Archivo para Culto

Cerrando el tema del Culto…

Posted in Reflexiones with tags , , , , on agosto 20, 2010 by elcaminoangosto

Saludos mis hermanos, en esta última entrega del material del hermano Don Whitney quiero hacer la aclaración de que estas son reflexiones para que toda iglesia examine su forma de Culto. El hermano hace referencia a los aplausos y yo tengo otro material en el cual se trata este tema, pero no lo incluyo porque aquí solo estoy publicando el material, tal como fue traducido.

OTROS 10 CONSEJOS PARA MEJORAR EL CULTO
(Por Don Whitney – traducido por Alexander León)

Casi cualquier persona con la que converso cree que el servicio de adoración de la iglesia a la que asiste debe mejorar. Usualmente los cambios a los que se refieren tienen que ver sobre todo con las canciones que se cantan o el estilo de la música que prefieren.

Como lo indica el título este es el tercero de una serie de artículos sobre las formas de mejorar el servicio de adoración, y en este artículo escribo acerca de reformar la música del culto de acuerdo con la frase bíblica: “salmos e himnos y cánticos espirituales”. Durante años cité pero también pasé por encima de las más obvias enseñanzas de las Escrituras con respecto a lo que debemos cantar cuando adoramos. Y desde mi perspectiva, como alguien que predica y enseña en docenas de iglesias cada año, la mayoría de iglesias serían muy bendecidas si toman una fresca mirada a los textos que nos hablan de adoración.

Adicionalmente, ofrezco algunos pensamientos con respecto a la “música especial”, los aplausos, la utilización de un retroproyector o de presentaciones Power Point versus himnarios, y otras cosas. Quiera el Señor utilizar este artículo para mejorar la adoración que le damos y para la edificación de Su pueblo en muchas iglesias locales.

1. Cantar Salmos.

Pasmado. Así es como me quedé cuando de pronto me di cuenta de cómo había sido negligente al mandato de la Sagrada Escritura. Había estado involucrado en los servicios de adoración por más de quince años antes de darme cuenta de lo que muchos otros Cristianos habían ya entendido y lo que denominaciones enteras durante siglos habían conocido por siglos. Dios nos manda a cantar salmos.

El libro de los Salmos era el libro de cantos inspirado por Dios para que Su pueblo lo utilizara. Al darnos los Salmos es como si su propósito fuera decirnos: “Quiero que me alaben; y aquí están las palabras con las cuales quiero que me canten”. Y no solo eso, sino que el Nuevo Testamento nos dice que el pueblo del Nuevo Pacto debe cantar “salmos e himnos y cánticos espirituales” (Efesios 5:19; Colosenses 3:16). Pero aunque me sabía esos versículos de memoria por décadas, nunca había tomado conciencia de que era mi deber dirigir al pueblo de Dios a cantar salmos en adoración. En la actualidad, difícilmente puedo planear un servicio sin considerar incluir al menos el canto de un salmo.

Una forma de empezar a cantar salmos es examinar las canciones que su iglesia canta ahora e identificar cuáles de ellas están basadas substancialmente en las palabras de algún salmo. Para algunos esto involucra simplemente buscar en el índice escritural de la parte trasera del himnario de su iglesia. Entonces, haga un esfuerzo concienzudo por cantar con frecuencia esas canciones basadas en salmos, recordándole a la congregación el mandado divino de cantar salmos. Otra opción es utilizar los recursos de ciertas casas de publicación con material para el canto. Finalmente, anime a las personas con talentos dentro de la iglesia para que compongan tonadas para los Salmos. [el autor también recomienda la colección métrica de los Salmos de Isaac Watts, pero no tenemos conocimiento si existe en español, y recomienda tal libro porque las composiciones de Watts siempre enfocaban los Salmos desde el punto de vista de Cristo y el Nuevo Testamento]

En todo caso, al introducir el cántico de los salmos en la adoración en su iglesia, llame la atención sobre los textos que nos instruyen a cantar salmos y hágales ver que esta nueva práctica representa un intento especial de obedecer a Dios. Y si ustedes sí cantan salmos con frecuencia, no se refiera al cántico solo por su nombre por ejemplo “Como el Ciervo”, sino que debe aclarar que este es un salmo.

Sabemos que podemos testificar de las bendiciones recibidas cantando otras canciones, pero, ¿no tiene mayor sentido utilizar las palabras que aparecen inspiradas en la Biblia misma para cantar, al darnos aliento a nuestras almas en formas que otras cancions no pueden?

2. Si usted considera que el estilo de adoración de su iglesia es histórico, asegúrese de que están cantando himnos y cánticos espirituales.

Al decir a “histórico”, me refiero a un creciente número de iglesias que han redescubierto la práctica bíblica de cantar del libro de Salmos. Hay una posición conocida como “Salmodia exclusiva” (se cree que la Biblia limita la adoración exclusivamente al cántico de Salmos) con la cual respetuosamente difiero. Pero no estoy hablando aquí de los que tienen este punto de vista. Me estoy refiriendo a aquellos que han recuperado la belleza y gozo de cantar salmos, pero han por otro lado rehusado obedecer el mandamiento que nos dice que debemos cantar también himnos y cánticos espirituales (Efesios 5:19, Colosenses 3:16). Sería tan erróneo abandonar el cántico de canciones espirituales e himnos como el ignorar los salmos.

De paso, en su obediente regreso al canto de los Salmos, no permita que el servicio de adoración se vuelva anacrónico. La iglesia debe ser diferente del mundo, y algunas veces esto incluye cantar viejas tonadas que los creyentes han cantado por siglos. Como he dicho antes, los salmos en métrica de Watts pueden ser cantados con tonadas contemporáneas (provistas por supuesto de los arreglos necesarios para respetar el espíritu del texto). Incluso usted mismo puede componer nuevas tonadas. Pero una cosa es sonar irrelevante para el mundo; y otra sonar irrelevante para los cristianos maduros.

3. Si usted considera la adoración de su iglesia de estilo tradicional, asegúrese de que estén cantando Salmos y Cánticos espirituales.
Hay que admitir que definir “salmos e himnos y cánticos espirituales” es como tratar de definir el amor. Revise veinte comentarios y encontrará veinte formas diferentes de explicar lo que estos términos significan. Algunos (los de la posición de Salmodia Exclusiva) creen que este texto se refiere por entero a los Salmos del Antiguo Testamento, mientras que otros no creen ni siquiera que se refiera a los salmos bíblicos. Muchos cristianos carismáticos creen que los cánticos espirituales son canciones que se cantan “en lenguas”. Algunos estudiosos piensan que los tres términos se refieren básicamente a la misma cosa, es decir, cantos con contenido religioso en oposición a cantos seculares.

Aunque el debate exegético del significado de las Escrituras es siempre importante, tarde o temprano llega el momento de tomar acciones y decidir con respecto a la música para el Domingo. Los líderes comprometidos con una base bíblica para lo que cantan en la adoración deben tomar una posición defendible sobre el significado de estos términos y seleccionar canciones específicas de acuerdo con esta posición.

Para interpretar correctamente la frase debemos preguntarnos, ¿Qué significado tenía para el apóstol Pablo la frase: “salmos e himnos y cánticos espirituales”, cuando inspirado por Dios escribió estas palabras? O, para ponerlo de otra forma, ¿Qué clase de canciones utilizaba Pablo al dirigir la congregación cuando plantaba iglesias? Obviamente, no pensaba en términos de las mismas canciones que se cantan en las iglesias de hoy, excepto por los Salmos, la música que utilizamos fue compuesta siglos después de que Pablo había muerto. Pero aún así, para ser bíblicos en cuanto a lo que cantamos en adoración, debemos conformarnos al estándar de “salmos e himnos y cánticos espirituales”.

Yo tomo la frase “salmos e himnos y cánticos espirituales” de la siguiente forma: (1) Los Salmos del Antiguo Testamento; (2) himnos para o acerca de Dios; Canciones sobre asuntos espirituales, es decir, sobre la vida y experiencia del Cristiano. Se puede cantar de los Salmos, o cantar los salmos textualmente de la Biblia, o pueden acomodarse en una métrica más fácil para cantar según el idioma. Los himnos y los cánticos espirituales pueden ser tomados directamente o adaptados de la Biblia, pero usualmente son composiciones originales escritas por escritores inspirados. Ni el tamaño ni la edad de una canción, ni el estilo de su tonada determina si se trata de un himno o un cántico espiritual. Tanto los himnos como los cánticos espirituales pueden ser tan cortos como un par de líneas de texto, o muchas estrofas. Además de nuestros antiguos himnos, se escriben nuevos himnos con melodías contemporáneas cada día, y cada Domingo los Cristianos cantan canciones espirituales que se compusieron hace siglos y no solo cánticos novedosos. Tanto los himnos como los cánticos espirituales pueden diseñarse principalmente para expresar las convicciones de la mente cristiana o los sentimientos del corazón del Cristiano, o una combinación de ambos. En general, sin embargo, los himnos están dirigidos hacia Dios; y los cánticos espirituales a la enseñanza y exhortación de nosotros mismos o de otros.

De modo que es difícil a veces distinguir entre un himno y un cántico espiritual, porque tienen varias cualidades en común. De hecho, los buenos himnos y los cánticos espirituales tendrán bastante en común también con los Salmos. Eso ocurre porque muchos de los Salmos del Antiguo Testamento no son solamente para Dios o dirigidos a Él (lo cual es la esencia de un himno), sino que también hablan de la experiencia del creyente (lo cual distingue un cántico espiritual), incorporando así las marcas distintivas de un salmo, un himno, y de un cántico espiritual todas en uno solo.

En resumen, es el contenido de una canción lo que determina si está bajo el estándar bíblico para el uso en la adoración como un Salmo, un himno o un cántico espiritual. Y en todo caso, si la letra no está tomada de las Escrituras, debe ser consistente eso sí con la enseñanza de las Escrituras. Esto significa que no debemos rechazar un cántico que tiene letra fielmente bíblica solo porque la melodía no nos agrade, y por supuesto no hemos de cantar canciones de letra pobremente escrita o con alguna debilidad teológica solo porque la tonada nos parezca agradable.

Yo pretendo continuar mi largo estudio sobre esta materia, y estoy abierto a ser instruido por otros. Pero, sea lo que sea que usted entienda por “salmos e himnos y cánticos espirituales” – y de hecho algo tienen que significar – claramente se entiende que todo debe ser utilizado en la adoración a Dios. Así que, si su iglesia se mantiene en la tradición de cantar principalmente himnos, no evite obedecer el mandamiento de también cantar salmos y cánticos espirituales.

Como escribí acerca de cantar salmos antes, me enfocaré ahora en los cánticos espirituales. Parece que algunas personas creen que los cánticos espirituales son igualados a la música contemporánea, y para ellos toda cosa nueva es sospechosa. Pero recordemos que el Apóstol Pablo mismo cantaba cánticos espirituales, y él mandaba a las iglesias a hacerlo también. Desde entonces, los creyentes han cantado de la vida Cristiana, y así los cánticos espirituales han estado en las iglesias por casi dos mil años. Sin embargo, es casi seguro que todos los cánticos espirituales que Pablo cantó fueron nuevos en su día. De manera que desde el comienzo, los Cristianos han cantado canciones que les son contemporáneas.

Algunas de las objeciones que con frecuencia se escuchan (así como los argumentos recurrentes) para no cantar cánticos se basan más que todo en cuestiones de preferencia que en algo más. Algunos creen que si el cántico es muy corto no puede ser substancial, pero, la Doxología es bastante corta ¿no? Y cuando leo lo que parecen ser cánticos que aparecen en el Apocalipsis (4:11; 5:9-10, 5:12; 5:13), su brevedad me impacta, pero igual puede suceder con los coros contemporáneos. Si los cánticos cortos son dignos de ser cantados en el Cielo, ¿quién podría argumentar para no cantarlos en la iglesia también? De hecho algunas de las características de los mejores coros es que son tomados justo del texto bíblico. ¿Son demasiado repetitivos? Algunos de los salmos también son repetitivos. No olvidemos que el Señor inspiró el Salmo 136 que repite “porque para siempre es su misericordia” veintiseis veces. Y si al Señor le ha agradado tener a los cuatro seres vivientes alrededor del trono que no cesan de repetir lo mismo (Ver Apocalipsis 4:8) no podemos argumentar que la repetición en sí misma sea inaceptable a Dios.

De manera que el debate nos lleva casi siempre al estilo de la música. Las canciones tradicionales utilizan melodías antiguas y las nuevas composiciones tienden a reflejar una música más contemporánea. Y cada uno de nosotros se adhiere a una u otra por cuestión de preferencias. Pero si el texto está bien escrito y es fiel a las Escrituras, y si la música se ejecuta como buen acoplamiento del texto, y si todo se está realizando con la reverencia apropiada, debemos estar dispuestos a cantar los cánticos independientemente de cuándo han sido compuestos.

Es verdad que mucha de la música de adoración contemporánea es muy débil en cuanto a esto. Pero también es cierto que muchas canciones más viejas no tienen buena calidad. Ni las viejas ni las nuevas deben ser cantadas en estos casos. Y algunas veces los líderes insensibles imponen demasiada música contemporánea sobre la gente porque están más interesados en la relevancia que en la fidelidad o unidad. Sin embargo, debemos darnos cuenta de que Dios ha levantado también compositores fieles y escritores de canciones en cada generación, así como ha levantado fieles predicadores y teólogos en cada generación. Y así como los teólogos y predicadores trabajan para comunicar la verdad de Dios en formas que sus contemporáneos puedan entender, del mismo modo nuestros piadosos compositores y escritores de canciones nos ayudan a expresar Su inmutable verdad en la música de nuestro tiempo. No debemos esperar que solo se canten las canciones de las generaciones pasadas como tampoco podemos esperar que se lean solamente los libros de los predicadores y teólogos de antaño. Debemos preservar y compartir lo mejor de su trabajo y también añadir lo mejor de lo actual.

Las Escrituras nos enseñan una y otra vez que debemos cantar “un cántico nuevo” (Salmos 33:3; 96:1-2; 98:1; 149:1; Isaías 42:10) al Señor. Se espera también de nosotros que “una generación narre a otra las obras de Dios” (Salmos 145:4). Entre los resultados prácticos de la obediencia a estos mandamientos debería estar que así como cada generación exitosamente canta un cántico nuevo al Señor, cada una contribuirá con sus propias expresiones de devoción a Dios y así aumentará el repertorio de alabanza.

4. Si usted considera que su estilo de culto es contemporáneo o mezclado, asegúrese de cantar Samos e himnos.
Alguien ha dicho que cuando el avivamiento viene a una iglesia tradicional, comienzan a cantar música contemporánea y cuando el avivamiento llega a las iglesias contemporáneas, comienzan a cantar himnos tradicionales. Pienso que hay algo de cierto en esto, pero deberíamos también agregar que cuando cualquiera en cualquiera de estas experiencias de avivamiento cantarán Salmos también. En cualquier caso, reformar la música de adoración de una iglesia demanda intención y esfuerzo. Usted debe ser explícito con respecto a cómo estos cambios son un esfuerzo por obedecer mejor las Escrituras. En general el pueblo de Dios responderá bien a la verdad de Dios si se le presenta en el espíritu correcto.

Reconozco que la mayoría de iglesias contemporáneas cantarían Salmos con tonadas contemporáneas. Y también, aunque algunos textos de himnos viejos podrían ser adaptados a música nueva, no se deben abandonar las tonadas tradicionales. Algunas de ellas simplemente no se pueden mejorar, son excelentes. Y para aquellos que piensan que la música de iglesia tradicional no tiene mucho efecto en la mayoría, considere el casi universal apego a la música tradicional de Navidad. Gente tanto en sus veinte, treinta o aún adolescentes cantan viejas melodías que cantaron Bing Crosby, Gene Autry, Danny Kaye, así como villancicos muy arraigados de la Navidad. La música patria tiene también el mismo carácter de permanencia, y la gente responde en su mayoría a ella. En ocasiones como estas, aún los que no acostumbran ir a la iglesia reconocerán que están un lugar donde la música no tiene tiempo y es multi-generacional. ¿Cuánto debería la iglesia apreciar sus tesoros musicales honrados por el tiempo? ¿Cuánto más debería el cuerpo de Cristo cantar música que le una en vez de aquella que los divide? Y aunque puede ser que les haya llegado la hora de retirarse a algunas viejas piezas, lo mejor de la música tradicional durará para siempre.

Tiene mucha importancia además, el hecho de saber que estamos cantando las mismas palabras y melodías que el pueblo de Dios cantó por generaciones. Hay un sentimiento de permanencia y de continuidad de la iglesia que nos alimenta al alabar a Dios con las mismas palabras y tonadas que utilizaron nuestros padres, abuelos y ancestros espirituales de mucho tiempo atrás.

Además, aunque no es nuestro deseo criar una generación de Cristianos que están completamente fuera del entorno cultural en el cual viven, tampoco queremos una generación de creyentes que no sepan cantar “Castillo Fuerte es Nuestro Dios” o “Santo, Santo, Santo” o alguna de los hermosos himnos de los Wesley. Empobreceríamos a la siguiente generación de la iglesia si le dejamos una música que es casi toda de uso momentáneo y no les dejamos nada de lo que había durado por siglos. Debemos impartir a nuestros sucesores lo mejor de lo que nuestros ancestros espirituales nos confiaron a nosotros, así como dejarles lo mejor de nuestro tiempo.

