METODOS MINISTERIALES – ¿LOS DE SAN PABLO O LOS NUESTROS?

Missionary Methods

Un artículo de Conrad Mbewe traducido con permiso por Alexander León

(Puede encontrar el artículo original AQUI)

Yo se que el título que he usado aquí es un poco confuso. He luchado por encontrar un título apropiado para esta publicación y no he podido encontrar algo mejor. Desde hace algún tiempo ya, he luchado para saber cómo expresar mejor mi inconformidad con la forma en que la palabra “liberación” se ha vuelto tan popular recientemente en el vocabulario Cristiano aquí en África. En mi opinión, nos hemos vuelto tan terriblemente  des-balanceados que nuestra fe está en peligro de volverse algo muy similar a la religión tradicional Africana solo que bajo el nombre de Cristianismo.

Hace algunos días, encontré finalmente la forma. Hay que comparar cómo los apóstoles trataron los asuntos espirituales con la forma popular en que se están tratando hoy en día. Creo que una de las iglesias más problemáticas – la iglesia en Corinto – será un muy buen ejemplo. Por eso, pensé en utilizar al apóstol Pablo porque él trató con muchos de los problemas que se presentaron en Corinto.

El título de este artículo es solo una variación de del que tuvo un libro que fue escrito a principios del siglo 20: “Métodos misioneros – Los de San Pablo o los nuestros”, en el cual un experimentado misionero (Roland Allen) comparó los métodos misioneros populares de sus días con aquellos que en general utilizaron los apóstoles y el apóstol Pablo en particular. ¡El libro es un clásico! Usted podrá entender por qué consideré tan apropiado este título para este post en mi blog.

Bueno, veamos entonces I Corintios. Como ustedes saben, la iglesia en Corinto tenía muchos problemas. En este post es mi deseo analizar algunos de los primero para comparar cómo los manejó el apóstol Pablo – como un pastor por excelencia – con la forma popular en que se tratan estos asunto en África en nuestros días utilizando la “liberación”.

Falta de Unidad por causa de personalidades.

El primer problema que se trata en I Corintios es el de la disensión en la iglesia debida a que las personas seguían a varios líderes y predicadores dentro de la iglesia (capítulo 1 al 4). El método de moda en África es decir que hay un espíritu de disensión desatado por el diablo sobre la iglesia. De manera que la cura es una vigilia de oración para expulsar ese espíritu.

¿Cómo trató el apóstol Pablo este asunto?

Él enseñó a los Cristianos de Corinto que las peleas y disensiones sobre líderes es algo completamente mundano. En la fe Cristiana lo único que importa es Dios. Esto es una locura para el mundo pero es la manera de Dios. De manera que si hay algún éxito es porque Dios quiso dar crecimiento por el poder de Su Espíritu. El único fundamento verdadero entonces es Jesucristo, y esta regla es con la que se debe medir cualquier trabajo. Así que, no se permite que los hombres se gloríen: Cristo únicamente es lo que importa!

Inmoralidad Sexual

El segundo problema más grande que se trata en I Corintios es el de la inmoralidad en la Iglesia (capítulos 5 y 6). El método de moda en África dice que tal persona tiene un espíritu de fornicación o adulterio y necesita liberación. Como he argumentado antes, tal entendimiento quita la responsabilidad del pecado de los individuos y la pone en una poderosa fuerza que los hace hacer lo malo.

¿Cómo manejó esto el apóstol Pablo?

Lo primero que hizo fue reprender a la iglesia por permitir estándares morales tan bajos. Les hizo ver claramente que tal individuo debía ser excomulgado en la siguiente reunión. La iglesia debía expulsar a los  malvados de en medio de ellos. También les advirtió que no tenían que llevarse a la corte unos a otros, sino que debían tratar las desavenencias personales como Cristianos dentro de la misma Iglesia. Termina el asunto de las inmoralidades sexuales recordándole a los Cristianos que sus cuerpos son templos de Cristo, quien vive en ellos por Su Espíritu.

Matrimonio.

El tercer asunto que se trata en I Corintios es el matrimonio (capítulo 7). Había un número de personas que se habían vuelto Cristianas cuando ya estaban comprometidas o casadas con incrédulos. ¿Cómo deberían tratarse estos casos?  Cualquier animosidad prolongada de parte de un esposo inconverso sería atribuida a la culpa de esposos y esposas espirituales. Ese es el entendimiento popular en la actualidad según lo habrán notado en las reacciones a un reciente post en mi blog.

¿Cómo habría manejado esto el apóstol Pablo?

Él enseñó a los creyentes que el hecho de estar casados o ser solteros no afectaba en realidad la relación con Dios. De manera que no tenían por qué cambiar su estatus marital. Lo que importaba era que en cualquier condición que los Cristianos estuvieran, tenían que obedecer los mandamientos de Dios y servirle de todo corazón. Después de todo Cristo es quien los había comprado con su propia sangre. Sin embargo, los que necesitaran cambiar su estado también era bienvenidos.

Tratando con un hermano más débil.

El cuarto mayor problema que se trata en I Corintios tenía que ver con la forma en que se debía tratar a los miembros de la iglesia que tenían ciertos prejuicios religiosos por causa de su trasfondo cultural. (Capítulo 8). Es obvio que según el análisis popular moderno una situación así se atribuiría a los espíritus de los ancestros. Tales personas necesitan venir al “hombre de Dios” para que reciban “liberación”.

¿Cómo habría manejado esto el apóstol Pablo?

Lo primero que hizo fue hacer un llamado a la humildad y al amor entre el pueblo de Dios. Luego enfatizó el hecho de que había solo un Dios, el Padre, y un solo Señor, Jesucristo. Todo lo demás era mentira. Sin embargo, dado ciertos trasfondos y ambientes en que las personas habían sido criados, podría tomar algún tiempo para que estas personas dejaran de creer que habían más “dioses”.  Por lo tanto, los que tenían más conocimiento tenían que reducir su propia libertad por consideración de aquellos más débiles.

Algunas lecciones pertinentes.

Podría seguir y aplicar las mismas dificultades que surgieron debido a los abusos en la Cena del Señor, la mala utilización de los dones espirituales, y las enseñanzas erróneas sobre la Segunda Venida de Cristo.  Sin embargo, creo que estos cuatro ejemplos deben ser suficientes para mostrar el gran abismo que hay entre esos alcances tan populares de los pastores aquí en África y los asuntos y el enfoque del apóstol Pablo, que es un ejemplo representativo de los demás apóstoles del primer siglo.

Claramente, lo que notamos es que ¡el apóstol Pablo no estaba viendo demonios debajo de cada arbusto que se movía! En vez de eso, él pasó tiempo enseñando la verdad a los creyentes. De esta manera, si podemos imaginarlo ministrando a la iglesia en Corinto, el púlpito debió ser un lugar de rica enseñanza en vez de “un altar” donde pasaba ocupado imponiendo las manos a las personas hasta que cayeran al suelo, como si estuvieran en el consultorio de un médico brujo. ¡Es la luz de la Palabra de Dios la que trae salud espiritual!

Notamos también que toda la verdad era Crinto-céntrica. Cuando enseñaba contra la disensión en la iglesia, preguntó: ¿Está Cristo dividido? Cuando enseñó en contra de la inmoralidad enfatizó el hecho de que sus cuerpos ya no les pertenecían sino que eran el templo de Cristo. Cuando trató las situaciones del matrimonio, les recordó a los creyentes que ellos habían sido comprados por un precio – la muerte de Cristo  y que su fin principal en la vida debería ser servirle. Y cuando trató con los hermanos más débiles, Pablo exhortó a los que eran más fuertes para que se negaran a sí  mismos aunque se consideraran inocentes en vez de destruir a aquellos por los que Cristo murió. Todo era acerca de Cristo, todo surgía de una rica enseñanza sobre la persona y obra de Cristo.

Entonces, aunque sí creo que existen los demonios y los espíritus malignos, es mi deseo que seamos bíblicamente balanceados. La preocupación actual con respecto a los demonios, espíritus y la liberación es una pérdida y no una ganancia. La enseñanza sana y centrada en Cristo falta en nuestras iglesias. En vez de ello, nuestras iglesias están espiritualmente empobrecidas primariamente por la gran ignorancia entre los creyentes sobre la persona y obra de Cristo.

En vez de estar viendo demonios debajo de cada cosa que se mueve, volvamos al método del gran Pablo cuando enseñaba a los creyentes lo que Cristo ha hecho por ellos. Así estarían capacitados para entender cómo se aplicaba a los grandes retos que enfrentaba en sus matrimonios, familias, iglesias, lugares de trabajo, etc. ¡Esto es todo lo que pido!

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4 comentarios to “METODOS MINISTERIALES – ¿LOS DE SAN PABLO O LOS NUESTROS?”

  1. Esto no solo ocurre en Africa, A. Latina esta inundada de los mismo.

    • Así es David, por esta razón es que pedí permiso al Pr. Mbewe para traducir esto y otros artículos en los cuales él denuncia esas tendencias erróneas que parecen prevalecer. Busca otros artículos de este mismo autor en mi blog y los encontrarás interesantes, muy aplicables e nuestro contexto lationamericano.

    • Así es David, por eso es que lo traduzco y lo publico, porque igual aplica para nuestras circunstancias

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