EL EMPERADOR DE OCCIDENTE ANDA SIN ROPA

Este es un artículo del pastor africano Conrad Mbewe, traducido con permiso por Alexander León.

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Aunque intentemos esconder la cabeza en la arena, todavía podemos oír el temblor en la tierra, causado por el carnaval de Occidente que se acerca. La música y los bailes son más y más bulliciosos. Es un carnaval de derechos humanos sin límites. Viene con toda la rebeldía que podría imaginarse. No se puede ignorar.

Sin embargo, un problema con ese desfile es que hace tiempo que perdió su ruta original. No hay principios que lo dirijan, excepto los caprichos de quienes se esconden tras sus máscaras y le guían en cualquier dirección que les place. Hasta nosotros que estamos en África estamos totalmente alarmados por su falta de principios.

El otro problema es que los asuntos por los que se lucha con el pretexto de los derechos humanos son tan incorrectos que un africano como yo, se paraliza horrorizado al observar las campañas actuales, debates y reformas legales de Occidente. Me pregunto a mí mismo, “¿Pero, es que nadie se da cuenta que el emperador que marcha al frente del carnaval no tiene ropa?”

Hace uno o dos siglos, los misioneros Cristianos vinieron de Occidente y nos enseñaron la Biblia. Como resultado de esto, dejamos la poligamia, el canibalismo, las peleas tribales, etc. Se nos enseñó a ponernos más ropa para cubrir nuestra desnudez. Aprendimos a dejar de tatuar nuestros cuerpos, que ahora considerábamos templos del Dios viviente. Dejamos de sacrificar a nuestros bebés a los espíritus ancestrales.

El cambio desconcertante

Todo esto tenía sentido. Era lógico, una vez que nos dimos cuenta que fuimos creados por Dios y a su imagen. Pero, desafortunadamente, ¡los mismos principios que nos fueron enseñados a partir de las Escrituras han sido ahora abandonados por las naciones de donde vinieron los misioneros! Tristemente, este cambio se ha realizado sin haber dado respuesta a ciertas preguntas básicas. Estamos perplejos por el resultado. Unos pocos ejemplos serán suficientes.

El Aborto: ¿Quién ignora en Occidente que la vida comienza en la concepción? Debería ser obvio para todos, por lo tanto, el aborto es un asesinato. De seguro entendemos que millones de seres humanos están siendo aniquilados en el vientre de sus madres cada año. ¿Cómo es que no se ha detenido esta matanza de bebés?

Indecencia: Es chocante ver la forma en que los adultos se visten para salir de sus casas en el Occidente. ¡Dejan muy poco a la imaginación! Como si esto fuera poco, vallas publicitarias inundan las ciudades con mujeres desnudas o imágenes de escenas sexualmente sugestivas tanto de  mujeres como de hombres. En cuanto a la televisión y el cine, la indecencia parece ser el valor más cotizado. Agreguemos a esto las escenas eróticas de besos apasionados en los aeropuertos y estaciones, etc. Cuando viajo al Occidente, siento ganas de gritar: “Oigan, ¿soy el único aquí que está enterado de que todo esto es indecente?”

Convivencia: Es algo ya común en Occidente que un hombre y una mujer vivan juntos sin estar casados. Sus padres lo saben y solamente se encojen de hombros. ¿Cómo? Quiero decir, ¿cómo? ¿Cómo puede un hombre estar conviviendo con tu hija sin tu permiso, como si ella hubiera caído del cielo? Pero, de nuevo, ¿somos los únicos que estamos viendo lo que es obvio?

Homosexualismo: Otra plaga del Occidente. Los hombres insisten en que tienen el derecho “inalienable” de tener sexo con otros hombres. Para mí, esto desafía la lógica más básica. Es decir, ¿cómo? La anatomía misma sugiere que esto no es posible. Pero, de nuevo, parece que esto no es obvio para todos. Este asunto se hace aún más pertinente cuando denominaciones cristianas enteras en Occidente que alguna vez enviaron misioneros, están aprobando leyes para permitir un clero homosexual. Es decir, ¿cómo? ¿No es esto evidentemente erróneo? Pensábamos que la Biblia era muy clara en cuanto a esto, ¿estaremos leyendo Biblias diferentes?

El mundo parece haber dado un giro completo. Fue el Occidente, por medio de los misioneros cristianos el que nos enseñó la decencia y la conducta apropiada pero ahora la sociedad occidental anda desnuda. Fueron los misioneros los que nos enseñaron que el matrimonio consistía en la unión de un hombre y una mujer por toda la vida, pero ahora sus propios parientes y amigos están desafiando este concepto por completo. Fueron los misioneros de Occidente los que nos detuvieron de seguir sacrificando a nuestros bebés pero ahora en el Occidente millones de bebés están siendo sacrificados en  el vientre de sus madres. Y con respecto a los tatuajes… mejor ni hablemos de eso.

Bueno, mientras hago estas preguntas tan básicas, el carnaval se sigue acercando más y más. Ya casi viene. No hace mucho el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, visitó Zambia. Y el día de su partida, públicamente declaró que nosotros como nación teníamos el deber de reconocer los derechos homosexuales. La nación entera, que había puesto poca atención a su presencia hasta ese momento (ya que tenemos cosas más importantes en qué preocuparnos que visitas políticas), se alarmó bastante.

Es decir, ¿cómo un adulto viaja desde Corea o América, o de donde sea que viniera, para decirle a un pueblo que está batallando con problemas reales de hambre y corrupción que deben permitir a los hombres y a las mujeres tener sexo con los de su mismo sexo? Todo el mundo se preguntaba si no había asuntos más importantes a los que él se debería haber referido. Obviamente este hombre estaba colando el mosquito y tragándose el camello.

La insensatez intolerante

Permítanme repetirlo. El problema básico de este carnaval es su insensatez. No existe principio por el cual se pueda sostener una discusión inteligente. Se le ha llamado Post-modernismo. Es la afirmación de que en última instancia no hay verdad alguna. Todo es relativo, y por lo tanto debemos mantener nuestras opiniones para nosotros mismos. Por eso, alguien dijo, “Deshagámonos de la religión – sea el Islam o el Cristianismo. Nos está inhibiendo. Lo que importa es que nos amemos unos a otros y nos preocupemos por nuestro planeta”

¡Pero ese es el punto! ¿Quién determina lo que es importante? ¿Es un sentimiento colectivo o intución o corazonada? ¡Por favor! Seamos honestos: necesitamos una autoridad final objetiva en alguna parte. Es preciso que tengamos un punto de partida que no se mueva ni cambie. El cristianismo dice que ese punto es “En el principio, creo Dios los Cielos y la Tierra”. Podríamos diferir en algunos detalles, pero tengamos claro esto: Un Ser inteligente y moral nos creó, y un día tendremos que darle cuentas a Él.

Una vez más, volvemos al emperador y su falta de ropa. En el éxtasis de la euforia carnavalesca de Occidente, los adultos asienten unos a otros afirmando que la ciencia ha probado que nadie creó este universo finamente balanceado, intrincado y complejo. Todo es producto de una explosión que ocurrió hace millones de años. A eso le llaman educación. Hasta un niño podría enseñarnos que donde hay un diseño tiene que haber un diseñador. Hasta un niño puede ver que el Emperador desfila sin ropa.

Tristemente, esta insensatez se está volviendo intolerante con respecto a los que piensan diferente. Me suena familiar. Después que los misioneros cristianos nos enseñaron mejor, cuando aquella vieja generación aquí en África trató de abandonar los vacíos caminos de nuestros ancestros, muchos de ellos simplemente se negaron a razonar con la generación más joven que se atrevía a cuestionar las tradiciones. Ellos insistían “Ni ´ntambi” [¡Es nuestra cultura!]. De esta manera, detenían toda discusión inteligente. Cualquier cuestionamiento se consideraba alta traición y había serias repercusiones.

Tristemente, me parece escuchar la misma canción en el carnaval de Occidente que se está acercando. Se están aprobando leyes para que cualquiera que diga algo en contra de las prácticas homosexuales, por ejemplo, sea procesado legalmente. Se le llama agresión verbal, (“hate speech”), aunque todo lo que estemos haciendo es mostrar la anormalidad y falta de sentido en el asunto. Al ritmo que vamos, será agresión verbal si digo “¡Miren el Emperador de Occidente no tiene ropa!” Uups,  ya lo dije

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3 comentarios to “EL EMPERADOR DE OCCIDENTE ANDA SIN ROPA”

  1. Enriquillo Ramos Says:

    Mi amado hermano, un artculo extraordinario que debe ser ponderadoen las iglesias, pues muchas han cado en el pragmatismo y la permisividad.El Seor te siga usando para su Reino Eterno.Abrazos,Enriquillo

    Date: Wed, 12 Jun 2013 15:02:15 +0000 To: enriquillo-ramos@hotmail.com

  2. […] EL EMPERADOR DE OCCIDENTE NO TIENE ROPA | El Camino Angosto […]

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