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La Iglesia se rinde ante la cultura cuando usa Música inapropiada.

Posted in Reflexiones with tags , , on agosto 17, 2019 by elcaminoangosto
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El título de este artículo propone una tesis que debe ser demostrada, porque no sería correcto hacer afirmaciones que no puedan probarse por las Sagradas Escrituras y por el sentido común analizando todos los datos que nos pueden brindar los estudiosos y revisando la historia de la humanidad, la tesis es: No toda música es apropiada, ni para la adoración a Dios, ni para llevar el mensaje evangélico.

La Biblia menciona la música miles de veces en contextos que son dignos de considerar.

La música, al igual que todas las artes y expresiones del ser humano puede ser hermosa, útil, buena, provechosa pero también puede ser fea, (vana) inútil, mala y dañina.

Vivimos en una época en la cual hacer afirmaciones absolutas es casi prohibido, pero los cristianos basamos nuestras creencias en las enseñanzas registradas en la Santa Biblia, las cuales son absolutas.

En el pasado, las artes eran evaluadas con mayor precisión y había estándares por medio de los cuáles los expertos evaluaban la calidad de las pinturas o esculturas. Tal cosa se ha ido perdiendo desde hace mucho y ahora se nos quiere hacer creer que cualquier combinación grotesca de colores es una obra de arte abstracto y que cualquier figura hecha de un poco de material metálico o de rocas sin forma concreta, es una gran escultura.

Al que entienda inglés le recomiendo un excelente video de Prager University que analiza la situación moderna de las artes: https://youtu.be/lNI07egoefc

Esto ayudará mucho para aclarar el punto que se trata de defender aquí al respecto de la pérdida de estándares en las artes.

La Biblia nos habla de lo hermoso y no se refiere a gustos personales particulares. Dios mandó que se hicieran ropas especiales para el sacerdocio y la razón que dio nos sirve para defender la tesis inicial sobre los estándares de belleza:

“… harás vestiduras sagradas a Aarón… para honra y hermosura” (Éxodo 28.2)

El uso de materiales preciosos y la combinación de ellos fueron usados por Bezaleel, y otros dotados como él, para la confección de todo lo que Dios había mandado y para esto necesitó la guía de Dios:

Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.” (Éxodo 36.1)

Queda claro que, para hacer las cosas bien, se necesita la habilidad que Dios da y esto se reconocía en el pasado, pero ahora los más ridículos diseños de ropa son presentados como alta moda.

La Biblia nos enseña a apreciar las obras de Dios y a observar todo lo hermoso que Él ha hecho y también nos enseña a discriminar cuáles cosas dentro de la creación todavía son dignas de ser imitadas. Es decir, aunque el mundo en que vivimos está bajo la maldición del pecado (Génesis 3.17), todavía hay gran hermosura en la creación, sin embargo, también se ve la corrupción del pecado en distintos ámbitos de lo creado. Para hacer estas distinciones entre lo que todavía es hermoso y lo que ya no lo es, necesitamos discernimiento. La restauración progresiva de la imagen de Dios por la obra de Cristo en nosotros debería también abarcar este ámbito del discernimiento en las artes.

En las artes visuales, no es tan difícil saber cuándo algo es hermoso. Si la creación del pintor o el escultor se asemeja a lo que Dios creó y a aspectos positivos de la presente creación, entonces es algo bueno y bello.

Así, deberíamos celebrar al pintor y al escultor que tiene la habilidad de representar fielmente con colores y formas lo que ha observado en la creación.

Las artes florecieron cuando había respeto por los estándares naturales que se derivan de la creación de Dios, pero comenzó a decaer cuando los estándares se fueron dejando de lado. De eso todavía hay testimonios en los museos.

Muchas exposiciones de arte moderno son ofensivas a la vista, vulgares y hasta grotescas, pero hay quiénes pretenden quitarnos el derecho de opinar de esa manera, porque si lo hacemos somos retrógrados y de mente cerrada.

En el campo de la música el asunto es mucho más difícil, porque, no son tantos los que se creen pintores o escultores, pero sí son muchos los que se creen músicos. Por otro lado, la tendencia a cantar está en todos, sea que lo hagan bien o mal, pero debemos reconocer que hay música mala, porque no cualquier combinación de sonidos es buena música.

Hay sonidos hermosos y sonidos feos, hay belleza en la armonía pero fealdad en lo disonante, sin embargo, esta forma de pensar también está siendo prohibida. Así, nos obligan a afirmar que todo depende de los gustos y las influencias culturales.

Nos quieren obligar a afirmar que las excelentes y elaboradas composiciones sacras de Johan Sebastian Bach no son superiores a la música contemporánea, solamente “diferente”.

En la mente oscura del hombre moderno, son de igual valor los himnos tradicionales del cristianismo que los mantras repetitivos de los budistas con su nota grave mientras “cantan” OM.

La Biblia dice que el Rey David tuvo un don especial en cuanto a la música, tres referencias nos servirán de prueba:

… Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel…” (II Samuel 2.31)

Y los sacerdotes desempeñaban su ministerio; también los levitas, con los instrumentos de música de Jehová, los cuales había hecho el rey David para alabar a Jehová” (II Crónicas 7.6)

Y también nos enseña que los que cantaban en el servicio del templo eran dirigidos por alguien que tenía la capacidad especial para ello:

Y Quenanías, principal de los levitas en la música, fue puesto para dirigir el canto, porque era entendido en ello.” (I Crónicas 15.22)

En el Nuevo Testamento ya no hay una asignación por herencia como la tuvieron los levitas que eran los únicos permitidos en el servicio del templo, ahora todos podemos alabar a Dios con el canto, pero la creación de cantos y la dirección de ellos deberían pasar por una seria revisión según los estándares de reverencia y belleza que corresponde la adoración del Dios Santo al que servimos.

Tenemos los siguientes mandamientos en las cartas paulinas:

“… hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Efesios 5.19)

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3.16)

Lo más importante en el canto es por supuesto un corazón renacido que capacitado por el Espíritu Santo pueda expresar alabanzas que corresponden a una realidad y no voces exquisitas al oído humano pero desagradables al oído divino porque provienen de corazones no arrepentidos.

Ahora bien, el principio que se nos enseña en el Antiguo Testamento permanece en el Nuevo con respecto a la forma de adoración y la necesaria guía para una adoración correcta.

Así como fallaron los antiguos sacerdotes han fallado los líderes del presente.

Dios denunció por medio de Su profeta a los sacerdotes de una manera muy enfática

Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.” – (Ezequiel 22.26)

Esto lo vemos en la triste situación que comenzó a darse a partir del siglo XX cuando se empezaron a utilizar estilos y ritmos de música secular para ser incluida como cantos de adoración.

Este fenómeno no ocurrió de golpe, sino que, poco a poco, se fueron utilizando elementos del mundo en las iglesias hasta el punto que muchas personas al presente ni siquiera pueden diferenciar la música apropiada para el culto de la inapropiada porque crecieron escuchando música inapropiada.

Es posible que las intenciones fueran buenas en un principio, porque se intentaba hacer los cultos más atractivos para que la gente viniera a la iglesia, para que los jóvenes tuvieran estilos y ritmos de moda con el propósito de que pudieran escuchar el Evangelio.

Los estilos de adoración tienen una conexión inevitable con la posición teológica que se abraza, por esta razón las iglesias reformadas se vieron menos afectadas por estas tendencias, sin embargo, tampoco han demostrado ser inmunes. Algunos han cedido incluyendo las “composiciones de moda” o la alteración de los himnos para adaptarlos a la cultura pop, rock.

El hecho de que los estilos musicales tienen sus asociaciones es innegable, la misma Biblia identifica una cierta forma de cantar sensual y la identifica así:

“… cantará Tiro canción como de ramera” (Isaías 23.15)

La mayoría de los estilos musicales seculares tienen un nivel de sensualidad que los hace inapropiados para ser usados en la música sagrada.

