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El Caso del CREDO-BAUTISMO

Posted in Reflexiones with tags , , , , on agosto 11, 2015 by elcaminoangosto

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Lo que aparece aquí es el inicio de la Primera Confesión Bautista de Londres de 1644. Dice lo siguiente:

“Una Censura de un libro publicado en el año 1644, titulado La Confesión de Fe de aquellas Iglesias comúnmente (aunque erróneamente) llamadas Anabaptistas.

Suscrita por ellos en representación de siete congregaciones de Cristo en Londres y también de una congregación Francesa de la misma convicción.”

Por Samuel Reniham (traducido con permiso por Alexander León)

Artículo original en Inglés >>>>>>>>AQUI<<<<<<<

La práctica de bautizar creyentes profesantes está basada en dos fundamentos complementarios. El primero es un argumento que se desprende de los pactos en las Escrituras. El segundo es un argumento a partir de los mandamientos en las Escrituras relacionados con los pactos. Los credo-bautistas y los paido-bautistas asumen con frecuencia, que el pueblo de un pacto dado recibe la señal del pacto. Así, en el caso de los sujetos del bautismo uno tendría simplemente que identificar el pueblo del pacto. Esto es insuficiente. La administración de las ordenanzas del pacto está gobernada por leyes específicas, las cuales deben ser obedecidas estrictamente. Por ejemplo, las mujeres eran miembros del pacto con Abraham pero ellas no recibían la señal del pacto, que era la circuncisión. Del mismo modo, los bebés varones eran circuncidados, pero al octavo día. Como resultado, para determinar los sujetos del bautismo uno tendría primero que identificar los pactos involucrados y examinar las leyes que lo acompañan.

  1. Un argumento positivo de los credo-bautistas asegura que el pacto relevante involucrado es el nuevo pacto, y que este es distinto de los demás pactos bíblicos que le precedieron en la historia, en particular que el pacto con Abraham. Para ponerlo de manera simple, el pacto con Abraham prometía bendiciones terrenales a un pueblo terrenal (Abraham y su descendencia) en una patria terrenal. Esta relación de pacto fue expandida y desarrollada en el pacto con Moisés y en el pacto con David (el pacto con Moisés añadió leyes para la vida en Canaán, y el pacto con David proveyó reyes sobre el pueblo). Estos tres pactos establecieron y gobernaron el reino de Israel, compuesto por el pueblo de Abraham. El nuevo pacto (i.e., el pacto de gracia) promete bendiciones celestiales a un pueblo espiritual. Así, el nuevo pacto está establecido sobre mejores promesas, promesas diferentes. Solamente el nuevo pacto es el pacto de gracia, distinto de los pactos con los Israelitas.
  2. El reino de Israel y el reino de Cristo (la iglesia), aunque se distinguen por sus pactos, están relacionados como un andamio a un edificio. La descendencia natural de Abraham actuó como los trabajadores, constructores, recibiendo la promesa del nacimiento del Mesías y encargados de preparar el camino para su advenimiento (Mateo 20:1-16; Isaías 28:16; Mateo 21.42; Hechos 4.11; Efesios 2.20; I Pedro 2.6-7).

Jesús estableció el reino de Dios basado en la regeneración, el arrepentimiento y la fe. Él predicó a su propio pueblo, Israel, pero su verdadero y permanente pueblo era de un reino que no es de este mundo. Jesús recibe como su propio pueblo a todos los que creen en Él, y el resto es condenado por su pecado de incredulidad. La fe en Cristo, la cual es dada solamente por Dios, es lo que define al pueblo de Cristo.

