LA DEPRESION Y EL EVANGELIO

Posted in Reflexiones on agosto 24, 2015 by elcaminoangosto

Originalmente publicado en El Camino Angosto:

 ¿Sabía usted que…

  1. Los desórdenes mentales NO son condiciones médicas/físicas como el cáncer o la diabetes? Todo desorden mental es solo parte de una lista de conductas observadas que han sido etiquetadas y traídas a la existencia por la APA (American Phycological Association).
  2. Nadie puede probar objetivamente el padecimiento de un desorden mental? Hasta el Presidente de la APA admite que no existe un exámen  de laboratorio que pruebe la existencia de la depresión, el ADHD, la bi-polaridad y cualquier otro desorden mental – no hay alguna prueba  cerebral, exámen de sangre,  nada.
  3. No hay razón para tomar una píldora para un desorden mental, como  se tomaría una píldora para una verdadera condición física/médica? La  teoría del desbalance químico del cerebro nunca ha sido probada como  la causa de desórdenes  mentales, a pesar de la creencia popular y de  lo que las compañías farmacéuticas mercadean. (ver:  http://www.psychologydebunked.com/news.htm)
  4. Las…

Ver original 3.794 palabras más

El Caso del CREDO-BAUTISMO

Posted in Reflexiones with tags , , , , on agosto 11, 2015 by elcaminoangosto

1644-anabaptist

Lo que aparece aquí es el inicio de la Primera Confesión Bautista de Londres de 1644. Dice lo siguiente:

“Una Censura de un libro publicado en el año 1644, titulado La Confesión de Fe de aquellas Iglesias comúnmente (aunque erróneamente) llamadas Anabaptistas.

Suscrita por ellos en representación de siete congregaciones de Cristo en Londres y también de una congregación Francesa de la misma convicción.”

Por Samuel Reniham (traducido con permiso por Alexander León)

Artículo original en Inglés >>>>>>>>AQUI<<<<<<<

La práctica de bautizar creyentes profesantes está basada en dos fundamentos complementarios. El primero es un argumento que se desprende de los pactos en las Escrituras. El segundo es un argumento a partir de los mandamientos en las Escrituras relacionados con los pactos. Los credo-bautistas y los paido-bautistas asumen con frecuencia, que el pueblo de un pacto dado recibe la señal del pacto. Así, en el caso de los sujetos del bautismo uno tendría simplemente que identificar el pueblo del pacto. Esto es insuficiente. La administración de las ordenanzas del pacto está gobernada por leyes específicas, las cuales deben ser obedecidas estrictamente. Por ejemplo, las mujeres eran miembros del pacto con Abraham pero ellas no recibían la señal del pacto, que era la circuncisión. Del mismo modo, los bebés varones eran circuncidados, pero al octavo día. Como resultado, para determinar los sujetos del bautismo uno tendría primero que identificar los pactos involucrados y examinar las leyes que lo acompañan.

  1. Un argumento positivo de los credo-bautistas asegura que el pacto relevante involucrado es el nuevo pacto, y que este es distinto de los demás pactos bíblicos que le precedieron en la historia, en particular que el pacto con Abraham. Para ponerlo de manera simple, el pacto con Abraham prometía bendiciones terrenales a un pueblo terrenal (Abraham y su descendencia) en una patria terrenal. Esta relación de pacto fue expandida y desarrollada en el pacto con Moisés y en el pacto con David (el pacto con Moisés añadió leyes para la vida en Canaán, y el pacto con David proveyó reyes sobre el pueblo). Estos tres pactos establecieron y gobernaron el reino de Israel, compuesto por el pueblo de Abraham. El nuevo pacto (i.e., el pacto de gracia) promete bendiciones celestiales a un pueblo espiritual. Así, el nuevo pacto está establecido sobre mejores promesas, promesas diferentes. Solamente el nuevo pacto es el pacto de gracia, distinto de los pactos con los Israelitas.
  2. El reino de Israel y el reino de Cristo (la iglesia), aunque se distinguen por sus pactos, están relacionados como un andamio a un edificio. La descendencia natural de Abraham actuó como los trabajadores, constructores, recibiendo la promesa del nacimiento del Mesías y encargados de preparar el camino para su advenimiento (Mateo 20:1-16; Isaías 28:16; Mateo 21.42; Hechos 4.11; Efesios 2.20; I Pedro 2.6-7).