5. Utilice transparencias, pero no olvide su himnario.

Fui predicador invitado en una iglesia en la cual se utilizaba Power Point para desplegar las letras de todas las canciones. Después, ese mismo pastor me contó un incidente con sus hijos que cambió su perspectiva acerca de haber abandonado el uso de himnarios. Esta familia fue de vacaciones y asistieron a la iglesia en la cual los padres habían sido criados. Al comenzar el servicio de adoración el que presidía anunció el número del himno que se cantaría y mientras el pastor y su esposa tomaron sus himnarios para buscar el himno, Sus dos hijos de siete y cinco años respectivamente se extrañaron al ver que no eran Biblias y preguntaron con ingenuidad a sus padres qué cosa eran esos otros libros. Me di cuenta, me dijo mi amigo, que no quería criar a mis niños sin que supieran lo que era un himnario.

Utilizar medios electrónicos para presentar las palabras de las canciones tiene sus beneficios y su conveniencia, esto lo he experimentado en varios lugares como en la iglesia a la que pertenezco. Pero aún hay mucho qué decir, con respecto a mantener en uso los himnarios (como lo hacemos). Este libro de música le enseña a la congregación cierta información de la iglesia y de la Historia que de otra forma no aprendería. Yo no leo música, pero mi observación y experiencia de años de cantar con himnario (de los que tienen tanto la música como la letra) es que al menos he aprendido cuándo una nota está más alta y otra más baja, y cuándo sostener una nota, etc. Y cuando leo en el pie de página las palabras escritas que dicen quién escribió el himno, algún héroe de la Fe, este conocimiento hace que la experiencia de cantar ciertos himnos sea aún más profunda. (Si le es imposible utilizar himnarios, al menos indicar el nombre del autor es aconsejable)

Nos estamos volviendo una sociedad cada vez más iletrada (inculta). Al conservar los himnarios estamos diciendo algo con respecto al valor que le damos los Cristianos a los libros. Al utilizar un libro de cantos podemos influenciar en el crecimiento y experiencia Cristiana de nuestra gente, aún fuera de las puertas de nuestra iglesia, porque es mucho más probable que los miembros de nuestra iglesia utilicen un himnario en su familia o adoración personal si algunas veces se utiliza en la adoración congregacional.

6. Promueva la oración colectiva durante el culto de adoración

Muchas iglesias tienen un tiempo de oración colectiva un día entre semana, entonces ¿por qué no en la mañana del domingo? Cuando pastoreaba una iglesia en Chicago, pusimos esto en práctica y en muchas ocasiones era el mejor tiempo de oración de la semana. Algunos de nuestros hermanos y hermanas, a quienes se les dificultaba asistir al culto de oración de los miércoles en la noche, estaban presentes los domingos y podían compartir de su madurez espiritual en nuestras oraciones. Además, asistía más gente y las personas estaban más frescas —física y espiritualmente— que durante la reunión de oración de mitad de semana.

Cada iglesia tendrá sus propios desafíos logísticos para llevar a cabo la oración colectiva, algunos de ellos se pueden resolver tan solo colocando unos cuantos micrófonos en lugares estratégicos. También podría ser de gran ayuda que con anterioridad le pida a ciertas personas que oren en el caso de que nadie más lo haga. Usted también podría invitar a la congregación a que asuma una postura de humildad ante el Señor —que se arrodillen si es posible, y si no que se pongan de pie.

Una posición neutral entre tener a una sola persona dirigiendo una oración pública (aunque no apruebo el abandono total de esta práctica) y pedirle a varios que lo hagan es solicitar que haya una sucesión de personas que dirijan una oración colectiva ya sea desde el altar o desde un micrófono localizado en otra parte del templo.

Nadie duda de que la oración colectiva forma parte de la vida de una iglesia saludable (ver Hechos 2.42). Y si pienso en eso, la diferencia principal entre la oración colectiva en el culto de la mañana del domingo (por la cual estoy abogando) y la oración colectiva en la reunión entre semana es el tamaño del grupo. En la mayoría de las reuniones de oración de entre semana se canta y hay una enseñanza de la Palabra de Dios, al igual que en el culto de adoración del día del Señor. Lo único que queda por hacer en el culto del domingo es organizar este tiempo para que todo mundo pueda escuchar.

7. Trate que no todos los domingos haya un solo o música coral

La mayoría de los líderes de adoración saben lo que se siente cuando un domingo en la mañana alguien llama para cancelar el especial porque la persona que iba a cantar un solo no va a poder asistir, o cuando le avisan poco antes de iniciar el culto que faltan tantos miembros del coro que no se podrá contar con la participación de este. A menudo esto provoca que el ministro de alabanza corra a la cabina de sonido para buscar pistas u otro canto para entonar por enésima vez.

Si bien los solos o las piezas corales son formas de adorar, estos a diferencia del canto congregacional, no son necesarios. La prioridad bíblica claramente se enfoca en que la congregación cante toda junta. No sienta que es indispensable tener algún especial musical todos los domingos. De hecho, prográmelo solamente cuando haya un propósito específico para ese canto en particular. De lo contrario, las personas podrían empezar a creer que los solos o la música coral es un entretenimiento santo y un tiempo donde se entona música principalmente porque hay un espacio reservado para ellos en el culto de adoración en lugar de percibirlo como una función ministerial definida para ese domingo.

8. Utilice el silencio estratégicamente

El silencio es extremadamente extraño en nuestra cultura. Encendemos el automóvil y el radio salta a la vida y así hasta que apaguemos el motor. Los restaurantes a menudo ponen música o encienden la televisión para que nos acompañe durante la cena. Afuera, nos inunda el ruido de los automóviles y de los aviones. Adentro, las computadoras se escuchan a la distancia. Los teléfonos celulares nos interrumpen en cualquier lugar a donde vayamos. Es muy común levantarse de la cama en la mañana y acostarse por la noche sin un solo receso de la cacofonía de los sonidos creados por el hombre y sin ningún momento para reflexionar sobre cualquier comentario que hayamos escuchado. Rara vez nos detenemos, y pocas veces estamos en silencio.

Si existe un lugar para que haya un momento de silencio intencional, ese es durante el culto de adoración al Señor. Hacer una pausa para meditar, para disfrutar de Dios, para sentir el peso de la verdad, para concentrarse en la presencia del Señor —estas son las razones para un silencio meditativo ante Dios, para el selah (la palabra hebrea para «pausa») disfrutado docenas de veces en los Salmos.

Programe un tiempo de silencio en el culto. Existen dos tipos de silencio en el culto: el planeado y el espontáneo. Los silencios espontáneos son generalmente los momentos embarazosos cuando el líder de adoración olvida lo que sigue, o cuando hay un problema con el sistema de sonido, o en general cuando algo sale mal. Los silencios planeados son aquellos periodos intencionales en medio de las actividades de adoración y cuyo propósito es incrementar la adoración, o mantener la resonancia de un momento profundo.

Sin embargo, las personas generalmente asumen que el silencio en la iglesia no es algo planeado (según muchos es cuando se va la señal de la radio o la televisión), por eso, enséñele a su congregación sobre la importancia y belleza del silencio en el tiempo de adoración. Muéstreles en qué partes de la Biblia se habla sobre el silencio «delante del Señor» (Habacuc 2.20; Sofonías 1.7; Zacarías 2.13) y luego indíqueles en qué momento ocurrirá en el culto de adoración para que así puedan anticiparlo.

Así que ¿cuándo debería haber un tiempo de silencio en el culto? En el segundo artículo de esta serie recomendé un tiempo de silencio al principio del culto —después de que las personas hayan tenido tiempo para compartir informalmente como comunidad, y después de anunciar que la adoración está a punto de iniciar. Pero el silencio también puede ser una forma poderosa para finalizar el culto. Conozco varias iglesias donde la congregación se mantiene sentada para cerrar con una oración. Luego después de un minuto de silencio se escucha música que indica que pueden retirarse. Cuando predico, concluyo mi sermón con una oración, y al final de ella a menudo le pido a la gente que permanezca en silencio, para reflexionar sobre la verdad del mensaje y cómo el Señor la aplicará. Quizá haya otro lugar mejor para tener un tiempo de silencio en el culto de su iglesia, pero cualquiera que sea ese momento, recuerde que existe claramente un tiempo en la adoración pública cuando es apropiado callar «¡delante del Señor!» (Sofonías 1.7).

