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SE BUSCAN: PREDICADORES APASIONADOS

Posted in Pastoral, Reflexiones with tags , , , on febrero 21, 2017 by elcaminoangosto

Puede leer el artículo original en inglés >>>>>> AQUI  <<<<<<

Se cuenta una historia sobre un joven nervioso que una vez vino al panel de selección de un ministerio Metodista. Durante la entrevista, este tímido muchacho aprovechó la oportunidad para explicar que no era tan dotado como para encender el río Támesis. Uno de los entrevistadores, el Dr. W E Sangster, le respondió con estas palabras: “Mi querido joven, no estoy interesado en saber si usted puede encender el río Támesis. Lo que yo deseo saber es esto: ¿Si yo lo levanto a usted por el cuello y lo lanzo en el Támesis se escuchará el sonido que hace un metal ardiente al caer en el agua?” En pocas palabras, estos entrevistadores lo que buscaban era, como algo de primera importancia, no era hombres con gran conocimiento o habilidades, sino hombres ardiendo por la verdad de la palabra de Dios. Ellos querían predicadores con peso en sus almas.

Creo que es obvio que esta es una de las grandes necesidades de nuestro tiempo, para todos los que tienen en el corazón el anhelo de prosperidad para la iglesia militante. No hay escasez de hombres que llevan el título de Pastor, Reverendo, Obispo, Evangelista, etc., porque se producen en serie en los Colegios bíblicos y Seminarios como se reproducen los folletos en una imprenta. Nunca en la historia de la iglesia hemos tenido en nuestros púlpitos tantos Bas, BThs, Mas, PhDs, etc. Sin embargo, tenemos también que admitir que muy pocos de estos harían algún ruido si los lanzamos al Támesis. El Profesionalismo está a la orden del día. Los hombres preparan sus sermones con la misma frialdad con la que preparaban sus asignaciones en la Universidad, y se quedan satisfechos cuando en lugar de una calificación de 100, al final del culto obtienen un “Gracias Pastor por ese maravilloso sermón”.

Obviamente, se necesita hacer algo para arreglar esta situación, porque ninguna iglesia se levantará más alto que su púlpito. A la actitud de gente moribunda que prevalece en las bancas se le puede seguir el rastro hasta la tibieza que hay en el púlpito. Es la falta de convicción bíblica sólida en el púlpito, lo que ha engendrado la casi total ausencia de disposición en las bancas. Si esto es cierto, entonces todos nuestros esfuerzos para restaurar el Cristianismo bíblico en las bancas será en vano si no removemos la enfermedad del púlpito. Si cada Domingo, lo que sale de la boca del predicador es tan frío como lo que sale de un congelador, entonces ¿cómo podemos esperar que la iglesia esté  la temperatura de las exigencias de Dios?

Necesitamos comenzar por afirmar que tomar un texto de las Escrituras y luego dar vueltas sobre él de manera monótona sobre un tema religioso relacionado con el texto NO es predicar – o por lo menos no lo es en el sentido bíblico. Lean los mensajes que entregaron los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles en el Nuevo Testamento y verán si no se sienten animados. Estos hombres estaban profundamente afectados por la palabra de Dios y no hay duda de ello. Ellos no solamente conocían el asunto del cual predicaban, ¡ellos lo sentían! Para ellos, la predicación era mucho más que un intento en el arte de la comunicación; era una forma de aliviar su propia carga. Ellos sabían algo de lo que experimentó el profeta Jeremías cuando dijo:

“Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.” (Jeremías 20.9)

El Dr. Martyn Lloyd-Jones hace notar esto a partir de los escritos del apóstol Pablo. Se imagina a alguien diciendo: “Si usted tiene verdadera preparación académica no estará animado; solo estará dignificado. Leerá un gran tratado en quietud y sin ninguna pasión”. ¡Sin lugar a dudas! Y  luego responde: “¡Eso es apagar el Espíritu! El apóstol Pablo quebranta algunas de las reglas gramaticales; interrumpe su propio argumento. Esto es por causa del fuego. Somos tan decorosos, tan controlados, hacemos todo con tanta decencia que ¡no hay vida, no hay calor, no hay poder!  Pero eso no corresponde al Cristianismo del Nuevo Testamento” – (The Christian Warfare).

Si este “ronquido articulado” (como lo llama Charles Haddon Spurgeon) no es predicar, hablando bíblicamente, entonces ¿qué es predicar? Permítanme citar al Dr. Lloyd Jones de nuevo, quien, en respuesta a esta pregunta dice: “Predicar es lógica ardiente” Razonamiento elocuente… Es teología en fuego… Predicar es la teología que proviene de un hombre que está encendido. (La Predicación y los Predicadores). Y a esta definición, respondemos con un fuerte ¡Amén!

Esta definición inevitablemente implica que las verdades que manejamos están diseñadas para ser una carga y una pasión en el predicador. Podemos perdonar a un hombre que habla sobre el clima, si provoca sueño en la audiencia, pero el predicador está tratando con asuntos de la vida eterna y la muerte eterna. ¿Cómo podemos hablar del Dios viviente, de la trágica caída del hombre, de la gloriosa redención en Cristo, del poder omnipotente del Espíritu Santo, de la iglesia de los redimidos comprados por sangre, las glorias del Cielo y los tormentos del infierno sin que al menos nos tiemblen los labios? Esta es la verdad de Dios que hizo a los profetas, apóstoles, evangelistas y reformadores, arder y brillar donde quiera que estuvieron.

Sin embargo, es necesario aclarar con gran énfasis que a menos que el Espíritu Santo haga arder estas verdades en nuestro ser, podemos conocerlas pero carecer de ese sentido de asombro. Dos predicadores pueden predicar sermones con excelente teología en ellos; en uno puedes sentir que proviene de un congelador, mientras que en el otro tu corazón se derrite y te sientes movido en lo profundo de tu ser. Estoy persuadido que la diferencia radica en el estudio [oficina]. Para el primero el estudio es una fábrica donde ser arma el sermón; para el otro, el estudio es el vientre en el cual se concibe un sermón con el auxilio del Espíritu Santo.

El ejemplo del gran evangelista, George Whitefield es digno de mención. “Whitefield pasaba horas de cada día de rodillas con la Palabra de Dios abierta delante de él, y era a partir de la cámara de audiencia del Cielo que partía para predicar esas maravillosas palabras de poder, que movieron las almas de la multitud. Estas verdades eternas entonces pasaron por él mucho más allá de su intelecto, tomaron posesión del hombre completo, y no podía entonces evitar hablar con ternura y santa sinceridad, porque había visto luz en la luz de Dios, y el mundo espiritual se iluminaba con luz alrededor de él” (Hezekiah Harvey – The pastor)

Si queremos que vuelva la predicación bíblica poderosa a nuestros púlpitos, necesitaremos una reforma en esos cuartos u oficinas que llamamos estudios. Necesitaremos aprender a ver nuestros estudios como el lugar donde nos encontramos con Dios para recibir una palabra para Su pueblo. Entonces, necesitaremos comenzar las preparaciones de nuestro sermón con un espíritu devocional, derramado sobre las Sagradas Escrituras

“hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (II Pedro 1.19).

Sí, tenemos que evitar levantarnos apuradamente hacia el púlpito hasta que el mensaje y el mensajero sean uno, unidos como con soldadura por la Antorcha de Dios – el Espíritu Santo. Entonces, y solo entonces, seremos predicadores con peso en el alma preocupados por proclamar “la carga del Señor” a un mundo enfermo de pecado.

