Devocional 18-10-2012 – NUESTRO DIOS ES FUEGO CONSUMIDOR

Dios me ha permitido desde hace varios meses tener un espacio devocional por Skype todos los lunes y los miércoles al mediodía, hora de Centroamérica (UTC–6:00).  Estos devocionales están diseñados para que no se tarde más de 5 minutos en su lectura, pero confío en que la meditación sobre ellos sí lleve a procurara mejores y más extensos tiempos a solas con Dios.

Los días martes y jueves estaré publicando esas reflexiones en este blog y es mi oración a Dios que el Espíritu Santo utilice estos devocionales para bendecir a los que puedan leerlos.  

Hebreos 12:28-29: “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor”

Estas palabras fueron escritas por el escritor a los cristianos judíos, después de haber dado una exposición y comparación entre la experiencia que tuvo Israel al enfrentarse a la presencia de Dios en el monte Sinaí, y luego describiendo la superioridad del verdadero encuentro con Dios que tienen los cristianos a través de Jesucristo.

Hay una tendencia en los “cristianos” de este siglo, que parecen creer que en el Antiguo Pacto, las cosas eran muy difíciles pero que luego con Cristo, todo se nos facilitó y se hizo más liviano y fácil.
Les animo a leer todo el capítulo 12 de esta carta para comprobar que el escritor más bien advierte que las cosas son mucho más serias para nosotros, porque ya no tenemos una revelación parcial a través de símbolos sino que ahora Dios ha hablado por el HIJO (Hebreos 1:2).

Con frecuencia menciono la necesidad de conocer bien al Dios al que pretendemos adorar, y es preciso entonces que reflexionemos en Su Santidad. Se nos relata que nadie podía acercarse al Monte Sinaí, cualquier hombre o animal que se acercara moriría!

R.C. Sproul comentando sobre las 6 alas de los Serafines descritos en Isaías 6, los cuales, con dos alas cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban, dice que estos seres celestiales no se atreven a mirar fijamente a Dios, que no se atreven a pisar el lugar santo en que Dios está, y que por esta razón se cubrían tanto sus rostros como sus pies.

Estos seres impresionantes claman sin cesar: Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos. Toda la tierra está llena de tu gloria!

Si esto es así, ¿cómo es posible que hoy en día se oculte a los hombres pecadores, la doctrina de la sublime e incomparable santidad de Dios? Al hacerlo, se evitará el resultado que solamente la comprensión de esta doctrina trae.

Cuando el ser humano se percata de la santidad de Dios, se ve a sí mismo indigno, merecedor de muerte, merecedor de castigo! Y entonces, el corazón comienza a ser preparado para recibir la gracia.

¿Cómo funciona esto?

Cuando por medio de la Palabra de Dios se nos hace ver lo Santo que es Dios y lo pura que es Su ley y que nosotros la hemos quebrantado miles de veces, comenzamos a llegar a la desesperación, porque sabemos que nunca podremos hacer el bien como deberíamos hacerlo, y comenzamos entonces a reconocer la necesidad urgente de salvación.

En estas condiciones el pecador estará listo para que se le muestre que EN Cristo, Dios ha provisto al único posible Salvador, que Cristo pagó el precio que no podemos pagar, que Cristo cumplió la ley que nosotros no pudimos cumplir. Este creyente apreciará la gracia y se rendirá a Dios, para procurar agradarle como dice el texto, “con temor y reverencia”.

La falta de temor a Dios es lo que hace a la gente vivir como vivimos, porque olvidamos que hay un Juez en los Cielos que todo lo mira! La forma en que las personas pretenden adorar a Dios, haciendo del culto a Dios algo lo más parecido posible a un espectáculo artístico y a una fiesta mundana, es prueba de una falta total de reverencia a Dios.

Pero, ¿cómo tendremos reverencia a Dios si no reconocemos Su santidad? y si no entendemos la gravedad de nuestros pecados? Tendremos reverencia cuando reconozcamos que Dios que tiene el poder de enviarnos a la condenación de una vez por todas, ha querido tener misericordia y ha provisto en Su HIJO el perdón para los creyentes.

Reflexionemos seriamente en la parte final del versículo: “nuestro Dios es fuego consumidor”

Que la gracia y la paz del Señor Jesucristo esté con ustedes.

alj

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