¡NO es el fin del Mundo!

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¿Ha escuchado usted la frase: “Tranquilo, no es el fin del mundo”?

Esa frase se utiliza para calmar a una persona que está demasiado ansiosa o que se ha angustiado por alguna pérdida que no es tan grave. Con esta frase lo que se intenta decir es, que a pesar de la pérdida sufrida, hay muchas otras cosas buenas que se pueden seguir disfrutando. Entonces, el razonamiento lógico completo sería como esto: “Está bien que lamente la pérdida que ha sufrido, pero abra sus ojos y mire que el mundo sigue su curso y podemos seguir disfrutando de muchas cosas”.

Pienso que esta frase nos sirve para reflexionar en cuanto a la actitud que tenemos en la vida.

La frase implica que el fin del mundo es, definitivamente algo no deseado. El fin del mundo significaría el fin de los placeres conocidos como comer, beber, reír, dormir y de todas las actividades que el ser humano hace por las cuales se obtiene satisfacción sea física o emocional, en fin lo que el apóstol Juan llama: “los deseos de los ojos, los deseos de la carne y la vanagloria de la vida” (I Juan 2.16)

Sin embargo, esta manera de ver el fin del mundo asume indirectamente que no hay algo satisfactorio para el ser humano, una vez que este mundo se acabe.

Este “acabarse” del mundo es muchas veces equivalente a la muerte, pero los cristianos, sabemos que además de un fin individual para la vida en este mundo, está anunciado un fin definitivo para todo el sistema de cosas tal como las hemos conocido en este mundo.

¿Qué piensa usted con respecto al fin del mundo?

¿Qué piensa sobre el fin de su vida en este mundo?

¿Cree usted que este mundo continuará su rumbo indefinidamente?

El fin del mundo corresponde a un tema que en la teología suele llamarse la “escatología”.

Este tema es de suma importancia en el Cristianismo, porque la religión cristiana no solamente afirma la realidad de una eternidad consciente para todas las almas, sino que sabemos, por las palabras de Cristo que hay quiénes serán benditos para siempre y otros malditos para siempre.

Jesucristo dijo:

“E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”

Evangelio de Mateo 25.46

Si la persona que lamenta una cierta pérdida, por la cual está sufriendo, es un creyente en Jesucristo, el consuelo para esa persona no está en pensar que lo que está sufriendo no es el fin del mundo, más bien habría que recordarle a ese creyente que ¡un día el mundo acabará!

Jesucristo dijo:

No se turbe vuestro corazón… En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros

Evangelio de Juan 14.1,2

Y también,

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo

Evangelio de Juan 16.33

Al enfrentar la tristeza, angustia y las penas en este mundo nuestro Señor y Maestro nos consuela de dos maneras.

Primero nos recuerda que no tenemos que ser dominados por el miedo ni perder la paz, porque Él prometió un futuro mucho mejor para los Suyos y un día regresará para que podamos estar con Él para siempre.

Y segundo, nos recuerda que Él vino al mundo y sufrió y venció este sistema maligno que opera en el mundo, porque Él venció el pecado, que fue lo que llevó al mundo a caer bajo la maldición (Génesis 3.17)

Ahora, cuando usted piensa en el fin del mundo ¿Cuál sentimiento viene a su corazón? ¿Miedo? ¿Sabe que ocurrirá ese día o piensa que será una sorpresa desagradable?

A pesar de los problemas, el pecado que nos rodea y el pecado personal con el cual luchamos, este mundo guarda mucho de la belleza con la cual Dios lo creó y es correcto que lo disfrutemos de la manera apropiada. Pero si la idea de dejar este mundo para irnos con Jesucristo no es grata para su alma, debería usted cuestionarse, ¿estoy disfrutando de este mundo de una manera pecaminosa?

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él

I Juan 2.15

Sí, podemos apreciar la creación de Dios y disfrutarla porque eso nos lleva a alabar al Creador, pero hay un sentido en el cual No podemos amar a este mundo, La Biblia dice:

¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Santiago 4.4

Pidamos a Dios que despierte nuestras conciencias para poder determinar si estamos amando este sistema actual de cosas que es contrario a Cristo y si anhelamos el Día del Fin del Mundo porque será nuestro encuentro con Cristo.

Hay un texto al final de la Biblia que describe de manera hermosa el futuro glorioso de la Iglesia de Cristo después del fin del mundo:

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron

Apocalipsis 21.4

Y hay un texto en la Biblia que especifica para quiénes es este futuro glorioso:

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas

II Corintios 15.17

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