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Los auto-nombramientos pastorales

Posted in Alertas, Reflexiones with tags , , , on marzo 9, 2016 by elcaminoangosto

falsos maestros

(La imagen representa a los falsos predicadores que se aprovechande los miembros engañados de sus iglesias)

Por Conrad Mbewe (traducido con permiso por Alexander León)

Artículo original  >>>>>> AQUI <<<<<

Es un hecho bien conocido que los gobiernos de los países Africanos han decidido que ya es suficiente y se están moviendo para detener la podredumbre que afecta a la mayoría de iglesias carismáticas. El hedor ya no puede ser ignorado. Esto ha sucedido ya en Kenya bajo el Presidente Uhuru Kenyatta. Sudáfrica y Zambia también están preparando legislación al respecto. No pasará mucho tiempo antes de que otras naciones Africanas también lo hagan.

¿Por qué están los gobiernos nacionales haciendo esto? Porque los ciudadanos han sido violados y defraudados financieramente por líderes religiosos con impunidad y ya no se puede ignorar el asunto. Tristemente, esto también ha ocurrido porque han notado con desilusión que la iglesia no está haciendo nada para detener esta tendencia.

Tengo mis oídos pegados al suelo. Después de todo, vivo en África. Escucho a la iglesia quejarse por esta intervención de los gobiernos. Se dice que esta es una forma de persecución de parte del Estado motivada por denuncias expresadas por la iglesia con respecto a injusticias que el Estado ha cometido.

En parte eso es cierto. Sin embargo, la pregunta todavía necesita una respuesta. ¿Qué está haciendo la iglesia – en especial la iglesia carismática – para detener la podredumbre que se da en su seno? Tengo mis oídos en el suelo y puedo decir con seguridad que muy poco se está haciendo. Esto es muy triste.

¿No es obvio que la fuente de está produciendo este flujo de impostores radica en el fallo de los círculos carismáticos para regular quién debería ser pastor? Los Pastores están ordenándose a sí mismos y confiriéndose títulos como “apóstol” o “profeta”. Cualquiera puede poner un rótulo, “Iglesia de Señales y milagros Internacional del Profeta John Banda”, y listo… ¡Una nueva iglesia se ha formado!

¿No está mal esto?

Piensen en esto por un momento. Para ser presidente de un país, se debe pertenecer a un partido político. Para estar nominado en las elecciones nacionales, se requiere un cierto número de personas que respalden y paguen cierta cantidad de dinero. También tiene que pasar por un estricto escrutinio para asegurar que su carácter es impecable. Luego se puede presentar como candidato. Si pierde, no puede ser presidente. Si contraviene la ley puede ser llamado a cuentas por su partido y denunciado y sentenciado en una corte legal.

Para ser médico o arquitecto o abogado se debe ir a la escuela en su campo por lo menos 4 o 5 años. Luego sigue el internado o práctica profesional bajo un individuo de su carrera. Se necesita rendir exámenes para adquirir la licencia y poder ejercer. Si el mentor no lo recomienda o si falla en los exámenes no se le permitirá ejercer la práctica de su profesión. Si se le encuentra culpable de una conducta grave la licencia puede ser revocada.

¿Por qué los presidentes, médicos, arquitectos y abogados deben sujetarse a estas medidas restrictivas? Porque muchas vidas humanas podrían destruirse si se tiene el carácter incorrecto en tales prácticas. El presidente tiene al ejército y a la policía a su disposición. Imagínese lo que puede hacer si tiene el carácter incorrecto. Los doctores cuidan nuestra vida, los arquitectos diseñan nuestras viviendas y los abogados protegen nuestras libertades. Pueden arruinarnos si son charlatanes.

Miremos ahora a los pastores que velan por el bien eterno de nuestras almas. ¿Qué se requiere para ser pastor, especialmente en las iglesias carismáticas? ¡Nada! No tiene que ir a la escuela. No hay mentoría oficial. No hay exámenes. Lo único que se necesita es un poco de elocuencia y un poco de apariencia. Si tiene acento Americano o Nigeriano eso sería un plus.

Entonces, tenemos individuos que han sido un completo fracaso en todas las áreas de la vida que ahora se ganan la vida como pastores carismáticos. Algunos han dejado mujeres embarazadas fuera del matrimonio incluso antes de volverse líderes religiosos. Ya han fallado moralmente y están en los púlpitos enseñándonos cómo vivir.

¿Cómo se las agencian estos charlatanes para escapar del colador habiendo tenido un pasado así? Simplemente por afirmar que Dios les ha hablado a ellos y les ha autorizado para hacer lo que hacen. En los círculos carismáticos esa pretensión sella las bocas de cualquiera que intente prevenir que un carácter innoble tome un cargo como pastor de iglesia. ¿Quién es usted para impedir lo que Dios está haciendo en la vida de su ungido?

La única manera en la cual podemos detener esta inundación de hombres malos e impostores que ocupan los púlpitos es volviendo a la Biblia. ¿Qué dice la Biblia? Por ejemplo, ¿cómo fue que el apóstol Pablo llegó a ser un líder reconocido en la iglesia? Dios le habló camino a Damasco, pero ¿fue eso todo? ¡No!, Pablo mismo dice que él debía presentar sus credenciales a los líderes de la iglesia para que ellos le dieran la mano derecha de compañerismo como un ministro del Evangelio. (vean Gálatas 2.1-9)

¿Cómo ha sido a través de la historia? Exactamente de la misma manera. Los pastores no se asignan a sí mismos. Deben ser entrenados bajo tutores reconocidos. Deben rendir exámenes estrictos en materia de doctrina. Deben ser examinados en su carácter. Únicamente cuando han pasado por todo esto se les permite tomar “los sagrados votos”. Todo esto se hacía para preservar las almas de las personas que ellos tenían que supervisar. Al afirmar que Dios aun nos habla individualmente aparte de la Escritura, hemos desechado todo esto y ahora charlatanes son los que están al frente de las iglesias. Hemos desechado los medios para evaluarlos.

La manera en que se entra también determina la manera en que se sale. Si otros son los que designan a un pastor, cuando él hace locuras, ellos mismos son los que pueden destituirlo. Pero si un pastor se puso a sí mismo, la iglesia se vuelve en su propiedad personal. El pastor no rinde cuentas a nadie. Es intocable. Puede cometer adulterio y hasta divorciarse de su legítima esposa para volver a casarse con una jovencita de 16 que admira en la banda y sigue permaneciendo como el profeta de la iglesia. ¿Quién se atrevería a expulsarlo? Este pastor le diría que si usted no lo quiere a él como pastor, el que tiene que irse es usted. ¡Esta es la iglesia de él!

Aceptémoslo. Hemos fallados en abordar este problema. Si el estado no interviene, este monstruo consumirá lo poco que queda de la reputación de la iglesia como un lugar seguro. No sirve de nada lamentar que el gobierno ha incursionado en la jurisdicción de la iglesia si nosotros mismos quienes somos la iglesia no estamos tratando con este apestoso elefante que está en la habitación. Los Magistrados y los jueces están cansados de escuchar casos de abusos sexuales y de fraudes financieros causados por los apóstoles y profetas, a los cuales no podemos confrontar porque no podemos atrevernos a “tocar al ungido del Señor”.

Todo ser humano debe rendir cuentas tanto a Dios en el cielo como a sus semejantes en la tierra. Los auto-nombramientos de pastores deben parar. Si la iglesia no regula a quién se le permite aspirar a ser pastor, entonces que el estado lo haga. Por amor del Señor, alguien tiene que hacer algo antes que la iglesia se vuelva el hazmerreír en la tierra y en el infierno.

 

 

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La Corrupción – Un destructor de almas y naciones

Posted in Reflexiones with tags , on mayo 15, 2015 by elcaminoangosto

Pr. Conrad Mbewe (Artículo en Inglés >> Aquí)

(Traducido con permiso por Pr. Alexander León)

soborno

Fui a la estación de gasolina para llenar el tanque de mi carro. Pedí una factura. El dependiente se paró a mi lado con su lapicero en una mano y una factura en la otra y me dijo, ¿Cuánto debo poner en la factura? Insistí en que debía poner lo que yo pagué.

Unos minutos después, saliendo de Lusaka, fui detenido por manejar sobre el límite de velocidad. Cuando el policía se acercó y me preguntó a qué me dedicaba, le dije que soy un pastor. Entonces, me dejó ir pero añadió, “Solo déjeme algo para una Coca Cola”. Como yo tenía una Coca Cola en mi carro, se la di y me fui.

Yo sabía lo que él quería pero fingí que no había entendido. ¡Después de todo, él quería una Coca Cola! – Esto es algo que me preocupa. Hay mucho dinero llegando al bolsillo de las personas que no han trabajado por él. Se ha vuelto un asunto cultural. Le llamamos corrupción. Y también es fraude.

La corrupción es endémica en Zambia – y se vuelve peor conforme pasa el tiempo. Como hay muy pocos lugares en las escuelas del gobierno y universidades, no es poco común que el oficial pida a los estudiantes un regalo, un soborno. Tristemente muchos hemos caído en esto.

Conocemos el lenguaje. El oficial nunca dice “Dame un soborno.” Él dirá algo como, “Lo siento ya no hay lugares disponible. La institución está llena. Pero si usted está desesperado, yo puedo ayudarle. Le costará un poco más. Deje sus datos aquí y haremos contacto con usted”

En Isaías 1.23 Dios dijo a la nación de Israel:

Tus gobernantes son rebeldes, cómplices de ladrones; todos aman el soborno y van detrás de las prebendas”.

Esto es con lo que estamos lidiando aquí. Nadie se conforma con su pago diario justo. Todo el mundo anda detrás de los así llamados “regalos”.

Usted puede pensar, “Pero ¿qué tiene de malo eso? – El dinero debe ser dado a cambio de un servicio honesto. Nunca debe darse dinero por un aparente favor. Por definición, se supone que los favores se hacen gratuitamente.  Cuando pagas por un favor, eres culpable de soborno. Eso es corrupción.

Déjame profundizar un poco en esto. En Éxodo 23.8, Dios dijo:

No aceptes soborno, porque nubla la vista y tuerce las sentencias justas.

El problema al recibir dinero cuando no se ha prestado un servicio que lo amerite es que quedas en deuda con la persona que te dio ese dinero. Terminas haciendo algo incorrecto como una forma de gratitud hacia la persona que te benefició.

El amor al dinero es la raíz de todos los males. Si eres capaz de hacer las cosas por dinero, destruirás tu alma y el alma de la nación. Es solo cuestión de tiempo. Te imploro que pidas el perdón de Dios y que si es posible devuelvas lo que has recibido indebidamente.

Sí, Dios está dispuesto a perdonar el soborno y la corrupción, si le pides a Jesucristo que te limpie con Su sangre que Él derramó en la cruz. Cuando Cristo te limpie, también de dará un corazón que deteste la corrupción. De manera que ¡Jesucristo es la respuesta para el asunto de la corrupción!

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