Jesús estableció el reino de Dios basado en la regeneración, el arrepentimiento y la fe. Él predicó a su propio pueblo, Israel, pero su verdadero y permanente pueblo era de un reino que no es de este mundo. Jesús recibe como su propio pueblo a todos los que creen en Él, y el resto es condenado por su pecado de incredulidad. La fe en Cristo, la cual es dada solamente por Dios, es lo que define al pueblo de Cristo.

  1. A través de la historia de Israel, muchos entendieron las promesas mesiánicas y miraron a Jesús por la fe antes de su venida (Hebreos 4.2-3; 11.13-16). El pueblo de Dios (y por lo tanto la iglesia), considerado según el liderazgo y beneficios de Cristo, no comienza con la encarnación. Esto fue posible porque el reino de Israel y sus pactos fueron tipológicos. La tipología sostiene dos verdades: por un lado un tipo tenía significado en su propio contexto mientras que por el otro lado un tipo apuntaba a un significado más grande en Cristo, su reino, y su pacto. Así como una huella no es un pie, ni una sombra es una persona, pero nos da información acerca de lo que representan, así un tipo no es su anti-tipo pero revela al anti-tipo. El autor de los Hebreos establece muy claramente que la sangre de los sacrificios Israelitas no podían perdonar ¿Por qué? Porque aunque aquellos sacrificios tenían un significado en el contexto de Israel, i.e., la purificación de la carne, no eran el sacrificio de Cristo y no podían purificar la conciencia (Hebreos 10-1-4, 12-14). Pablo mira los tratos de Dios con Abraham de la misma manera al llamar a los creyentes descendientes de Abraham y encontrando un significado mayor en la palabra “simiente” relacionándola con Cristo y no simplemente con la posteridad de Abraham (Gálatas 3.7,9, 16, 27-29). No se trata de uno o el otro, como si las promesas hubieran sido hechas solamente a Abraham y a sus hijos naturales o a Cristo y a su descendencia (incluido Abraham). Es a ambos, cada uno en particular pero relacionados en un contexto de tipo o anti-tipo. Y así el reino y los pactos de Israel no fueron el reino y el pacto de Cristo aunque conducían hacia su nacimiento y la revelación de verdades sobre él a lo largo del camino. Los santos del Antiguo Testamento fueron salvados por la promesa de aquel que habría de venir, y el pacto que sería establecido. En consecuencia los Bautistas no usan el reino de Israel y sus pactos como el modelo para la iglesia. Son distintos.
  2. Podemos añadir mayor claridad a la membresía de un pacto dado al mirar a la cabeza federal. Dios establece pactos con la humanidad por medio de cabezas federales, y designa la descendencia que ellos representan. Adán, Noé, y Abraham cada uno representa un grupo de personas, su descendencia natural. David representa su descendencia natural en el pacto que Dios hizo con David, y él y sus hijos representaron a la nación de Israel en el pacto mosaico. Cristo también representa un grupo de personas, su descendencia natural (o sobrenatural) – los elegidos.
  3. Dios el Padre asigno al Hijo como cabeza del pacto en el pacto de la redención. Los cantos del Siervo en Isaías proveen un reflejo de este encargo (Isaías 42.1-7; 49.1-13; 52.13; 53.12). Jehová declara que el Siervo del SEÑOR verá descendencia al ofrecerse a sí mismo como substituto sacrificial por medio de lo cual ellos serían contados por justos (Isaías 53.10-11). El Siervo representa un pueblo, y sus pecados son perdonados en su sangre. Esta es una descripción del nuevo pacto, establecido en la sangre de Cristo y trayendo perdón de pecados a todo el pueblo de Cristo (Jeremías 31.31-34; Mateo 26.26-29; Hebreos 8). Los evangelios contienen expresiones magníficas del entendimiento consciente de Jesús con respecto a su misión, habiendo sido enviado por el Padre para redimir a un pueblo específico (Lucas 4.16-21; Juan 6.35-40; 8.42-47; 10.25-30; 17.1-26). Por lo tanto nosotros usamos el pacto de redención, no el pacto con Abraham, como patrón para la membresía en el nuevo pacto porque es ahí donde se establece a Cristo como la cabeza federal.
  4. La descendencia de Cristo nace mediante el poder regenerador del Espíritu Santo y unida a Cristo por el Espíritu por medio de la fe. Como Pablo dice en Romanos 8.9, “… si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”. Por estas razones, debemos reconocer la seriedad de afirmar que uno es de Cristo y de su pacto. Es una afirmación que implica la posesión de salvación.
  5. Mirar la relación padres-hijos es un intento incorrectamente dirigido para entender la membresía del pacto. Re-dirigir nuestra atención a la cabeza federal, trae claridad y precisión escritural al asunto. Nosotros culpamos a Adán, no a nuestros padres, por la maldición. Los Israelitas miraban a Abraham, no a sus padres, para reclamar a Canaán y sus bendiciones, y miraban a la conducta del rey, no a sus padres, para seguir poseyendo la tierra. Del mismo modo, los niños tienen que mirar a Cristo, no a sus padres, para pertenecer a su pacto. De manera consecuente, nunca ha habido un pacto en el cual “los creyentes y sus hijos” constituyan el paradigma de la membresía del pacto. La promesa (salvación en general, y recibir el Espíritu en particular) es ofrecida a todo el mundo (Hechos 2.16-41). Nacemos bajo Adán como la cabeza federal, y nadie escapa del dominio de las tinieblas hasta que Dios lo transfiera “al reino de su amado hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1.12-14).
