Devocional 11 Octubre, 2013 – Isaías 57.15

biblia

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Isaías 57:15

Dios habló estas palabras por medio del profeta Isaías, en el contexto de un solemne aviso de juicio para Israel que se había hundido en toda clase de prácticas idolátricas. Al leer todo el capítulo 57 encontramos denuncias de diversas supersticiones y actos de idolatría debajo de los árboles frondosos, en las piedras lisas del valle donde derramaban libaciones y hasta crueles sacrificios de niños.

La fe del pueblo había llegado a ser una fe falsa porque aunque decían creer en Jehová, el Dios de sus antepasados: Abraham, Isaac y Jacob, también veneraban a los ídolos de los paganos. Sería útil indagar ¿Por qué hacían esto?, la respuesta nos ayudará a entender también la situación del cristianismo de nuestros días.

Israel no rechazaba por completo a Jehová, nunca harían tal cosa, pero practicaban una falsa religión. Este mismo profeta había denunciado ya: “juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia” (Isaías 48:1).

El problema era un asunto de exclusividad. La gente estaba dispuesta a tener un lugar para Jehová en sus ritos religiosos pero no a adorarlo exclusivamente a Él ni a someterse a las leyes de un pacto tan rígido que abarcaba todas las demás áreas de la vida.

El problema es muy similar hoy en día. Las iglesias no están dejando de invocar el nombre del Señor y siguen afirmando creer en la Biblia. Sin embargo, no se enseña claramente la exclusividad de Jesucristo para salvación y la autoridad de Su Palabra en todas las áreas de la vida, sino que los pensamientos y filosofías paganas han tenido gran influencia en la vida de los cristianos.

Parece que los cristianos no han estado dispuestos a rechazar de plano las diversas influencias mundanas porque no quieren ser tachados de fanáticos o intolerantes.

Los dioses ante los que se inclina el cristianismo ahora son el humanismo, la psicología, la sociología, la mundanalidad y todo esto ha producido un aumento en los pecados de avaricia, divorcio, inmoralidad, por lo cual no han podido sostenerse firmes ante el feminismo y la redefinición del matrimonio y la familia.

Algunas iglesias entonces, con el afán de ser modernas y “relevantes” han cedido ante los planteamientos del mundo que califican las creencias y prácticas bíblicas como algo anticuado. Por esa razón es que, entre otras cosas, las familias ya no parecen familias, los cultos ya no parecen cultos y las iglesias ya no parecen iglesias.

Este caos se puede percibir al escuchar predicadores que promueven el “pensamiento positivo”, consejeros cristianos que se apoyan en la psicología, métodos evangelísticos que no están centrados en la predicación bíblica sino en actividades recreativas, místicas, o de manipulación de emociones. Lo percibimos en la ausencia de una predicación contra el pecado. Lo percibimos en la tasa de divorcios por causas indebidas, como si Dios no hubiera dejado mandamientos tan claros al respecto de la santidad del pacto matrimonial. Lo percibimos en la cantidad de líderes que viven en pecado y sus iglesias no ejercen la disciplina bíblica ni un proceso de restauración, sino que les permiten seguir adelante hasta que se convierta en un escándalo.

Los evangélicos seguimos pensando que no somos idólatras porque no veneramos imágenes, pero la Biblia nos enseña claramente que la amistad con el mundo es adulterio, esto es lo que está escrito: “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (Santiago 4:4)

Si revisamos este capítulo 57 de Isaías notaremos que para Dios el adulterio espiritual y la idolatría son la misma cosa.

Debemos enfatizar que el Dios único y verdadero es un Dios Santo, eso es lo que afirma nuestro texto inicial. Si predicamos con claridad la maravillosa santidad de Dios, el Espíritu Santo quebrantará corazones y los preparará para recibir la gracia de Dios. Esto es lo que se promete en este texto.

El Señor promete vivificar el corazón de los quebrantados, pero no vemos ningún quebrantamiento entre los cristianos de hoy, todos parecen estar muy satisfechos con sus vidas espirituales y ¡muy pocos lloran sus pecados! Entonces, si no hay quebrantamiento, no habrá vida. La promesa de vida es para los quebrantados, para los humildes.

Cuando te presentas ante Dios en soledad, ¿lo haces con un espíritu humilde y quebrantado? ¿Eres capaz de reconocer que estás lejos de lo que Dios pide de nosotros? ¿Anhelas con ansias participar de la santidad de Dios?

Si esta reflexión nos sirviera únicamente para lamentar el deplorable estado del cristianismo moderno, no obtendríamos provecho alguno. Lo que se necesita es que apliquemos estas palabras a nuestra propia vida y en arrepentimiento clamemos con súplica a Dios Su gracia.

Aquel que ha dicho que habita en la altura y la santidad, prometió habitar con nosotros si somos humildes y si le buscamos con corazones quebrantados suplicándole que nos limpie. Que así sea.

Pr. Alexander León.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: