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¿Por qué dos Cultos los Domingos?

Posted in Iglesias, Reflexiones with tags , , , , on agosto 1, 2017 by elcaminoangosto

Solemos repetir en nuestra Iglesia: ¿Hay algo mejor o más provechoso que podamos hacer en la tarde/noche del Día del Señor, que venir al segundo culto? Si usted encuentra algo más provechoso, está bien, nosotros creemos que regresar para adorar juntos por segunda vez es lo mejor para hacer los Domingos. En el siguiente artículo  el Pr. John Benton ofrece otras buenas razones para el segundo culto dominical.

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Por John Benton

Traducido con permiso del sitio Banner of Truth por Alexander León.

Artículo original >>>>>>>>>>> AQUÍ  <<<<<<<<<<<<

¿Por qué ir a dos cultos los Domingos? ¿No es suficiente con uno? En muchas iglesias el culto de la tarde está desapareciendo.

Hay dos razones principales por lo cual esto está sucediendo. Primero, las demandas por parte de los empleadores han aumentado enormemente en los últimos 30 años. Los fines de semana se han vuelto muy apreciados. Participar en dos cultos los Domingos se considera tomar demasiado tiempo del fin de semana. Segundo, a partir de 1994, el gobierno de Tory [en Inglaterra] legalizó la apertura indiscriminada del comercio los Domingos [Antes, había una regulación especial para las compañías grandes que no les permitía un horario igual al del resto de la semana]. Esta secularización del día, ayudó a que las personas tuvieran muchas más opciones en cuanto a cómo pasar el día. De forma simultánea, puso una presión extra sobre muchos, para trabajar los Domingos.

La Escritura dice que “no debemos dejar de congregarnos, sino animarnos unos a otros – y tanto más cuando veis que aquel Día se acerca” (Hebreos 10.25). Muchos creyentes dan por suficiente reunirse una vez en el día del Señor, pero hay otros que, por cuestiones de salud, edad y otras circunstancias realmente no pueden reunirse dos veces los Domingos. Entonces, ¿Tiene algún sentido mantener la tradición de dos cultos?

Creo que sí.

Dos cultos son útiles de forma práctica.

Por ejemplo, conozco una pareja de Cristianos, una enfermera y un policía, que con frecuencia tienen que trabajar fines de semana. Ellos comenzaron a asistir a una nueva iglesia que se reunía en una escuela y solamente tenían un culto por la mañana. Pero sus horarios de trabajo solían chocar con los servicios de la mañana, siendo imposibilitados de reunirse durante varias semanas. Concluyeron que debían buscar una iglesia que tuviera ambos cultos.

También tener dos cultos es de gran ayuda para la evangelización. Muchos no-creyentes trabajan los Domingos. Recientemente tuve una conversación como esta:

– “Te invito a la iglesia”, dije,

– “Bueno, yo trabajo hasta tarde los Sábados, así que es un poco difícil para mí los Domingos por la mañana”.

– “¿Y el Domingo por la noche?”

– “Bueno, sí, supongo que podría acompañarte el Domingo por la noche”.

De manera que, dos cultos tienen sentido de manera práctica.

 

La Escritura muestra el patrón de dos cultos.

Aunque no hay un mandamiento explícito en el Nuevo Testamento, eso es evidente en el Antiguo Testamento. Encontramos este patrón de “mañana y tarde” explícitamente en el Salmo 92:

Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche”.

Como Cristianos, nos reunimos los Domingos como día de la resurrección de Cristo. Es digno de notarse que los Evangelios registran las apariciones de la resurrección en la mañana y en la noche (Juan 20.1, 19)

 

Dos cultos se ajustan al cuarto mandamiento.

El mandamiento nos dice que debemos “Recordar el día de reposo para santificarlo”. Con el cambio del Antiguo al Nuevo Pacto, el Sabbath (Reposo) fue cambiado a la bendición del Día del Señor. De acuerdo con Génesis 1, un día tiene una tarde y una mañana. Y a pesar de lo que ha ocurrido con nuestra cultura evangélica, este sigue siendo el Día del Señor, no es la Mañana del Señor lo que tenemos que celebrar.