  6. El primero de los siete argumentos demuestra la distinción del nuevo pacto con los pactos Israelitas y la restricción de sus miembros a Cristo, su cabeza federal. Ahora podemos examinar los mandamientos del pacto. Esto es importante porque el razonamiento (“si esto, entonces aquello”), aunque importante, válido y necesario en la teología en general, no es válido al observar las leyes positivas (leyes que dependen solamente de lo que ha sido mandado). Únicamente un mandamiento de las Escrituras, sea de Cristo, las epístolas, o el ejemplo apostólico, puede instituir o regular los sacramentos del nuevo pacto que son el bautismo y la cena del Señor. No solamente sería ilegítimo usar otras ordenanzas para gobernar el nuevo pacto, sino que no podemos desviarnos del mandamiento de Dios basados en inferencias: Si Dios demanda las primicias del rebaño, ¿las primicias de mis frutos deberían agradarle también? No funciona así (Génesis 4.1-7; Levítico 10.1-3)
  7. El mandamiento de Cristo es hacer discípulos a las naciones y luego bautizarlos (Mateo 28.18-20). Los candidatos para el bautismo son aquellos que han respondido al evangelio en fe (Hechos 2.41). Esto concuerda con la naturaleza del nuevo pacto y con el ejemplo de los apóstoles. Aun en el caso del “silencio” relativo de bautismos de casas [familias], lo cual tendemos a leer a través de los lentes de sistemas extensivos que les preceden, podría al menos decirse que aunque no se mencionan infantes, las profesiones de fe de casas completas sí son mencionados (Hechos 10.44-48; 11.14, 17; 16.31; 18.8).
  8. La naturaleza objetiva del pacto, y la naturaleza subjetiva de la profesión de fe produce una eclesiología bautista y una doctrina del bautismo. La iglesia es el reino de Cristo, establecida y gobernada por su pacto y llenada por su pueblo, nacido de nuevo y por el poder del Espíritu Santo. La elección y la regeneración son realidades objetivas del pacto realizado por Dios mismo. Pero ¿cómo debe ser gobernada la iglesia visible? ¿Cómo se identifican los hijos de Dios? El llanto del nuevo nacimiento de un hijo de Dios, sin importar su edad, es la fe en Jesucristo. Y deben ser admitidos o removidos por la profesión práctica de fe y doctrina de cada individuo.
  9. Como creemos que la fe es el don de Dios (Efesios 2.9) y que todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo (Romanos 10.13), tenemos razones escriturales para presumir que todos los creyentes profesantes son verdaderos hijos de Dios. Pero como la profesión de fe es subjetiva, habrá falsos creyentes en medio nuestro. ¿Cuál es su relación con el pacto de Cristo? Objetivamente, no hay ninguna. Ellos no pertenecen a Cristo, tomando en cuenta que nunca se han arrepentido ni han creído. Sin embargo, se les hace responsables por su traición. Cuando un espía es descubierto, un país no debe liberarle y enviarle a su tierra bajo la falsa noción de que no tienen autoridad sobre él. Por el contrario, el espía es responsable ante las leyes del país en el cual cometió los crímenes. Así también, los falsos creyentes no son liberados sin acción alguna. Ellos son responsables ante el Rey, Jesucristo, y son removidos del cuerpo de Cristo por la excomunión. Los pasajes de advertencias en las Escrituras hacen que las ovejas corran a Cristo y que las cabras huyan de Cristo.
  10. Admitir y sacar individuos con base en la profesión de fe produce un valor de identidad a futuro para unirse y dejar la iglesia. Aquellos que se unen al reino de Cristo afirman tener salvación en Él mientras que aquellos que son excluidos son declarados fuera de la salvación, ambas cosas por la operación del juicio humano según el criterio y mandamientos escriturales.
  11. El bautismo representa las promesas de Dios y la confianza del creyente en ellas. Simboliza la promesa de que todos aquellos que confían en Cristo han probado la muerte y el juicio en Él y se han levantado como nuevas criaturas. El bautismo es también la afirmación pública de confianza en esas promesas y una declaración de que son una nueva creación. Sepultados con Cristo en las aguas de la muerte, el creyente se levanta, simbólicamente, vivo en Él (Romanos 6.1-11). No es un símbolo de lo que podría darse en el futuro, sino lo que el individuo lo afirma como una verdad presente.
  12. En conclusión, todo comienza y termina con Jesucristo. Debemos ser fieles a su pacto y a sus mandamientos. Los Bautistas creen que las Escrituras enseñan que el pacto de Cristo perdona los pecados de todos sus miembros, que las ovejas falsas son simplemente ovejas falsas, y que el bautismo es un símbolo de las realidades objetivas del nuevo pacto y de la participación del creyente en ellas. Sabiendo que todos los que invocan el nombre del Señor serán salvos, luchemos junto con nuestros hermanos paido-bautistas, por proclamar ese precioso nombre al mundo, a pensar de las diferencias que tenemos en este punto.

