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Pr. Héctor Velandia – Un ejemplo para imitar

Posted in Reflexiones with tags , , , on junio 21, 2019 by elcaminoangosto

Pr. Hector Velandia, su esposa Maria Ayala

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” (Salmos 90.12)

Tuve el privilegio de ser invitado a la ciudad de Salinas en el Ecuador para predicar en el culto de Celebración de los 501 años de la Reforma Protestante y dar una serie de conferencias. Sucede con frecuencia que al orar para que Dios me conceda ser de bendición en el lugar que ministraré la Palabra, termina el viaje siendo una gran bendición para mi propia vida. Así sucedió en esa ocasión que pude conocer al pastor Héctor Velandia, colombiano radicado en esta ciudad de Ecuador.

Estoy seguro que el testimonio de este siervo de Cristo les será de bendición a muchos ya que a sus 64 años sigue sirviendo al Señor a pesar de haber perdido la vista hace 5 años.

El Pr. Velandia es originario de la región de Paipa Boyacá en Colombia, su testimonio de conversión es muy hermoso porque según cuenta, después de varias conversaciones con su vecino evangélico decidió decirle un día: “Mire, por favor ya no quiero que me siga hablando de este tema, déjeme en paz”. El vecino accedió, pero al día siguiente se acercó a unos cien metros de distancia y le pidió permiso para acercarse hasta la casa, una vez que estuvo en el patio le dijo a don Héctor que le obsequiaba una Biblia para que por sí mismo conociera la verdad, a lo cual accedió, asegurándole que la iba a leer para poder demostrarle que “es el Catolicismo el que está en lo correcto y no los Protestantes”.

Hector Velandia cumplió su compromiso de leer la Biblia y la leyó por 9 años hasta que Dios usó Su Palabra para traerlo a un conocimiento Salvador de Jesucristo.

En ese tiempo llegaron al lugar llegaron unos misioneros. Un sábado regresaba a su casa para almorzar y su esposa María Ayala con sus primeros tres hijos se estaba organizando para participar de la reunión a la cual los misioneros la habían invitado. Al regresar él le pregunto cómo le había ido en su reunión a lo que ella contesto que en esa reunión había entregado su vida al Señor Jesucristo.

Las reuniones continuaron por espacio de tres meses pero el lugar donde se reunían era demasiado pequeño por lo cual su esposa María le pidió que permitiera llevar a cabo las reuniones en su casa, porque había más espacio y comodidad.

Don Héctor no asistió a las dos primeras reuniones que se hicieron en su casa pero escuchó los sermones desde su habitación. Para la tercera reunión salió de su habitación al salón de la reunión y dio su testimonio de haber aceptado a Cristo como su Salvador. A partir de aquel momento en abril de 1990 comenzó a congregarse con los demás hermanos.

Dos meses después los hermanos le pidieron a los misioneros que le permitieran al hermano Héctor compartirles la palabra los días Miércoles y Sábados porque los misioneros solo podían asistir los días Domingos ya que ellos viajaban desde la ciudad de Villavicencio donde tenía un colegio cristiano y en el colegio la iglesia.

Cuando el hermano Héctor hizo su primer discipulado, tanto los misioneros como los hermanos notaron que contaba con algún conocimiento fruto de las lecturas continuas de la Biblia por nueve años.

Todos estuvieron de acuerdo en que el hermano Héctor les compartiera la palabra entre semana. Así sirvió en ese lugar por aproximadamente dos años hasta que por motivos del estudio de sus hijas mayores se vio forzado a trasladarse a la ciudad.

La enfermera del lugar quien se hospedaba en su casa, cuando le informaron que se iban a la ciudad, los remitió a su padre que era el Diacono de la iglesia allá y cuidador del templo y la casa pastoral porque al momento no había pastor, y así terminaron viviendo en la casa pastoral.

Tiempo después le pidieron hacer parte de la Asociación de iglesias Bautistas cuya sede estaba en Bogotá a lo cual accedió.

Una vez al mes 16 pastores de la denominación Bautista se reunían para la exposición de temas y también invitaron a don Héctor el cual se preparó para exponer sobre la soberanía de Dios. Durante su intervención, algunos pastores lo tildaron de “calvinista”, pero él aclaró que no sabía qué significaba ese término y hasta el momento ni siquiera sabía quién había sido Juan Calvino.

El pastor que dirigía el estudio intervino y llamó la atención a los pastores seminaristas y a otros con algunos títulos universitarios, preguntándoles qué habían aprendido ellos en el Seminario; ese día el pastor Héctor experimentó la gracia de Dios en su enseñanza porque siguió exponiendo el tema hasta concluir el tiempo que le correspondía a todos. Algunos de ellos se disculparon e incluso uno de los pastores lo felicitó y le prometió invitarlo a su iglesia a predicar ese tema.

El hermano Héctor terminó asumiendo un liderazgo pero con la particularidad de que nunca tuvo oportunidad de ir a prepararse al Seminario de la denominación, lo cual sin saberlo él, fue una protección divina ya que el Seminario estaba controlado por el liberalismo teológico.

El hermano Velandia me compartió un poco sus experiencias al tratar de fraternizar con otros pastores evangélicos de su región, en la participación de programas radiales, reuniones de líderes, etc., y cómo se notaba la triste tendencia de manejar los asuntos del reino de Cristo como si fueran un negocio con competencias y rivalidades carnales. Este tipo de rencillas entre los líderes evangélicos y las prácticas como el “robo de ovejas” le causaron gran desilusión.

En este contexto como era de esperarse era imposible tener comunión con las demás iglesias del lugar. Pasado un tiempo tuvieron la oportunidad de reunirse siete pastores de diferentes denominaciones y en esa reunión estuvieron de acuerdo en que el comportamiento que tenían entre iglesias no era Bíblico.

La semana siguiente junto a estos pastores se formó una asociación para la cual los demás pastores le pidieron al pastor Héctor fuera el presidente, cargo que desempeñó durante siete años, en los cuales celebraron cultos unidos, campanas al aire libre, cultos de oración y ayunos con los demás pastores. 

Cuenta el Pr. Velandia que a pesar de las diferencias doctrinales, tanto los pastores como las iglesias fueron muy bendecidos por el Señor en aquel tiempo.

En otra ocasión volvió a ser acusado de “calvinista” en un programa de radio que dirigió por nueve años, pero él insistía que solamente predicaba de manera consistente la doctrina según lo que el Espíritu Santo le mostraba en las Sagradas Escrituras.

El hijo del Pr. Velandia, Isaías Velandia, que hoy en día también está en el ministerio, me dio testimonio de haber visto siempre a su padre leer la Biblia durante varias horas todos los días.

Habiendo vivido en el pasado una vida bastante cómoda y en prosperidad, quiso el Señor que don Héctor y su familia llegaran a experimentar situaciones de mucha dificultad económica, pero el Señor los enseñó a depender de Él y les mostró Su fidelidad. 

En el año de 1997 un joven ecuatoriano, Roberto Bulgarín, graduado del Seminario Teológico del cual el Señor preservó a don Héctor, llegó a la región para hacer su trabajo comunal y poder graduarse y a raíz de esto, llegó a ser yerno del Pr. Velandia y se mudó con la hija del pastor Velandia para el Ecuador.

Hoy el Pr. Bulgarín da testimonio de que lamentablemente su tiempo en aquel Seminario no fue lo que debió ser en su formación bíblica, pues salió del Seminario con muchos vacíos y preguntas bíblicas y doctrinales. Hace pocos años el pastor Bulgarin conoció las Doctrinas de la Gracia, y abrazó la Reforma, y pudo confirmar que su suegro había sido un “calvinista” sin saberlo.

El Pr. Roberto Bulgarín, yerno de don Héctor es pastor de la Iglesia Bautista Dios nuestro Proveedor, su hijo Isaías Velandia es pastor de la Iglesia Bautista Reformada la Libertad, y se han unido a un excelente grupo de pastores que están trabajando arduamente por regresar a los principios bíblicos de la Reforma Protestante.

El pastor Velandia también se trasladó a Ecuador y perdió su vista hace 5 años. Sin embargo, no se ha retirado del ministerio de la predicación. Con la ayuda de su esposa doña María Ayala, él prepara sus sermones y luego predica según lo que el Señor trae a su mente del tema que ha estudiado. Esta labor la lleva a cabo cada Día del Señor en la iglesia Bautista Casa del Alfarero en la comuna de Rio Verde.

La actitud del Pr. Héctor Velandia es digna de ser reconocida e imitada, porque sigue sirviendo a Cristo a pesar de sus limitaciones. El hermano no faltó a ninguna de las Conferencias que se me habían asignado. Hay pastores que actúan como si un ministro más joven no tuviera algo qué enseñarles, pero este hombre con humildad escuchó y hasta me hizo consultas sobre temas que él todavía está estudiando. Pero fue más lo que el Señor me enseñó a mí por medio de él.

Estoy muy agradecido con el Señor por concederme esta bendición de conocer al Pr. Don Héctor y pido al Señor me dé un corazón humilde y enseñable como el de este siervo de Cristo, para poder servirle fielmente hasta el fin de mis días.

La Depravación del Corazón

Posted in Reflexiones with tags , , on abril 11, 2019 by elcaminoangosto

Thomas Reade

La corrupción de la raza humana después de la Caída [en pecado] fue radical y universal:

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la Tierra, y que el designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5).

Parecería sorprendente que alguien lea este pasaje en la Biblia y aun así niegue la doctrina de la depravación humana, si no supiéramos también de la ceguera natural del entendimiento por razón del mismo pecado.

Una verdad dolorosa es, sin embargo, claramente establecida: el corazón del hombre es malo. Y como esta solemne verdad debe ser colocada en la más brillante luz, se añade además que no solo los pensamientos, sino las imaginaciones de los pensamientos de su corazón son malas. Por medio de esta declaración, aprendemos de qué manera la Caída ha corrompido todas las maquinaciones secretas de la mente humana, ya que la fuente misma está contaminada.

Si la fuente está envenenada de esta manera, ¿podríamos dudar de las corrientes que fluyen de ella? Todos los que se conocen a sí mismos por medio de la enseñanza del divino Espíritu pueden testificar de la verdad de la Escritura desde su propia experiencia. “El corazón conoce la amargura de su alma” (Proverbios 14.10). ¡Oh, que la gracia soberana derribe todo orgullo e imaginación pecaminosa que contradiga la santa Ley de Dios y traiga todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo!