No debemos rendirnos nunca en lo que se refiere al entrenamiento ministerial. Ni tenemos que engañarnos pensando que los comentarios, las concordancias, los lexicones, etc., son extras de las cuales podemos prescindir y dejarlas que acumulen polvo. No, tenemos que estar agradecidos por todas estas herramientas. Pero recordemos las palabras de J.W. Alexander:

“Ningún hombre puede ser un gran predicador si no tiene un gran sentimiento” (Thoughts on Preaching). Así que, no dependamos solamente de nuestro entrenamiento preparatorio y de las ayudas bíblicas. Más bien, seamos como aquel antiguo Elías y volvámonos al Señor en oración para aquello que solamente Él puede darnos – fuego celestial.

¡Oh, que nuestros estudios/oficinas puedan levantarse en la oración de Elías, como estoy seguro que ocurría en los días de la Reforma!

Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. (I Reyes 18.36-37). ¡Amén!

[Este artículo, con algunos pequeños cambios editoriales fue reproducido de la revista canadiense The Gospel Witness de Julio de 1994. Fue reproducido por la ahora extinta revista: Reformation Africa South, donde la publiqué primero. Un amigo, Andre Pinard, me la envió y la publicó en Facebook. Cuando lo leí, me sorprendía con agrado de que ese mismo sentir tenía hace 23 años. Mis convicciones no han cambiado y por eso pensé hacer un post en mi blog dándole un poco de vida extra. Espero que bendiga muchas más personas]

 

Día del AMOR

Posted in Reflexiones with tags , , , on febrero 14, 2017 by elcaminoangosto

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El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. I Juan 4.8

Según la popular Wikipedia del Internet,

El día de san Valentín es una celebración tradicional de países anglosajones que se ha ido implantando en otros países a lo largo del siglo XX principalmente en la que las parejas de enamorados expresan su amor y cariño mutuamente. Se celebra el 14 de febrero, onomástico de san Valentín. En algunos países se conoce como día de los enamorados y en otros como día del amor y la amistad. En Angloamérica hacia 1840, Esther A. Howland comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de san Valentín, conocidas como “valentines”, con símbolos como la forma del corazón o de Cupido. También en este día es común la tradición de regalar rosas a aquellas personas a las que se tiene un especial afecto.

Quiero aprovechar esta fecha para hablar de lo que parece ser un valor universal, es decir, las personas de todas las culturas y convicciones religiosas o  filosóficas piensan que el amor es algo bueno. Nadie afirma que el amor sea malo.

El idioma griego (koiné), en el cual fue escrito el Nuevo Testamento, es un idioma muy específico, es decir, tiene varias palabras para lo que nosotros solo tenemos una. En español tenemos una palabra para “amor”, pero en griego hay tres palabras que se pueden traducir como amor, según la clase de amor del cual se está hablando.

Hay una palabra griega que significa amor pero se usaba para la relación de afecto entre personas que tienen alguna afinidad, sea familiar, de amistad o de camaradería. En pocas palabras es “amor de hermano” (fileo).

Este versículo no usa ese término porque todas las personas pueden experimentar esa clase de amor, sea cual sea su religión y hasta los que son ateos tienen la capacidad de amar de esta manera.

Hay otra palabra que se usa para el amor romántico (eros), este es el amor que experimenta una pareja de enamorados. Tampoco es a esta clase de amor que se refiere nuestro texto, porque también cualquier ser humano es capaz de sentir esta clase de amor.

Las dos clases de amor que acabamos de describir, pueden experimentarse y eventualmente terminar. Hay personas que profesaron amarse con todo el corazón y luego llegar a odiarse a tal grado que no soportan vivir juntos ni verse.

Hay personas que disfrutaron de una linda amistad, pero el tiempo o las circunstancias hicieron que de aquel amor solo quede un buen recuerdo.

Pero la clase de amor del que habla el apóstol Juan aquí se asocia con Dios y con la esencia del Ser Divino. Él es amor. (ágape)

Esto no se trata de un sentimiento hermoso, es algo diferente y tiene las características que se describen en I Corintios 13.4-7:

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El capítulo 4 de la epístola de Juan explica claramente que el amor de Dios se mostró al mundo cuando Él entregó a Su Hijo unigénito.