  1. A través de la historia de Israel, muchos entendieron las promesas mesiánicas y miraron a Jesús por la fe antes de su venida (Hebreos 4.2-3; 11.13-16). El pueblo de Dios (y por lo tanto la iglesia), considerado según el liderazgo y beneficios de Cristo, no comienza con la encarnación. Esto fue posible porque el reino de Israel y sus pactos fueron tipológicos. La tipología sostiene dos verdades: por un lado un tipo tenía significado en su propio contexto mientras que por el otro lado un tipo apuntaba a un significado más grande en Cristo, su reino, y su pacto. Así como una huella no es un pie, ni una sombra es una persona, pero nos da información acerca de lo que representan, así un tipo no es su anti-tipo pero revela al anti-tipo. El autor de los Hebreos establece muy claramente que la sangre de los sacrificios Israelitas no podían perdonar ¿Por qué? Porque aunque aquellos sacrificios tenían un significado en el contexto de Israel, i.e., la purificación de la carne, no eran el sacrificio de Cristo y no podían purificar la conciencia (Hebreos 10-1-4, 12-14). Pablo mira los tratos de Dios con Abraham de la misma manera al llamar a los creyentes descendientes de Abraham y encontrando un significado mayor en la palabra “simiente” relacionándola con Cristo y no simplemente con la posteridad de Abraham (Gálatas 3.7,9, 16, 27-29). No se trata de uno o el otro, como si las promesas hubieran sido hechas solamente a Abraham y a sus hijos naturales o a Cristo y a su descendencia (incluido Abraham). Es a ambos, cada uno en particular pero relacionados en un contexto de tipo o anti-tipo. Y así el reino y los pactos de Israel no fueron el reino y el pacto de Cristo aunque conducían hacia su nacimiento y la revelación de verdades sobre él a lo largo del camino. Los santos del Antiguo Testamento fueron salvados por la promesa de aquel que habría de venir, y el pacto que sería establecido. En consecuencia los Bautistas no usan el reino de Israel y sus pactos como el modelo para la iglesia. Son distintos.
  2. Podemos añadir mayor claridad a la membresía de un pacto dado al mirar a la cabeza federal. Dios establece pactos con la humanidad por medio de cabezas federales, y designa la descendencia que ellos representan. Adán, Noé, y Abraham cada uno representa un grupo de personas, su descendencia natural. David representa su descendencia natural en el pacto que Dios hizo con David, y él y sus hijos representaron a la nación de Israel en el pacto mosaico. Cristo también representa un grupo de personas, su descendencia natural (o sobrenatural) – los elegidos.
  3. Dios el Padre asigno al Hijo como cabeza del pacto en el pacto de la redención. Los cantos del Siervo en Isaías proveen un reflejo de este encargo (Isaías 42.1-7; 49.1-13; 52.13; 53.12). Jehová declara que el Siervo del SEÑOR verá descendencia al ofrecerse a sí mismo como substituto sacrificial por medio de lo cual ellos serían contados por justos (Isaías 53.10-11). El Siervo representa un pueblo, y sus pecados son perdonados en su sangre. Esta es una descripción del nuevo pacto, establecido en la sangre de Cristo y trayendo perdón de pecados a todo el pueblo de Cristo (Jeremías 31.31-34; Mateo 26.26-29; Hebreos 8). Los evangelios contienen expresiones magníficas del entendimiento consciente de Jesús con respecto a su misión, habiendo sido enviado por el Padre para redimir a un pueblo específico (Lucas 4.16-21; Juan 6.35-40; 8.42-47; 10.25-30; 17.1-26). Por lo tanto nosotros usamos el pacto de redención, no el pacto con Abraham, como patrón para la membresía en el nuevo pacto porque es ahí donde se establece a Cristo como la cabeza federal.
  4. La descendencia de Cristo nace mediante el poder regenerador del Espíritu Santo y unida a Cristo por el Espíritu por medio de la fe. Como Pablo dice en Romanos 8.9, “… si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”. Por estas razones, debemos reconocer la seriedad de afirmar que uno es de Cristo y de su pacto. Es una afirmación que implica la posesión de salvación.
  5. Mirar la relación padres-hijos es un intento incorrectamente dirigido para entender la membresía del pacto. Re-dirigir nuestra atención a la cabeza federal, trae claridad y precisión escritural al asunto. Nosotros culpamos a Adán, no a nuestros padres, por la maldición. Los Israelitas miraban a Abraham, no a sus padres, para reclamar a Canaán y sus bendiciones, y miraban a la conducta del rey, no a sus padres, para seguir poseyendo la tierra. Del mismo modo, los niños tienen que mirar a Cristo, no a sus padres, para pertenecer a su pacto. De manera consecuente, nunca ha habido un pacto en el cual “los creyentes y sus hijos” constituyan el paradigma de la membresía del pacto. La promesa (salvación en general, y recibir el Espíritu en particular) es ofrecida a todo el mundo (Hechos 2.16-41). Nacemos bajo Adán como la cabeza federal, y nadie escapa del dominio de las tinieblas hasta que Dios lo transfiera “al reino de su amado hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1.12-14).
  6. El primero de los siete argumentos demuestra la distinción del nuevo pacto con los pactos Israelitas y la restricción de sus miembros a Cristo, su cabeza federal. Ahora podemos examinar los mandamientos del pacto. Esto es importante porque el razonamiento (“si esto, entonces aquello”), aunque importante, válido y necesario en la teología en general, no es válido al observar las leyes positivas (leyes que dependen solamente de lo que ha sido mandado). Únicamente un mandamiento de las Escrituras, sea de Cristo, las epístolas, o el ejemplo apostólico, puede instituir o regular los sacramentos del nuevo pacto que son el bautismo y la cena del Señor. No solamente sería ilegítimo usar otras ordenanzas para gobernar el nuevo pacto, sino que no podemos desviarnos del mandamiento de Dios basados en inferencias: Si Dios demanda las primicias del rebaño, ¿las primicias de mis frutos deberían agradarle también? No funciona así (Génesis 4.1-7; Levítico 10.1-3)
  7. El mandamiento de Cristo es hacer discípulos a las naciones y luego bautizarlos (Mateo 28.18-20). Los candidatos para el bautismo son aquellos que han respondido al evangelio en fe (Hechos 2.41). Esto concuerda con la naturaleza del nuevo pacto y con el ejemplo de los apóstoles. Aun en el caso del “silencio” relativo de bautismos de casas [familias], lo cual tendemos a leer a través de los lentes de sistemas extensivos que les preceden, podría al menos decirse que aunque no se mencionan infantes, las profesiones de fe de casas completas sí son mencionados (Hechos 10.44-48; 11.14, 17; 16.31; 18.8).
  8. La naturaleza objetiva del pacto, y la naturaleza subjetiva de la profesión de fe produce una eclesiología bautista y una doctrina del bautismo. La iglesia es el reino de Cristo, establecida y gobernada por su pacto y llenada por su pueblo, nacido de nuevo y por el poder del Espíritu Santo. La elección y la regeneración son realidades objetivas del pacto realizado por Dios mismo. Pero ¿cómo debe ser gobernada la iglesia visible? ¿Cómo se identifican los hijos de Dios? El llanto del nuevo nacimiento de un hijo de Dios, sin importar su edad, es la fe en Jesucristo. Y deben ser admitidos o removidos por la profesión práctica de fe y doctrina de cada individuo.
  9. Como creemos que la fe es el don de Dios (Efesios 2.9) y que todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo (Romanos 10.13), tenemos razones escriturales para presumir que todos los creyentes profesantes son verdaderos hijos de Dios. Pero como la profesión de fe es subjetiva, habrá falsos creyentes en medio nuestro. ¿Cuál es su relación con el pacto de Cristo? Objetivamente, no hay ninguna. Ellos no pertenecen a Cristo, tomando en cuenta que nunca se han arrepentido ni han creído. Sin embargo, se les hace responsables por su traición. Cuando un espía es descubierto, un país no debe liberarle y enviarle a su tierra bajo la falsa noción de que no tienen autoridad sobre él. Por el contrario, el espía es responsable ante las leyes del país en el cual cometió los crímenes. Así también, los falsos creyentes no son liberados sin acción alguna. Ellos son responsables ante el Rey, Jesucristo, y son removidos del cuerpo de Cristo por la excomunión. Los pasajes de advertencias en las Escrituras hacen que las ovejas corran a Cristo y que las cabras huyan de Cristo.
  10. Admitir y sacar individuos con base en la profesión de fe produce un valor de identidad a futuro para unirse y dejar la iglesia. Aquellos que se unen al reino de Cristo afirman tener salvación en Él mientras que aquellos que son excluidos son declarados fuera de la salvación, ambas cosas por la operación del juicio humano según el criterio y mandamientos escriturales.
  11. El bautismo representa las promesas de Dios y la confianza del creyente en ellas. Simboliza la promesa de que todos aquellos que confían en Cristo han probado la muerte y el juicio en Él y se han levantado como nuevas criaturas. El bautismo es también la afirmación pública de confianza en esas promesas y una declaración de que son una nueva creación. Sepultados con Cristo en las aguas de la muerte, el creyente se levanta, simbólicamente, vivo en Él (Romanos 6.1-11). No es un símbolo de lo que podría darse en el futuro, sino lo que el individuo lo afirma como una verdad presente.
  12. En conclusión, todo comienza y termina con Jesucristo. Debemos ser fieles a su pacto y a sus mandamientos. Los Bautistas creen que las Escrituras enseñan que el pacto de Cristo perdona los pecados de todos sus miembros, que las ovejas falsas son simplemente ovejas falsas, y que el bautismo es un símbolo de las realidades objetivas del nuevo pacto y de la participación del creyente en ellas. Sabiendo que todos los que invocan el nombre del Señor serán salvos, luchemos junto con nuestros hermanos paido-bautistas, por proclamar ese precioso nombre al mundo, a pensar de las diferencias que tenemos en este punto.