Fundamentalismo VS. Apostasía

Posted in Reflexiones on agosto 5, 2015 by elcaminoangosto

Ian Paisley (1926-2004) fue identificado como un protestante fundamentalista de línea dura, porque combatió con insistencia las tendencias liberales dentro del cristianismo evangélico en el siglo pasado.

Sean cuales sean nuestras opiniones con respecto al campo fundamentalista moderno, será muy útil escuchar cuál fue el énfasis de los fundamentalistas de antaño.

Este tipo de fundamentalismo procuraba un cristianismo que fuera: Reformado en Doctrina, Protestante por convicción, Separatista en la Práctica, Conservador en la adoración, Puro en la conducta y Diligente en la Evangelización.

En una de las fotos que aparecen aquí, los carteles de la manifestación que Paisley encabezaba decían:

No otro sacrificio que el del Calvario

No otro confesionario que el Trono de la Gracia

No otra autoridad que la Palabra de Dios

Verdad Bíblica o Error Romanista? Gran Bretaña debe decidir!

Es posible que algunos reformados modernos difieran en la aplicación de estos principios, pero estoy seguro que este sermón nos servirá para reconocer que es lo mismo que hoy tenemos que hacer nosotros para enfrentarnos ante los movimientos que desechan la Palabra de Dios para acomodarse a una cultura impía.

Avivamiento – Un sermón de Ian Paisley

Posted in Alertas, Reflexiones with tags , , , on julio 20, 2015 by elcaminoangosto

Ian Paisley fue el instrumento del Señor en la fundación de la denominación Presbiteriana Libre en Irlanda del Norte. Fue un apasionado ministro del Evangelio y político. Aunque no estemos de acuerdo con su posición en el 100% de las cosas, es innegable que fue un hombre que amó a Cristo y procuró servirle de todo corazón según sus convicciones.

Es mi deseo y oración que el Señor utilice este sermón para bendecir a los que lo escuchen así como lo usó para bendecir mi vida personal como cristiano y como ministro en particular.

Si desean escuchar el sermón original en inglés está >>>>>>>>>>AQUI<<<<<<<<<<<<

Salmo 130

Posted in Devocionales with tags , on julio 7, 2015 by elcaminoangosto

“Jah, si mirares a los pecados, ¿Quién oh Señor podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado” – Salmos 130.3-4

El vocablo traducido como JAH, es una abreviación del nombre de Dios en hebreo, la forma completa es el tetragrama YHWH.

Pienso que nunca deberíamos entrar en discusiones sobre cuál es la pronunciación correcta del nombre de Dios, no encuentro una razón válida para ello. Sea que le digamos Jehová o Yahweh, lo importante es entender que Él se reveló a Moisés con este nombre, enfatizando su esencia y su existencia eterna. Dios existe por sí mismo: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3.14) y esto también concuerda con la descripción de nuestro Señor Jesucristo: “… el que era, el que es y el que ha de venir” (Apocalipsis 4.8), porque el Padre y el Hijo comparten una misma esencia.

Ante ése Dios que es soberano y justo toda criatura racional tendrá que presentarse un día. Nadie puede excusarse, nadie puede evadir esta cita, todos enfrentaremos el juicio (Hebreos 9.27).

En el gran Día del Juicio, solo hay dos posibles resultados. Unos serán recibidos en el reino de Dios y otros serán expulsados de Su presencia y arrojados al tormento descrito por el Señor Jesús como “el lloro y el crujir de dientes”. Esta frase descriptiva del infierno aparece 7 veces en el Nuevo Testamento.

El versículo de nuestra meditación afirma con una pregunta retórica que no hay nadie que pueda mantenerse, si Dios mira sus pecados. No hay nadie que pueda salir libre del juicio, si Dios considera sus pecados, porque los pecados nos hacen merecedores de condenación. Dios es Santo y Justo, por lo tanto debe dar su merecido a los pecadores.

En el Juicio de Dios todas nuestras obras serán expuestas y todos nuestros pensamientos y palabras serán considerados. Esto es lo que dice la Escritura:

yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” – Mateo 12. 36

no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.” – Marcos 4.22

en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.” – Romanos 2.16

También estas son descripciones bíblicas de aquel gran Día Juicio:

“…el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.” – Daniel 7.10

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.” – Apocalipsis 20.12

Hasta aquí el panorama se percibe muy negativo. Si en el día del Juicio Dios mira nuestros pecados y nos juzga por lo que hemos hecho, no tenemos esperanza, la condenación y la ira de Dios caerá sobre nosotros, porque así lo demanda Su justicia.

El Salmo no termina ahí, gloria sea dada a Dios porque hay un “Pero…”. Se nos presenta el Evangelio, nos recuerda que en el Señor hay perdón.

Todos aquellos que arrepentidos de sus pecados han clamado por salvación y han creído en Jesucristo y en la eficacia de su sacrificio en la Cruz, reciben el perdón. (Hechos 13.38)

Este grupo de bienaventurados no serán condenados en el Juicio, porque habrá Alguien que responderá por ellos en el Tribunal Sagrado para que Dios ya no mire sus pecados.

Cuando todos los secretos sean revelados, nuestros pecados atestiguarán contra nosotros para condenación, pero el Señor Jesucristo atestiguará en favor de los creyentes, porque Él pagó el precio sufriendo la pena de la Cruz.

Entonces, Dios no mirará los pecados, sino que mirará la sangre vertida de su Hijo y los creyentes serán confirmados como justos, Cristo los presentará vestidos con su justicia.

La última parte del versículo nos brinda el resultado y fruto del Evangelio en aquellos que llegan a comprenderlo.

… para que seas reverenciado”, otras versiones dicen “… para que seas temido”.

Recibir el Evangelio y tener una certeza del perdón de pecados no lleva al descuido espiritual. Aquellos que entiendan el perdón de Dios, dejarán sus vidas de pecado y se rendirán a Dios para reverenciarle el resto de su vida. El resultado del perdón es la reverencia y el temor a Dios.

Como pecadores debemos considerar seriamente lo que fue necesario para que Dios otorgara el perdón de pecados, porque esto es lo que produce reverencia y temor.

El pecado es tan ofensivo para Dios, que cuando Su Hijo cargó el pecado de los creyentes en la Cruz, lo abandonó. Aunque su Hijo era inocente, al cargar con el pecado, se hizo imposible que el Padre continuara en comunión con Él y derramó sobre Él la copa entera de Su justa ira.