Debemos reconocer que cuando se acepta un estilo musical mundano, no quedan argumentos para dejar por fuera otro estilo musical, tendríamos que permitir desde cumbia hasta salsa y desde rap hasta reguetón.

Para explicar mejor este asunto de la música de adoración, recomiendo este artículo:

https://elcaminoangosto.org/2015/12/15/la-musica-en-la-iglesia/

Se hace indispensable que hablemos del uso de música con intenciones evangelísticas o de enseñanza.

Todas las canciones llevan un mensaje, eso es innegable, todo autor y cantante tiene un propósito en lo que compone y canta.

El mensaje puede ser educativo, correctivo, político, social, etc., Pero, lo que NO han comprendido los autores cristianos es que el mensaje de la Palabra de Dios es muy sagrado para rebajarlo usando un vehículo profano, es decir un lenguaje musical mundano.

Aquí me estoy refiriendo a autores con buenas intenciones. Ya sabemos que hay quiénes se han involucrado en el campo de la música a la cual llaman “ministerio cristiano”, pero detrás de lo que andan es de la fama y la fortuna. A esos, poco les importa si lo que hacen está permitido en la Biblia o no. Esta publicación es para los que son ignorantes y desean aprender o para los que tienen dudas y no han indagado suficiente sobre este importante tema.

Hablemos un poco del lenguaje y sus formas. Existe el lenguaje culto y refinado y existe el lenguaje vulgar, las jergas de las calles y de los guetos y en medio de estos extremos una cantidad de formas de hablar diversas.

El mensaje de la Palabra de Dios no tiene que llevarse por medio de un lenguaje complicado que solo los eruditos pudieran entenderlo, eso estaría mal, pero también estaría mal usar el lenguaje de la pandilla callejera con tal de alcanzar a los pandilleros.

El lenguaje que debe usarse tiene que ser sencillo y claro pero decente. Es importante no solo el mensaje sino el vehículo con el cual se lleva el mensaje. No debemos pensar aquí únicamente en las palabras que se dicen sino en cómo se dicen, ambas cosas son importantes.

Por esta razón los estilos musicales del mundo no son apropiados para llevar el mensaje, porque el Evangelio debe ser proclamado a través de un vehículo apropiado, claro y limpio.

Los que usan estilos mundanos como Rock o Rap o cualquier otro estilo mundano parecen tener la buena intención de alcanzar ciertos grupos, pero al usar un vehículo incorrecto están desvirtuando el mensaje y sin darse cuenta están enviando un mensaje tergiversado a sus oyentes, no por las palabras, pero sí por el medio utilizado. Se crea confusión cuando el pecador piensa que puede recibir a Cristo y Su Evangelio pero sin dejar los estilos mundanos de música que tanto ama.

En una trampa parecida caen algunos líderes de jóvenes en las iglesias que piensan que deben vestirse muy a la moda para tratar de alcanzar a los muchachos y por eso vemos hombres de 35 años haciéndose tatuajes y poniéndose piercings para alcanzar a una cultura que ha abrazado estas prácticas.

Un misionero aprendía un idioma para poder llevar la Palabra de Dios a los nativos. Esto es necesario y elogiable. Sin embargo, el misionero sabio al visitar diferentes regiones, indagaba para no usar palabras que en otra región pudieran ser consideradas groseras o vulgares. Ahora ya no es así, parece que eso es poco importante y vemos misioneros usando lenguaje vulgar en sus prédicas, lo cual causa risas en la audiencia y ellos piensan que están aplicando la contextualización cultural en la que fueron adoctrinados en el Seminario, esto es triste. Lo que están haciendo es desvirtuar el mensaje usando un vehículo incorrecto. Lo mismo pasa con los estilos de música llamados urbanos o del gueto.

Algunos no están dispuestos a reconocer que hay diferencias entre lo santo y lo profano, entre lo limpio y lo no limpio y se aventuren a utilizar vehículos profanos para un mensaje tan sagrado como el Evangelio de Jesucristo. Esto es lamentable.

Insisto en que se están utilizando estilos musicales inapropiados en ciertos intentos de evangelización y propagación del mensaje bíblico. El vehículo NO es un vehículo apropiado, NO corresponde con la dignidad del mensaje. Nos deben importar las almas que deseamos alcanzar con nuestro mensaje, pero más debería interesarnos ser fieles a Aquel que nos encargó el mensaje. NO tenemos derecho de adaptarlo al mundo. Debemos llamar al mundo a que se adapte a las maneras sanas y santas del Evangelio.

Por no entender este principio de la diferenciación entre lo santo y lo profano es que escuchamos de anuncios cristianos, promociones de conferencias, videos y podcasts todos usando música de estilo inapropiado de fondo. ¿Sería mucho pedir que tomáramos un ejemplo de fondo musical como el del Ministerio Ligonier que usa música sacra de Handel para introducir su programa de Radio? O ¿qué tal volver a usar los cánticos evangélicos tradicionales en esas promociones? Parece que eso sería pedir demasiado, estamos en el siglo 21.

Vamos concluyendo esta aventurada publicación. La Biblia nos manda a alabar a Dios con cánticos y también a exhortarnos unos a otros con cantos, pero esos cantos deben ser una adecuada y armoniosa combinación de melodías y ritmos que sirvan de vehículo propicio para el mensaje que transportan. Pero todo va en decadencia y las llamadas “expresiones culturales” así lo demuestran, porque las creaciones de los artistas ya no se conforman a algún estándar de belleza, sino que se conforman a la vanidad moderna de querer hablarle a la gente en su lenguaje contaminado, en vez de enseñarles la verdad por medio de un lenguaje limpio.

El asunto de la música se complica aún más porque vivimos inmersos en una cultura de espectáculo, de manera que hasta la buena música cristiana puede ser mal utilizada. La iglesia debería contrarrestar la corriente mundana del entretenimiento, pero en vez de ello parece querer amoldarse al mundo siguiendo un modelo de entretenimiento en sus conferencias. Ya no solo es importante saber quién va a exponer la Palabra de Dios sino cuál músico o artista famoso participará en el evento.

¿No podríamos volver a hacer de la vida de la iglesia una actividad sencilla y reverente pero gozosa, como lo hacía la Iglesia primitiva según se describe en Hechos 2.46?  Parece que no, mientras sigamos cayendo en la trampa de usar los métodos y vehículos del mundo.

Que Dios nos libre de descuidarnos y caer en las trampas de la fama y la fortuna porque estas están dando terribles frutos, como lo podemos comprobar en los lamentables casos de apostasía entre los “cristianos famosos”, sean predicadores o cantantes.

Identidad de Orientación y la Iglesia

Posted in Reflexiones with tags , , , on julio 16, 2019 by elcaminoangosto

Artículo original >>>>> AQUI <<<<<

Artículo escrito por el Pr. Barry York, Presidente del Seminario Teológico Presbiteriano Reformado (RPTS) y traducido con permiso.

En este que es el más nuevo y valiente de los mundos, las personas han tomado sobre sí mismas la responsabilidad de auto-identificarse. Mirando dentro de sí mismos para encontrar la verdad, han examinado sus pensamientos y sus pasiones para determinar quiénes son ellos mismos. Si sus corazones se inclinan, o se sienten orientados hacia cierta dirección, entonces esa tendencia define quiénes son ellos.

Hace solo unos pocos años, la gran batalla para estas personas fue lograr ser identificados por su orientación sexual. Hay un artículo que aclara que esta batalla básicamente fue ganada cuando la Suprema Corte de los Estados Unidos legalizó el matrimonio gay. En esos días, las cosas eran más simples, porque usted podía ser hetero, gay o lesbiana.