Es un hecho incomprensible que Dios estuviera dispuesto a entregar a Su Hijo a la muerte y es un hecho incomprensible que Cristo estuviera dispuesto a dar su vida por pecadores rebeldes como nosotros para darnos esperanza.

Como está escrito:

… y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” – Romanos 5.5

Cuando Dios salva pecadores, les imparte su amor y los capacita para amar de verdad.

No es difícil amar a los que nos aman, eso también lo pueden hacer los incrédulos, pero Dios nos capacita para amar a los que no merecen ser amados, así como Él nos amó sin que nosotros mereciéramos su amor.

El Señor Jesús habló sobre la singularidad de este amor:

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman” (Lucas 6.32)

Solamente el Espíritu Santo nos puede capacitar para cumplir esta ordenanza de Cristo cuando dijo:

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” – (Mateo 5.44)

¿Es posible tal cosa?

Ningún cristiano ama perfectamente, todos fallamos en alguna medida. Sin embargo, el Espíritu Santo que derramó en nosotros el amor de Dios, nos impulsa a esforzarnos por practicar esta clase de amor y a crecer en amor.

La persona que alberga amargura, constante rencor, la persona que se niega a perdonar la ofensa, está en una condición muy grave porque no está manifestando la virtud del amor.

No estamos afirmando que para ser cristiano hay que amar perfectamente siempre, pero lo que sí tiene el cristiano es el deseo de crecer en amor y de llegar a amar como Cristo nos amó y para esto buscamos la llenura del Espíritu Santo.

Cristo advirtió que solo los que perseveran en amor podrán ser salvos:

y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” (Mateo 24.12-13)

Hay quiénes aparentemente conocen mucho de la Biblia, de autores cristianos y hasta pueden estar muy involucrados en actividades de la iglesia, pero nada de esto nos garantiza que sean verdaderos cristianos, es el amor lo que identificará siempre a los que son de Cristo.

Los que pierden la fe, dejan de amar y una fe temporal no es fe verdadera. Son los que perseveran en amor los que serán salvos.

El que está lleno del Espíritu Santo, estará lleno de amor.

¿Amas a Jesucristo el Salvador? ¿Amas a tu prójimo?

Ningún creyente ama como debería amar pero entonces la pregunta es ¿Deseas poder amar como Cristo?

Desear y procurar el amor de Cristo es la marca de los verdaderos cristianos, porque Él dijo:

En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos por los otros” (Juan 13.35).

Y el apóstol Juan recalcó:

el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (I Juan 2.5-6)

Que así sea. Amén.

Si no hubiera Dios…

Posted in Reflexiones, Tratados with tags , , , on noviembre 9, 2016 by elcaminoangosto

Un excelente recuerdo del programa radial: “La Hora de la Reforma” que se transmitió desde 1965 hasta 1992. Este hermano nació en 1926 y partió para estar con Cristo en 1995.

Es mi anhelo y oración que Dios use esta reflexión para Su gloria y el bien de los que la escuchen.

Caminando con Dios: La Felicidad

Posted in Devocionales, Reflexiones with tags , , on octubre 27, 2016 by elcaminoangosto

Caminando con Dios – El Celo

Posted in Devocionales, Reflexiones, Tratados with tags , , on octubre 5, 2016 by elcaminoangosto

Poderoso en las Escrituras

Posted in Pastoral, Reflexiones with tags , , , on septiembre 20, 2016 by elcaminoangosto

Resumen del mensaje dado en la actividad de compañerismo juvenil de la Iglesia Bautista Reformada en Damansara (Malaysia) en Marzo del 2016 por el Pr. B.S. Poh

Traducido por Alexander León

Artículo original >>>>>>>>>AQUI<<<<<<<<<

 

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Hechos 18.24 nos cuenta que Apolos era “hombre elocuente y poderoso en las Escrituras”. ¿Qué significa ser “poderoso en las Escrituras”? Él era un creyente, aunque al estilo del Antiguo Testamento, porque “solamente conocía el bautismo de Juan” (25). En otras palabras, él había sido discípulo de Juan el Bautista, pero dejó la región de Judea antes de escuchar que Jesucristo era “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1.29), y ciertamente antes de Pentecostés (Hechos 2.1 ss).

Apolos era un hombre dedicado por completo al Señor – en su mente, corazón y voluntad. Se nos dice que “había sido instruido en el camino del Señor” y que era “ferviente de espíritu”, y “enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor”, aunque solo conocía el bautismo de Juan (25).

Para que una persona esté totalmente comprometida con el Señor y tenga la habilidad de manejar las Escrituras bien, se necesita más que elocuencia. Una espada es una espada, sea quien sea que la use (cf. Efesios 6.17). Sin embargo, una espada es mucho más que una espada, cuando el que la usa es un espadario entrenado. Apolos era un espadario entrenado, aunque no en el sentido formal. No se nos dice que fuera entrenado en la escuela de los Fariseos, como lo fue Pablo (Hechos 22.3). ¿Qué había pasado en su entrenamiento?

1. Lo que significa ser “poderoso en las Escrituras”

  • Un buen conocimiento de las Escrituras.

No consideraríamos a alguien “poderoso en las Escrituras” si no sabe cómo buscar un pasaje en las Escrituras. El que sea poderoso en las Escrituras sabe cómo localizar aquellos pasajes que otros consideran libros oscuros de la Biblia, por ejemplo, Miqueas, Habacuc, Abdías, o Filemón. Sabe bien dónde están los más conocidos libros de la Biblia: Los Salmos, Isaías, Daniel, o Romanos.

Hay quiénes memorizan los libros de la Biblia de memoria o en una canción, pero esto nunca puede superar el conocimiento de las Escrituras por medio de la lectura regular y sistemática de las Escrituras. El tiempo que se pasa diariamente “a solas”, con la Biblia y en oración, es una práctica que por mucho tiempo fue honrada entre los Protestantes. El Señor enseñó a sus discípulos a orar al Padre en el secreto prometiendo que el Padre los recompensaría en público (Mateo 6.6). El rostro de Moisés resplandecía cuando se encontraba con Jehová (Éxodo 34.35). Apolos debe haber pasado mucho tiempo leyendo las Escrituras y orando.

No tenemos que pasar horas estudiando la Biblia y orando todos los días. Para la mayoría de las personas, un tiempo de 15 minutos con Dios antes de iniciar las labores diarias estaría bien. Si sigues un plan de lectura, puedes terminar la Biblia en un año o en tres años. Debes leer inteligentemente y con devoción, no solamente para cumplir la cuota diaria de lectura. Podría haber un día en el que fallas porque las circunstancias interrumpen tu “tiempo a solas”. Lo que es importante es no permitir que esto se prolongue. Y cuando regresas para mantener tu “tiempo a solas”, no es sabio tratar de apurarse para ponerse al día, eso suele generar desánimo. Más bien, localiza la lectura para ese día y continúa de ahí en adelante.

  • Un buen entendimiento de la teología

Hay una diferencia entre conocer los hechos de la Biblia y conocer la enseñanza de la Biblia. Algunas iglesias enfatizan mucho lo primero y descuidan lo segundo, lo cual es lamentable. La gente joven de esas iglesias suelen enorgullecerse en los Test de conocimiento Bíblico, pero a la vez son débiles en el entendimiento teológico. No tienen claridad sobre las doctrinas importantes que constituyen el evangelio, cómo nuestros pecados fueron expiados por la muerte de Cristo, el proceso de santificación, etc. No tienen un entendimiento global de la enseñanza de la Biblia.

Nuestra iglesia se suscribe a la Confesión de Londres de 1689. Revisamos la confesión periódicamente cada cierto número de años, porque creemos que es importante para los miembros de la iglesia recordar los fundamentos de la fe. No debemos asumir que los miembros conocen la Confesión de Fe. Además, siempre hay nuevos miembros, así como personas que vienen a indagar, entonces conocer la Confesión de Fe será de utilidad para ellos.

La Doctrina debe valorarse antes de la práctica. Aquellos que se enfocan en la práctica pueden aparecer celosos por el Señor, pero su celo no durará si no se sostiene por medio de la doctrina. Uno no puede dedicarse a trabajar todo el tiempo sin ingerir alimento. La enseñanza de la Biblia es nuestro alimento espiritual. Cuando la doctrina se entiende de manera sistemática, se constituye en teología. Un buen entendimiento de la teología nos hará “poderosos en las Escrituras”.

  • Capacidad de articular la verdad apropiadamente.

Apolos se describe como un “hombre elocuente”. ¿Era elocuente por naturaleza o fue entrando para ser elocuente? La elocuencia natural tiene su valor, pero puede constituir una trampa. El que se confía de su elocuencia natural puede volverse descuidado y hablar aire vacío. Pensemos en algunos políticos que son grandes oradores. Puede que te impresiones por su discurso, solo para descubrir luego cuán insubstancial y cuan inconsecuente ha sido. La elocuencia es un arte para el cual hay que entrenarse. Se facilita por medio de un buen entendimiento de la sustancia.

Un entendimiento claro de la verdad – de su significado, de su valor e importancia, de sus posibles entendimientos erróneos, de sus perversiones por otros – todo lleva a su articulación. Cuando el pensamiento es claro, y el corazón es cálido, las palabras fluirán con suavidad. La verdad que se presenta de esta manera será placentera a los oídos y será felizmente recibida. Serás considerado “elocuente” por los que te escuchan.

Además de un buen entendimiento de la verdad está la importancia de un buen manejo del lenguaje. La verdad se expresa con palabras. Las palabras se tocan como las cuerdas de un instrumento, de acuerdo con las reglas de la gramática. Un buen entendimiento del lenguaje facilita la articulación de la verdad. Uno no tiene que ser un gran lingüista para ser un buen orador, pero a la vez, el que usa un lenguaje atropellado no puede esperar ser un buen orador. Cambios de expresión, e idiomas, ayudan a expresar la verdad de una manera clara y poderosa. La práctica regular, acompañada de una intención de mejorar en el vehículo de la comunicación, incrementará rápidamente la elocuencia.

2. ¿Cómo podemos ser poderosos en las Escrituras

  • Escuchar la Palabra de Dios de forma regular

Se dice que los católico-romanos “van a misa”, mientras que los protestantes van a la iglesia a escuchar la palabra de Dios. La asistencia regular a las reuniones de la iglesia determina en gran medida cuán firme es su cimiento doctrinal. Construir un entendimiento de la Biblia es como construir una pared. Debe hacerse ladrillo por ladrillo y capa por capa (cf. Isaías 28.10). Debe hacerse de forma regular. Si hay grandes hendiduras o muchas hendijas, la pared no será fuerte. El miembro de la iglesia que es fiel en su asistencia regular, será un hijo de Dios que crece espiritualmente. Y lo contrario también es cierto, aquellos que asisten de forma irregular no pueden crecer bien.

El hambre de la justicia de Dios y por lo tanto de la palabra de Dios, es una señal segura de la verdadera espiritualidad. Somos salvos por la justicia imputada de Cristo (Mateo 6.33; II Corintios 5.21). Como consecuencia, creceremos en justicia. Así como la fe sin obras está muerta, el Cristianismo sin justicia es falso. Uno se convierte en luz para el mundo solamente por medio de la fe en LA luz del mundo (Mateo 5.14; Juan 8.12). Para ministrar vida a otros, debemos tener vida en nosotros mismos. La vida espiritual que tenemos debe nutrirse para que podamos ser usados efectivamente por el Señor al ministrar a otros.

Las iglesias que no predican y enseñan la palabra de Dios sistemáticamente no pueden producir hombres y mujeres que sean poderosos en las Escrituras. La primacía de la palabra de Dios tiene que mantenerse en la iglesia (Mateo 28.18-19; Romanos 10.17; II Tim. 3.16-17). La palabra de Dios no se encuentra en el cinema o en el  Mall (Centro Comercial). Se encuentra en la iglesia. Es una tragedia cuando los que tienen hambre de la verdad vienen a la iglesia para ser alimentados y ¡lo que les sirven es una comida liviana y aguada! Una dieta buena, balanceada de la palabra de Dios, servida regularmente, producirá siervos de Dios saludables y capaces.

  • Aprovechen a los maestros y consejeros

Todos necesitamos maestros. Cuando éramos chicos nuestros padres eran nuestros maestros. Ir a la escuela es una manera de reconocer que necesitamos maestros. En el ámbito espiritual, necesitamos la guía de maestros. Apolos ya era un hombre poderoso en las Escrituras, y estaba enseñando lo concerniente al Señor – pero inadecuadamente. Él conocía las profecías concernientes a la venida del Salvador. Conocía de la necesidad de arrepentirse y tener fe en Cristo para salvación. Y estaba esperando la venida de ese Salvador. Apolos, sin embargo, necesitaba que se le mostrara que ese Salvador ya había venido, que había muerto y resucitado. Necesitaba saber que el Espíritu Santo había sido derramado sobre la iglesia, y que la gran comisión había sido dada por el Señor

Aquila y Priscila fueron usados por Dios para “llenar los huecos” en el entendimiento de Apolos. ¡Imagínense qué revelación fue esto para Apolos! ¡Qué gozo! ¡Qué emoción poder conocer la verdad más exactamente!

No se nos dice que Aquila y Priscila fueran “poderosos en las Escrituras”, pero sabían suficiente de la verdad para guiar a Apolos en su entendimiento. Ellos se mencionan primero en Hechos 18.13. Habían venido como obreros en la expansión del Evangelio con Pablo (Romanos 16.3). Por dicha, hay muchas personas piadosas en la iglesia que no son oradores públicos, pero que son buenos para brindar mentoría a otros individuos, incluyendo a predicadores. Ananías de Damasco fue una guía para Pablo cuando era recién convertido (Hechos 9.10).

Y ¿qué de Apolos? Él se convirtió en un hombre cada vez más útil en el servicio al Señor. Fue presentado a los discípulos. Fue  muy útil para ayudar a los discípulos que trataban de alcanzar a los Judíos. Se nos dice que “vigorosamente discutía con los judíos públicamente, mostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo” (28). ¡Oh, que hubiera muchos hombres como Apolos!

3. Uso correcto de los libros y ayudas

Tenemos maestros presentes que están cerca. Puede que tengamos que recurrir a maestros a la distancia y en el pasado – por medio de libros. Hay innumerables libros en el mundo. Es imposible leer todos los libros. Es imposible incluso leer la mayoría de los libros de ciertas materias. El Predicador dice que “no hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne” (Eclesiastés 12.12). No es el número de libros leído lo que cuenta, sino el tipo de libros que se leen. Pablo pidió sus libros, mostrando que él leía mucho – y podemos estar seguros que él leía la clase correcta de libros (II Timoteo 4.13).

Cuando yo era un joven creyente, fui guiado a leer libros publicados por Banner of Truth (Estandarte de la Verdad) y los que vende la librería del Tabernáculo Metropolitano. Esta última continúa produciendo una revisión regular de los libros que ahí se venden lo cual ha ayudado a muchísimos cristianos y predicadores. En vez de lanzarte a buscar buenos libros, en medio de incontables opciones de libros en el mundo que son de dudosa calidad, ¿por qué no comenzar donde yo empecé? Conforme nos vamos volviendo más maduros y experimentados, seremos capaces de profundizar en otras fuentes y sacar de allá y de acá joyas de lectura.

Sin embargo, el tiempo no está de nuestro lado. Tenemos que aprender a discriminar entre el material ligero y pobre del pesado y más útil. Aquellos que quieran tomarse el tiempo para aprender el arte de la lectura veloz se beneficiarán de ello, aun si su habilidad sea básica. (Un libro de ayuda sobre esto es “Rapid Reading with a purpose” por BE Johnson (“Lectura rápida con un propósito). No desearíamos quedarnos atrás o atrasarnos con respecto al “cómo” en vez de hacer lo que debemos hacer. En este caso leer libros buenos tiene el propósito de ayudarnos a entender lo que la Biblia enseña. Un buen hábito para cultivar es dedicar un espacio a la lectura cada noche, entre media hora y una hora. Que el libro esté cerca de la cama. El propósito no debemos olvidarlo: “que podamos llegar a ser poderoso en las Escrituras”

¿Qué valor tiene llegar a ser poderoso en las Escrituras?

Hemos preguntado ¿Qué es ser poderoso en las Escrituras? Consiste en conocer bien la Biblia, conocer bien la teología bíblica y articular bien la enseñanza de la Biblia. Hemos preguntado ¿Cómo podemos llegar a ser poderosos en las Escrituras? Por medio de escuchar regularmente la predicación y enseñanza de las Escrituras, teniendo acceso a maestros y consejeros y con un uso adecuados de libros y ayudas. Una pregunta final debe ser contestada, ¿Qué valor tiene todo esto?

Listamos a continuación tres valores. Primero, aquellos que son poderosos en las Escrituras tendrán el consuelo y la fuerza que las Escrituras dan. La vida está llena de retos y adversidades. El plan de Dios, sus promesas y sus propósitos están en la Biblia. Aquellos que estén bien arraigados en las verdades bíblicas estarán igualmente fortalecidos, y serán más capaces de manejar estos retos y pruebas de la vida. Todos los cristianos tienen fe, pero nuestra fe necesita ser fortalecida (Mateo 6.60; Luchas 17.5). Todos los cristianos necesitan crecer (Hebreos 5.12; II Pedro 3.18). ¿Cómo puede haber crecimiento espiritual sin recibir alimento espiritual? (Mateo 4.4)

Segundo, después de considerarnos a nosotros mismos, debemos mirar hacia Dios. Como hijos, desearíamos glorificar a nuestro Padre que está en los Cielos. La gloria de Dios en los creyentes (Juan 17.22) y en la iglesia (Efesios 3.20), se da por la presencia del Espíritu Santo (I Corintios 3.16; 6.19). El Espíritu Santo inspiró a los que escribieron la Biblia  (II Timoteo 3.16-17). El mismo Espíritu nos convierte por medio de la palabra escuchada (Romanos 10.17). ¿Nos sorprende entonces que el Espíritu que mora en nosotros sea quien nos dirija a la palabra inspirada para el crecimiento espiritual? (I Pedro 2.2)

Tercero, habiendo mirado hacia Dios, debemos mirar ahora horizontalmente. Deseamos edificar a los hermanos y estar involucrados en edificar la iglesia de nuestro Señor (I Corintios 14.26). Debemos desear con ansiedad los mejores dones, es decir, ser maestros para el mundo (I Corintios 12.31; Hebreos 5.14). De mismo modo que Apolos fue usado para ayudar a los discípulos, así seremos grandemente usados por el Señor si somos “poderosos en las Escrituras”.

Vemos entonces cuán importante es llegar a ser “poderosos en las Escrituras” – nos fortalece en la fe, glorifica a nuestro Dios, y nos hace útiles en el servicio a Dios. A Dios sea la gloria.

Caminando con Dios (J.C. Ryle) – El Amor

Posted in Devocionales, Reflexiones with tags , , on septiembre 15, 2016 by elcaminoangosto

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