Si Dios no eximió a Su Hijo del castigo cuando Él llevó el pecado, no eximirá a nadie que persista en pecado y no se arrepienta. Esto debe causarnos gran temor. El verdadero temor a Dios nos impulsa a reverenciarlo como Él lo merece, es un temor santo que nos lleva a la obediencia.

Los que piensan que son cristianos por haber “recibido a Cristo”, pero continúan en una vida de desobediencia a los mandamientos de Dios y siguen deleitándose en el pecado sin apartarse del mundo, no han entendido el Evangelio. Han caído en una trampa, han sido engañados.

El creyente verdadero, encuentra en este salmo 130 consuelo y ánimo. El creyente se ve a sí mismo y se entristece al reconocer que su crecimiento en santidad no es suficiente, pero luego recuerda que Dios ha justificado por la fe en Cristo a los que son suyos, es decir, recuerda el Evangelio.

La consciencia del creyente ha sido despertada por el Espíritu Santo y por estar razón ahora está más alerta en cuanto a la presencia de pecado en su vida, pero también, su aprecio por perdón recibido es cada vez más profundo.

¿Has recibido el perdón? ¿Meditas en aquel día en el cual tus pecados serán expuestos? ¿Mirará Dios tus pecados, o mirará la sangre de Su Hijo? Medita en esto. Amén.

Pr. Alexander León

(Estas breves meditaciones bíblicas se comparten los días lunes y miércoles en el grupo de Skype: Reflexión Bíblica, y corresponden al pasaje bíblico semanal del programa de memorización de la IBRL)

Orando con confianza

Posted in Reflexiones on junio 25, 2015 by elcaminoangosto

“Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.” – I Juan 5-14

Una realidad muy frecuente al respecto de la oración es la siguiente: Los que van a los cultos de oración son una minoría, pero los que no asisten suelen pedirnos a los que sí vamos a la oración que pidamos por sus necesidades.

La gente suele pedir oración para recibir alivio de sus enfermedades, para conseguir empleo, o un mejor empleo, para la solución de problemas familiares, para la sanidad de sus seres queridos, para obtener una buena calificación en una prueba, buen éxito en un trámite pendiente, etc.

¿Es válido pedir por las necesidades de esta vida temporal? Creo que Sí, es válido, hay  muchos ejemplos en la Biblia en los cuales Dios contestó los ruegos de su pueblo o bien utilizó a sus siervos para el alivio de diversos sufrimientos.

Sin embargo, es importante que consideremos ciertas actitudes al realizar peticiones de oración.

La primera de ellas es que muchos de los que piden oración, no vienen a la reunión de oración.

Deberíamos aprovechar estas oportunidades en las cuales otras personas nos piden que pongamos en oración alguna de sus necesidades, para invitarles a venir a la iglesia a orar o para hacer una reunión de oración casera.

Si invitamos a la gente a orar, notaremos que muchos de ellos no tienen la disposición de apartar tiempo para dedicarlo al clamor y humillación delante del Señor.

Algunos tienen una actitud casi supersticiosa y piden como quien le pide un deseo a una estrella, como si todo sucediera al azar, como si fuera un asunto de la fortuna y esto de la oración fuera una manera de aumentar las posibilidades de obtener lo que desean. De manera que aquí hay una oportunidad también para testificar de Cristo.

Llevemos la luz de la verdad y ayudemos a los que están en ignorancia o confundidos, para que entiendan lo que es la verdadera oración.

La oración es un gran privilegio, la oración es una bendición muy grande. El cristiano ora con la confianza de que sus palabras no son desatendidas, no son ignoradas, sino que Dios escucha y Dios atiende. Según el texto bíblico: la oración es la expresión de la confianza que tenemos en Dios.

¿De dónde proviene esta confianza? – Leamos lo que dice Hebreos 4.15-16

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

La confianza que acompaña nuestra oración demuestra la fe que tenemos en el Señor Jesucristo, eso es lo que significa orar en Su nombre, no se trata solo de una frase requerida al final de la plegaria.

Oramos porque sabemos que a la diestra del Padre está el Hijo, quien se hizo como uno de nosotros, Él sufrió lo que nunca sufriremos, comprende el dolor y se compadece de nuestras miserias.

Al orar debemos recordar que el trono de la gracia es ante todo eso:  El Trono, es decir, estamos ante el Rey Supremo.