Recordando a Spurgeon…

Posted in Reflexiones with tags , , , , on junio 18, 2010 by elcaminoangosto

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Charles Spurgeon nació el 19 de Junio de 1834 y murió el día 31 de Enero de  1892.

 Este hombre proclamó y defendió el Evangelio en su época causando tal impacto que algunos en su época decían que era más conocido que el Primer Ministro de Inglaterra.

Para rendir tributo a su magnífica labor, transcribo unas cuantas notas acerca de este hombre, las cuales, espero que sean de bendición y ejemplo. Les animo también a escuchar este corto video con fragmentos de una de sus predicaciones.

Conoció la diferencia entre la religión falsa del profesante de apariencias y la religión verdadera del genuino convertido.

Nacido en una familia de padres y abuelos creyentes piadosos, aprendió mucho de las Sagradas Escrituras durante toda su niñez. De los 10 a los 15 años su conciencia le amonestó con respecto al estado de su corazón. Las oraciones fervientes de su madre por su conversión finalmente tuvieron respuesta. Spurgeon cuenta que una vez su padre de camino a una reunión de predicación, vino a su corazón el pensamiento de que estaba preocupándose más de otros que de su propia familia, y con este pensamiento, volvió a su casa, pero no encontró a nadie abajo, al subir, escuchó a su esposa orando y rogando por la salvación de sus hijos y en especial por el mayor Charles que tenía un carácter muy difícil, habiendo escuchado tal cosa, el papá de Spurgeon volvió a la iglesia, con la tranquilidad de que su esposa se dedicaba tan fielmente al bien espiritual de sus hijos.

En el primer sermón que Spurgeon publicó en Londres dijo:

“Hubo un niño una vez, un jovecito muy pecador – que se endurecía ante el consejo de sus padres. Pero su madre oraba por él, y ahora él predica en esta congregación cada Domingo. Y cuando su madre piensa en su primogénito predicando el Evangelio, ella se regocija en la gloriosa cosecha que ha tenido”.

Era un predicador.

Predicó más de 600 veces antes de cumplir los 20 años. Sus sermones se venden todavía aproximadamente 20 mil copias por semana y se han traducido a 20 idiomas. La colección de sus sermones equivale a 63 volúmenes de la Enciclopedia Británica. Fue el escritor cristiano que más ha escrito en toda la historia del cristianismo.

Era movido por la Verdad.

En palabras de Spurgeon, la labor del predicador era esta:

“Conocer la verdad como debe ser conocida, amarla como debe ser amada, y proclamarla en el espíritu correcto, y en sus proporciones correctas.

Les decía a sus estudiantes:

“Para ser predicadores eficaces deben ser teólogos sanos”. “Aquellos que desprecian la doctrina, sea que se den cuenta o no, son los peores enemigos de la vida cristiana”

Era un fiel predicador bíblico.

“Estas palabras son de Dios… Este libro tiene vasta autoridad, es la proclamación del Emperador de los Cielos; lejos esté de mí ejercitar mi raciocinio para contradecirlo… Este libro no tiene error; es la verdad perfecta, pura y sin contaminación. ¿Por qué? Porque Dios mismo lo escribió.”

Era un ganador de almas.

“Recuerdo, que cuando he predicado en diferentes partes de este país, y algunas veces aquí mismo, mi alma entera agoniza por los hombres, cada nervio de mi cuerpo parece estirarse y puedo sentir que mi ser se derrama por mis ojos en lágrimas, ¡si solo pudiera ganar almas!”

Un predicador “calvinista”

“Si alguno me pregunta qué es un Calvinista, respondería, “Es aquel que dice, la Salvación es del Señor.” No puedo encontrar en las Escrituras otra doctrina. Es la esencia de la Biblia. “Solo El es mi roca y mi salvación.” Decidme algo contrario a esta verdad, y será una herejía; decidme una herejía, y econtraré su esencia aquí, que se ha apartado de esta verdad de roca fundamental, “Dios es mi roca y mi salvación.” ¿Cuál es la herejía de Roma, sino el haber añadido algo a los méritos perfectos de Cristo Jesús en las obras de la carne, para asistir en nuestra justificación? Y ¿Cuál es la herejía del Arminianismo sino el agregar algo a la obra del Redentor? Cada herejía, traída a análisis, se descubrirá aquí. Tengo mi propia opinión de que no hay cosa tal como predicar a Cristo y a Este crucificado, a menos que prediquemos lo que ahora llaman “Calvinismo”. Es un sobrenombre llamarlo Calvinismo; Calvinismo es el evangelio, y nada más. No creo que podamos predicar el evangelio, si no predicamos la justificación por fe, sin obras; a menos que prediquemos la soberanía de Dios en su dispensación de gracia; a menos que exaltemos el inmutable, eterno y elector amor de Jehová; ni creo que podamos predicar el evangelio, a menos que lo basemos en la especial y particular redención de Su pueblo elegido y escogido que Cristo cargó sobre la cruz, ni puedo abrazar un evangelio que deje a los santos caer después de ser llamados, y que permite a los hijos de Dios quemarse en el fuego de la condenación después de haber creído en Jesús. Tal evangelio repudio.”

“Para mí, el “calvinismo” es poner al Dios eterno al principio de todas las cosas. Miro todas las cosas desde la perspectiva de la gloria de Dios. Veo a Dios primero, y al hombre después… Hermanos si vivimos en amistad con Dios, sí nos place escucharle decir, “Yo soy Dios, y no hay más”

En su primer sermón en el Metropolitan Tabernacle:

“Yo propongo que el tema del ministerio de esta casa, mientras exista esta plataforma y mientras sea visitada por adoradores, sea siempre la persona de Jesucristo. No me avergüenzo que me llamen Calvinista; y no dudo en absoluto en tomar el nombre de Bautista; pero si me preguntan cuál es mi credo, respondo “Es Jesucristo”

Era un predicador laborioso.

Nadie se da cuenta realmente las cargas que llevaba… Vigilaba el Orfanatorio que había abierto, tenía una Escuela de Pastores, tenía a cargo un iglesia de 4 mil miembros, oficiaba bodas y funerales, revisaba el sermón semanal, editaba la revista “La Espada y la Cuchara”, y además de esto, llegaban en promedio 500 cartas que esperaban respuesta. Esta, sin embargo era la mitad de la labor, porque había innumerables iglesias de amigos, con los que mantenía contacto, y le enviaban sus consultas y dificultades solicitando consejo. Al cumplir sus 50 años, se contaban en 66 las organizaciones que había fundado o dirigido y el mismo Lord Shaftesbury , aristócrata inglés de su tiempo habló palabras de elogio al respecto de esto.

Típicamente se leía 6 libros por semana y se dice que podía recordar siempre todo lo que leía. Produjo más de 140 libros entre ellos El Tesoro de David, que le tomó 20 años, y las meditaciones Matutinas y Vespertinas, así como comentarios y un libro de himnos.

Trabajaba alrededor de 18 horas al día. El misionero David Livingstone (El mismo explorador que descubrió las Cataratas Victoria), una vez le preguntó: “¿Cómo hace para realizar el trabajo de dos hombres en un solo día? Spurgeon respondió, “Se le ha olvidado a usted que no estamos solos” (haciendo alusión al poder de Cristo en el creyente) (Colosenses 1:29)

La actitud de Spurgeon hacia el trabajo sacrificado, no sería muy aceptable hoy en día donde prevalece la búsqueda de la comodidad.