9. Permita que los aplausos sean algo espontáneo y no rutinario.

Aplaudir durante el culto de adoración a Dios se ha convertido en algo muy común en las iglesias evangélicas. Algunos lo aprueban basados en que aplaudir expresa aprecio por la ministración recibida a través de la música y reconocimiento por la preparación puesta en la presentación. Se asume que los aplausos animan al que lo recibe, además, el Salmo 47.1 menciona las palmas dentro del contexto de la adoración («Batid palmas, pueblos todos; aclamad a Dios con voz de júbilo»).

Sin embargo, ¿no se aplicarían estos mismos argumentos a aplaudir después de un sermón? Si bien es cierto que dicho pensamiento dejaría atónitas a varias personas, ¿no es verdad que el predicador necesita tanto ánimo como un cantante o un músico? ¿No deberíamos también reconocer su preparación? ¿Qué tal aplaudir después de una oración que realmente nos tocó?

Además, ¿qué ocurre si usted no aplaude después de la participación de un cantante o músico? ¿Eso no desanima a aquellos que comparan la recepción silenciosa hacia su ministración con los enérgicos aplausos que otra persona recibió? Y si le aplaudimos a todo el mundo, ¿no se convierte eso en una mera obligación?

«¡Agradezcámosle al Señor por habernos ministrado a través del cantante o músico!» —algunos podrían decir. De nuevo pregunto, ¿entonces por qué no le aplaudimos al predicador o al que oró como una forma de agradecimiento al Señor? Pero incluso cuando el aplauso va dirigido al Señor, ¿cómo discierne el cantante o músico la realidad de que la congregación no le está aplaudiendo a él o ella? Si usted nunca ha estado al frente y si nunca ha escuchado aplausos después de su participación en la adoración pública, le puedo testificar que se siente muy extraño. ¿Usted reconoce o ignora los aplausos? Si los reconoce, ¿no está llamando la atención hacia usted en lugar del Señor? ¿Está recibiendo las gracias que estaban destinadas para Él? Si los ignora, ¿no parecería un acto insensible hacia aquellos que desean mostrarle su aprecio o que desean animarlo por medio de los aplausos?

Algunos aprueban los aplausos cuando dicen: «En nuestra cultura aplaudir es la forma más aceptable y común utilizada por un grupo de personas para expresar simultáneamente su aprecio. Así que no hay nada de malo con que la iglesia quiera aplaudir para agradecer a aquellos que cantan o tocan algún instrumento [¿incluso aquellos que predican u oran?] en el altar». Eso es cierto, aplaudir es la expresión normal de la gratitud colectiva en nuestra cultura, pero también está íntimamente asociado con las presentaciones y entretenimiento. Cuando aplaudimos todas las actividades del culto del domingo de la misma forma en que lo hacemos cuando vamos al teatro, será más difícil eliminar la atmósfera de entretenimiento en el culto de adoración, y se le dificultará más a los líderes de adoración mantener alejado del altar una mentalidad de presentaciones. La Biblia le indica a la iglesia otra forma para expresar aprecio a Dios y a las demás personas en el culto de adoración: decir «amén».

En la mayoría de las referencias bíblicas hacia aplaudir (alrededor de unas doce), esta acción se hace no como un acto de celebración, sino como un acto de burla (por ejemplo Lamentaciones 2.15). Sin embargo, habrá ocasiones en la adoración cuando el aplauso espontáneo es incontrolable y apropiado. Por ejemplo, en la iglesia donde soy miembro, si el pastor predica sobre «El Señor proveerá» y anuncia al final del sermón que alguien donó anónimamente varios millones de dólares a la iglesia y con ese dinero podremos comprar nuestro propio edificio, usted puede estar seguro de que habría una explosión de aplausos y otras expresiones impulsivas de alegría y celebración dirigidas a Dios. Sin embargo, más allá de dichas ocasiones inusuales, es más apropiado expresar aprecio, consentimiento, y ánimo en forma verbal con el conocido «amén» bíblico.

¿Y qué si los aplausos son ya una costumbre es su iglesia? Exprese que usted entiende las buenas intenciones detrás de ellos, y la realidad del deseo cristiano de expresar gratitud y ánimo hacia los demás. Luego explique las dificultades y peligros asociados con los aplausos en la adoración así como la alternativa bíblica. Respetuosamente, pídales que dejen de aplaudir y que empiecen a decir «amén». Mencione que algunos seguramente lo olvidarán y que se escucharán unos cuantos aplausos ocasionalmente, pero con anterioridad pida al resto que no se les una. Casi nadie aplaudirá semana tras semana cuando nadie más lo hace. Si usted sabe que hay personas de ese tipo en su iglesia, hable con ellos en forma privada. Pronto los aplausos rutinarios desaparecerán.

10. Permita que solamente creyentes guíen a otros creyentes en el culto de adoración

Ya que solamente aquellos que tienen el Espíritu Santo (es decir, los creyentes en Cristo) pueden «adorar en espíritu y verdad» (Juan 4.24), solo creyentes deberían encargarse de las funciones de liderazgo en el culto de adoración. ¿Cómo puede alguien que no es creyente dirigir a un creyente en la adoración «en espíritu y verdad» cuando el primero es incapaz de hacerlo? Sin importar si la gente percibe la función del líder como grandiosa o no, ningún enemigo que no se ha arrepentido ante Dios —sin importar que tan agradable o talentoso sea— debería dirigir la adoración a Dios. El que no puede adorar verdaderamente no puede dirigir la verdadera adoración.

Mientras que esto obviamente excluye a las personas que no se han convertido de cantar un solo o dirigir el canto congregacional, esta norma también les prohíbe cantar en el coro o tocar algún instrumento, ya que estos también son funciones del liderazgo de adoración, incluso solo cuando está como acompañante u en otra posición. Es mejor adorar sin esa voz, ese instrumento, o esa destreza, incluso si esto significa que alguien menos competente dirija o cantar sin acompañamiento, que dar la impresión de que el pueblo de Dios no puede adorarlo bien sin la ayuda de los que no son creyentes. Incluso es mejor arriesgarse a que la persona se sienta ofendida y deje de venir a la iglesia que ofender a Dios dándole responsabilidades del liderazgo de adoración a los que no son creyentes.

En muchas iglesias, la aplicación más difícil de esta norma será con el coro de niños u otro tipo de participación en la adoración en donde haya niños que no se han convertido. Debido a que son tan tiernos y a que sus padres adoran verlos cantando («presentándose» podría ser una palabra más apropiada), esto puede ser un asunto emocional. Recuerde, sin embargo, que nuestra adoración es la adoración a Dios, y nada que nos distraiga de él tiene lugar en la adoración. Una forma de adaptar el papel de los niños sin comprometer su conciencia o distraer la concentración de la congregación en Dios es hacer que los niños canten al principio, antes de que el culto inicie. Esto también les permite dirigirse a sus asientos después de su participación y distraer menos a la congregación que si lo hacemos durante el culto de adoración. Por cierto, al presentar a los niños, y al tratar de evitar la tendencia de las personas de aplaudir por algo realizado por los pequeños, dígale a la congregación que si ellos desean animar a los pequeños por lo que hicieron que lo hagan en forma verbal y no con aplausos. El lugar para que los niños demuestren sus destrezas o aprendizaje no es durante el tiempo en que deberíamos concentrarnos exclusivamente en el Señor.

Más consejos para mejorar el Culto…

Posted in Reflexiones with tags , , , , on agosto 12, 2010 by elcaminoangosto

¿SABIAN QUE EN EL TABERNACULO METROPOLITANO DE LONDRES, DONDE PREDICABA NUESTRO ADMIRADO SPURGEON, CANTABAN SIN ACOMPAÑAMIENTO DE INSTRUMENTOS MUSICALES? ASÍ ES, NI SIQUIERA UN ÓRGANO TENÍAN…

… Continuamos con la serie “Consejos para mejorar el Culto”

1. Planee la adoración solamente para aquellos que pueden adorar.

Muchas iglesias planean sus servicios de adoración como si los incrédulos pudieran adorar. Pero el Apóstol Pablo deja en claro en I Corintios 12:3 que “nadie puede llamar a Jesús Señor, si no es por el Espíritu Santo”. Cualquiera puede decir las palabras, por supuesto, pero a menos que el Espíritu Santo habite en una persona, no puede decir tal cosa como una expresion de sincera adoración. En otras palabras, aquellos que no conocen a Jesús como Señor (y por lo tanto no tienen el Espíritu Santo) no pueden adorar a Dios, así que ¿por qué hemos de diseñar la adoración a Dios para aquellos que son incapaces de adorar? Planeamos servicios evangelísticos y otros eventos para incrédulos; pero los servicios de adoración son para creyentes.