¿Cómo debemos acercamos entonces? Debemos llegar con toda humildad, con reverencia, con súplica. Han hecho muy mal los que enseñan a otros a orar con un tono de exigencia. Ese tipo de reclamos en la oración parece que asume que mereciéramos lo que estamos pidiendo.

Incluso cuando oremos haciendo referencia a alguna promesa bíblica, ese “reclamo” no es exigencia, porque todo lo que Dios concede es por gracia, Dios no está obligado con nosotros, no hay méritos personales que nos hagan merecedores de recibir sus bendiciones.

Dios no tolera el pecado, nosotros somos pecadores, y si confiáramos en nuestros méritos, jamás seríamos atendidos. La única razón por la cual Él nos puede atender y nos atiende amorosamente, es porque Jesucristo, nuestros Salvador, ha pagado el precio de nuestra deuda con Dios. ¡Alabado sea Dios por esto!

Ahora bien, Dios no da a sus hijos cualquier cosa que a ellos se les ocurra, ni responde siempre a las oraciones de manera inmediata. Dios es un Padre amoroso pero infinitamente sabio.

Dios otorgará aquello que pidamos si es conforme a Su voluntad. La voluntad de Dios tiene dos aspectos claramente diferenciados en la Biblia: la voluntad de preceptos y la voluntad de decretos. La primera tiene que ver con sus mandamientos y la segunda tiene que ver con lo que Él ha determinado que suceda.

Debemos ser cuidadosos de no pedir nada que quebrante de alguna manera los mandamientos de Dios, esa sería una petición inválida y debemos pedir, sujetos a la realidad de que Dios puede haber determinado algo diferente a lo que pedimos, según su plan eterno.

Algunas veces no vemos claramente que lo que pedimos podría ser en detrimento del proceso santificador y por lo tanto se vuelve una petición inválida. I Tesalonicenses 4.3 dice:

“…la voluntad de Dios es vuestra santificación…

Un joven pudiera estar pidiendo a Dios que una muchacha lo acepte como su novio, pero podría ser que esta relación no sea sana para ellos por diversas razones, tal vez alguno de los dos no es suficientemente maduro, tal vez ninguno de los dos lo sea, tal vez no han aprendido los principios de la pureza y esa relación afectará su crecimiento espiritual, etc., etc. – De manera que Dios no concederá esa petición, o al menos no la concederá en el tiempo que aquel joven desearía.

En todas estas situaciones, los creyentes seguimos confiados en la bondad de Dios que no negará a sus hijos algo que sea para el bien de ellos. Si Dios decide negar nuestras peticiones, debemos aceptar esa decisión con humildad y confiar que Su plan es siempre mejor.

Para evitar que nuestras peticiones sean frecuentemente rechazadas por Dios, debemos crecer en santidad, de manera que nuestras peticiones estén alineadas con la buena voluntad de Dios.

Los que caminen en comunión con Cristo, tendrán un corazón cada vez más limpio y sus peticiones estarán en armonía con la voluntad de Dios, por lo tanto recibirán respuesta segura.

Dos versículos muy útiles para tener en cuenta a la hora de pedir son estos:

Pedid y se os dará, buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá” – Mateo 7.7

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” – (Santiago 4.3)

¿Estás acudiendo al trono de la gracia y clamando al Señor con insistencia? ¿Estás perseverando en la disciplina de oración privada? ¿Estás siendo fiel a la convocación de oración pública? ¿Estás procurando pedir conforme a la voluntad de Dios? Que así sea. Amén.

Pr. Alexander León.

Extranjeros y Peregrinos

Posted in Reflexiones on junio 11, 2015 by elcaminoangosto

peregrino

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” – I Pedro 2.11

Este ruego del apóstol Pedro es urgente para todos los cristianos, y la época en que estamos viviendo amerita que consideremos este ruego con mayor atención.

Este ruego recuerda a los creyentes con su identidad en este mundo y les advierte a no identificarse con el sistema impío del mundo en que vivimos.

Así como los habitantes de un país se identifican con características como el idioma, la cultura y las costumbres, algo similar se espera de los cristianos que se identifiquen con el Reino de Dios. Sin embargo, el concepto del cristiano como un extranjero y un peregrino en este mundo parece estar ausente en las mentes de muchos evangélicos.

Lo normal es que el extranjero, conserve ciertos rasgos distintivos de su idiosincrasia y lo hace con orgullo. Procura conseguir lo necesario para cocinar los mismos platillos que comía en su país, sigue al tanto de las noticias y eventos de su país de origen y suele unirse con sus paisanos, formando colonias, es decir, compañerismo basado en la pertenencia al país de procedencia común.

Los cristianos de nuestro siglo parecen haber olvidado que son extranjeros en este mundo, y su adaptación al mundo es tan efectiva que ya los ciudadanos de este mundo no logran identificarlos como extranjeros. Muchos que se supone que son cristianos tienen el mismo “acento” del mundo, hablan como habla el mundo, se comportan como todos los demás y comparten los mismos gustos que el mundo tiene en cuanto a diversiones y entretenimiento, modas, etc.

Así como las colonias se reúnen en fechas importantes para sus países de origen, los cristianos tienen reuniones especiales que se llaman cultos.

Muchos cristianos no parecen interesados en ser identificados como extranjeros y su participación con los de su “colonia” es esporádica, asistiendo a los cultos desprovistos de pasión por el Reino de Dios.

El segundo adjetivo que usa el apóstol Pedro para referirse a los creyentes es “peregrinos”. Los peregrinos son caminantes, van hacia un lugar y se dirigen hacia ese lugar por jornadas, no pueden establecerse permanentemente porque su destino es lejano y tienen que continuar avanzando en la travesía.

La mejor alegoría jamás escrita con respecto a esto es el “Progreso del Peregrino” de John Bunyan, todo creyente debe leer este librito para ver si se identifica con la vida de peregrinaje que tiene todo verdadero cristiano.

Tristemente, muchos de los que se supone que son cristianos, parece que no van para ningún lado, parece que en este mundo están bien cómodos, bien establecidos. No parecen peregrinos.

Los creyentes de todas las edades fueron conscientes de que no pertenecían a este mundo y no querían quedarse aquí.

Como está escrito: “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.” (Hebreos 11.13)

Hay una falsa enseñanza y muy dañina que se infiltró en muchas iglesias, que enfatiza la idea de que el cristiano tiene que reclamar el reino de Dios ahora, pero no como un reino espiritual, sino por la prosperidad material, salud física y el éxito en los negocios.

Con una perspectiva así, difícilmente esos cristianos podrán identificarse con aquellos que se describen en la carta a los Hebreos, de los cuales se afirma que saludaron con fe su futuro, y que se confesaron extranjeros y peregrinos en esta tierra.

La posición de los cristianos en este mundo como extranjeros y peregrinos debe incluir una clara definición en cuanto a los principios que abrazamos, y que aplicamos para la familia, las relaciones personales, el trabajo y la moral en todas las áreas de la vida.

Si los cristianos no tienen clara su identidad como extranjeros y peregrinos en este mundo, tampoco conocerán la batalla contra los deseos carnales.

Cuando el sistema de este mundo ofrece sus atractivos, el verdadero creyente se enfrenta a una batalla, porque debe resistir y no conformarse a este mundo. El mundo abraza formas de pensar, filosofías y estilos de vida que son contrarias a la fe cristiana. ¿Cómo enfrentamos estas influencias?

¿Cómo reaccionamos ante las formas de vestir carentes de modestia? ¿Nos abstenemos y batallamos, o nos rendimos?

¿Cómo reaccionamos ante los entretenimientos cargados de sensualidad pecaminosa? ¿Nos abstenemos y batallamos, o nos rendimos?

¿Cómo reaccionamos ante las diversas actividades que el mundo programa para el día Domingo? ¿Nos abstenemos y las rechazamos, o nos rendimos?

¿Cómo reaccionamos ante las filosofías humanistas que hacen caso omiso de la ley de Dios? ¿Batallamos, o nos rendimos?

En cada área de la vida tendremos que abstenernos de esos deseos que nos impulsan a seguir al mundo. Debemos batallar, resistir y seguir a Cristo.

¿Podemos identificarnos como extranjeros y peregrinos? ¿Estamos batallando contra el pecado?  ¿Eres de este mundo o estás peleando contra el mundo para agradar a Dios? – Que Dios nos enseñe cuál es nuestra verdadera identidad. Amén

Pr. Alexander León.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: