca debe darse dinero por un aparente favor. Por definición, se supone que los favores se hacen gratuitamente.  Cuando pagas por un favor, eres culpable de soborno. Eso es corrupción.

Déjame profundizar un poco en esto. En Éxodo 23.8, Dios dijo:

No aceptes soborno, porque nubla la vista y tuerce las sentencias justas.

El problema al recibir dinero cuando no se ha prestado un servicio que lo amerite es que quedas en deuda con la persona que te dio ese dinero. Terminas haciendo algo incorrecto como una forma de gratitud hacia la persona que te benefició.

El amor al dinero es la raíz de todos los males. Si eres capaz de hacer las cosas por dinero, destruirás tu alma y el alma de la nación. Es solo cuestión de tiempo. Te imploro que pidas el perdón de Dios y que si es posible devuelvas lo que has recibido indebidamente.

Sí, Dios está dispuesto a perdonar el soborno y la corrupción, si le pides a Jesucristo que te limpie con Su sangre que Él derramó en la cruz. Cuando Cristo te limpie, también de dará un corazón que deteste la corrupción. De manera que ¡Jesucristo es la respuesta para el asunto de la corrupción!

¿Existe Dios?

Posted in Reflexiones with tags , , on marzo 2, 2015 by elcaminoangosto

Artículo original >>>>>>>>>>>>>>>  AQUI <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<

Traducido con permiso por el Pr. Alexander León

El Pr. Conrad Mbewe tiene un programa de radio cada Jueves en el cual comenta sobre asuntos sociales que afectan a su nación en una emisora llamada Christian Voice in Zambia. El pastor ha decidido incluir entradas en su blog que corresponden a este programa de radio para el beneficio de una mayor audiencia.

He escuchado de un hombre en Zambia que vive en Livingstone, que se clasifica a sí mismo como un ateo y está lanzando un reto a los Cristianos para debatir con respecto a la existencia de Dios. Él quiere que probemos que Dios existe. Esto me recuerda a un filósofo llamado Mercutio que solía hacer retos similares.

Normalmente no gasto mi tiempo en asuntos así porque la Biblia no trata de probar la existencia de Dios. Simplemente nos dice en Génesis 1.1, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Entonces, ¿Por qué habría de gastar mi tiempo haciendo algo que la Biblia no hace?

Además, cuando me hice Cristiano, nadie tuvo que probarme la existencia de Dios. De una manera instintiva, yo sabía que Dios existía. Yo fui enseñado en la teoría de la evolución en la Escuela pero de algún modo, aun siendo chico, había algo que me hacía ver que esa teoría no tenía pies para sostenerse.

Han de saber que en ese tiempo yo ni era cristiano. Todavía vivía en pecado. Solamente trataba de ser honesto conmigo mismo. Cuando pecaba, mi conciencia me decía que Dios no estaba contento con lo que yo había hecho, pero solía endurecer mi corazón para poder seguir pecando.

De todos modos, por causa de los jóvenes que escuchan a personas como el ateo de Livingstone, a veces tomo un momento para explicar la existencia de Dios desde la misma premisa de Génesis 1.1. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. En otras palabras, Dios es nuestro Creador.

Cada creación debe tener un creador. Cada diseño tiene que tener un diseñador. El big bang no podría haber producido algo tan complejo como este universo. Soy ingeniero mineral y puedo decirles que las explosiones no producen ningún orden. Producen un total caos.

Observen el cuerpo humano, por ejemplo. Tiene varios sistemas – el sistema óseo, el sistema muscular, el sistema digestivo, el sistema circulatorio de la sangre, el sistema inmunológico, el sistema de desechos, el sistema reproductivo, y así sucesivamente.

Todos estos sistemas están balanceados de una manera tan intrincada que en el momento en el que usted dañe uno, afecta a muchos otros. Cualquiera que observe al ser humano, entonces, está mirando a un cuerpo que está mejor diseñado en sus múltiples facetas que el más complejo computador del planeta.

¿Estaría de acuerdo si alguien les dijera que una computadora fue producida por un big bang hace muchos años? Si eso les causa risa, ¿por qué habríamos de creer que el cuerpo humano y otras complejas partes del universo se produjeron por un big bang? ¡Por favor!

La razón por la cual la gente desea creer en un universo tan bien diseñado sin reconocer al Divino Diseñador es porque desean continuar viviendo en pecado. En el momento en que admitan que Dios existe, tendrían que obedecer sus mandamientos. Aceptémoslo: Eso no es lo que el hombre desea hacer.

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