Sin embargo, muy pronto el LG se convirtió en LGBQT, y fue esa T de transgénero la que marcó otro cambio sísmico en la cultura. Porque en vez de simplemente tener orientación hacia el mismo sexo, lo cual tenía al menos parte de esa orientación al enfocarse en sí mismo y su relación con otros, en el movimiento transgénero  la identidad ha dado otro paso hacia adentro. Ahora la identidad se enfoca más exclusivamente en usted mismo en relación con usted mismo.

Por ejemplo, si un hombre se siente como una mujer, entonces ahora él es ella y se conoce como transgénero. Y este deseo intenso por identidad propia es tan radical en estos días que si alguien usa un pronombre femenino para describir al individuo descrito, esto puede considerarse como demasiado restrictivo. Después de todo, algunos afirman poder cambiar de género en un día particular, o quieren ser identificados como sin género o libres de género.

La cultura actual de identidad se parece un poco a un viaje hacia el sur en una autopista, disfrutando tanto del viaje que usted decide ir siempre hacia el SUR. Eso puede ir bien por un tiempo, pero inevitablemente en algún punto tendrá que doblar a la derecha o a la izquierda y entonces se va a hacer difícil saber qué hacer. Rut Etheridge en su nuevo libro describe apropiadamente esta propensión moderna a determinar la identidad propia identificándola con el cielo raso de uno mismo. Será un límite. Porque eventualmente el bien llamado YO se agotará, incapaz de saciar la sed de significado personal.

Ahora vengamos a la iglesia y consideremos el asunto de la identidad sexual. Hay una presión creciente para que aceptemos este tipo de pensamiento dentro de la iglesia. Revoice es uno de los últimos movimientos de identidad que se está infiltrando en las iglesias evangélicas y Reformadas. Su propósito establecido es “apoyar y animar a los cristianos gay, lesbianas, bisexuales y otros atraídos por el mismo sexo – y a todos los que los aman a ellos – para que todos en la Iglesia puedan ser capacitados para vivir en la unidad del evangelio y a la vez observar la doctrina cristiana histórica del matrimonio y la sexualidad” (Puede ver el resumen de Tim Challies sobre la primera conferencia Revoice 2018 aquí). Notemos los adjetivos usados para modificar la palabra “Cristianos”. Esta afirmación muestra que los que promueven y apoyan este movimiento están añadiendo su propia orientación interna a la identidad Cristiana.

Para ver cómo esta orientación define su forma de vida, consideremos estos dos ejemplos tomados del pensamiento el Dr.. Wesley Hill, un profesor de seminario, orador principal en la conferencia Revoice, y autor de varios libros sobre este tema (las citas fueron tomadas de este articulo del Reporte Aquila, que también tiene muchas respuestas apropiadas)

Deseo también explorar la manera en que mis atracciones hacia el mismo sexo están inescapablemente atadas con mi don y llamado a la amistad. Mi pregunta, básicamente, es cómo puedo ejercer mayordomía y santificar mi orientación homosexual de tal manera que puede ser una puerta de bendición y gracia.

En mi experiencia, por lo menos, el hecho de ser gay colorea todo lo que me rodea, aunque soy célibe. Es menos como una pieza separable de mi experiencia, como un estante en mi oficina, que no se puede distinguir de los demás estantes, y más como una gota de tinta proverbial en un vaso de agua:  que no es idéntica al agua, y a la vez no es tan diferente tampoco. Para mí, ser gay es tanto como una sensibilidad, un alto sentido y pasión por la belleza del mismo sexo que determina la clase de conversaciones que tengo, las personas con las cuales quiero pasar el tiempo, las novelas, poemas y películas que disfruto, el arte visual particular que aprecio y también, creo, la clase de amistades que procuro fortalecer.

Wesley Hill, Spiritual Friendship: Finding Love in the Church as a Celibate Gay Christian (Grand Rapids: Brazos, 22105), 78,81.

No se puede negar que un convertido de la comunidad LGBTQ todavía tendrá tentaciones y anhelos con los cuales luchar relativos a su antiguo estilo de vida, como los Israelitas en el desierto que querían regresar a Egipto. Sin embargo, las afirmaciones del Dr. Hil van más allá que eso y contradicen las Escrituras.

Primero, niega la pecaminosidad de esos deseos sexuales, buscando legitimarlos como algo válido. Jesus enseñó que no solamente las acciones sino los pensamientos contaminan al hombre.

Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. (Mateo 15.18-20)

Si ellos consideran los actos homosexuales como pecado, como muchos en Revoice afirman, entonces los pensamientos de esas acciones también lo son. Si sustituimos en las palabras de Hill la palabra anhelos por deseos gay, la fea verdad se vuelve más evidente. Trate de decirle eso a su esposa:

Deseo explorar la manera en que mis atracciones adúlteras están inescapablemente atadas a mi don y llamado de la amistad. Mi pregunta básicamente es cómo puedo ejercer mayordomía y santificar mi orientación adúltera de tal manera que pueda ser una puerta de bendición y gracia.

Y luego, modificar la identidad Cristiana con cualquiera de los adjetivos LGBQT es negar finalmente el poder del evangelio y el Espíritu que reorienta los deseos. Si usted profesa ser Cristiano y “el ser gay colorea todo” con respecto a usted, entonces ¡lo que necesita es más del color del evangelio! El creyente debe ser fortalecido por Cristo de tal manera que “en corazón están Sus caminos” (Salmmos 84.5) y desea las cosas celestiales (Colosenses 3.1-2).

En su obra clásica Los Afectos Religiosos, Jonathan Edwards explica cómo nuestra orientación o constitución, aunque no esté perfeccionada, ha sido fundamentalmente alterada en la conversión, cuando dice,

Desde luego, tenemos que tener en cuenta el temperamento natural de los individuos. La conversión no destruye el temperamento individual. Si nuestro temperamento nos hacía propensos a ciertos pecados antes de nuestra conversión, es muy posible que seamos propensos a los mismos pecados después de la conversión. Sin embargo, la conversión hará una diferencia aun aquí. Aunque la gracia de Dios no destruye los fracasos del temperamento, puede corregirlos. Si antes un hombre se inclinaba, debido a su temperamento natural, a la lujuria, la borrachera, o la venganza, su conversión afectara poderosamente estas inclinaciones malvadas. Puede que siga peligrando por estos pecados más que por otros, pero ya no dominaran su vida y su alma como lo hacían antes. Ya no serán parte de su verdadero carácter

Finalmente, los proponentes de una identificación de orientación necesitan recordar que están buscando su identidad en la dirección incorrecta. En vez de mirar hacia adentro, ellos necesitan romper ese cielo raso y mirar hacia afuera para encontrar quiénes son ellos. Jesús exhortó al respeco cuando dijo de manera paradójica, “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10.39).

La aguja del compás siempre apunta hacia el norte – amenos que tenga un fuerte imán cerca. El imán del YO distorsiona la dirección correcta. Pensar que usted se ha encontrado a usted mismo siguiendo la dirección de su corazón define el camino a la Villa de los Perdidos. En el evangelio, debemos mirar a Cristo como nuestra Estrella Polar para redescubrir la verdadera imagen de Dios y, haciéndolo, encontrarnos a nosotros mismos.

Quiera el Señor ayudar a la iglesia a redescubrir y descansar en el conocimiento de que somos Su pueblo, las ovejas de Su rebaño.

Barry York se define como: Pecador por naturaleza – Salvado por Gracia, Esposo de Miriam – Agradecido por los privilegios. Padre de seis. Bendecido por Dios. Presidente del Seminario Teológico Presbiteriano Reformado – Autor del libro: Hitting the Marks

MÁS DE JESÚS QUIERO SABER

Posted in Reflexiones with tags , , on julio 10, 2019 by elcaminoangosto

Este artículo apareció originalmente en GENTLE REFORMATION y ha sido traducido y publicado con permiso.

Puede leer artículo original en inglés del Pr. Kyle E. Sims —– AQUI —–

Me he dado cuenta de que, si mencionas algo sobre teología, algunos amigos dan la vuelta y se retiran. Muchas personas no están interesadas en cómo funciona la salvación. Es como si solo desearan ser usuarios finales. Desean ser salvos pero no quieren saber los detalles de cómo funciona esa salvación. Solo quieren creer en Jesús y ser buenos. Con frecuencia pienso que esto es lo que las iglesias han servido en la mesa por medio de sus enseñanzas y programas.

La iglesia en la que crecí de niño me enseñó lo más básico sobre Jesús  y que Él había muerto por mí. Me enseñaron la necesidad de rendir mi vida a Cristo y confiar en Él. Lo que no aprendí fue cómo expresar esa fe o los fundamentos teológicos que sostienen esa fe. Aunque puedo recordar las lecciones sobre historias bíblicas y algunas verdades teológicas como el arrepentimiento, había poco énfasis en quién es Dios o cómo es que la muerte y resurrección de Cristo nos salva de nuestros pecados. Sabíamos que la fe en Jesús nos salva, pero no teníamos entendimiento de cómo nos salva Jesús. Muchas personas tienen ideas parecidas con respecto a sus carros. Saben cómo conducirlos. Saben cómo arrancarlos, manejarlos y apagarlos, pero no tienen idea de cómo operan aparte de que necesitan combustible.

Mi familia cambió de iglesia cuando yo comencé la Escuela Secundaria. A los 14 años, en esta nueva iglesia, pregunté por primera vez: ¿Jesús es Dios? – Un excelente maestro de Escuela Dominical tomó tiempo para explicarme la Trinidad. Creo que se me había enseñado al respecto, pero hasta el momento en que hice esa pregunta no tenía una idea clara de la Trinidad.

Esta semana que pasó, en un juego de baseball, una señora Cristiana mayor, en sus 80´s me preguntó ¿A quién debemos orar a Dios o a Jesús? Fue algo como repentino y la pregunta me tomó por sorpresa porque no habíamos tenido una conversación profunda. Esto me hizo pensar cuántas personas se sientan en las bancas con un conocimiento muy limitado de la persona de Jesús y de su obra.

Envidio a los que crecieron en una iglesia que les enseñara un catecismo Reformado. Me hizo falta esa enseñanza fundamental. Fue una bendición cuando a mis 20 años me pude sentar bajo la enseñanza de Morton Smith en una clase de Introducción a la Teología Reformada. Fue allí, mientras estudiaba los catecismos y la Confesión de Westminster donde finalmente obtuve respuesta s mis preguntas principales de la niñez acerca de Dios.

¿Por qué necesitamos saber teología? Siempre necesitamos estar protegidos contra el error y la herejía. Sin embargo, la razón práctica más importante es para que podamos maravillarnos apropiadamente de la salvación que Dios nos ha dado. Entre mejor entienda usted la salvación más crecerá en su adoración y en su confianza en Dios.

¿Cómo podemos hacer esto? ¡Lo primero que tenemos que hacer es estudiar nuestras Biblias! Nótese bien que dije estudiar y no leer. Hay una diferencia. Muchos cristianos leen diligentemente sus Biblias diariamente. Esto es algo bueno. Debemos leer nuestras Biblias para adquirir aliento. Pero también tenemos la necesidad de estudiar los temas principales, asuntos y doctrinas que encontramos en la Biblia.

Lo segundo es que necesitamos es ser consistentes en nuestra asistencia a la iglesia más allá de los cultos en el día del Señor. Debemos buscar cómo crecer en el conocimiento del Señor. Muchas iglesias tienen Escuelas Dominicales, Estudios en noche de Miércoles, grupos pequeños o algún tipo de oportunidad para la educación cristiana.

Lo tercero que se necesita es hacer preguntas. Nuestras iglesias están llenas de personas que necesitan saber más de Jesús. Hacer preguntas los ayuda a ellos y le ayuda a usted a saber más. Con frecuencia algunos adultos que fueron criados en la iglesia temen hacer preguntas para no parecer tontos o poco espirituales. Pero si no se hacen las preguntas, nunca aprenderemos. ¡Hagan preguntas! La única pregunta tonta es la que no se hace. En realidad, hay muchas personas que tienen las mismas dudas que usted puede tener.

Por último ¡es necesario leer! Sí, vaya y pregunte a su pastor por libros. Pida la confesión de fe y el catecismo de su iglesia. Haga preguntas sobre cómo funciona la salvación. Haga preguntas para tomar las ideas bíblicas y poder expresarlas de manera que usted pueda entenderlas.

Es importante que conozcamos a nuestro Dios. Es importante crecer en nuestro conocimiento teológico. Es importante entender cómo funciona la vida cristiana. Es importante crecer en el conocimiento de Cristo y Su Palabra. Es un trabajo duro crecer más allá de las enseñanzas básicas, pero vale la pena. ¿Está usted dispuesto a hacer este esfuerzo por entender mejor su salvación y al Dios que es el autor de ella?

NOTA DEL TRADUCTOR. Este artículo me hizo recordar un bello himno que comparto aquí

1. Más de Jesús quiero aprender,
más de su gracia conocer,
más del amor con que me amó,
más de la cruz en que murió.

Más quiero amarle,
más quiero honrarle;
más de su salvación gozar,
más de su dulce amor gustar.

2. Más de Jesús quisiera hablar,
más de su comunión gozar,
más de sus dones recibir,
más con los otros compartir.

Más, más de Jesús;
más, más de Jesús;
más de sus dones recibir,
más con los otros compartir.

3. Más de Jesús anhelo ver,
más de su hermoso parecer,
más de la gloria de su faz,
más de su luz, más de su paz.

Más, más de Jesús;
más, más de Jesús,
más de la gloria de su faz,
más de su luz, más de su paz.

Pr. Héctor Velandia – Un ejemplo para imitar

Posted in Reflexiones with tags , , , on junio 21, 2019 by elcaminoangosto

Pr. Hector Velandia, su esposa Maria Ayala

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” (Salmos 90.12)

Tuve el privilegio de ser invitado a la ciudad de Salinas en el Ecuador para predicar en el culto de Celebración de los 501 años de la Reforma Protestante y dar una serie de conferencias. Sucede con frecuencia que al orar para que Dios me conceda ser de bendición en el lugar que ministraré la Palabra, termina el viaje siendo una gran bendición para mi propia vida. Así sucedió en esa ocasión que pude conocer al pastor Héctor Velandia, colombiano radicado en esta ciudad de Ecuador.

Estoy seguro que el testimonio de este siervo de Cristo les será de bendición a muchos ya que a sus 64 años sigue sirviendo al Señor a pesar de haber perdido la vista hace 5 años.

El Pr. Velandia es originario de la región de Paipa Boyacá en Colombia, su testimonio de conversión es muy hermoso porque según cuenta, después de varias conversaciones con su vecino evangélico decidió decirle un día: “Mire, por favor ya no quiero que me siga hablando de este tema, déjeme en paz”. El vecino accedió, pero al día siguiente se acercó a unos cien metros de distancia y le pidió permiso para acercarse hasta la casa, una vez que estuvo en el patio le dijo a don Héctor que le obsequiaba una Biblia para que por sí mismo conociera la verdad, a lo cual accedió, asegurándole que la iba a leer para poder demostrarle que “es el Catolicismo el que está en lo correcto y no los Protestantes”.

Hector Velandia cumplió su compromiso de leer la Biblia y la leyó por 9 años hasta que Dios usó Su Palabra para traerlo a un conocimiento Salvador de Jesucristo.

En ese tiempo llegaron al lugar llegaron unos misioneros. Un sábado regresaba a su casa para almorzar y su esposa María Ayala con sus primeros tres hijos se estaba organizando para participar de la reunión a la cual los misioneros la habían invitado. Al regresar él le pregunto cómo le había ido en su reunión a lo que ella contesto que en esa reunión había entregado su vida al Señor Jesucristo.

Las reuniones continuaron por espacio de tres meses pero el lugar donde se reunían era demasiado pequeño por lo cual su esposa María le pidió que permitiera llevar a cabo las reuniones en su casa, porque había más espacio y comodidad.

Don Héctor no asistió a las dos primeras reuniones que se hicieron en su casa pero escuchó los sermones desde su habitación. Para la tercera reunión salió de su habitación al salón de la reunión y dio su testimonio de haber aceptado a Cristo como su Salvador. A partir de aquel momento en abril de 1990 comenzó a congregarse con los demás hermanos.

Dos meses después los hermanos le pidieron a los misioneros que le permitieran al hermano Héctor compartirles la palabra los días Miércoles y Sábados porque los misioneros solo podían asistir los días Domingos ya que ellos viajaban desde la ciudad de Villavicencio donde tenía un colegio cristiano y en el colegio la iglesia.

Cuando el hermano Héctor hizo su primer discipulado, tanto los misioneros como los hermanos notaron que contaba con algún conocimiento fruto de las lecturas continuas de la Biblia por nueve años.

Todos estuvieron de acuerdo en que el hermano Héctor les compartiera la palabra entre semana. Así sirvió en ese lugar por aproximadamente dos años hasta que por motivos del estudio de sus hijas mayores se vio forzado a trasladarse a la ciudad.

La enfermera del lugar quien se hospedaba en su casa, cuando le informaron que se iban a la ciudad, los remitió a su padre que era el Diacono de la iglesia allá y cuidador del templo y la casa pastoral porque al momento no había pastor, y así terminaron viviendo en la casa pastoral.

Tiempo después le pidieron hacer parte de la Asociación de iglesias Bautistas cuya sede estaba en Bogotá a lo cual accedió.

Una vez al mes 16 pastores de la denominación Bautista se reunían para la exposición de temas y también invitaron a don Héctor el cual se preparó para exponer sobre la soberanía de Dios. Durante su intervención, algunos pastores lo tildaron de “calvinista”, pero él aclaró que no sabía qué significaba ese término y hasta el momento ni siquiera sabía quién había sido Juan Calvino.

El pastor que dirigía el estudio intervino y llamó la atención a los pastores seminaristas y a otros con algunos títulos universitarios, preguntándoles qué habían aprendido ellos en el Seminario; ese día el pastor Héctor experimentó la gracia de Dios en su enseñanza porque siguió exponiendo el tema hasta concluir el tiempo que le correspondía a todos. Algunos de ellos se disculparon e incluso uno de los pastores lo felicitó y le prometió invitarlo a su iglesia a predicar ese tema.

El hermano Héctor terminó asumiendo un liderazgo pero con la particularidad de que nunca tuvo oportunidad de ir a prepararse al Seminario de la denominación, lo cual sin saberlo él, fue una protección divina ya que el Seminario estaba controlado por el liberalismo teológico.

El hermano Velandia me compartió un poco sus experiencias al tratar de fraternizar con otros pastores evangélicos de su región, en la participación de programas radiales, reuniones de líderes, etc., y cómo se notaba la triste tendencia de manejar los asuntos del reino de Cristo como si fueran un negocio con competencias y rivalidades carnales. Este tipo de rencillas entre los líderes evangélicos y las prácticas como el “robo de ovejas” le causaron gran desilusión.

En este contexto como era de esperarse era imposible tener comunión con las demás iglesias del lugar. Pasado un tiempo tuvieron la oportunidad de reunirse siete pastores de diferentes denominaciones y en esa reunión estuvieron de acuerdo en que el comportamiento que tenían entre iglesias no era Bíblico.

La semana siguiente junto a estos pastores se formó una asociación para la cual los demás pastores le pidieron al pastor Héctor fuera el presidente, cargo que desempeñó durante siete años, en los cuales celebraron cultos unidos, campanas al aire libre, cultos de oración y ayunos con los demás pastores. 

Cuenta el Pr. Velandia que a pesar de las diferencias doctrinales, tanto los pastores como las iglesias fueron muy bendecidos por el Señor en aquel tiempo.

En otra ocasión volvió a ser acusado de “calvinista” en un programa de radio que dirigió por nueve años, pero él insistía que solamente predicaba de manera consistente la doctrina según lo que el Espíritu Santo le mostraba en las Sagradas Escrituras.

El hijo del Pr. Velandia, Isaías Velandia, que hoy en día también está en el ministerio, me dio testimonio de haber visto siempre a su padre leer la Biblia durante varias horas todos los días.

Habiendo vivido en el pasado una vida bastante cómoda y en prosperidad, quiso el Señor que don Héctor y su familia llegaran a experimentar situaciones de mucha dificultad económica, pero el Señor los enseñó a depender de Él y les mostró Su fidelidad. 

En el año de 1997 un joven ecuatoriano, Roberto Bulgarín, graduado del Seminario Teológico del cual el Señor preservó a don Héctor, llegó a la región para hacer su trabajo comunal y poder graduarse y a raíz de esto, llegó a ser yerno del Pr. Velandia y se mudó con la hija del pastor Velandia para el Ecuador.

Hoy el Pr. Bulgarín da testimonio de que lamentablemente su tiempo en aquel Seminario no fue lo que debió ser en su formación bíblica, pues salió del Seminario con muchos vacíos y preguntas bíblicas y doctrinales. Hace pocos años el pastor Bulgarin conoció las Doctrinas de la Gracia, y abrazó la Reforma, y pudo confirmar que su suegro había sido un “calvinista” sin saberlo.

El Pr. Roberto Bulgarín, yerno de don Héctor es pastor de la Iglesia Bautista Dios nuestro Proveedor, su hijo Isaías Velandia es pastor de la Iglesia Bautista Reformada la Libertad, y se han unido a un excelente grupo de pastores que están trabajando arduamente por regresar a los principios bíblicos de la Reforma Protestante.

El pastor Velandia también se trasladó a Ecuador y perdió su vista hace 5 años. Sin embargo, no se ha retirado del ministerio de la predicación. Con la ayuda de su esposa doña María Ayala, él prepara sus sermones y luego predica según lo que el Señor trae a su mente del tema que ha estudiado. Esta labor la lleva a cabo cada Día del Señor en la iglesia Bautista Casa del Alfarero en la comuna de Rio Verde.

La actitud del Pr. Héctor Velandia es digna de ser reconocida e imitada, porque sigue sirviendo a Cristo a pesar de sus limitaciones. El hermano no faltó a ninguna de las Conferencias que se me habían asignado. Hay pastores que actúan como si un ministro más joven no tuviera algo qué enseñarles, pero este hombre con humildad escuchó y hasta me hizo consultas sobre temas que él todavía está estudiando. Pero fue más lo que el Señor me enseñó a mí por medio de él.

Estoy muy agradecido con el Señor por concederme esta bendición de conocer al Pr. Don Héctor y pido al Señor me dé un corazón humilde y enseñable como el de este siervo de Cristo, para poder servirle fielmente hasta el fin de mis días.

La Depravación del Corazón

Posted in Reflexiones with tags , , on abril 11, 2019 by elcaminoangosto

Thomas Reade

La corrupción de la raza humana después de la Caída [en pecado] fue radical y universal:

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la Tierra, y que el designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5).

Parecería sorprendente que alguien lea este pasaje en la Biblia y aun así niegue la doctrina de la depravación humana, si no supiéramos también de la ceguera natural del entendimiento por razón del mismo pecado.

Una verdad dolorosa es, sin embargo, claramente establecida: el corazón del hombre es malo. Y como esta solemne verdad debe ser colocada en la más brillante luz, se añade además que no solo los pensamientos, sino las imaginaciones de los pensamientos de su corazón son malas. Por medio de esta declaración, aprendemos de qué manera la Caída ha corrompido todas las maquinaciones secretas de la mente humana, ya que la fuente misma está contaminada.

Si la fuente está envenenada de esta manera, ¿podríamos dudar de las corrientes que fluyen de ella? Todos los que se conocen a sí mismos por medio de la enseñanza del divino Espíritu pueden testificar de la verdad de la Escritura desde su propia experiencia. “El corazón conoce la amargura de su alma” (Proverbios 14.10). ¡Oh, que la gracia soberana derribe todo orgullo e imaginación pecaminosa que contradiga la santa Ley de Dios y traiga todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo!

Algunos, que contienden por una porción de bondad natural, tal vez dicen, “Es cierto que la imaginación es frecuentemente desviada; pero ¿no debemos reconocer que algo queda de virtud?” ¿Qué dice la Escritura? “Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5).

Digamos que es cierto, pero ¿no queda un poco de mezcla de bien con el mal? ¿Qué dice la Escritura? “Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5)

Admitamos esto, pero ¿no quedan algunos intervalos de bondad? ¿Qué dice la Escritura? “Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5).

Si esta es la condición del corazón humano, ¿No queda algo de bien al menos en la etapa inocente de la juventud que sea excepción a este terrible cargo? ¿Qué dice la Escritura? “Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5). “Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron” (Salmos 58.3). “La necedad está ligada en el corazón del muchacho” (Proverbios 22.15). “… la adolescencia y la juventud son vanidad” (Eclesiastés 11.10).

Y, como una determinación para abatir el orgullo del hombre caído y establecer la doctrina del pecado original fuera de toda disputa, David, hablando bajo la influencia del Espíritu de verdad, declara: “… en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre” (Salmos 51.5)

Muchos pasajes pertinentes e importantes podrían añadirse, los cuales confirman esta solemne verdad del pecado original “¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie”(Job 14.4). “¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y para que se justifique el nacido de mujer?” (Job 15.14). “¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?” (Job 25.4).

Concluimos entonces con la Escritura que “… éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” (Efesios 2.3); y que “no hay justo ni aún uno” (Romanos 3.10)

¡Oh alma mía! No disputes con el Creador que está justamente ofendido, más bien confiesa tu culpa, tanto original como actual. Busca la gracia para postrarte a Sus pies y aceptar con un corazón gozoso esa oferta de perdón y paz, que tan libremente se te hace por medio del sacrificio propiciatorio de Su bien Amado Hijo.

La gracia de Dios, cuando se la mira, como debe ser, en conexión con el estado miserable del hombre pecador, brilla como un bello arcoíris sobre una nube oscura. Sus hermosos colores deleitan la mente en medio de su brillo.

¡Cuán consoladoras son para un alma que se doblega con un sentido de culpa las siguientes promesas!: “Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: !!Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: !!Vive!” (Ezequiel 16.6).

Y luego viene la fuente de la misericordia “…Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” (Jeremías 31.3)

Pero ¿cómo puede una criatura contaminada ser agradable a un Dios santo y puro? He aquí los efectos de la gracia soberana: “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36.25-27)

La seguridad y la perseverancia del redimido está dulcemente declarada en la siguiente deliciosa promesa: “Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.(Jeremías 32.39-40)

Apoyo y éxito final son también prometidos al creyente cuando está bajo dificultades y pruebas para que se sostenga en la causa de Su Dios de Pacto y Salvador. “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador” (Isaías 43.2-3).

Para la presente y perdurable consolación del creyente, el perdón completo y libre de todos sus pecados es declarado por gracia: “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.” (Isaías 44.22)

Bien puede el pecador rescatado exclamar: “Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado. He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.” (Isaías 12.1-2) “Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.” (Salmos 145.1-2) “Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias” (Salmos 103-1-4) “Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, El único que hace  maravillas.  Bendito su nombre glorioso para siempre, Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.” (Salmos 72.18-19)

Thomas Reade (1776-1841): Autor Inglés de la ciudad de Manchester.

De Spiritual Exercises of the Heart, Reformation Heritage Books,

http://www.heritagebooks.org. Used by permission. (publicado por Herald of Grace por cortesía de Chapel Library)

¿Cuál es tu RELIGIÓN?

Posted in Alertas, Reflexiones with tags , , , on noviembre 9, 2018 by elcaminoangosto

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Vivimos en un tiempo donde la gente se entusiasma con las propuestas innovadoras y están dispuestos a apoyar a los que denuncian los sistemas establecidos para proponer soluciones diferentes.

Eso suena bien, pero a veces las tales propuestas no son más que una expresión de rebeldía adolescente desprovista de conocimiento y que además rechaza el conocimiento y por lo tanto en vez de proveer soluciones llevará al fracaso. Como está escrito:

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” – Proverbios 1.7

Recientemente vi un video en el cual se le pregunta a alguien “de qué religión eres” y él contesta “soy de los que ama a todos” y “no juzgan a nadie“. Algunos se entusiasmaron con el video pero no parecen interesarse realmente en indagar sobre el significado verdadero de religión o de amor, y así, se quedan en la oscuridad de sus prejuicios y conceptos sacados del internet, ignorando que el mismo Cristo que nos advirtió sobre juzgar a otros, nos ordenó juzgar con justo juicio. (Juan 7.24) – [Un artículo al respecto de juzgar AQUI]

Las palabras tienen significado pero a veces cambian con el pasar del tiempo, además el contexto en el que se usan también debe considerarse. Si no comprendemos el significado de las palabras y si los que intercambian opiniones no están dando el mismo significado a las palabras, la conversación se vuelve infructuosa porque es como si cada uno utilizara un idioma diferente y así la comunicación es imposible.

Los ejemplos a continuación pueden servir para aclarar este asunto. Analizaremos las palabras Gracia, Tradición, Evangélico y Religión.

GRACIA

No he escuchado a nadie que niegue expresamente el concepto de “salvación por gracia”, tanto los teólogos católicos como protestantes sean reformados o no, afirman que la salvación es por gracia.

Sin embargo, hay importantes diferencias en el concepto de “Gracia” que cada uno sostiene. Por esta razón los reformados enfatizaríamos “Gracia sola “ o, “únicamente por gracia” mientras que en el Catolicismo se habla de “gracia infusa” y en el Arminianismo de “gracia previniente”. No voy a entrar en detalle en esos conceptos, lo que quiero enfatizar es que por no dar el mismo significado a la palabra, entonces debemos calificarla.

Dejaré claro eso sí lo que que nosotros confesamos: Que los creyentes no aportan absolutamente nada para la salvación, sino que la salvación es una obra que de principio a fin depende de Dios y es algo que el hombre no merece ni puede llegar a merecer. Dios el Padre desde la eternidad eligió un pueblo para tener de ellos misericordia, el Hijo, Jesucristo vino a redimir a ese pueblo específico y el Espíritu Santo aplica la obra de redención a los escogidos, trayéndolos al arrepentimiento y a la fe en Jesús para vivir una vida nueva. Eso es lo que nosotros confesamos como “La Gracia de la salvación”.

TRADICION

Algunos cristianos modernos rechazan todo lo que consideran “tradiciones”, tergiversando el concepto protestante según el cual debemos abandonar todo aquello que hemos creído o practicado solamente por tradición. Pero la Reforma Protestante nunca pretendió rechazar los siglos anteriores de cristianismo, lo que pretendió fue volver al modelo y práctica original del cristianismo bíblico. Por esta razón, las tradiciones que deben rechazarse son únicamente aquellas que no tienen soporte bíblico. Parece que algunos modernistas proponen un modelo completamente libre de reglas, y llaman “tradiciones inútiles” a ordenanzas sagradas establecidas por Cristo según la doctrina bíblica apostólica.

Nosotros confesamos que toda tradición contraria a las enseñanzas de las Sagradas Escrituras debe ser eliminada y todo aquello que Dios no haya expresamente ordenado en Su Palabra debe ser eliminado del culto al Señor porque Dios regula Su adoración. Las tradiciones particulares de cada iglesia o denominación deben evaluarse conforme a la Biblia y no según los gustos y tendencias modernas. Hay muchas tradiciones útiles que se basan en principios bíblicos las cuales debemos preservar y defender.

EVANGÉLICO

Según el Dr. Stephen Nichols, presidente del Reformation Bible College, la palabra “evangélico” surgió en el siglo 18 durante el “Gran Despertar”, para aclarar que no deberían ser considerados verdaderos cristianos los adherentes a una denominación específica como Episcopales, Presbiterianos o Bautistas, sino que todos los que se identificaran con ciertas marcas “evangélicas”.

Estas marcas eran:

  1. Biblicismo: Un alto concepto de la autoridad de la Sagrada Escritura
  2. Crucicentrismo: Una perspectiva que da un lugar central a la expiación de Cristo en la cruz
  3. Conversionismo: Un punto de vista que considera el nuevo nacimiento como algo de importancia primordial
  4. Activismo: un punto de vista que enfatiza el Evangelio como algo que afecta la vida y el discipulado

Tenemos que reconocer que estas marcas ya no identifican a muchos de los que hoy en día se conocen como “evangélicos”, tanto de las denominaciones históricas como de las más recientes. Tristemente, la imagen que muchos tienen de “los evangélicos” proviene de cadenas de televisión como TBN o Enlace en las cuales prevalece la falsa enseñanza de la prosperidad y los estilos de culto similares a los espectáculos mundanos.

Por esa razón algunos creyentes bíblicos hasta quisieran declinar de ese calificativo y negar que son evangélicos.

Pero citaré de nuevo aquí al Dr. Nichols que afirmó:

“… el término evangélico, sigue siendo útil, si lo entendemos correctamente. No es un término que nos separa de la teología (o que nos mueva hacia una mala teología), por el contrario, nos mueve hacia la teología – hacia el corazón mismo de la teología al recordar quién es Jesús y que fue lo que Él hizo. Ser un evangélico es abrazar el evangelio, y el evangelio es finalmente rico en contenido.” (*)

RELIGION

Aquí es donde vamos a extendernos más.

A partir del siglo XX parece haber surgido una aversión hacia la palabra religión. Se han hecho populares las frases como “No se trata de religión, se trata de relación”, “Cristo no es religión”, y también “ninguna religión salva”.

Esto es causado por ignorar lo que significa la palabra religión y qué es ser religioso.

¡La palabra religión es válida y es bíblica!

En el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, la palabra religión está registrada así:

“Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.”

Esto quiere decir que una religión tiene un elemento principal que es la creencia en la “divinidad”, sea cual sea el concepto que se tenga de ella, y la religión involucra además una serie de conocimientos acerca de esa “divinidad” que llevan al ser humano a comprometerse o por lo menos procurar cierta conducta y a la práctica de algunos ritos.

El cristianismo es una religión, que basa su comprensión de Dios en las Sagradas Escrituras de la Biblia. Los cristianos compartimos con la religión judía la creencia en la legitimidad de los libros del Antiguo Testamento, lo que ellos denominan la Toráh, pero creemos que el Dios que se reveló a los judíos en la antigüedad se manifestó en Su Hijo Jesucristo, y en Él cumplió todas las promesas hechas a Israel y estableció un nuevo y mejor Pacto. Por medio de Cristo el camino a Dios se abre para todo aquel que cree en Él sin importar su procedencia, este es el cumplimiento de la promesa hecha a los patriarcas, de bendecir a todos los pueblos en la simiente de Abraham.

La mayoría de los judíos rechazaron al Mesías Salvador, y los que siguieron a Cristo fueron apodados “cristianos” (Hechos 11.26) y así, lo que inicialmente fue considerado una secta dentro de la religión judía se llegó a considerar la “religión cristiana”.

Ahora bien, al igual que en todas las religiones, hay grupos dentro de las religiones, con diferentes comprensiones que lo que debería ser la correcta profesión de la religión, esto es lo que complica el término religión. Dentro del Islam hay varias sectas, pero todos dicen ser musulmanes, dentro de los judíos había varias sectas (fariseos, saduceos, escenios), pero todos decían ser judíos. En el Cristianismo, llamamos sectas a los grupos que se apartan de ciertas doctrinas que esenciales, pero esta clasificación es a veces ambigua. De esto se trata la existencia de tantas “iglesias” y “grupos” o “sociedades cristianas”.

El Cristianismo desde fines de la era apostólica, ya comenzaba a sufrir ataques, no solamente por la cruel persecución, torturas y muerte que sufrieron los cristianos primitivos, sino porque comenzaron a surgir maestros engañadores entre las iglesias. Se pueden registrar divisiones entre las iglesias desde muy antiguo, pero aun así el cristianismo continuó expandiéndose poderosamente, por el testimonio de los fieles. En el siglo cuarto el Emperador Constantino (muy posiblemente por conveniencia) abrazó la Fe cristiana y procuró estandarizar una religión en todo el imperio y un siglo después surge el papado que llegó a consolidarse en la Iglesia Católica Romana en el siglo V aproximadamente.

Debemos reconocer dos cosas: (1) Nunca ha existido completa uniformidad entre las iglesias cristiana y (2) A través de la historia se levantaron voces para llamar a una vivencia más genuina del cristianismo.

En la Biblia la palabra religión se utiliza con tres sentidos:

(i) Credo o Sistema de Doctrina

(ii) Adoración o Culto, y

(iii) Prácticas y Ordenanzas.

La palabra griega utilizada es: θρησκεία

Hechos 26:5 – “nuestra religión”. Aquí el apóstol Pablo menciona al sistema hebreo de creencias como una religión.

Colosenses 2:18 – “culto a los ángeles”. En este contexto se habla de adoración, es decir rendir culto. Una traducción literal sería “religión a los ángeles”.

Santiago 1:27“religión pura”. En este pasaje, el apóstol se refiere a acciones concretas que identifican la profesión verdadera de la religión y habla de las obras de misericordia y de procurar la santidad apartándose de la mundanalidad.

Es necesario admitir que al igual que las demás religiones, la religión cristiana, tiene ciertos aspectos que podrían ser cumplidos solo en apariencia. Pero nosotros pensamos que el mensaje de Cristo va mucho más allá de una serie de creencias y ritos, sino que tiene que ver con una transformación interna que lleva a una verdadera relación con Dios por medio de Su Hijo Jesucristo. Sin este ingrediente, la profesión de la religión cristiana es tan inútil espiritualmente como cualquier otra religión. Tal vez esta sea una de las razones de la aversión hacia la utilización de la palabra religión.

Hoy han querido denunciar a los hipócritas como religiosos. Pero No deberíamos llamar religioso al hipócrita, sino que religioso debería ser el que con integridad practica su religión.

Algunos predicadores, queriendo evitar ese sentido ritualista que a veces se le había dado al Evangelio, menospreciaron la palabra religión. Algunos hasta llegaron a decir que “la religión no importa”, mientras uno tenga a Cristo. ¿Qué están queriendo decir? ¿Será que mientras usted tenga a Cristo no importa la religión que profese? – Esto no tiene sentido, porque así como la observancia de las normas cristianas no tiene valor sin una relación personal con Jesucristo, tampoco tiene valor una profesión de Fe en Jesucristo, si esta supuesta relación no produce un cambio de actitud y la observancia de los mandamientos.

Algunos piensan que cada iglesia es una religión y esto es una manera incorrecta de utilizar este término. Los católico-romanos, anglicanos, luteranos, episcopales, presbiterianos, reformados, bautistas, menonitas, pentecostales, etc., no son religiones diferentes, son diferentes confesiones dentro de la religión Cristiana. Ahora bien, ¿Qué tan alejada o cercana está cada una de estas confesiones del cristianismo bíblico y primitivo?,  Yo creo que la respuesta es qué tan cerca están de la definición anteriormente dada de “evangélico”.

Por último, considero apropiado recordar que una de las enseñanzas apostólicas es la llegada de la “apostasía”. Los apóstoles anunciaron de antemano el advenimiento de enseñanzas falsas dentro del cristianismo, anunciaron la entrada en las iglesias de lobos rapaces (Hechos 20.29), y de falsos hermanos que entrarían encubiertamente (II Pedro 2.1, Judas 1.4).

Creemos entonces que es labor importantísima de todos los que profesan ser cristianos, buscar una iglesia que predique la Biblia con fidelidad, y donde Cristo sea exaltado, y entre más apegada esté esa iglesia al modelo del Nuevo Testamento, mejor y mayor será el crecimiento cristiano de cada uno. El cristianismo es un camino, un sendero estrecho que lleva a la vida eterna, y el Evangelio dice que son pocos los que lo hallan (Mateo 7:14). Amén.


(*) http://www.ligonier.org/blog/evangelical-rescuing-term/

Cuatro Necesidades: (2) Comunión alrededor de la Palabra.

Posted in Reflexiones with tags , , on septiembre 27, 2018 by elcaminoangosto

Por Al Baker (Ministro ordenado de la Iglesia Presbiteriana en América)

Traducido con permiso por Alexander León.

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”Hechos 2.42

¿Por qué la enseñanza hace tan poco en la transformación de los que están en las bancas?

Cuando el apóstol Pedro predicó en el día de Pentecostés, después de que el prometido Espíritu Santo había sido derramado, en cumplimiento de la profecía (Joel 2.28-32), sus oyentes exclamaron compungidos, “¿Qué haremos? Y Pedro les dijo que se arrepintieran y se bautizaran en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados y así recibirían el don del Espíritu Santo (Hechos 2.38). A partir de ahí, Lucas, el escritor de los Hechos, nos dice que los nuevos convertidos se dedicaban continuamente a la doctrina de los apóstoles y a tener comunión, a partir el pan y a orar. La unión de estas cuatro necesidades para cada creyente no es algo aleatorio ni antojadizo, porque estas palabras fueron escritas bajo la dirección e inspiración del Espíritu Santo. Notemos el agrupamiento de las primeras dos necesidades y el de las últimas dos. Ellos perseveraban en la doctrina de los apóstoles, es decir, en el ministerio de la Palabra mientras era predicada; y a la vez perseveraban en la comunión unos con otros. De la misma manera, perseveraban en el partimiento del pan y en las oraciones. De manera que el ministerio de la Palabra y la comunión van juntos, como el partimiento del pan y las oraciones van juntos. Estas necesidades deben considerarse en pares.

De seguro habremos notado cómo casi sin excepción, después de la predicación de la palabra en nuestros cultos de occidente, cuando se da la bendición, los parroquianos salen de la iglesia, quizás comentando a un amigo lo excelente que estuvo el sermón que escucharon. O, es más probable que hermanos en Cristo comiencen a hablar de cómo su equipo favorito de fútbol se desempeñó en el juego del día anterior, entrando en algunos detalles sobre lo bien o mal que jugaron. O quizás, conversen sobre un viaje de negocios para la siguiente semana, o cómo les va a sus hijos en el equipo de baseball.

Sin embargo, lo que es poco común es escuchar lo que Lucas describe que ocurría con la iglesia primitiva después de la predicación de la palabra de Dios. Ellos perseveraban en la comunión. Esto por supuesto requiere una pregunta, ¿qué significa esa palabra griega koinonía que se ha traducido a comunión? No significa una reunión en la que disfrutaban de la compañía y la comida. No significa que los hermanos o hermanas salen a tomarse un café para conversar sobre las noticias, los deportes, el tiempo o la política. Ni siquiera significa necesariamente que se reunían en parejas para tener un Estudio Bíblico y discutir el sermón que les fue predicado el pasado Domingo. Por supuesto, nada de malo hay en todo lo descrito, pero eso no es perseverar en la comunión.

Koinonía se define como compañerismo, asociación, participación conjunta, lo que se comparte en común. Se usa diecinueve veces en el Nuevo Testamento y la Nueva Versión Americana lo traduce como contribuir en dos ocasiones, como compañerismo en doce ocasiones, participación en dos ocasiones y compartir en tres ocasiones.

De manera que en el contexto de Hechos 2.42, los nuevos creyentes están dedicados y perseverando en la enseñanza de los apóstoles y participaban compartiendo entre ellos con respecto a la palabra que recién se les había predicado.

Citando Deuteronomio 20.12, Pablo el apóstol, en el contexto de la fe que lleva a la justicia o salvación, dice:

No digas en tu corazón, ¿Quién subirá al Cielo? (esto es para traer abajo a Cristo), o ¿Quién descenderá al abismo? (esto es para levantar a Cristo de los muertos). Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la Palabra, en tu boca y en tu corazón. – Esta es la Palabra de fe que predicamos” (Romanos 10.6-8)

En otras palabras, no pierdan su tiempo contemplando quién está en el cielo o quién está en el infierno. Enfóquense en su situación presente y en su necesidad. Usted no puede hacer nada por el que ya partió de este mundo. Pero Pablo afirma, la palabra de Dios predicada está cerca, en su boca y en su corazón. Él está urgiendo a los Romanos a que hagan algo con la palabra de Dios que se les ha predicado y que han estado escuchando. Él les urge a que confiesen con sus bocas que Jesús es el Señor, así como lo han escuchado en la predicación;  y él les urge a que crean en sus corazones (el centro de control de sus vidas, de donde manan todas las cosas) que Dios ha levantado a Jesús de entre los muertos. Haciendo esto, serán salvos.

Así, la palabra de Dios predicada debe dar como resultado la palabra en nuestras bocas y en nuestros corazones, esta palabra es capaz de salvar, santificar y finalmente glorificar. Notemos que Pablo no dice que la palabra debe estar en nuestras mentes. Eso se da por un hecho. Recibimos información en nuestra mente, pero Pablo procura algo mucho  más grande, algo que transforma y no simplemente informa.

Me pregunto qué pasaría si después de cada culto, después de que el predicador ha derramado su corazón en la predicación del Evangelio, apelando al corazón, la mente, la conciencia y la voluntad, si él entonces dijera: “Ahora, quiero que se dividan en grupos pequeños de cinco o seis y pasen diez minutos hablando cada uno al corazón del otro sobre la palabra que recién han escuchado. No hablen del equipo de fútbol. No hablen de los negocios de la semana que viene. En vez de eso, hablen de la palabra y de sus aplicaciones prácticas para cada uno, hasta que penetre y se apropien de ella.” La Escritura está repleta de esta idea de comunión en la palabra de Dios. Debemos hablar la verdad en amor (Efesios 4.15), hablar la verdad a nuestro prójimo (Efesios 4.25), animarnos unos a otros cada día en tanto que se dice hoy (Hebreos 3.13), y estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras (Hebreos 10.24).

Me parece a mí, que en la mayoría de los casos, el predicador simplemente expone el texto, algunas veces de manera brillante y coherente, sin que este llegue al corazón de los que escuchan. Con demasiada frecuencia la gente que escucha no experimenta ninguna transformación por causa de la palabra predicada, y se van a sus casas con más información almacenada en sus mentes solamente, para continuar desprovistos de la justicia que cambia vidas, de la paz y el gozo del Espíritu Santo.

Les ruego que este próximo Domingo, después de que el predicador concluya su sermón, busquen a un hermano o hermana o a dos más para hablar con respecto a lo que recién les fue predicado. Y hablen entre ustedes hasta que la palabra penetre y que se apropien de ella.

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