En esta misma carta a la iglesia en Corinto, el apóstol critica algunas prácticas en su adoración y les pregunta, “Si pues… entran indoctos o incrédulos, no dirán que estáis locos? (I Corintios 14:23). Sea lo que fuere que se diga de este pasaje, si Pablo considera la entrada de incrédulos a la adoración solamente como una posibilidad, él claramente esperaba que la adoración fuera una reunión de creyentes. Y luego, cuando Pablo instruyó a esos creyentes de Corinto con respecto a los elementos de la adoración, él concluyó, “Hágase todo para edificación” (I Corintios 14:26). De manera que la adoración a Dios es un evento que debe ser planeado principalmente para la iglesia de Dios. Aunque es bueno ser considerados con la presencia de incrédulos cuando adoramos, no deberíamos diseñar el culto para ellos.

2. Mantenga la tecnología bajo estricta supervisión.
Me refiero aquí al uso de tecnología audio-visual en la adoración. Tenga cuidado de su poder de distracción. Aunque la tecnología puede ser usada de modo efectivo, las ilimitadas posibilidades de experimentación que tiene pueden hacernos perder tiempo que debería ser mejor utilizado preparando el contenido de lo que presentaremos con esa tecnología. Es más divertido preparar una presentación de PowerPoint que un sermón. Pero el resultado puede ser una pobre presentación de boberías.

Asegúrese que la tecnología le ayuda a llamar la atención hacia el mensaje, no hacia sí misma. No es nuestra intención que la gente que sabe de computadoras se admire o se pregunte cómo se realizó tan buena presentación en PowerPoint, sin absorber el mensaje que llevaba. Tampoco las herramientas deben distraer al público del mensajero. El Espíritu de Dios debe derramarse sobre el pueblo de Dios, y no la tecnología. Así que asegúrese de que el hardware y el software mejoran la relación humana entre el mensajero y los oídos de los que escuchan y no se que des-personalice el mensaje. También cuídese de que una actitud de profesionalismo prevalezca que solo alimente la mentalidad de los que la usan.

Es fácil volverse demasiado dependiente de la tecnología audio-visual. Conforme aumenta la influencia de la tecnología en nuestra cultura, del mismo modo en la iglesia crecen las demandas de recursos: tiempo, finanzas, personas. Es cierto que la tecnología utilizada pobremente puede ser un factor de distracción tanto como el uso desmedido de ella. Aunque se cuente con un sistema último modelo de video y audio, es imposible adorar si hay un silvido constante de “feed-back” o si no hay errores en las filminas que se deben proyectar. Los técnicos necesitan se tan diestros como los músicos y otros líderes de adoración. Pero tanto unos como otros pueden llegar a llamar la atención más de la cuenta en la adoración. No permite que llegue el punto en que un problema de software, un fallo en el disco duro, o la ausencia de algún técnico interfiera en la adoración de la iglesia.

P.S. Si su servicio de adoración se realiza en televisión o se graba, mantenga las cámaras en la parte de atrás de la congregación (estables de ser posible), incluso si esto le parezca que reduce la calidad de la “producción”. Su responsabilidad es la adoración de los presentes y nunca sucumbir a la seducción de la “excelencia” para llevar una experiencia a los que verán el programa en algún lado. Nada roba más la atención que debemos tener en Dios que un camarógrafo que va de acá para allá en medio del culto. Y nada ayuda tanto a dar una impresión de espectáculo a los que están mirando, que la presencia de cámaras entre la congregación y los líderes de adoración.

3. Pase los anuncios, bienvenidas, y tiempo de saludos al principio o al final del servicio.
Las dos primeras formas de mejorar el servicio de adoración que sugerí en el artículo inicial “Enfocarse en Dios en cada elemento del Culto” y “Teniendo soporte Bíblico para cada elemento del Servicio”. ¿Cómo pueden los anuncios pasar esta prueba? Las Confesiones históricas de Fe como la de Westminster (1647) la Segunda Confesión Bautista de Londres (1689) han reconocido que “hay acciones comunes a las sociedades” las cuales son permisibles en la adoración bajo la guía de “reglas generales” de las Escrituras. Todas las “sociedades humanas”, incluyendo la iglesia, debe tener anuncios. No siempre es posible imprimir todos los anuncios, y aunque lo fuera, algunos anuncios son tan importantes que requieren de énfasis verbal. Y usualmente el mejor momento para anunciar cuestiones importantes es cuando el mayor número de la sociedad está presente. En la iglesia, ese momento es el Culto. También es común a las “sociedades humanas” – incluyendo las iglesias – dar la bienvenida a los invitados de la sociedad. Además, muchas iglesias tienen la costumbre de saludarse unos a otros en cierta parte del servicio, y algunos encuentran apoyo bíblico para esto en textos como Romanos 16:16, “Saludaos unos a otros con ósculo santo”.

Sea como sea, sería difícil defender que estas actividades son elementos del servicio centrados en Dios como lo son la lectura de las Escrituras, las oraciones y los cantos de alabanzas al Señor. De manera que, con el fin de facilitar en lo posible que el tiempo dedicado y enfocado en el Señor no se interrumpa, es mejor pasar los anuncios, saludos de bienvenida y saludos fraternales al principio o al final del servicio. Algunos contrarios por completo a los anuncios, etc, dirán que antes del servicio los distraen de la preparación del servicio. Otros protestarán que si los pasamos para el final se disminuirá el impacto del sermón. Pero creo que como algunos anuncios son de necesidad inevitable, de manera que interrumpir el flujo del servicio será peor que ponerlos al principio o al final.

4. Prepare a la congregación para la adoración.

Justo antes de comenzar el servicio de adoración, ¿se escucha su congregación como una muchedumbre en el estadio? Esto solía preocuparme mucho, especialmente después de haber visitado una iglesia en Korea donde los hermanos entran en silencio y se ponen a orar individualmente hasta que comience el culto. A pesar de que deseo eso mismo para nuestra iglesia, me he dado cuenta que ese ruido antes del servicio es el sonido de una reunión familiar. También eso me gusta. Es una buena señal cuando los miembros de la iglesia se notan contentos de encontrarse de nuevo. Y es espiritualmente sano para ellos que hablen, especialmente en una iglesia donde las personas vivan dispersas y se ven solo los domingos y rara vez entre semana.

Nuestra solución fue disfrutar la reunión familiar antes del servicio, pero eventualmente realizar una transición hacia un momento más silencioso con el fin de ir preparándonos para el culto. En resumen yo dije algo como esto: “Bienvenidos sean a adorar al Señor resucitado, Cristo Jesús. Este es el día del Señor. Y es nuestro gran privilegio y responsabilidad en este día, adorarle porque somos su pueblo. Tengamos unos breves momentos de silencio, preparando nuestros corazones para adorar a Dios”.

Sin la guía apropiada, la mayoría de los feligreses no se preparan para la adoración. Se les debe recordar de qué se trata nuestra reunión, y darles un poco de tiempo para que se preparen para esto.

5. Construya un llamado a la adoración.
La adoración comienza demasiado abruptamente en algunas iglesias, incluso en aquellas que mantienen un tiempo previo de silencio. “Bienvenidos a nuestra iglesia. Estamos complacidos de tenerlos aquí en esta mañana, especialmente si nos está visitando. Por favor tome un himnario y…”

Ese es un claro comienzo para el servicio de adoración y ayuda a las personas en la transición que nos prepara para el culto. Debe ir más allá de una rápida bienvenida y el anuncio de la primera canción. Más bien, es una notificación a la congregación de que la adoración ha comenzado y que debe enfocarse su atención en la persona de Dios, no simplemente en la siguiente cosa que se supone que debemos hacer (“abran sus himnarios en el número…”)

Abundan ejemplos de llamados a la adoración en los Salmos, como en Salmos 95:6-7

Venid adoremos y postrémonos
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor
Porque Él es nuestro Dios
Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.

Textos como este son en sí mismos suficientes para llamar a la adoración. Pero también pueden servirnos como patrones de llamadas a la adoración que podemos componer. Notemos en este texto tanto la llamada a adorar al Señor como la razón por la cual debemos adorarle. Estos son los simples pero esenciales elementos en el llamado a la adoración.

Este pasaje también muestra cómo la introducción a la adoración puede ser muy breve. Mientras este es muy breve, algunos buenos llamados a la adoración podrían extenderse a dos o tres párrafos que comiencen con los eventos del mundo y la época y traducirlos en un llamado a las razones por las cuales debe adorarse a Dios.

6. Introduzca música nueva de forma sabia.
Como las congregaciones ocasionalmente descubren nuevos himnos que les eran desconocidos o como siempre se compone nueva música, el repertorio de una iglesia está en continua expansión. Entonces, aunque un iglesia sana está siempre aprendiendo nueva música, esta nueva música debe introducirse sabiamente. Demasiada música nueva introducida demasiado rápido se torna pesada y es un factor de distracción. Podría decirse que una canción nueva por mes es más de lo que muchas iglesias pueden soportar de forma gozosa.