“Si por exceso de trabajo, morimos antes de la edad promedio que viven los hombres, gastados en el servicio del Maestro, entonces, gloria sea a Dios por esto, tendremos mucho menos de esta tierra y mucho más del Cielo! … Es nuestra labor y nuestro privilegio gastar nuestras vidas por Jesús. No hemos de ser exquisitos especímenes bien preservados, sino sacrificios vivos, que Dios ha de consumir”

“Estar satisfecho con los resultados sería la muerte del progreso. Ningún hombre bueno piensa que no puede ser mejor. No tiene santidad aquel que se siente suficientemente santo”

“Hermanos, hagan algo; hagan algo, HAGAN ALGO. Mientras los comités pierden su tiempo en reuniones, hagan algo. Mientras las Sociedades y Uniones realizan sus constitucions, ganemos almas. Muy frecuentemente discutimos, y discutimos, y discutimos, mientras Satanás se está riendo… Manos a la obra y portémonos como hombres”.

Defendía el cristianismo confesional.

Refiriéndose a la Confesión de Londres de 1689 dijo:

“Este documento antiguo es un excelente resumen de aquellas cosas creídas entre nosotros. Aceptamos el mismo no como una regla autoritativa, o como un código de fe, sino como una ayuda en la controversia, una confirmación en la fe y un medio de edificación en la justicia. En él los miembros de esta Iglesia tendrán un pequeño resumen doctrinal y por medio de las pruebas bíblicas allí contenidas estarán preparados para dar una respuesta de la fe que hay en ellos.”

Fue un predicador sufrido y despreciado en su tiempo.

“No saben lo que se siente cuando un hombre frívolo se te aproxima en la mañana de domingo, y con sin más te paraliza al informarte que la Sra. Smith y su familia se ha ofendido, y que su banca estará vacía. Usted no desea saber sobre la protesta de la querida señora precisamente antes de subir al púlpito, no te ayuda en nada”

– En 1856, octubre 19, la congregación de Spurgeon se reunión en el Music Hall del Royal Surrey Garden porque la gente no cabía en su antigua capilla. El lugar estaba completamente lleno, con 10 mil personas y alguien gritó “fuego”, el pánico cundió, y hubo histeria. Murieron 7 personas por atropello. Era una falsa alarma. Esto deprimió mucho a Spurgeon que solo tenía 22 años y algunos dicen que este dolor lo cargó para siempre.

– La esposa de Spurgeon quedó inválida a la edad de 33 años y lo estuvo hasta su muerte.

Spurgeon sufría de la enfermedad de gota y reumatismo, su primer ataque le vino a los 35 años y se fue agravando con los años. Una vez escribió a un amigo: “Dicen que parece que me hubiese mordido una cobra, y me hubiera llenado las venas con veneno, pero es peor, es gota”.

– Spurgeon era criticado por los periódicos que con frecuencia le llamaban el “bufón de Londres” y otros decían que ofendía la decencia de los ministros, porque en aquellas épocas se acostumbraban sermones muy eruditos y pulidos.

– La esposa de Spurgeon llevó una bitácora de todas las críticas que se publicaban con respecto a su esposo en 1855-1856.

– Los otros ministros le atacaban tanto de izquierda como de derecha, los liberales tildándolo de fanático y los hyper-calvinistas hasta dudando de su conversión.

– El fin de sus luchas culminaron con la Controversia “Downgrade”, o “Decadencia”. Spurgeon luchó y luchó, pero sin éxito para mantener la integridad doctrinal de la Unión Bautista de Inglaterra, pero ellos no le atendieron, y él terminó por sacar a su iglesia de esta unión permaneciendo como iglesia independiente hasta hoy. La controversia se dio por la aceptación de la crítica bíblica, ya que los teólogos liberales comenzaron a cuestionar la autoridad e la Biblia y a aceptar el evolucionismo.

– La iglesia que pastoreó Charles H. Spurgeon, traza sus inicios al año 1650, cuando aún era prohibido para los bautistas reunirse públicamente, y para la gloria de Dios se sostiene como una iglesia fundada sobre la sangre de aquellos martires hasta el día de hoy, porque el lugar donde está el Tabernáculo Metropolitano es el lugar donde solían torturar y quemar a nuestros ancestros puritanos.

http://www.metropolitantabernacle.org/

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