Algunos, que contienden por una porción de bondad natural, tal vez dicen, “Es cierto que la imaginación es frecuentemente desviada; pero ¿no debemos reconocer que algo queda de virtud?” ¿Qué dice la Escritura? “Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5).

Digamos que es cierto, pero ¿no queda un poco de mezcla de bien con el mal? ¿Qué dice la Escritura? “Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5)

Admitamos esto, pero ¿no quedan algunos intervalos de bondad? ¿Qué dice la Escritura? “Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5).

Si esta es la condición del corazón humano, ¿No queda algo de bien al menos en la etapa inocente de la juventud que sea excepción a este terrible cargo? ¿Qué dice la Escritura? “Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5). “Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron” (Salmos 58.3). “La necedad está ligada en el corazón del muchacho” (Proverbios 22.15). “… la adolescencia y la juventud son vanidad” (Eclesiastés 11.10).

Y, como una determinación para abatir el orgullo del hombre caído y establecer la doctrina del pecado original fuera de toda disputa, David, hablando bajo la influencia del Espíritu de verdad, declara: “… en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre” (Salmos 51.5)

Muchos pasajes pertinentes e importantes podrían añadirse, los cuales confirman esta solemne verdad del pecado original “¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie”(Job 14.4). “¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y para que se justifique el nacido de mujer?” (Job 15.14). “¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?” (Job 25.4).

Concluimos entonces con la Escritura que “… éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” (Efesios 2.3); y que “no hay justo ni aún uno” (Romanos 3.10)

¡Oh alma mía! No disputes con el Creador que está justamente ofendido, más bien confiesa tu culpa, tanto original como actual. Busca la gracia para postrarte a Sus pies y aceptar con un corazón gozoso esa oferta de perdón y paz, que tan libremente se te hace por medio del sacrificio propiciatorio de Su bien Amado Hijo.

La gracia de Dios, cuando se la mira, como debe ser, en conexión con el estado miserable del hombre pecador, brilla como un bello arcoíris sobre una nube oscura. Sus hermosos colores deleitan la mente en medio de su brillo.

¡Cuán consoladoras son para un alma que se doblega con un sentido de culpa las siguientes promesas!: “Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: !!Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: !!Vive!” (Ezequiel 16.6).

Y luego viene la fuente de la misericordia “…Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” (Jeremías 31.3)

Pero ¿cómo puede una criatura contaminada ser agradable a un Dios santo y puro? He aquí los efectos de la gracia soberana: “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36.25-27)

La seguridad y la perseverancia del redimido está dulcemente declarada en la siguiente deliciosa promesa: “Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.(Jeremías 32.39-40)

Apoyo y éxito final son también prometidos al creyente cuando está bajo dificultades y pruebas para que se sostenga en la causa de Su Dios de Pacto y Salvador. “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador” (Isaías 43.2-3).

Para la presente y perdurable consolación del creyente, el perdón completo y libre de todos sus pecados es declarado por gracia: “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.” (Isaías 44.22)

Bien puede el pecador rescatado exclamar: “Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado. He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.” (Isaías 12.1-2) “Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.” (Salmos 145.1-2) “Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias” (Salmos 103-1-4) “Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, El único que hace  maravillas.  Bendito su nombre glorioso para siempre, Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.” (Salmos 72.18-19)

Thomas Reade (1776-1841): Autor Inglés de la ciudad de Manchester.

De Spiritual Exercises of the Heart, Reformation Heritage Books,

http://www.heritagebooks.org. Used by permission. (publicado por Herald of Grace por cortesía de Chapel Library)

El arrepentimiento – La Nota ausente en la predicación actual.

Posted in Reflexiones on noviembre 21, 2018 by elcaminoangosto

Recordando una reflexión de hace 3 años.

El Camino Angosto

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Por el Pr. Conrad Mbewe – Traducido por Pr. Alexander León. 

>>>>>>>>>>> Aquí el arttículo original  <<<<<<<<<<<

He observado con preocupación creciente cómo el arrepentimiento no es ya más un llamado claro en muchas de las predicaciones de hoy. Esto no necesariamente es así en todo el mundo, pero entre más escucho a varios  predicadores en suelo Africano confirmo que eso es así en nuestro continente.  La vasta mayoría de predicadores tratan al pecado más como una enfermedad que como un estado de rebelión. De ahí, que el remedio y su enfoque consiste más en la “liberación” que en el llamado al arrepentimiento. ¿Era ese el punto de vista prevaleciente en la Biblia?

El Arrepentimiento en el Nuevo Testamento.

Observemos a los predicadores del Nuevo Testamento. La predicación de Juan el Bautista se describe de esta manera: “En aquellos días vino Juan el Bautista en el desierto de Judea…

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¿Es la adoración de su iglesia más pagana que cristiana?

Posted in Reflexiones on noviembre 14, 2018 by elcaminoangosto

¡Es necesario insistir en esto!

El Camino Angosto

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*******AQUI*******  el artículo traducido al portugués  por Victor Binbato

Artículo original escrito por Todd Pruitt en Reformation 21, 2014,

Traducido al español por Alexander León

Hay un malentendido muy grande en las iglesias sobre el propósito de la música cristiana de adoración. Las iglesias anuncian rutinariamente un culto “dinámico” y “transformador”, el cual “lo llevará a usted más cerca de Dios”, o “cambiará su vida”. Ciertos CD´s de adoración prometen que la música lo llevará a usted “a la presencia de Dios”. Hasta un panfleto, de anuncio sobre una conferencia para líderes de adoración decía lo siguiente:

“Únase a nosotros para esta lección dinámica, la cual lo colocará a usted en el camino verdadero e inspirador donde podrá encontrarse con Dios y recibir la energía y el amor que usted necesita para ser un agente y un facilitador en el mundo de hoy… Además…

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¿Cuál es tu RELIGIÓN?

Posted in Alertas, Reflexiones with tags , , , on noviembre 9, 2018 by elcaminoangosto

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Vivimos en un tiempo donde la gente se entusiasma con las propuestas innovadoras y están dispuestos a apoyar a los que denuncian los sistemas establecidos para proponer soluciones diferentes.

Eso suena bien, pero a veces las tales propuestas no son más que una expresión de rebeldía adolescente desprovista de conocimiento y que además rechaza el conocimiento y por lo tanto en vez de proveer soluciones llevará al fracaso. Como está escrito:

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” – Proverbios 1.7

Recientemente vi un video en el cual se le pregunta a alguien “de qué religión eres” y él contesta “soy de los que ama a todos” y “no juzgan a nadie“. Algunos se entusiasmaron con el video pero no parecen interesarse realmente en indagar sobre el significado verdadero de religión o de amor, y así, se quedan en la oscuridad de sus prejuicios y conceptos sacados del internet, ignorando que el mismo Cristo que nos advirtió sobre juzgar a otros, nos ordenó juzgar con justo juicio. (Juan 7.24) – [Un artículo al respecto de juzgar AQUI]

Las palabras tienen significado pero a veces cambian con el pasar del tiempo, además el contexto en el que se usan también debe considerarse. Si no comprendemos el significado de las palabras y si los que intercambian opiniones no están dando el mismo significado a las palabras, la conversación se vuelve infructuosa porque es como si cada uno utilizara un idioma diferente y así la comunicación es imposible.

Los ejemplos a continuación pueden servir para aclarar este asunto. Analizaremos las palabras Gracia, Tradición, Evangélico y Religión.

GRACIA

No he escuchado a nadie que niegue expresamente el concepto de “salvación por gracia”, tanto los teólogos católicos como protestantes sean reformados o no, afirman que la salvación es por gracia.

Sin embargo, hay importantes diferencias en el concepto de “Gracia” que cada uno sostiene. Por esta razón los reformados enfatizaríamos “Gracia sola “ o, “únicamente por gracia” mientras que en el Catolicismo se habla de “gracia infusa” y en el Arminianismo de “gracia previniente”. No voy a entrar en detalle en esos conceptos, lo que quiero enfatizar es que por no dar el mismo significado a la palabra, entonces debemos calificarla.

Dejaré claro eso sí lo que que nosotros confesamos: Que los creyentes no aportan absolutamente nada para la salvación, sino que la salvación es una obra que de principio a fin depende de Dios y es algo que el hombre no merece ni puede llegar a merecer. Dios el Padre desde la eternidad eligió un pueblo para tener de ellos misericordia, el Hijo, Jesucristo vino a redimir a ese pueblo específico y el Espíritu Santo aplica la obra de redención a los escogidos, trayéndolos al arrepentimiento y a la fe en Jesús para vivir una vida nueva. Eso es lo que nosotros confesamos como “La Gracia de la salvación”.

TRADICION

Algunos cristianos modernos rechazan todo lo que consideran “tradiciones”, tergiversando el concepto protestante según el cual debemos abandonar todo aquello que hemos creído o practicado solamente por tradición. Pero la Reforma Protestante nunca pretendió rechazar los siglos anteriores de cristianismo, lo que pretendió fue volver al modelo y práctica original del cristianismo bíblico. Por esta razón, las tradiciones que deben rechazarse son únicamente aquellas que no tienen soporte bíblico. Parece que algunos modernistas proponen un modelo completamente libre de reglas, y llaman “tradiciones inútiles” a ordenanzas sagradas establecidas por Cristo según la doctrina bíblica apostólica.

Nosotros confesamos que toda tradición contraria a las enseñanzas de las Sagradas Escrituras debe ser eliminada y todo aquello que Dios no haya expresamente ordenado en Su Palabra debe ser eliminado del culto al Señor porque Dios regula Su adoración. Las tradiciones particulares de cada iglesia o denominación deben evaluarse conforme a la Biblia y no según los gustos y tendencias modernas. Hay muchas tradiciones útiles que se basan en principios bíblicos las cuales debemos preservar y defender.

EVANGÉLICO

Según el Dr. Stephen Nichols, presidente del Reformation Bible College, la palabra “evangélico” surgió en el siglo 18 durante el “Gran Despertar”, para aclarar que no deberían ser considerados verdaderos cristianos los adherentes a una denominación específica como Episcopales, Presbiterianos o Bautistas, sino que todos los que se identificaran con ciertas marcas “evangélicas”.

Estas marcas eran:

  1. Biblicismo: Un alto concepto de la autoridad de la Sagrada Escritura
  2. Crucicentrismo: Una perspectiva que da un lugar central a la expiación de Cristo en la cruz
  3. Conversionismo: Un punto de vista que considera el nuevo nacimiento como algo de importancia primordial
  4. Activismo: un punto de vista que enfatiza el Evangelio como algo que afecta la vida y el discipulado

Tenemos que reconocer que estas marcas ya no identifican a muchos de los que hoy en día se conocen como “evangélicos”, tanto de las denominaciones históricas como de las más recientes. Tristemente, la imagen que muchos tienen de “los evangélicos” proviene de cadenas de televisión como TBN o Enlace en las cuales prevalece la falsa enseñanza de la prosperidad y los estilos de culto similares a los espectáculos mundanos.

Por esa razón algunos creyentes bíblicos hasta quisieran declinar de ese calificativo y negar que son evangélicos.

Pero citaré de nuevo aquí al Dr. Nichols que afirmó:

“… el término evangélico, sigue siendo útil, si lo entendemos correctamente. No es un término que nos separa de la teología (o que nos mueva hacia una mala teología), por el contrario, nos mueve hacia la teología – hacia el corazón mismo de la teología al recordar quién es Jesús y que fue lo que Él hizo. Ser un evangélico es abrazar el evangelio, y el evangelio es finalmente rico en contenido.” (*)

RELIGION

Aquí es donde vamos a extendernos más.

A partir del siglo XX parece haber surgido una aversión hacia la palabra religión. Se han hecho populares las frases como “No se trata de religión, se trata de relación”, “Cristo no es religión”, y también “ninguna religión salva”.

Esto es causado por ignorar lo que significa la palabra religión y qué es ser religioso.

¡La palabra religión es válida y es bíblica!

En el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, la palabra religión está registrada así:

“Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.”

Esto quiere decir que una religión tiene un elemento principal que es la creencia en la “divinidad”, sea cual sea el concepto que se tenga de ella, y la religión involucra además una serie de conocimientos acerca de esa “divinidad” que llevan al ser humano a comprometerse o por lo menos procurar cierta conducta y a la práctica de algunos ritos.

El cristianismo es una religión, que basa su comprensión de Dios en las Sagradas Escrituras de la Biblia. Los cristianos compartimos con la religión judía la creencia en la legitimidad de los libros del Antiguo Testamento, lo que ellos denominan la Toráh, pero creemos que el Dios que se reveló a los judíos en la antigüedad se manifestó en Su Hijo Jesucristo, y en Él cumplió todas las promesas hechas a Israel y estableció un nuevo y mejor Pacto. Por medio de Cristo el camino a Dios se abre para todo aquel que cree en Él sin importar su procedencia, este es el cumplimiento de la promesa hecha a los patriarcas, de bendecir a todos los pueblos en la simiente de Abraham.

La mayoría de los judíos rechazaron al Mesías Salvador, y los que siguieron a Cristo fueron apodados “cristianos” (Hechos 11.26) y así, lo que inicialmente fue considerado una secta dentro de la religión judía se llegó a considerar la “religión cristiana”.

Ahora bien, al igual que en todas las religiones, hay grupos dentro de las religiones, con diferentes comprensiones que lo que debería ser la correcta profesión de la religión, esto es lo que complica el término religión. Dentro del Islam hay varias sectas, pero todos dicen ser musulmanes, dentro de los judíos había varias sectas (fariseos, saduceos, escenios), pero todos decían ser judíos. En el Cristianismo, llamamos sectas a los grupos que se apartan de ciertas doctrinas que esenciales, pero esta clasificación es a veces ambigua. De esto se trata la existencia de tantas “iglesias” y “grupos” o “sociedades cristianas”.

El Cristianismo desde fines de la era apostólica, ya comenzaba a sufrir ataques, no solamente por la cruel persecución, torturas y muerte que sufrieron los cristianos primitivos, sino porque comenzaron a surgir maestros engañadores entre las iglesias. Se pueden registrar divisiones entre las iglesias desde muy antiguo, pero aun así el cristianismo continuó expandiéndose poderosamente, por el testimonio de los fieles. En el siglo cuarto el Emperador Constantino (muy posiblemente por conveniencia) abrazó la Fe cristiana y procuró estandarizar una religión en todo el imperio y un siglo después surge el papado que llegó a consolidarse en la Iglesia Católica Romana en el siglo V aproximadamente.

Debemos reconocer dos cosas: (1) Nunca ha existido completa uniformidad entre las iglesias cristiana y (2) A través de la historia se levantaron voces para llamar a una vivencia más genuina del cristianismo.

En la Biblia la palabra religión se utiliza con tres sentidos:

(i) Credo o Sistema de Doctrina

(ii) Adoración o Culto, y

(iii) Prácticas y Ordenanzas.

La palabra griega utilizada es: θρησκεία

Hechos 26:5 – “nuestra religión”. Aquí el apóstol Pablo menciona al sistema hebreo de creencias como una religión.

Colosenses 2:18 – “culto a los ángeles”. En este contexto se habla de adoración, es decir rendir culto. Una traducción literal sería “religión a los ángeles”.

Santiago 1:27“religión pura”. En este pasaje, el apóstol se refiere a acciones concretas que identifican la profesión verdadera de la religión y habla de las obras de misericordia y de procurar la santidad apartándose de la mundanalidad.

Es necesario admitir que al igual que las demás religiones, la religión cristiana, tiene ciertos aspectos que podrían ser cumplidos solo en apariencia. Pero nosotros pensamos que el mensaje de Cristo va mucho más allá de una serie de creencias y ritos, sino que tiene que ver con una transformación interna que lleva a una verdadera relación con Dios por medio de Su Hijo Jesucristo. Sin este ingrediente, la profesión de la religión cristiana es tan inútil espiritualmente como cualquier otra religión. Tal vez esta sea una de las razones de la aversión hacia la utilización de la palabra religión.

Hoy han querido denunciar a los hipócritas como religiosos. Pero No deberíamos llamar religioso al hipócrita, sino que religioso debería ser el que con integridad practica su religión.

Algunos predicadores, queriendo evitar ese sentido ritualista que a veces se le había dado al Evangelio, menospreciaron la palabra religión. Algunos hasta llegaron a decir que “la religión no importa”, mientras uno tenga a Cristo. ¿Qué están queriendo decir? ¿Será que mientras usted tenga a Cristo no importa la religión que profese? – Esto no tiene sentido, porque así como la observancia de las normas cristianas no tiene valor sin una relación personal con Jesucristo, tampoco tiene valor una profesión de Fe en Jesucristo, si esta supuesta relación no produce un cambio de actitud y la observancia de los mandamientos.

Algunos piensan que cada iglesia es una religión y esto es una manera incorrecta de utilizar este término. Los católico-romanos, anglicanos, luteranos, episcopales, presbiterianos, reformados, bautistas, menonitas, pentecostales, etc., no son religiones diferentes, son diferentes confesiones dentro de la religión Cristiana. Ahora bien, ¿Qué tan alejada o cercana está cada una de estas confesiones del cristianismo bíblico y primitivo?,  Yo creo que la respuesta es qué tan cerca están de la definición anteriormente dada de “evangélico”.

Por último, considero apropiado recordar que una de las enseñanzas apostólicas es la llegada de la “apostasía”. Los apóstoles anunciaron de antemano el advenimiento de enseñanzas falsas dentro del cristianismo, anunciaron la entrada en las iglesias de lobos rapaces (Hechos 20.29), y de falsos hermanos que entrarían encubiertamente (II Pedro 2.1, Judas 1.4).

Creemos entonces que es labor importantísima de todos los que profesan ser cristianos, buscar una iglesia que predique la Biblia con fidelidad, y donde Cristo sea exaltado, y entre más apegada esté esa iglesia al modelo del Nuevo Testamento, mejor y mayor será el crecimiento cristiano de cada uno. El cristianismo es un camino, un sendero estrecho que lleva a la vida eterna, y el Evangelio dice que son pocos los que lo hallan (Mateo 7:14). Amén.


(*) http://www.ligonier.org/blog/evangelical-rescuing-term/

Cuatro necesidades del Creyente: (4) La necesidad de orar la palabra predicada

Posted in Reflexiones with tags , on octubre 3, 2018 by elcaminoangosto

Por Al Baker (Ministro de la Iglesia Presbiteriana en América)

Traducido con permiso por Alexander León.

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”Hechos 2.42

Santiago el apóstol, en su carta a las doce tribus que estaban esparcidas, procuró traerlas de vuelta a la cultura de avivamiento que ellos habían inicialmente experimentado en el día de Pentecostés, unos quince años antes cuando 3000 de ellos fueron salvados por medio de la predicación de Pedro. Los santos habían vuelto a la insensatez durante los últimos quince años, y Santiago no se guarda nada. Su mensaje golpea duro. En cierto punto él esgrime la espada del Espíritu al confrontarlos por su falta de oración. Él dice,

“… no tenéis lo que deseais porque no pedís. Pedís y no recibís porque pedís mal, para gastar en vuestros placeres” (Santiago 4.2-3)

Las cuatro necesidades para cada creyente, las cuales surgen de una adoración bíblica son la predicación de la palabra de Dios que trae convicción, penetra al corazón, mueve a los feligreses al arrepentimiento y la fe; la comunión que mueve a la gente en pequeños grupos para apropiarse de la palabra predicada; la Cena del Señor que los alimenta y nutre de Cristo mismo y que promueve santidad en ellos; y orar la palabra predicada hasta que sea asimilada, hasta que sean transformados por esa palabra predicada.

Una mirada superficial a lo que se considera oración en nuestras congregaciones nos hace ver que está tristemente desprovisto de las características de la oración en avivamiento. Tenemos la tendencia a orar por el cayo del pie de la tía Berta; o por aquello que parece casi igual a las causas de los predicadores del evangelio de la prosperidad, pidiendo por un aumento de salario o la finalización exitosa del proyecto en la nueva casa del lago.

Ahora, sabemos que podemos y debemos orar por cualquier cosa con acción de gracias (Filipenses 4.6), pero debe haber un propósito mayor en la tía Berta que el alivio del cayo de su pie o un proyecto de una segunda casa. El contenido de nuestra oración debe seguir el patrón de la oración del Señor.

Más aun, debemos buscar a Dios en razón del propósito último de nuestras oraciones, el cual es que Él sea glorificado en la conversión de personas de todo pueblo y nación. Debemos orar por una cultura de avivamiento como la que vemos en los Hechos – la poderosa presencia del Espíritu Santo que produce oración poderosa, predicación poderosa, conversiones poderosas, asambleas poderosas, santidad poderosa, generosidad poderosa, poderoso evangelismo personal, poderoso impacto social, poderosa oposición, liderazgo poderoso, todo lo cual lleva a la poderosa plantación de iglesias en el mundo.

¿Ha notado cómo mucha de la predicación que se escucha hoy en día se refiere más que todo a nosotros? En los pasados cuarenta años más o menos, la predicación psicoterapéutica ha tomado el lugar de la predicación profética que llamaba a la gente a la fe, al arrepentimiento y a una vida santa. Al final lo que debería importarnos más es la expansión del reino y señorío de Cristo en la tierra, que la gloria de Jehová cubra toda la tierra, como las aguas cubren el mar.

Entonces, en el contexto del culto de adoración, ¿cómo oramos la palabra de Dios predicada? Consideremos dos ejemplos. Digamos que el predicador habló sobre Malaquías 3.10 sobre el diezmo donde Dios dijo

“Traed los diezmos al alfolí… probadme ahora en esto dice el Señor, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré bendición hasta que sobre abunde”.

Así el predicador, mientras expone el texto, esgrime la espada del Espíritu al hacer una simple pregunta, ¿Está usted diezmando? ¿Está usted dando al menos el 10% de sus ingresos para la obra del Señor? Si el creyente dice en su corazón “No, estoy fallando en diezmar”, entonces debe ir a Jesús en la Cena del Señor, pidiendo ser limpiado y mientras bebe la sangre de Cristo, pedir gracia para poder confiar que Dios proveerá para su familia mientras se esfuerza por dar en obediencia y con fe. Con su grupo de hermanos después del sermón y de la Cena del Señor, deberían orar los unos por los otros y hablar estas verdades los unos a los otros hasta que penetren y se apropien de ellas. Y luego durante la semana, debe orar pidiendo a Dios que le dé gracia continuamente por Su Santo Espíritu para obedecer este mandamiento. El predicador procura semanalmente dar una palabra de parte del Señor a Su pueblo, extraída del texto, y la gente debe recibir esa palabra implantada, que es poderosa para salvar sus almas (Santiago 1.21)

Aquí va otro ejemplo. El pastor está predicando en Efesios 5.25.33,

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”.

Después de exponer fiel y cuidadosamente el texto  y de establecer la idea central del texto que el Espíritu Santo ha inspirado, el predicador debe desenvolver esta gran verdad, haciendo referencia a otros pasajes que ayuden a aclarar este tema, ilustrándolo, aplicándolo, y esgrimiendo la espada del Espíritu al preguntar “¿Maridos, están obedeciendo fielmente este mandamiento de amar a sus esposas de manera sacrificial?” Sin duda cada marido tendrá que reconocer que está fallando en alguna medida con respecto a esto. Entonces debe arrepentirse, pedir gracia mientras participa de la Cena del Señor, para ser limpiado por Cristo, para ser nutrido por el poder santificador y pedir gracia y poder esa semana para amar a su esposa sacrificialmente. Este hombre hablará estas palabras a otros en su grupo y durante la semana orará en sus tiempos a solas con el Señor, pidiendo Su gracia para poder cumplir con este requerimiento de amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella.

¿Pueden ver cómo mucha de la predicación moderna está incumpliendo su propósito? Nunca habíamos tenido tanta información bíblica y teológica como ahora, pero nunca los creyentes habían estado tan desprovistos de santidad práctica y de crecimiento en la gracia. Nuestros matrimonios no son mucho mejores que los de algunos paganos o ateos que conocemos. Hermanos míos, esto no debe ser así.

Pero cuando no estamos esforzándonos por suplir las cuatro necesidades de los creyentes – recibiendo el ministerio de la Palabra, teniendo comunión alrededor de la Palabra, alimentándonos de la Palabra y orando la Palabra predicada, entonces la anemia espiritual es predecible y el avivamiento se detiene.

Predicador, procure por todos los medios exponer fielmente el texto, pero no se quede ahí. Su gente necesita más que información bíblica dirigida a su mente. El pueblo necesita la palabra que penetre en sus corazones, llevándolos al arrepentimiento y al perdón, llevándolos a alimentarse de Cristo, animándolos a la comunión con otros creyentes en referencia  las grandes verdades que usted les ha predicado y tratado de aplicar y causando que vayan a orar por obediencia.

Y querido miembro de la iglesia, ore por su predicar para que predique de esta manera, y reciba la palabra implantada, aliméntese usted de Cristo en la Cena del Señor, en la comunión y en las oraciones hasta que pueda usted apropiarse de ello.

Cuatro Necesidades del Creyente: (3) Partir el pan

Posted in Reflexiones with tags , on octubre 1, 2018 by elcaminoangosto

Por Al Baker (Ministro ordenado de la Iglesia Presbiteriana en America)

Traducido con permiso por Alexander León

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”  – Hechos 2.42

Yo, estoy muy agradecido porque muchas de nuestras Iglesias Presbiterianas y Reformadas observan la Cena del Señor cada domingo. Después de todo, creemos que la Cena del Señor es más que un memorial o un espacio para recordar. Creemos que, al igual que la palabra de Dios y la adoración pública, es un medio de gracia. Es decir, los sacramentos de la Cena del Señor y el Bautismo y las ordenanzas de la predicación y la adoración, son usados por Dios para hacer que Su pueblo crezca en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Sin embargo, me parece que nuestra observancia de la Cena del Señor no siempre promueve una vida de santidad personal. Podemos fácilmente declinar al punto de creer que se trata solo de un ritual, del mismo modo que la adoración pública y la predicación pueden a veces quedarse cortos en promover la santidad en la congregación. ¿Por qué razón sea dan estos casos con frecuencia?

Una mirada al sermón de Pedro en el día de Pentecostés puede de seguro instruirnos al respecto. El punto principal de Pedro, o podríamos decir, su tema, es: “Este es el día de la venida del Espíritu Santo”. Todo predicador, cada vez que predica, debe encontrar por medio de un estudio diligente cuál es el tema principal al cual el Espíritu Santo parece apuntar en el texto. El predicador hace esto al organizar y exponer el texto. En el caso del sermón de Pentecostés, este sería el bosquejo:

  1. Es el día de eventos extraordinarios en la tierra, Hechos 2.14-21
  2. Es el día de la pasión del Señor, Hechos 2.22-36
  3. Es el día de salvación, Hechos 2.37-40

Partiendo de esto, Pedro proclama la punta de lanza que cada sermón debe aplicar:

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.” (Hechos 2.36). ¿Qué van a hacer ellos con este mensaje?

Y Hebreos nos dice que

la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4.12)

Esto, mis amigos, es lo que falta en mucha de la predicación de nuestros días. Rara vez hay una punta de lanza, o un golpe, o una llamado al arrepentimiento. Pocas veces escuchamos sobre la acción específica que Dios nos manda a tomar, extraído del texto mismo. No es de extrañarse entonces que veamos poca transformación en las iglesias.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la Cena del Señor? Jesús dejó claro que a menos que comiéramos su carne y bebiéramos su sangre, no tendríamos parte con Él. (Juan 6.3). Hay tanto una dimensión definitiva como una progresiva en la salvación de un creyente. Por otro lado, está el momento en que es regenerado por el Espíritu Santo (Romanos 6.6), nacido de nuevo para una esperanza viva (I Pedro 1.3), luego es también justificado, al recibir la justicia imputada de Cristo (II Corintios 5.21, Romanos 5.1). Y también recibe al Espíritu Santo en gracias santificadora (Hebreos 10.10, I Corintios 1.30) Esta es la naturaleza definitiva de nuestra salvación.

Sin embargo, hay una dimensión progresiva en nuestra salvación. Debemos crecer diariamente en la gracia y en el conocimiento de Jesucristo. Nosotros, sin embargo, batallamos con el pecado todos los días de nuestra vida, y por lo tanto nos quedamos cortos en cuanto a todo lo que Dios pide de nosotros. La predicación de la Palabra de Dios debe entonces redargüirnos (convencernos o persuadirnos de la verdad  en el sermón), reprendernos (mostrarnos lo que no está bien), y exhortarnos (impulsarnos a acciones específicas, basadas en el sermón recibido). Ver II Timoteo 4.1-5.

Entonces, ¿Qué hizo usted el día que Dios le mostró su pecado en su estado de inconverso? Usted se arrepintió y corrió a Jesús con un nuevo corazón en la regeneración, para la limpieza de sus pecados y el don del Espíritu Santo, el cual le dio el poder para vivir en santidad. Eso fue una acción definitiva.

Pero usted peca diariamente, y la predicación de la palabra de Dios trae la punta afilada del cuchillo de la convicción a su corazón, mente, emociones y voluntad. Y entonces, ¿Qué debe hacer cuando el Espíritu le revela pecado en la mañana de domingo? Debe ir a Cristo en la Cena del Señor, pidiéndole no solo que lo limpie sino que lo alimente con su cuerpo y con su sangre, para que usted pueda tener su santidad para una santificación mayor.

La mañana de Domingo usted debe ir a Jesús en la Cena del Señor para limpieza y poder. Pero la mañana de lunes y los días subsiguientes usted no puede ir a Cristo en la Cena, así que debe ir en sus tiempos personales de oración y lectura de la palabra de Dios.

De modo que, el problema de muchas de las predicaciones de hoy es que no lo llevan a ningún lado. Sí, algunos pastores son muy buenos al explicar un texto y proveer de muchísima información de valor. Este, sin embargo, no es el fin de la predicación. La predicación debe redargüir, reprender y exhortar. La predicación es esa punta afilada de la lanza. La predicación debe morder, convencer, y hacer que el incrédulo se sienta incómodo y también que los creyentes se sientan incómodos a veces.

La labor del Espíritu Santo es convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16.8-11). Un predicador que esté lleno del Espíritu, y que esgrime la espada del Espíritu, predicará al corazón, que es el centro de control de todo hombre. Su predicación debe causar que la gente en las bancas exclamen: “¿Ahora, qué haremos con lo que hemos oído?”

Como vimos en la entrega anterior, el creyente debería unirse en grupos pequeños y orar con otros con respecto a lo que han escuchado hasta que lo asimilen. Pero también debe ir a Cristo en la Cena del Señor para comer su carne y beber su sangre por la fe. Solamente ahí está el alimento y la bebida celestiales que promueven la santidad en el pueblo de Dios.

Por lo tanto, ore por su pastor para que predique con esa punta afilada de lanza del Espíritu Santo, y cuando por causa del sermón vea sus pecados, sea sentado o al caminar para participar del cuerpo y la sangre de Jesús, diga de manera consciente a Dios, “He pecado contra ti. Ahora veo lo que he hecho y lo que debo hacer. No puedo hacer esto en mis fuerzas. Por lo tanto vengo a ti, Señor Jesús. Aliméntame y sacia mi sed. Quiero obedecerte y honrarte esta semana que empieza”.

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