Corresponde a la tradición de la Iglesia.

Al revisar la historia, encontramos que la adoración en la mañana y en la tarde de los Domingos fue la norma. A inicios del siglo cuarto (cuando la persecución había disminuido y la iglesia tuvo oportunidad de establecerse), encontramos al historiador eclesiástico Eusebio describiendo la práctica de la iglesia de la siguiente manera:

“Ciertamente no es una pequeña muestra del poder de Dios que a través de todo el mundo las iglesias de Dios muy de mañana y en las horas de la tarde… ofrecen himnos, alabanzas a Dios” (Comentario sobre el Salmo 64).

Durante la Edad Media, la adoración matutina era conocida como “matines” y la adoración vespertina como “vísperas”. En la época de la Reforma Protestante la costumbre de tener culto mañana y tarde se mantuvo en el Libro de Oración Común de Cranmer con sus rúbricas para la Oración Matutina y la Oración Vespertina. Así que las iglesias que han abandonado el culto de la tarde se han apartado drásticamente de la norma practicada por la Iglesia de Cristo. Ahora, yo no soy fanático de la tradición, pero la pregunta es esta: “¿Somos más sabios y mejores Cristianos que aquellos que fueron antes de nosotros, o es que estamos sucumbiendo ante el espíritu de la época que marginaliza a Dios? ¿No hemos caído en hacer solo el mínimo?

Y tengamos en cuenta que al considerar las presiones de la vida moderna, es hasta los últimos 100 años que el Sábado se volvió un día libre. Tenemos más tiempo libre y tiempo para nuestras familias que muchos de nuestros antepasados.

Dos Cultos llenos de entusiasmo reprende al secularismo.

Las reuniones de los Cristianos, especialmente en el Día del Señor, apuntan hacia el futuro Día del Señor (Hebreos 10.25). El día especial, uno entre siete, siempre apuntó hacia el reino de Dios. Esta es la razón por la cual el Señor Jesús hizo muchos de sus milagros en el día de reposo. Él no lo hizo solamente para molestar a los Fariseos. Hizo milagros en Sábado porque era lo apropiado. Aquellos milagros eran una muestra del poder y el gozo del reino futuro. Con la resurrección de Jesús el primer día de la semana, el Domingo nos habla de la misma cosa. Mira hacia adelante al reposo y liberación y gozo y comunión del mundo venidero, cuando Cristo regrese.

Ahora el secularismo mira todo en términos de esta vida. Pero al venir a la iglesia el Domingo, nosotros estamos haciendo una declaración. Estamos diciendo “No” al punto de vista que afirma que esta vida es todo. Nosotros estamos diciendo y mirando hacia el futuro reino venidero de Cristo. Y, al tener dos cultos los Domingos, estamos diciendo, “Esto no es solamente un deber, ¡estamos realmente interesados en esto!”.

Dos cultos ofrecen dos oportunidades de ser animados.

Hebreos 10.25 dice que el propósito de reunirnos es edificarnos unos a otros. Somos animados al encontrarnos con el pueblo de Dios, al orar los unos por los otros, compartir nuestras vidas. En particular, nuestra fe es fortalecida por la predicación de la Palabra de Dios. “Oh, yo puedo escuchar un sermón grabado, o tener un estudio bíblico en casa”. Eso es cierto. Pero, como dijo Christopher Ash en la EMA de este año, eso no es lo mismo que estar juntos bajo al Palabra de Dios sabiendo todos lo que hemos escuchado para animarnos unos a otros a obedecer. ¿Cómo pueden los miembros del cuerpo de Cristo decirse unos a otros “yo no te necesito”?

En una sociedad en la cual recibimos tantos bombardeos impíos desde los medios de comunicación para tratar de desviarnos, necesitamos una doble dosis de la Palabra de Dios para alimentar nuestras almas y mantenernos en el camino correcto. Hay Cristianos que se devuelven al mundo, matrimonios que fracasan y, no digo que siempre, pero frecuentemente, descuidar el culto de la tarde es la primera señal de que algo no anda bien. Permítanme decir también que algunos de ustedes anhelan desesperadamente la conversión de sus hijos. Pero si ustedes rechazan el culto de la tarde difícilmente les están dando un ejemplo de entusiasmo para las cosas de Cristo. Luego, se preguntan por qué ellos no están interesados.

Dos cultos ofrecen dos oportunidades de animar a otros.

Quedarse en casa y escuchar un sermón es algo muy centrado en uno mismo, el Domingo no es solamente para que usted sea animado sino para que usted anime a otros. Así que las noches de Domingo son una segunda oportunidad para hace eso. Tal vez en la mañana usted tuvo sus chicos con usted. No es fácil conversar con otros mientras los cuida. Pero si esposo y esposa se turnan para cuidar los chicos, pueden tener la oportunidad de hablar y orar con otros y de animarlos.

Y aun su misma presencia es  de ánimo. Cuando los maestros de Escuela Dominical, o aquellos que solamente pueden salir por la tarde, vienen a un culto vespertino y encuentran la congregación dispersa y los cantos débiles, no serán animados de la misma manera que con una congregación grande con todos sus amigos.

Así que, podrán ver, que aunque no hay un mandamiento explícito en la Escritura de que las Iglesias deban tener culto mañana y tarde, y no es pecado tener solo un culto, de todas maneras tiene mucho sentido de manera práctica. Y es algo bastante serio. Nuestra nación que está tan necesitada no va a ser salvada al ver muchas iglesias vacías los Domingos por la noche. La gente se sentirá  retada cuando vean iglesias llenas, escuchando con entusiasmo y cantando y pensarán ¿Qué está pasando ahí?

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Usted no puede plantar una iglesia si no sabe qué es una iglesia.

Posted in Iglesias with tags , , , on julio 13, 2017 by elcaminoangosto

estudio biblico

 

Traducido del sitio Voltemos ao Evangelho

Artículo original de Nathan Knight (9 Marks)

Así que, ¿Está usted pensando en plantar una iglesia?

¿Qué cree usted que se necesita? ¿El Evangelio? Sí. ¿El poder capacitador del Espíritu? Sí. ¿Una iglesia que lo envíe a usted? Sí. ¿Qué otras personas lo acompañen? Sí. ¿Dinero? Probablemente.

Pero, ¿Y qué de tener una eclesiología robusta?

La eclesiología no puede suponerse ni debe considerarse como una distracción para la “misión” del plantador de iglesias. Tampoco debe considerarse un tipo de complemento que usted puede agrega aquí y allá conforme tenga necesidad. Al contrario, la eclesiología debe informar, instruir y hasta estimular la misión de plantación de iglesias para la gloria de Dios.

En otras palabras: usted que es plantador de iglesias necesita una eclesiología robusta que esté bien establecida antes de comenzar a intentar plantar una iglesia.

Una iglesia es más que una reunión de personas en torno a un punto de predicación y alabanza. Existen directrices bien definidas que nos fueron dadas por el Señor. Esas directrices distinguen a los cristianos en el mundo, con el fin de prefigurar una ciudad mejor, una ciudad en la cual todos viviremos por la eternidad. Debemos dedicar tiempo para pensar en esas directrices e instituirlas cuidadosamente para bien de nuestro prójimo y para la gloria de Dios.

Plantamos la iglesia Restauración aquí en el Distrituo de Columbia, en el 2010. Permítame acompañarlo a través de cuatro preguntas que fueron instructivas para nosotros cuando comenzamos nuestro trabajo.

  1. ¿Qué es una iglesia?

Esta pregunta parece ridículamente simplista, pero responderla probó ser una de las cosas más útiles que hicimos.

¿Era nuestro grupo estudio bíblico una iglesia? ¿La reunión de personas con música y predicación era una iglesia? ¿Cómo sabemos que tuvimos éxito al plantar una iglesia?

Al analizar simplemente la palabra “iglesia” (ekklessia) en la Biblia, aprendimos que la iglesia es una asamblea de personas “llamadas”

También encontramos una definición clásica maravillosamente práctica. Esa definición exige tres cosas antes de que una reunión de cristianos  pueda ser considerada como una “iglesia”:

  • La predicación correcta de la Palabra de Dios (Proclamar el Evangelio)
  • La administración correcta de las ordenanzas (Representar el Evangelio)
  • Ejercer la disciplina eclesiástica restauradora (Proteger el Evangelio)

Armados con esa definición y esas tres descripciones, supimos cómo luciría nuestro objetivo y nuestro éxito.

  1. ¿Quiénes componen una iglesia?

La respuesta a esa pregunta puede parecer fácil, excepto por todas aquellas alertas en la Biblia sobre: los falsos maestros, cristianos profesantes que no perseveran y aquellos que hacen cosas en el nombre del Señor, pero que nunca fueron realmente conocidos por Él. Por lo tanto, sabíamos que necesitábamos tener cuidado con quiénes podían ser identificados como la iglesia.

  1. ¿Quiénes participan de las ordenanzas?

Una vez que se aclaró la definición de iglesia y de las personas que la deben componer, comenzamos a discutir la relación entre la iglesia y las ordenanzas del bautismo (Mateo 28.19-20) y de la Cena del Señor (Marcos 14.22-25, I Corintios 11.17-33)

Las ordenanzas fueron dadas a la iglesia como señales o indicadores de los embajadores del Reino. Por lo tanto, sabíamos instintivamente que no las debíamos practicar hasta que nos convirtiéramos en una iglesia.

El 28 de marzo de 2010, tuvimos una ceremonia en la cual los miembros se comprometieron unos con otros de acuerdo con nuestra Declaración de fe y un Pacto de la Iglesia. Después, otro hombre y yo fuimos establecidos como ancianos y solamente después de eso practicamos el bautismo y celebramos juntos la Cena del Señor.

Usted puede imaginarse la alegría de aquellas personas aquella noche cuando nos reunimos y nos convertimos en una iglesia. Exactamente aquello por lo cual habíamos estado orando, enseñando y hablando durante muchos meses, finalmente se volvió una realidad. Una iglesia fue plantada y Cristo fue exaltado ya que otra reunión de cristianos fue distinguida de el mundo por las directrices claras y enfáticas de la membresía, el bautismo y la Cena del Señor.

  1. ¿Cuál es mi trabajo como pastor?

Fuimos establecidos como pastores porque nuestro pueblo había sido instruido al respecto en las epístolas pastorales (I Timoteo 3.1-7; Tito 1.5-9). Una vez que nos constituimos como iglesia y fuimos oficialmente llamados como pastores, tomamos nuestras instrucciones a partir de Hechos 6.1-6 y Hechos 20.17-35.

Esos pasajes nos dicen que la mayor parte de nuestro trabajo consiste en predicar, orar y vigilar por causa de los posibles lobos, pastorear al rebaño, cuidar de nosotros mismos, cuidar de nuestras familias y hacer discípulos. Hebreos 13-17 también se destacó en nuestras mentes: daremos cuenta a Dios de cómo cuidamos de esas personas.

La Eclesiología es importante.

Una eclesiología clara al inicio definió nuestra orientación para la plantación de iglesias. Nos direccionó, nos dio coraje y nos mantuvo enfocados en el plan de Dios para su pueblo. El trabajo fue y continúa siendo difícil. Pero nunca nos hemos arrepentido de empuñar la espada de la Palabra de Dios en el arduo trabajo de plantar iglesias.

La eclesiología es una de las metodologías de Dios para Su gloria. No desacelera ni se desvía de la misión. En vez de eso, estimula la misión de la iglesia distinguiendo al pueblo de Dios en el mundo. Pablo escribió a una iglesia local y les dijo que eran

“… hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2.15)

Plantador de iglesias, piense en estas cuestiones ahora. No espere a instituir convicciones claras después de reunir una multitud, sino establézcalas cuidadosamente tan pronto como usted sea enviado. Explique a los que están a su lado lo que usted está y no está haciendo, para que ellos puedan estar informados para el bien del prójimo y para la gloria de Dios.

 

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