Pero determinar cuándo se introduce música nueva es tan importante como con cuánta frecuencia. La mañana del domingo rara vez es un buen momento para hacerlo. Las personas encuentran más difícil enfocarse en Dios cuando están cantando una canción desconocida que con una bien conocida. El servicio del Domingo en la mañana debe fluir fácilmente, sin dudas y sin incertidumbre. De manera que si es imprescindible introducir música nueva el domingo en la mañana, es mejor que un cantante o grupo coral cante parte o toda la canción primero para que la congregación la escuche y pueda intentar cantar también. Pero sería mejor, enseñar la canción en otro servicio antes, ya sea el domingo en la noche o el miércoles, o cuando se reúnan grupos pequeños. Conozco cierta congregación grande que hace una reunión una vez cada tres meses, (no un culto), y es cuando aprenden las nuevas canciones. De esta manera no tienen prisa para analizar la teología que contiene cada canción, cómo cantarla, y les sirve de actividad de compañerismo también. Es una forma agradable de aprender nueva música, y cuando se comienzan a cantar esas canciones en el servicio del Domingo en la mañana, ya la mayoría de la gente puede adorar sin dificultad.

7. No esconda las ordenanzas.
Hay cierta tendencia en un gran número de ministros que les hace pensar que la naturaleza del bautismo y de la Cena del Señor incomoda un poco a los inconversos, porque les hace sentir excluidos y esto podría ahuyentarles de responder al Evangelio. Como resultado, tenemos muchas iglesias que intencionalmente celebran las ordenanzas muy esporádicamente (o en reuniones aparte) cuando lleguen pocos inconversos. Pero los incrédulos deben sentirse excluidos de la familia de Dios, porque en verdad lo están. Tanto Jesús como el Apóstol Pablo se refirieron a ellos como “los de afuera” (Marcos 4:14, I Corintios 5:12-13, Colosenses4:5 y I Tesalonicenses 4:12). De hecho, cualquier sentimiento de separación que experimenten con respecto a la vida y la familia de Cristo son muchas veces los medios que el Señor usa para crear en ellos el anhelo por lo que se están perdiendo.

Además, ambas ordenanzas están diseñadas en parte a presentar el Evangelio. Con respecto a la Cena del Señor, por ejemplo, I Corintios 11:26 dice: “Así pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.” Y la proclamación de la muerte de Cristo es exactamente lo que necesitan los incrédulos. Muchos de ellos no están nunca tan atentos que cuando están mirando a los nuevos creyentes testificar en el día de su bautismo del poder salvador de Jesucristo. No nos atrevamos a quitar las ordenanzas del pueblo de Dios del Día del Señor, y no ocultemos la presentación del Evangelio que ellas encierran para los inconversos.

8. Utilice material confesional.

Fui invitado a predicar en una iglesia bastante grande ubicada en un condado cerca de una gran área metropolitana. El co-pastor era mi anfitrión, y le pregunté cuál declaración de fe abrazaba esta iglesia. No tenía ni idea. Había estado trabajando en esa iglesia por siete años y no sabía cuáles eran las creencias fundamentales a las que se aferraban. Peor aún, no sabía cómo averiguarlo. Después de buscar entre mucha literatura que se le daba a los visitantes y otras publicaciones de la iglesia, finalmente descubrió un documento en el fondo de un gabinete donde estaba definida la posición doctrinal de la iglesia. Si un miembro directivo de una iglesia ignora la declaración de fe de la iglesia, ¿qué tan importante cree usted que es la doctrina y la integridad confesional en esa iglesia?

Una forma de evitar que la iglesia olvide la declaración de fe a la que su iglesia se adhiere es leer partes de ella en la iglesia con frecuencia. Tome un párrafo por semana y léalo a la iglesia en voz alta, ojalá todos lo tengan para leerlo juntos. Si es posible se ha de tomar un momento para explicar brevemente el punto que se ha leído. Podría hacerse esto de forma cíclica y continua, o cada vez que se termina se puede hacer pregunta como de catecismo (una pregunta o dos por semana), el pacto de la iglesia, las antiguas confesiones históricas o el Credo Apostólico para ir mezclando con la declaración doctrinal. Al hacer esto, no solamente estará manteniendo visibles estos documentos importantes, sino que estará cumpliendo el mandato de Jesús de enseñar a Su pueblo TODO lo que Él nos ha mandado. (Mateo 28:20)

9. Dirija la confesión conjunta de pecados.
¿Cuándo fue la última vez que usted escuchó en el culto dominical a alguien dirigir a la iglesia en oración diciendo algo como esto: “Señor, nosotros como iglesia y como individuos, hemos pecado contra tí, y por eso ahora y aquí confesamos en silencio nuestros pecados y te pedimos que nos otorgues tu perdón…? Los mismos elementos de la oración privada (alabanza, acción de gracias, súplicas, etc.) deben estar presentes en las oraciones que se hacen a favor de la iglesia. De modo que al igual que confesamos nuestros pecados, cuando oramos en privado, debemos también confesar nuestros pecados al orar en la iglesia. ¿Estamos de acuerdo? ¿Lo estamos haciendo así en nuestras iglesias?

No estoy diciendo que el dirige la oración debe siempre intentar nombrar los pecados cometidos por la iglesia. Esto se debe hacer solo cuando la iglesia en conjunto ha admitido que se ha caído en un pecado como iglesia. Tampoco quiero decir que la confesión privada que hacemos todos sea menos importante que la que se hace en la iglesia. Solo deseo enfatizar que así como nuestra adoración privada se caracteriza por confesión y súplica de perdón, lo mismo debemos mostrar en nuestra adoración pública a Dios con nuestros hermanos.

Los Salmos, que son las palabras inspiradas originalmente usadas para la adoración en el pueblo de Dios nos dan un ejemplo para aprender a orar de este modo. (Salmo 51 por ejemplo). La oración modelo que nos dio Jesús (Mateo 6:9-13) es otro caso importante. Y siempre que decimos esta oración, estamos diciendo al Señor juntos “Perdónanos de nuestras deudas”. Además, en estos días, cuando el pecado rara vez se menciona en la adoración, una expresión pública de humillación ante el Señor, como lo es la confesión de pecados y la súplica del perdón puede servir para convencer a los perdidos de que ellos también necesitan lo mismo.

10. Hagamos oraciones que sean Escriturales.

Estuve en un servicio en cierta área suburbana de Chicago un Domingo en el cual se le pidió a “Joe” que orara, cosa que había hecho en esa iglesia muchas veces. Mientras lo hacía un niño de cinco años cerca del frente comenzó a orar con él, diciendo las mismas palabras al unísono con Joe. Como un dúo de oración, los dos siguieron orando como si estuvieran recitando el Padrenuestro juntos, excepto que era “la oración de Joe”. Joe había repetido tantas veces la misma oración que un chico en solo seis meses había aprendido a recitarla.

Todos hemos escuchado – y talvez realizado – tales oraciones espontáneas en la adoración. Cualquier oración actividad repetitiva tiende a generar una oración repetitiva. Por ejemplo, cuando se me solicita hacer la oración pastoral cada domingo del año, tiendo a repetir las mismas palabras y frases ya que tengo el mismo propósito y las mismas metas, de manera que la oración es casi idéntica. Y también las oraciones especiales para ocasiones como el inicio del año, para dedicación de ofrendas, etc., cambian muy poco de domingo en domingo.

De manera que cambiar el contenido de estas oraciones rutinarias podría afectar inmediatamente la adoración. Y no hay otro método mejor que procura que el contenido sea siempre “escritural”. Hay que utilizar las palabras de las Escrituras como base para nuestras oraciones. Tome partes o todo el contenido de las oraciones que aparecen en la Biblia (incluyendo los Salmos) como palabras que forman parte de la oración pública. Si estamos orando con respecto al Salmo 23, por ejemplo, después de leerlo, podría empezarse con algo como: “Señor te agradecemos que eres nuestro Pastor. En verdad eres nuestro Buen Pastor. Te rogamos que pastores a esta iglesia, especialmente en lo que se refiere a ______________”. Así continuará orando con este salmo hasta llegar al fin del capítulo o cuando sienta que es apropiado terminar la oración. Otra forma es orar con algunos versículos de alguna carta del Nuevo Testamento, de nuevo, usando como marco el pasaje y ofreciendo al Señor en favor de la congregación.

Al utilizar este método no solamente estará orando por las cosas usuales que siempre se ora, sino que estará pidiendo por estas cosas de una manera mejor manera. Además, las Escrituras le llevarán a orar con respecto a cuestiones que de otro modo a usted no se le ocurriría mencionar. Esto traerá potencial a cada oración ofrecida en el servicio de adoración – desde la oración pastoral hasta la oración que se pide en el momento por una necesidad de un hermano – serán oraciones más frescas y vivas con el poder de la Palabra de Dios.

Podría incorporar algunos de estos cambios en su servicio de adoración del próximo domingo. Algunos de estos consejos deben ser discutidos y coordinados primero. Algunos requieren un tiempo de enseñanza y hasta una explicación para implementarlos en el culto del Domingo. A pesar del orden en el que usted los utilice, quiera el Señor que con Su sabiduría y la gracia que nos da sigamos adelante. Él es digno de la mejor adoración que su iglesia pueda realizar.

¿Adoración o Entretenimiento?

Posted in Reflexiones with tags , , , , on julio 29, 2010 by elcaminoangosto

Siguiendo con el tema de la adoración, les invito a revisar la reflexión que a continuación publicaré, pero también que tomen un momento para ver esta corta animación que incluyo.
Les recomiendo visitar el sitio original de esta animación también.

CLICK >>>>>> ¿CÓMO HACER CRECER SU IGLESIA? <<<<<< CLICK

La animación presenta a una iglesia icauta que procura competir con el mundo del entretenimiento, utilizando las herramientas del mundo y luego la enfrenta al único método bíblico permitido para el crecimiento de la iglesia: predicar la Palabra de Dios, a tiempo y fuera de tiempo

SAETAS DE VERDAD
¿Adoración o Entretenimiento?
Por Don Walker

22 de Septiembre, 2003Esta edición de Saetas de Verdad puede que no me granjee muchos amigos, pero aborda un asunto que creo que necesita ser tocado. Ese tópico es la creciente tendencia a “tomarle el pulso” a los deseos de la gente en lugar de buscar y obedecer la voluntad de Dios. Esta tendencia se refleja de varias maneras en el mundo de la iglesia – a través de la predicación en los púlpitos, por medio de los libros que alcanzan la cima en el mercado Cristiano y a través de la adoración “tipo entretenimiento” que ha surgido en los años recién pasados.

Antes que me deje hablando solo déjeme aclarar que estoy refiriéndome más a una mentalidad que sobre música, letra de canciones e instrumentos. (Ni estoy negándole un lugar al entretenimiento en nuestras vidas.) La mentalidad a la que me estoy refiriendo es al giro sutil desde “darle a Dios lo que Él quiere” a “darle a la gente lo que quieren.” Ese es, como yo lo veo, el giro de la adoración al entretenimiento. Está centrado en el hombre en lugar de centrarse en Dios. Es humanista antes que Cristocéntrico.

El Dr. David L. Matson de la Iglesia Cristiana de Westwood Hills en Los Ángeles reportó que una Iglesia Bautista del Evangelio Completo le estaba pagando $5.00 la hora durante el mes de Agosto a la gente blanca que asistiera a sus servicios Dominicales en un esfuerzo por incrementar la diversidad racial. Luego sugiere que hay maneras como muchas iglesias se involucran en la práctica de pagarle a la gente para que asista. “Le pagamos a la gente para que vaya a la iglesia cuando les damos lo que quieren, y hoy lo que más quiere mucha gente en nuestra cultura saturada de medios masivos de comunicación es ser entretenida. De modo que, es extremadamente importante que la gente disfrute’ de nuestro servicio de adoración, que lo hagamos tan ‘emocionante’ como sea posible, que elevemos el nivel de energía para competir con otras formas de entretenimiento disponibles fácilmente en nuestra sociedad… ¿Y qué mejor manera de hacerlo que ‘pagarles’ con una banda en vivo o con un montaje dramático?”

El Dr. Matson continúa diciendo, “Les pagamos cuando les consentimos sus caprichos.
Algunas personas asisten a la iglesia simplemente para ayudarse a sí mismos a tratar con un problema o para bregar con alguna conducta adictiva. En un intento por ser relevantes para sus necesidades los predicadores se convierten en psicólogos, la teología se transforma en terapia, y los sermones llegan a ser sesiones como las que suceden en el sofá del psiquiatra.

Mientras la iglesia debiese ser siempre un lugar para que la gente herida encuentre una sanidad que pueda provenir únicamente de Dios, no es un hospital. Un hospital es un lugar que uno deja después que uno se pone bien; una iglesia es un lugar donde uno se queda después de ponerse bien…” (The Catedral Messenger, Ago. 24, 10808 LaConte Ave. Los
Angeles, CA).

Si no ha leído el libro de Neil Postman titulado Entreteniéndonos hasta Morir, le sugiero que lo haga. Una de las áreas más importantes abordadas por Postman es con respecto a la influencia que la televisión ha tenido en nuestra sociedad. La televisión nos ha condicionado para ser entretenidos continuamente. La política, la educación, la religión y el periodismo han sido afectados por las demandas del “negocio del show” de la era de la televisión. Hemos llegado a esperar que nuestros políticos, predicadores, maestros y
reporteros no solamente nos presenten la “verdad,” sino también que lo hagan de una manera entretenida. Esta adicción al entretenimiento no está limitada a los Estados Unidos, o incluso al mundo Occidental, se está convirtiendo, cada vez más, en una dolencia mundial. (Habiendo viajado al Oriente Medio, he visto antenas parabólicas en frente de las tiendas de los Beduinos.)

Allá en los 1950’s A. W. Toser planteó lo que miraba como una creciente tendencia en el evangelicalismo respecto a la sustitución de la adoración verdadera con el entretenimiento.
Él escribió: “Schleiermacher sostuvo que el sentimiento de dependencia yace en la raíz de toda adoración religiosa, y que no importa cuán alto se pueda elevar la vida espiritual siempre debe comenzar con un profundo sentido de una gran necesidad que únicamente Dios podría satisfacer. Si este sentido de necesidad y un sentimiento de dependencia se hallan en la raíz de la religión natural no es difícil darse cuenta porqué el gran dios Entretenimiento es adorado tan fervientemente por muchos. Pues hay millones que no pueden vivir sin entretención; para ellos la vida sin alguna forma de entretenimiento es simplemente intolerable; esperan ansiosamente el alivio bendecido provisto por el animador profesional y por otras formas de narcóticos psicológicos lo mismo que un adicto espera su inyección diaria de heroína. Sin ellos no podría armarse de valor para enfrentar la existencia.”

El llamado que estoy haciendo es que examinemos nuestros propios corazones.
Necesitamos pedirle a Dios que nos revele donde podemos caer presas de la mentalidad del entretenimiento. El domingo por la mañana, mientras nos reunimos como el pueblo de Dios, ¿estoy deseando adorar o ser entretenido? Si es usted un líder de adoración, ¿Está usted deseando dirigir al pueblo en adoración o presentarles un “buen show”? Si tiene usted la responsabilidad de alimentar a la grey de Dios, ¿Está usted presentando “todo el consejo
de Dios” o “satisfaciendo oídos con comezón”? ¿Estamos agradando a Dios o a los hombres? Que Dios nos dé la sabiduría para distinguir la diferencia.

¿Consideras a la Iglesia aburrida?

Posted in Reflexiones with tags , , , , on julio 26, 2010 by elcaminoangosto

Por Don Whitney – traducido por Alexander León

Nota: En Diciembre del 2000 un escritor del periódico de la Convención Bautista de Missouri me pidió que escribiera un artículo para contribuir en una sección especial con respecto al tema “¿Es aburrida la iglesia?”. Me lo pidieron porque yo había enseñado una clase en el Seminario que se llamaba “Liderazgo de Adoración”, y también porque he escrito y dado conferencias frecuentemente en iglesias con respecto a la adoración.

También le sugerí al editor del periódico cambiar el título del artículo en vez de “¿es la Iglesia aburrida?” por “¿Es la adoración aburrida?” o algo así, poque asumo que al referirse a la iglesia nos estamos refiriendo a lo que se hace en el servicio o culto, porque la palabra iglesia tiene otro significado más ampli0.

¿Cuál es tu respuesta cuando oyes a alguien decir “la Iglesia es muy aburrida”?

Mi primera respuesta es preguntar, “¿por qué dices eso?” Para comenzar, hay que aclarar que hasta el más agradable culto al Señor es aburrido para las personas que no son convertidas, ya sea que se profesen como cristianos o no. La Biblia deja muy en claro esto: “Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios; porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. A la luz de esto, y del hecho de que muchos de los que van a la iglesia no son verdaderos creyentes, no me extraña que para muchas personas la iglesia sea aburrida. La cuestión es que ellos no tienen la capacidad – dada por Dios – de encontrar satisfacción, alimento y alivio en las cosas que son del Espíritu de Dios.

Ahora, en el caso de que la persona sea un genuino convertido, y aún así dice: “la iglesia es aburrida”, entonces le preguntaría con respecto a sus espectativas en el culto para analizar si son razonables o no.

Profundizando un poco más, le preguntaría con respecto a las particularidades del culto en la iglesia a la cual asiste para poder discernir si el liderazgo de adoración está promoviendo correctamente la “adoración en espíritu y verdad” como Jesús lo indicó en Juan 4:24.

¿Debería la palabra aburrida ser un término para describir a la iglesia? ¿Por qué o por qué no?

Lo triste es que algunas veces sí es el término correcto. Existe la ortodoxia muerta. Para referirme a Juan 4.24 de nuevo, la adoración que se hace “en verdad” pero no “en espíritu” no se hace de corazón y es potencialmente aburrida. Es terrible y triste que muchas veces la forma en que se presenta la adoración a un Dios que es “Santo, Santo, Santo” no lleva a los adoradores a hacerlo con “temor y reverencia” como lo manda Hebreos 12:28. Si se hiciera correctamente los adoradores deberían hallar en la adoración la satisfacción perpetua y fascinante de Dios.

En mi caso personal, he visto que la causa inmediata para el aburrimiento en la adoración es el descuido de mi parte. En otras palabras, si no estoy suficientemente enfocado en lo que estoy haciendo ni pensando en lo que significa cada parte del culto, puede a veces parecerme aburrido, pero es culpa mía. Si en la adoración se presenta a Dios con fidelidad como Él es, es decir, si se leen las Escrituras, si los himnos y cantos están verdaderamente centrados en Dios y las Escrituras, y si el sermón es fiel a la Palabra, entonces he sido enfrentado con suficiente de la revelación de Dios y no debería aburrirme. No tengo que arrecostarme en el asiento, cruzar mis brazos y esperar a que el que preside el servicio me estimule o me entretenga a mí. Ese no es su trabajo. El trabajo de los que presiden la adoración es mostrarnos a Dios. Y si realmente lo estoy buscando, lo encontraré y entonces será interesante y no aburrido. Puedes dirigir a un adorador hacia Dios, pero no está en tu poder hacerle adorar. Sin embargo esto no quiere decir que el que preside el servicio no tenga que realizar su labor con entusiasmo y sabiduría.  Es muy dañino cuando los que presiden toman esa actitud descuidada que hace que el servicio sea frío, porque con su actitud no están llevando a la congregación a la adoración verdadera.

A pesar de todo lo que he dicho, no estoy seguro de querer utilizar el término “aburrido” para referirme a la adoración. Porque si lo hago esto reflejaría los mismos valores de una sociedad que pone todo su interés en “pasarla bien”, “divertirse” y “darse gusto” y donde la expresión que caracteriza todo lo que no sirve para el placer personal es “taaan aburrido”. De modo que pienso que analizar la adoración en la escala del aburrimiento es utilizar una regla de medir inapropiada. Calificar a la adoración de “aburrida” implica que la estamos evaluando de la misma forma en que apreciamos las películas, los programas de televisión y otras formas de entretenimiento. También esto pone presión en los líderes de adoración haciendo que se enfoquen en hacer el culto más exitante e interesante, muchas veces sin considerar los parámetros bíblicos que deben regirlo.

¿Si la gente está aburrida en la iglesia, es esto problema de la iglesia o del individuo?

Como mencioné antes, si la persona no es un verdadero convertido, entonces el problema es del individuo. La Biblia dice que “ninguno puede llamar a Jesús Señor si no es por el Espíritu Santo” (I Corintios 12.3) y aquí obviamente no se refiere a decirlo de labios, sino de corazón. Ningún inconverso puede adorar de forma genuina, sea cual sea la forma del culto. Por lo cual, es un error planear el culto pensando en involucrar a aquellos que no pueden adorar, es decir, es un error dejar que sean los inconversos los que midan o evalúen cómo se está haciendo el culto a Dios. Si se hace esto, sería como planear una exhibición de arte para un grupo de ciegos.

Segundo, también es problema del individuo si él o ella no está poniendo la atención debida a lo que se hace en el culto. Las personas que no quieren amar a Dios con toda su mente y corazón, es posible que en el servicio tiendan a aburrirse. Por ejemplo, la forma apropiada de celebrar la Cena del Señor, requiere comprensión y análisis. Si no se piensa seriamente en lo que esto significa para nosotros, el simple hecho de comer los elementos, no solo será aburrido, sino pecaminoso. El propósito de Dios en la adoración es que pongamos el interés y lo hagamos racionalmente.

Tercero, es un problema del individuo si sus espectativas con respecto al servicio no son realistas. Tenemos que recordar con frecuencia que nosotros los que dirigimos la adoración a Dios, no somos más que polvo (Salmos 103:14). Los que presiden también tienen otras responsabilidades además de dirigir la adoración. Algunos esperan que los que dirigen en la Iglesia produzcan eventos tan impresionantes y entretenidos como los que se realizan en las películas y que mantienen a la gente entretenida por horas. Esto no es realista.

Pero cuando seguidores de Cristo, maduros, hambrientos de la Palabra encuentran el servicio aburrido, tendríamos finalmente que decir que los que presiden el servicio son responsables en gran medida.

¿Cómo entrenarías a los líderes de adoración para predicar y hacer el resto de las cosas en el culto de modo que no sean “aburridas”?

Usted pregunta cómo entrenarlos para predicar. No soy un profesor de esta materia, pero creo que la gran necesidad de nuestros días es encontrar hombres de Dios que prediquen la Palabra de Dios en el poder del Espíritu de Dios. Cuando esto sucede, el pueblo de Dios se siente grandemente satisfecho, no aburrido. Porque a las ovejas les gusta que las alimenten.

Con respecto a los líderes de adoración, yo sí doy la materia de “Liderazgo de Adoración”. En esa clase yo los entreno para evaluar cada elemento del culto, revisando si está centrado en Dios y si es bíblico. El servicio debe ser por definición: La adoración que se eleva hacia Dios. Si los que presiden el culto pueden presentar y mostrale a la congregación a Dios, de la forma que Él se ha revelado a sí mismo en las Escrituras, el pueblo de Dios tendrá todo lo que necesita para ser cautivado por Dios mismo.

Y yo les insto con behemencia a que revisen si todo lo que se está haciendo en el servicio es bíblico, es decir, deberían poder encontrar un soporte claro en las Escrituras que permita realizar cada actividad que se realiza en el culto. Si no es así, ese elemento debe suprimirse y no ser parte del culto, aunque puede realizarse en alguna otra actividad de la vida de la iglesia, pero no en el servicio de adoración.

Los Bautistas, considerando sus confesiones de Fe como la de 1644 y la más conocida, la de 1689, afirmaron que la adoración debe siempre hacerse conforme se prescribe en las Sagradas Escrituras. Esto es, creo yo, lo que significa “adorar en verdad” (Juan 4:24). Y la falta de comprensión de este punto es lo que ha causado la “guerra de estilos de adoración” de nuestros días, incluyendo aquella que se considera aburrida. Si somos cuidadosos en incluir en el culto solamente aquellos elementos que son claramente centrados en Dios y prescritos en las Sagradas Escrituras, de seguro el pueblo de Dios encontrará los cultos edificantes y nada aburridos. La Vida Espiritual a la luz de las Escrituras no es aburrida, cuando está centrada en Dios y a través de Cristo lo disfrutamos obedeciendo la revelación de su Palabra Escrita.

Me doy cuenta de que esto enfrenta a las corrientes evangélicas de hoy, y está contra el huracán de la cultura orientada al entretenimiento. Y sumando el hecho de que son muchos los inconversos que hay en las iglesias, los cambios de los que hablo no son fáciles de implementar. Pero toda reforma comienza con la enseñanza, y recomiendo este camino a los pastores antes de realizar los cambios necesarios en el orden de los servicios.

El 75% de las Iglesias Bautistas de Missouri están en decadencia completa o parcial. ¿Podría esta realidad ser atribuida, en parte, a que la gente siente que la iglesia es aburrida?

Sí, en parte, al menos teóricamente. Personalmente pienso que hay más y más grandes razones para esta situación, como por ejemplo el abandono de aquella práctica histórica de los Bautistas que insistían en que para pertenecer a la iglesia primero hay que nacer de nuevo para luego ser recibido como miembro. Segundo, creo que tiene más que ver con nuestra falta de predicación bíblica, aunque no nos guste admitirlo. Pero si queremos enfocarnos específicamente en la cuestión de si la forma de culto ha contribuido a que el 75% de estas iglesias estén en franca decadencia, Yo diría que tiene más que ver con los elementos del culto, que no están centrados en Dios y la Biblia, más que en el hecho de que los líderes no estén realizando sus esfuerzos por hacer del culto, algo “interesante”.

A %d blogueros les gusta esto: