El arrepentimiento – La Nota ausente en la predicación actual.

Posted in Reflexiones with tags , , on enero 27, 2015 by elcaminoangosto

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Por el Pr. Conrad Mbewe – Traducido por Pr. Alexander León. 

>>>>>>>>>>> Aquí el arttículo original  <<<<<<<<<<<

He observado con preocupación creciente cómo el arrepentimiento no es ya más un llamado claro en muchas de las predicaciones de hoy. Esto no necesariamente es así en todo el mundo, pero entre más escucho a varios  predicadores en suelo Africano confirmo que eso es así en nuestro continente.  La vasta mayoría de predicadores tratan al pecado más como una enfermedad que como un estado de rebelión. De ahí, que el remedio y su enfoque consiste más en la “liberación” que en el llamado al arrepentimiento. ¿Era ese el punto de vista prevaleciente en la Biblia?

El Arrepentimiento en el Nuevo Testamento.

Observemos a los predicadores del Nuevo Testamento. La predicación de Juan el Bautista se describe de esta manera: “En aquellos días vino Juan el Bautista en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:1,2).

¿Y qué leemos con respecto a Jesús?, exactamente lo mismo: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4.17).

¿Cómo describe la Biblia la predicación de los apóstoles en las Evangelios? “Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.” (Marcos 6.12)

Cuando llegamos a los Hechos, es como si se hubieran abierto las compuertas de una represa.

En el día de Pentecostés, cuando a causa del sermón de Pedro la gente cayó bajo convicción y preguntaron a los apóstoles qué debían hacer, él respondió: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre del Señor Jesucristo para perdón de vuestros pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 3:37-38)

Después de que la sanidad del cojo en el Templo, Pedro le dijo a la multitud reunida, “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados…” (Hechos 3:17-19)

Cuando Simón el Mago maliciosamente intentó aumentar sus poderes de hechicería, Pedro no le dijo que necesitaba liberación. Por el contrario le dijo “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de don se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hechos 8:20-23)

Eso con respecto a Pedro. ¿Y qué de Pablo? Cuando Pablo estaba predicando en el Areópago en Atenas, su sermón terminó con una poderosa confrontación: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17.30)

Luego, hacia el final de su ministerio, esta es la forma en la cual Pablo resume todo su ministerio: “Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” (Hechos 26.19-20).

Cuando el Nuevo Testamento estaba llegando a su cierre, Jesús envió siete cartas al apóstol Juan para que las remitiera a siete iglesias. Cinco de ellas incluyen un claro llamado al arrepentimiento. La primera dice: “Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y has las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Apocalipsis 2:5)

El Arrepentimiento en la Historia y en la actualidad.

Evidentemente, el arrepentimiento no fue un asunto secundario para los predicadores del Nuevo Testamento. Fue la característica de la predicación poderosa de los ministros evangélicos a lo largo de los siglos. Lean las predicaciones de los padres de la iglesia antigua, de los Reformadores, de los Puritanos, los predicadores del Gran Despertar, etc., y se darán cuenta que de manera invariable se incluía el llamado a los pecadores para que se arrepintieran. En sus mentes, el pecado era primariamente un estado de rebelión y no solamente una enfermedad o esclavitud de lo cual la gente tenía que ser liberada.

¿Por qué nosotros, como predicadores del siglo veintiuno, todavía predicamos el arrepentimiento? ¿No causaré esto un alejamiento en las personas que resultará en iglesias vacías?

El arrepentimiento es una condición del corazón en la cual una persona admite su error y se vuelve, se aparta de ese error. Se resume de la mejor manera en Proverbios 28.13, “El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia”. Entonces, el arrepentimiento incluye tanto la confesión como el abandono del pecado, lo cual surge de un corazón que reconoce su propio fallo  en cumplir las demandas de la ley de Dios.

En lo que tiene que ver con la salvación, el arrepentimiento es simplemente el otro lado de la moneda de la fe. Por esta razón es que algunas veces el llamado de los apóstoles simplemente se resumió como “Arrepentíos… para el perdón de vuestros pecados” (Hechos 2.37-38), y oras veces se resumía como “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hechos 16.31). Estas no son dos formas distintas de salvación. Estaban refiriéndose solo a un lado de la moneda. Por dicha, hubo ocasiones en las cuales los apóstoles resumieron su predicación de manera que incluyeron los dos lados. Pablo dijo: “… nade que fuese útil he rehuido anunciaros y enseñaros… testificando… acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20.20-21). Las dos cosas van juntas siempre.

¿Por qué el Arrepentimiento está ausente hoy?

Pienso que la primera razón es nuestra preocupación descontrolada por los números. Si predicas el arrepentimiento solamente podrás sostener a aquellos que se arrepienten, mientras que si dejas de predicar el arrepentimiento y en lugar de eso hablas de una manera más motivacional, todos querrán venir a escucharte. Haga su investigación y verá la razón por la cual los sermones de auto-ayuda se han vuelto la dieta principal en muchos púlpitos de hoy. Esos sermones atraen y mantienen a las multitudes. Y con las multitudes viene el dinero. Esa es la primera razón.

Sin embargo, hay una segunda razón a la cual tengo que referirme. Dentro del Evangelicalismo, hay una creciente opinión de que el pecado es primariamente una maldición de la cual las personas son víctimas y por eso necesitan ser liberados. Este es el punto de vista predominante en tierras Africanas. Por ejemplo, a los adúlteros crónicos, se les invita a sesiones de liberación en vez de llamarlos al arrepentimiento. Esto es incorrecto. Si Juan el Bautista hubiera pensado así, no habría confrontado al rey Herodes por su relación con Herodías, la esposa de su hermano. Más bien, le habría invitado a venir a la sesión de liberación en el desierto y de esa manera Juan se hubiera evitado la muerte  prematura (la decapitación).

La diferencia principal entre el nuevo movimiento de “liberación” y la antigua práctica evangélica de llamar al arrepentimiento es que esta última asume la responsabilidad del hombre por el pecado. El pecador no es víctima de una maldición generacional de la cual necesita ser liberado. El pecador es un rebelde que necesita rendirse de su guerrilla contra Dios. El pecador necesita salir de su arbusto con su AK47 en alto y convertirse en un ciudadano del reino de Dios.

¡Haber fallado en el entendimiento de esta diferencia, ha llenado las iglesias en África con cabras! Hombres y mujeres que no son confrontados con la maldad de sus pecados. No son guiados para que puedan ver que son rebeldes contra la majestuosa ley de Dios. No están experimentando convicción de pecado por el Espíritu Santo y no están viniendo al Salvador crucificado en arrepentimiento y fe. En vez de esto, vienen a los predicadores con sus problemas de deudas, esterilidad, falta de empleo, enojo, enfermedades, etc., para que los liberen de todo eso. Se le echa la culpa de todo a las maldiciones generacionales o a los demonios.

El fruto de predicar Arrepentimiento.

Recordemos que la salvación es una obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo utilizará nuestro mensaje de fe y arrepentimiento para atraer las almas. Aquellos a los que Dios va a salvar no huirán una vez que son confrontados con la realidad de su rebelión contra Dios. Ellos reconocerán que esto es verdad y el Espíritu Santo los llevará al Hijo de Dios para salvación. Ellos vendrán arrepentidos y creyendo, en respuesta al mensaje del evangelio.

Hay cierta indisposición al mensaje del Evangelio. Sí, se trata de buenas nuevas porque nos habla de un Salvador que fue enviado del Cielo para rescatarnos gratuitamente de nuestros pecados. Sin embargo, el mensaje viene con una condición para los que se benefician de él. La condición incluye el llamado al arrepentimiento. La gente no se vuelve Cristiana mientras están silban y se sienten bien con respecto a sí mismas. ¡Deben haber sido quebrantados por la convicción de pecado!

¿Deseamos ver iglesias en África llenas de verdaderos convertidos? Entonces restauremos la predicación del arrepentimiento en el lugar que le corresponde bíblicamente. Sí, al principio esto vaciará nuestras iglesias, pero eso no será una gran pérdida. La gente simplemente irá al lugar al cual pertenece. Sin embargo, conforme mantengamos fielmente el mensaje de arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo, el Espíritu Santo comenzará a atraer Su pueblo a sí mismo en verdadera convicción de pecado y conversión. Nuestras iglesias comenzarán a llenarse con personas que han sido verdaderamente salvadas y van para el Cielo. ¡Nuestra adoración se volverá verdaderamente espiritual porque brotará de corazones que conocen y ama al Padre, al Hijo y al Espíritu Sano!

La Adoración que Dios desea

Posted in Reflexiones with tags , on enero 12, 2015 by elcaminoangosto

La adoración en la Iglesia

Posted in Alertas, Reflexiones with tags , on enero 9, 2015 by elcaminoangosto

La Celebración de la Navidad

Posted in Reflexiones on diciembre 13, 2014 by elcaminoangosto

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Es muy difícil deshacerse de las tradiciones. Si usted celebra la Navidad es difícil dejar de celebrarla y si usted no celebra la Navidad, es difícil que pueda llegar a celebrarla. En cada caso hay una tradición. Unos tienen la tradición de celebrar y otros tienen la tradición de no celebrar.

Este artículo no está escrito para convencer a los que no celebran Navidad de que la celebren o para que los que la celebran dejen de hacerlo.

Si usted no celebra la Navidad y pertenece a una iglesia que no la celebra, no tiene mucho de qué preocuparse. Si usted sí celebra la Navidad y pertenece a una iglesia que la celebra, tampoco tiene mucho de qué preocuparse.

El artículo tiene como intención ayudar a los que han sido enseñados que  no se debe celebrar la Navidad, pero ahora forman parte de una iglesia que sí la celebra y entonces se sienten incómodos o inseguros de participar con sus hermanos en las actividades relacionadas con la Navidad.

Los que nos adherimos a la teología reformada, solemos ser admiradores del movimiento puritano inglés de los siglos 16 y 17. Uno de los principios que ellos enseñaron se denomina “el principio regulativo”, que consiste en afirmar que el culto a Dios está regulado por Él mismo en las Sagradas Escrituras. Los protestantes Luteranos y Anglicanos estuvieron de acuerdo en eliminar de sus cultos todo lo que era prohibido por Dios, pero los Puritanos enseñaron que no debemos añadir al culto ningún elemento que no haya sido expresamente ordenado por Dios, de manera que no solo suprimieron lo prohibido, sino que suprimieron lo que no estaba ordenado.

Los adherentes a la Confesión de Fe Londres nos alineamos con los Puritanos en cuanto al principio regulativo y sin embargo, muchos de nosotros (no todos) no mantenemos la misma posición que nuestros antepasados Puritanos tuvieron con respecto a la celebración de la Navidad.

Los Puritanos se esforzaron en purificar el culto de todo resto de catolicismo romano, pero en este afán llegaro a prohibir la celebración de la Navidad.

La actitud puritana en cuanto a esto debemos entenderla según las circunstancias en que ellos vivieron y por sus motivaciones.

La Iglesia católica romana estableció un calendario con muchas festividades para imponer la observancia de días especiales como si fueran mandamientos de Dios. Esto era muy molesto para los puritanos y trataron la Navidad como uno de esos días impuestos por el catolicismo. Sin embargo, la Navidad tiene un origen mucho anterior al establecimiento del catolicismo romano y al papado. Eventualmente, se impuso la asistencia obligatoria al culto público en ese día y se incluyeron ceremonias especiales como la misa de media noche antes de la Navidad y el día de la Navidad. De más reciente tradición son los rezos ante el pesebre y otras costumbres así.

No hay mandamiento en la Biblia para celebrar días especiales aparte del día del Señor que es el primer día de la semana. Por lo tanto, es incorrecto imponer cualquier otra celebración religiosa al pueblo cristiano que no sea la de congregarse cada domingo en el nombre del Cristo resucitado. Por esta razón para nosotros tampoco hay solo un “Domingo de resurrección”, sino 52 domingos de resurrección al año.

Por lo anteriormente dicho, ningún cristiano debe sentirse obligado a celebrar la Navidad, si su conciencia le impide hacerlo con fe, porque lo que no se hace con fe, es pecado. (Romanos 14.23).

Pero, el pueblo de Dios es un pueblo que se regocija en las celebraciones. En el Antiguo Testamento Dios estableció fiestas específicas que debían ser observadas por el pueblo de Israel, pero también ellos mismos establecieron celebraciones a partir de eventos históricos importantes en la vida de la nación. Mi argumento para considerar válida la celebración de la Navidad se centra en que no es una fiesta ordenada como un precepto, sino que es una fiesta que surge del pueblo redimido, pero que no se impone como una ordenanza adicional en el culto a Dios.

Dos ejemplos de estas fiestas surgidas de la vivencia del pueblo son el Purim y la fiesta de la Dedicación del templo. El Purim fue establecido para celebrar cómo Dios salvó milagrosamente a los judíos del decreto de muerte durante el reinado del rey Asuero (Ester 9). La fiesta de la Dedicación era una fiesta establecida por Judas Macabeo y sus hermanos como recordatorio de la purificación del templo y la renovación del altar, después de la profanación de Antíoco (I Macabeos 4; II Macabeos 10).

Es muy probable que Cristo y sus discípulos participaron de estas fiestas que, aunque no eran parte de las ordenanzas de la ley, eran parte de la vida nacional y religiosa del país. Pero, si no las celebraron, tampoco hablaron en contra de ella o de los que las celebraban.

Algunas personas tienen problemas de conciencia para celebrar la Navidad porque han leído escritos en los cuales se asocian las prácticas navideñas al paganismo, pero debemos ser cuidadosos al considerar la información que se provee al respecto. Nosotros los cristianos no celebramos ninguna de las cosas que los paganos solían celebrar y ni siquiera la similitud en algunos elementos (sobre todo decorativos) que se conservan de una época anterior al cristianismo deberían afectar nuestras conciencias, porque nosotros estamos en Cristo, no estamos celebrando lo que los paganos celebraban.

El hecho de que los paganos tuvieran una costumbre o práctica no es un argumento suficiente para que los cristianos tengamos que rechazarla, debemos ejercer discernimiento y ver si es una práctica pecaminosa o no. (I Corintios 10.23)

Otro ejemplo: La celebración de una ceremonia nupcial, no es algo que esté detalladamente regulado en las Escrituras. Vemos que era principalmente una fiesta familiar o comunal. Por otro lado, el uso del anillo en las bodas, parece tener un origen egipcio (otros afirman que su origen es romano). ¿Deberíamos por eso prohibir las ceremonias de boda y el uso de los anillos?

Celebramos ceremonias nupciales como una forma de solemnizar el pacto matrimonial, y usamos ese símbolo del anillo que los paganos usaban, dándole un significado mucho más excelente en el contexto cristiano. Pero aun así, no podríamos obligar a nadie a celebrar una ceremonia religiosa, una pareja puede optar únicamente por el acto civil ante la ley.

Otro ejemplo: en la Biblia nunca encontramos un mandamiento para construir sinagogas. Los judíos las construyeron en la época posterior al exilio y siguieron esta práctica de reunirse en el día de reposo en ellas. Cristo y sus apóstoles tuvieron la costumbre de visitar la sinagoga en el día de reposo también y la Iglesia, después de la época de las persecuciones comenzó a construir lugares de culto también.

He mencionado las bodas y las capillas como un ejemplo de costumbres, que sin estar ordenadas específicamente por Dios, han servido para ayudar a cumplir los mandamientos de Dios de una mejor manera. Sin embargo podemos prescindir de la ceremonia de bodas, pero no del matrimonio y podemos prescindir de tener una capilla pero no de reunirnos en el día del Señor. Los elementos ordenados no pueden suprimirse, pero las circunstancias sí pueden variar.

Una fiesta como el Purim o como la Dedicación, podía ser observada por los judíos convertidos al cristianismo y considerándola dentro de la libertad a la cual hace referencia el apóstol Pablo en Romanos 14.25. Pero no debían participar de los otros ritos del judaísmo que se cumplieron en Cristo.

Lo que proponemos debería hacerse en Navidad es bastante similar a lo que se hacía en el Purim, pero los cristianos tienen una razón aún mayor para regocijarse, porque no fuimos salvados solamente de una muerte física, sino que hemos sido redimidos del pecado y de la muerte eterna.

…que celebrasen el día decimocuarto del mes de Adar, y el decimoquinto del mismo, cada año, como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres.” (Ester 9.21,22)

El PUrim no fue ordenado por Dios por medio de algún profeta, fue una celebración que surgió del mismo pueblo consciente de los grandes hechos del Señor, pero lo que debemos notar es que esto no supuso algún cambio en el culto a Dios, entonces no se quebranta el principio regulativo de la adoración. Esta es una celebración del pueblo de Dios y basada en un acto de Dios, pero  no se impone como parte del culto prescrito por Dios.

Debemos pensar en la Navidad en una manera similar. Esta debe ser una festividad del pueblo de Dios a partir del maravilloso evento de la encarnación del Verbo porque este fue el cumplimiento de las profecías sobre la promesa del Mesías. Sin embargo, aunque consideramos apropiado y útil que las familias e iglesias se alegren conmemorando la Natividad del Señor, no podemos obligar a nadie a celebrar, ni creemos que ese día tenga que ser observado como se observa el día del Señor.

El asunto de la inexactitud de la fecha de la Natividad considero que es algo irrelevante, de manera que no lo trataré aquí, pero suelo hacer la comparación con respecto al año de su nacimiento.  ¿Vamos a celebrar el fin del año 2014? ¿Es esto exacto? – Sabemos que hay un margen de error en el cálculo y puede ser que el Señor no naciera hace exactamente 2014 años, pero lo importante es que Él vino. Como cristianos, celebramos que hace aproximadamente 2014 años, el Verbo se hizo carne, eso es lo que celebramos.

En el siglo IV no establecieron esta fecha de manera antojadiza, ni fue solo un intento de cristianizar una costumbre pagana. Y aunque su exactitud es poco probable, ese no es el punto de la celebración.

Otro ejemplo de que no debemos permitir que nuestra conciencia sea afectada por las antiguas costumbres paganas es el hecho de que el primer día de la semana fuera para los paganos el día del sol. De hecho en inglés aún se llama así (Sunday), pero esto no debe impedirnos cumplir con el mandamiento de guardar este día como el día especial de adoración para los cristianos.

Lo que nosotros hacemos en Domingo, no tiene nada que ver con lo que los paganos hacían. En el propósito de Dios esto se ve como una victoria sobre la idolatría pagana, el hecho de que Dios resucitara a su Hijo en este día para darle a ese día el significado que ahora tiene.

El mundo impío celebra lo que no sabe, y su celebración es pecaminosa porque no se basa en Cristo, ni es realizada con fe. Pero los cristianos podemos alegrarnos porque un día las huestes celestiales también se alegraron con aquel nacimiento (Lucas 2:13) y Dios mandó a los ángeles en ese mismo día que adoraran al HIJO encarnado. (Hebreos 1:6)

Si usted no celebra la Navidad, no piense que es más espiritual que aquel que sí la celebra. Y si usted la celebra, no critique al que se abstiene de celebrar. Siempre debe prevalecer el amor y aplicar el principio de Romanos 14.3.

Si a usted le molesta es el materialismo y el mercantilismo asociado a la Navidad, sepa que eso nos molesta a todos los cristianos, pero lo que tenemos que hacer es no participar de ese pecado. Se puede celebrar la Navidad sin mundanalidad.

Si usted aún está dudoso al respecto de este tema, le animo a orar y a investigar y tomar una decisión honesta al respecto.

Para los que decidan celebrar el maravilloso milagro de la encarnación del Verbo. ¡Feliz Navidad! Y… “que el cantar de gloria que se oyó en Belén, sea nuestro cántico también”. ¿Cuál fue ese cantar? “Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (Lucas 2)

¿Está la glorificando a Dios la Iglesia en África?

Posted in Alertas with tags , , , on diciembre 5, 2014 by elcaminoangosto

Elshaddai Impat Fire Ministries

Artículo del Pr. Conrad Mbewe (http://www.conradmbewe.com/2014/12/is-evangelical-church-in-africa-really.html)

traducido con permiso por el Pr. Alexander León

[Como de costumbre, realizo la aclaración de que estas traducciones de los comentarios de este pastor africano se realizan por la convicción y el dolor personal al reconocer que América Latina sufre una situación muy similar a la que él describe]

Conforme el año 2014 llega a su fin, mi corazón me duele. Estoy profundamente cargado con respecto a lo que se ha vuelto la característica dominante del Cristianismo evangélico en África. He intentado considerar el asunto en mi mente simplemente haciéndome una pregunta honesta: ¿Está este Cristianismo que se ha vuelto dominante en el continente Africano glorificando a Dios?

  1. ¿Estamos glorificando a Dios cuando pretendemos estar experimentando milagros que en realidad no están sucediendo? Cuando los milagros ocurrían en la Biblia, los ciegos recibían la vista, los cojos caminaban, los leprosos eran curados, los sordos oían y los muertos resucitaban (ver Lucas 7:22). Hoy en día, la tierra abunda la propaganda de las cruzadas de milagros pero nada de esto está sucediendo. ¿Estamos glorificando a Dios al engañar a las personas de esta manera?
  2. ¿Estamos glorificando a Dios cuando hablamos en “lenguas” que nadie puede interpretar? En la Biblia, las lenguas eran lenguajes desconocidos que podían ser interpretados (I Corintios 14.27). Hoy en día no se trata más que de unas pocas sílabas repetidas a gran velocidad: “kakaka filololo wandarkawandara”, etc. Por lo tanto no es de sorprenderse que las iglesias están llenas de personas que hablan en lenguas, pero no hay alguien capaz de interpretar. ¿Puede alguien interpretar semejante cosa? Sin embargo, estoy preguntando algo más fundamental todavía: ¿Estamos glorificando a Dios con este comportamiento tan carente de sentido?
  3. ¿Estamos glorificando a Dios cuando reducimos los beneficios de la salvación a tener mayor salud y mayor riqueza? En la Biblia, el mensaje principal de la salvación era el perdón de los pecados y la transformación moral (Lucas 24.47). Hoy en día, el mensaje principal que se escucha en la iglesia evangélica Africana es el de terminar con la pobreza personal y la sanidad de toda clase dolencias corporales (como se puede ver en el cartel arriba). La salvación está “otras cosas”. De nuevo, pregunto, ¿estamos verdaderamente glorificando a Dios con este sustituto mortal?
  4. ¿Estamos glorificando a Dios cuando abandonamos la predicación del arrepentimiento y la sustituimos por charlas motivadoras? Juan el Bautista y Jesús y sus apóstoles predicaron el arrepentimiento (ver Mateo 3.2, 4.7 y Hechos 2.38, 26.20). El punto de vista creciente hoy en día no es que el hombre y la mujer están caídos y son responsables por sus pecados por lo cual deben arrepentirse. En vez de eso, son considerados víctimas de errores del pensamiento y poderes malignos, y necesitan ser liberados. Por esta razón los sermones no son más que charlas motivadoras seguidas de largas horas de sesiones de liberación. Pregunto: ¿Están produciendo estos mensajes y estos métodos vidas que glorifiquen a Dios?
  5. ¿Estamos glorificando a Dios cuando escondemos la podredumbre de los lobos que hace presa de las almas vulnerables? En la Biblia, Jesús advirtió sobre los lobos que se vestían con piel de oveja (Mateo 7.15). Recientemente recibí un mensaje de una mujer en Lusaka cuyo pastor la llevó a unos arbustos y se le pidió que se quitara la ropa para poder curarla de “el mal” por el cual su esposo le estaba siendo infiel. Únicamente los médicos brujos solían hacer esto pero se ha vuelto práctica frecuente para algunos pastores/profetas “evangélicos”. La tragedia está en nuestro silencio sepulcral con respecto a esta podredumbre. ¿Es este silencio una manera de glorificar a Dios?
  6. ¿Estamos glorificando a Dios cuando reducimos la verdad al mínimo con tal de mantener la unidad Cristiana? Lo que leo en mi Biblia es que es urgente enseñar y conocer las verdades del evangelio para que los hombres puedan ser salvos. A partir de ahí, los rayos luminosos del Evangelio alumbran a través de las Escrituras, demandando una vida santa por parte del pueblo de Dios. Hoy en día, queremos tomarnos de las manos en la oscuridad. Queremos tener compañerismo con cualquier que se diga Cristiano sin preguntarle qué es lo que cree. Agua bendita y aceite, trapos de oración judía, etc. se venden y se compran entre los evangélicos. Y a cualquiera que quiera reclamar se le hace callar. ¿Está esta nueva posición glorificando a Dios?
  7. ¿Estamos glorificando a Dios cuando reducimos la adoración a una danza sin sentido y música sensual? Miren los salmos de la Biblia y las canciones de adoración que hemos heredado de una generación anterior para ver cuán rica era la expresión de la fe en el pueblo de Dios. Cada frase está impregnada de verdades de las Escrituras. Hoy en África, los profesionales inteligentes dejan sus cerebros en la entrada de la iglesia para cantar una repetida frase una y otra vez. Lo que importa es la música, la música sensual, mientras el líder de adoración grita, “gloria a Dios”. ¿Estamos seguros de que esto glorifica a Dios?
  8. ¿Estamos glorificando a Dios cuando el ordenar, declarar y decretan han reemplazado a las humildes peticiones de oración? Yo leo las oraciones de la gente piadosa en la Biblia y están llenas de peticiones humildes al soberano Dios del universo. Escucho las oraciones de los hombres y mujeres de Dios en la actualidad y están llenas de declaraciones, decretos y órdenes en “el nombre de Jesús”. ¿No es la mayor arrogancia que una persona pretenda reclamar que Dios haga lo que se le pide? ¿Pueden este tipo de oraciones glorificar a Dios?
  9. ¿Estamos glorificando a Dios cuando los registros de membresía de nuestras iglesias están llenos de cabras a la vez que desechamos la disciplina? Mi Biblia enseña que los líderes de la iglesia deben ser muy cuidadosos al permitir la entrada en la membresía y su permanencia en ella. Esto debe ser solamente para aquellos que se han arrepentido de sus pecados y han confiado en Cristo, y que así lo demuestran en su forma de vida. Si no lo hacen, deben ser ex-comulgados (I Corintios 5.9-13). Tristemente, nuestras iglesias están llenas de miembros y líderes que son borrachos, pleiteadores, que viven vidas sexuales inmorales, roban y nadie está tratando con este asunto. ¿Glorifica esto a Dios?
  10. ¿Estamos glorificando a Dios cuando tenemos mujeres predicadoras mientras que los hombres se sientan en las bancas y las escuchan? La Biblia enseña el liderazgo masculino tanto en el hogar como en la iglesia… desde el Edén. La Biblia enseña que el trabajo de la predicación debe ser realizado únicamente por varones maduros y probados (I Timoteo 2.11-14). Tristemente, el número de mujeres pastoras en África (mientras sus esposos se auto-denominan obispos, profetas o apóstoles) ha llegado a niveles de epidemia. ¿Estamos seguros de que glorificamos a Dios con esta ofensa en su propia cara?

Yo lo dudo. Aun así, estas 10 prácticas se han vuelto características dominantes en el cristianismo Africano. Yo honestamente desearía que fuera la descripción de alguna secta extremista que puede ser fácilmente diferenciada de los evangélicos, como los Testigos de Jehová, pero tristemente esto se ha vuelto la forma más común de cristianismo en África. Esto es lo que nos representa en la televisión y en la radio. Es lo que aparece en las carteleras y en los posters en las calles. Es lo que llena los registros en nuestras asociaciones evangélicas y en las fraternidades de pastores.

Yo desearía que todo este ruido que estoy escuchando y que el polvo que se está levantando a través de toda África fuera para la gloria de Dios. Pero no es así. Esto está centrado en el hombre y no en Dios. Queremos números y estamos dispuestos a obtenerlos sin importar el costo. Difícilmente alguien se hace la pregunta: ¿No es esto que tengo en las manos una mentira? (Isaías 44.20). Me parece a mí que estamos glorificando un Dios falso – y no el Dios de la Biblia. Hemos establecido nuestro propio ídolo del siglo 21 y nos hemos postrado ante él. Esto no es Cristianismo. Este no es el camino al Cielo. ¡No lo es!

Por lo tanto, termino el año 2014 con una gran carga en el corazón al respecto de todo esto.

Un sermón evangelístico

Posted in Reflexiones with tags , on septiembre 25, 2014 by elcaminoangosto

El Sacerdocio de todos los creyentes

Posted in Alertas with tags , , on septiembre 5, 2014 by elcaminoangosto

[Este artículo es muy relevante para los evangélicos de América Latina. Solo deben cambiar África por América Latina y la religión africana tradicional por las religiones indígenas y el chamanismo.]

Artículo traducido con permiso por Alexander León J. (alexander.leon@fereformada.org)

 

El sacerdocio de todos los creyentes y su relevancia para África hoy.

(Conrad Mbewe – A letter from Kabwata)

En una publicación previa, argumenté que el punto de vista popular y moderno entre los círculos carismáticos es simplemente otra forma del punto de vista tradicional para el médico brujo de la aldea. Se trata de la religión tradicional africana en su máximo esplendor que ha regresado vestida con un delgado barniz de versos bíblicos utilizados para decir cosas que el Espíritu Santo nunca tuvo la intención de decir cuando inspiró a los escritores bíblicos.

En esta publicación, estoy respondiendo a la pregunta: ¿Cómo podemos eliminar este punto de vista no bíblico y expulsar la religión africana tradicional de la iglesia en África? ¿Cómo podemos restaurar el verdadero cristianismo en la iglesia africana? Me parece que esto ocurrirá solo cuando restauremos la enseñanza del Nuevo Testamento con respecto a al sacerdocio de todos los creyentes en el lugar que alguna vez lo puso el protestantismo.

El sacerdocio de todos los creyentes en la historia.

“El sacerdocio de todos los creyentes” es una enseñanza que fue popularizada particularmente por Martín Lutero, el gran reformador del siglo 16. Antes de la reforma en la iglesia, por la cual él es conocido, había una gran división entre el clero (a los cuales se llamaba “sacerdotes”) y los laicos (los miembros ordinarios de la iglesia).

Los sacerdotes eran personas especialmente entrenados, los cuales se suponía que tenían un trato especial con Dios. Solamente ellos podían realizar la Misa (una forma no bíblica de celebrar la Cena del Señor), el bautismo, las bodas, y hasta las oraciones en favor del pueblo de Dios. Ellos eran mediadores para el perdón también, de manera que el pueblo de Dios venía a ellos para confesar sus pecados con tal de recibir el perdón de Dios. Por la mediación de ellos, el pueblo de Dios podía gestionar que sus seres queridos estuvieran menos tiempo en el purgatorio (una forma no bíblica de infierno).

De esta manera, los laicos quedaban en total dependencia de los sacerdotes en la iglesia, para todo… hasta que Martín Lutero apareció. Él mostró que de acuerdo con la Biblia, todos los cristianos tienen el mismo acceso a Dios por medio de la oración, a través de la obra mediadora y única de Cristo. “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (I Timoteo 2:5). Por medio de la muerte de Cristo, él ha pagado por todos los pecados de su pueblo y Dios acepta a los cristianos únicamente en base a los méritos de Cristo. Los cristianos no necesitan un mediador humano para recibir ninguna bendición de Dios – de ninguna clase!

Los resultados de la pérdida de esta enseñanza hoy en día.

Estas verdades bíblicas son lo que los cristianos del continente africano necesitan escuchar. Aquellos que pretenden que necesitamos ir a ellos para obtener liberación, o éxito en cualquier situación que estamos atravesando, son impostores, farsantes y estafadores. Ya no hay un altar al frente al cual usted deba ir para que oren por usted. Los hermanos y hermanas que se sientan a su lado en la iglesia – y usted mismo – tienen el mismo acceso a Dios que esos charlatanes que le llaman a pasar al frente.

Por haber perdido esta verdad del sacerdocio de todos los creyentes hemos creado una falsa clase de “hombres de Dios” dentro del Evangelicalismo. Pretendiendo tener poderes espirituales especiales (a lo cual le llaman “unción”), estos hombres están exprimiendo el dinero de su gente y abusando sexualmente de sus mujeres. Ellos usan trajes elegantes y costosos, conducen los autos más caros, y tienen propiedades que ni los más altos ejecutivos de las corporaciones sueñan tener. Ni siquiera acostumbran andar con sus propias Biblias. Como jefes, ellos tienen gente encargada para que hagan esto.

Cada fin de semana durante las conferencias, nos invitan a ir a ellos para obtener liberación y éxito. Al igual que Johan Tzetzel, en los días de Lutero, instaba a la gente a comprar sus indulgencias echando sus monedas en una caja y decía que en cuanto la moneda caía las almas de sus seres queridos serían liberadas del purgatorio, los “Tzetzels” de hoy prometen que su éxito socio-económico será mayor entre más dinero usted les dé. De esta manera, los pobres se hacen más pobres mientras les dan sus ganancias, y ellos se vuelven más ricos. Esto es un robo a plena luz del sol.

Indulgencia

Las dos últimas líneas de este poema alemán se leen así: “Tan pronto suene la moneda al caer en la caja, el alma al cielo tendrá franca entrada”

La gran diferencia entre los sacerdotes medievales y los “hombres de Dios” modernos es que aquellos prometían falsamente un cielo después de morir mientras que los de ahora prometen un cielo en la tierra mientras usted vive. Le invitan a sus reuniones para orar y que usted pueda casarse o recuperar al ser amado que le abandonó por otra persona. Dicen que usted obtendrá éxito y un mejor trabajo o una promoción. Le prometen que con sus oraciones usted será liberado de sus enfermedades persistentes o de la imposibilidad de concebir. Como depredadores van tras las almas y las billeteras de hombres y mujeres que son atraídos por medio de la codicia humana. Y miles están cayendo.

Todos tenemos acceso a Dios por medio de Cristo

En cambio el apóstol Pedro declaró a todos los cristianos “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo… Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (I Pedro 2:5,9)

En otras palabras, si usted ha sido salvado del pecado, es decir, trasladado de las tinieblas a su luz admirable, usted es parte de un sacerdocio real que tiene acceso directo a Dios. Usted no necesita a nadie entre usted y Dios. No, usted puede ir a Dios y hablarle usted mismo. ¡Punto!

Cada cristiano es un sacerdote para Dios. Tiene acceso a Dios el Padre por medio de Jesucristo. La única barrera que cualquier cristiano tiene en términos de su acceso a Dios son sus propios pecados. Si usted vive en pecado el Señor no le va a escuchar. Leemos esto en Isaías “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.” (Isaías 59:1-3)

En este asunto, hay suficiente evidencia en los medios hoy en día de que estos “hombres de Dios” que dicen tener poderes para liberar a otros y orar por éxito en sus vidas, están tan metidos en pecado y en iniquidad como los Herodes de la Biblia. Mientras sus esposas están poniendo demandas de divorcio – nos damos cuenta que mientras ellos estaban imponiendo manos sobre gente inocente e incauta – y haciéndoles pagar por este “servicio” – sus esposas los han sorprendido con los pantalones abajo a puertas cerradas. En extremo enojo, estas mujeres están comenzando a decir “¡Ya Basta!” y sacando los esqueletos de sus armarios. ¡Estos “hombres de Dios” son tan corruptos como los sacerdotes católico-romanos en los días de Lutero! – ¡o tal vez peores!

 

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