YO CONOZCO TUS OBRAS

Posted in Reflexiones on mayo 20, 2015 by elcaminoangosto

Originalmente publicado en El Camino Angosto:

Me llama poderosamente la atención que Cristo,  al enviar su mensaje a las siete iglesias, según se registra en el Apocalipsis repite siempre esta frase “Yo conozco tus obras”. Debemos reconocer entonces, que la Fe genuina, la profesión verdadera, se ha de mostrar no en palabras o expresiones externas de entusiasmo que surgen de cultos donde se manipulan las emociones, sino que la vivencia diaria. Son nuestros hechos los que muestran la calidad de nuestra fe. La vivencia cristiana debe ser examinada y re-examinada con frecuencia. Estamos viviendo en tiempos de apostasía, y aunque reconocemos que un verdadero hijo de Dios nunca caerá de forma definitiva, vemos que miles y miles de los que profesan la fe Cristiana, y de los líderes de ministerios cristianos continúan “engañando y siendo engañados” (II Timoteo 3.13).  Para ayudar en este auto-examen y evaluar también la clase de cristianismo que…

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La Corrupción – Un destructor de almas y naciones

Posted in Reflexiones with tags , on mayo 15, 2015 by elcaminoangosto

Pr. Conrad Mbewe (Artículo en Inglés >> Aquí)

(Traducido con permiso por Pr. Alexander León)

soborno

Fui a la estación de gasolina para llenar el tanque de mi carro. Pedí una factura. El dependiente se paró a mi lado con su lapicero en una mano y una factura en la otra y me dijo, ¿Cuánto debo poner en la factura? Insistí en que debía poner lo que yo pagué.

Unos minutos después, saliendo de Lusaka, fui detenido por manejar sobre el límite de velocidad. Cuando el policía se acercó y me preguntó a qué me dedicaba, le dije que soy un pastor. Entonces, me dejó ir pero añadió, “Solo déjeme algo para una Coca Cola”. Como yo tenía una Coca Cola en mi carro, se la di y me fui.

Yo sabía lo que él quería pero fingí que no había entendido. ¡Después de todo, él quería una Coca Cola! – Esto es algo que me preocupa. Hay mucho dinero llegando al bolsillo de las personas que no han trabajado por él. Se ha vuelto un asunto cultural. Le llamamos corrupción. Y también es fraude.

La corrupción es endémica en Zambia – y se vuelve peor conforme pasa el tiempo. Como hay muy pocos lugares en las escuelas del gobierno y universidades, no es poco común que el oficial pida a los estudiantes un regalo, un soborno. Tristemente muchos hemos caído en esto.

Conocemos el lenguaje. El oficial nunca dice “Dame un soborno.” Él dirá algo como, “Lo siento ya no hay lugares disponible. La institución está llena. Pero si usted está desesperado, yo puedo ayudarle. Le costará un poco más. Deje sus datos aquí y haremos contacto con usted”

En Isaías 1.23 Dios dijo a la nación de Israel:

Tus gobernantes son rebeldes, cómplices de ladrones; todos aman el soborno y van detrás de las prebendas”.

Esto es con lo que estamos lidiando aquí. Nadie se conforma con su pago diario justo. Todo el mundo anda detrás de los así llamados “regalos”.

Usted puede pensar, “Pero ¿qué tiene de malo eso? – El dinero debe ser dado a cambio de un servicio honesto. Nunca debe darse dinero por un aparente favor. Por definición, se supone que los favores se hacen gratuitamente.  Cuando pagas por un favor, eres culpable de soborno. Eso es corrupción.

Déjame profundizar un poco en esto. En Éxodo 23.8, Dios dijo:

No aceptes soborno, porque nubla la vista y tuerce las sentencias justas.

El problema al recibir dinero cuando no se ha prestado un servicio que lo amerite es que quedas en deuda con la persona que te dio ese dinero. Terminas haciendo algo incorrecto como una forma de gratitud hacia la persona que te benefició.

El amor al dinero es la raíz de todos los males. Si eres capaz de hacer las cosas por dinero, destruirás tu alma y el alma de la nación. Es solo cuestión de tiempo. Te imploro que pidas el perdón de Dios y que si es posible devuelvas lo que has recibido indebidamente.

Sí, Dios está dispuesto a perdonar el soborno y la corrupción, si le pides a Jesucristo que te limpie con Su sangre que Él derramó en la cruz. Cuando Cristo te limpie, también de dará un corazón que deteste la corrupción. De manera que ¡Jesucristo es la respuesta para el asunto de la corrupción!

¿Existe Dios?

Posted in Reflexiones with tags , , on marzo 2, 2015 by elcaminoangosto

Artículo original >>>>>>>>>>>>>>>  AQUI <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<

Traducido con permiso por el Pr. Alexander León

El Pr. Conrad Mbewe tiene un programa de radio cada Jueves en el cual comenta sobre asuntos sociales que afectan a su nación en una emisora llamada Christian Voice in Zambia. El pastor ha decidido incluir entradas en su blog que corresponden a este programa de radio para el beneficio de una mayor audiencia.

He escuchado de un hombre en Zambia que vive en Livingstone, que se clasifica a sí mismo como un ateo y está lanzando un reto a los Cristianos para debatir con respecto a la existencia de Dios. Él quiere que probemos que Dios existe. Esto me recuerda a un filósofo llamado Mercutio que solía hacer retos similares.

Normalmente no gasto mi tiempo en asuntos así porque la Biblia no trata de probar la existencia de Dios. Simplemente nos dice en Génesis 1.1, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Entonces, ¿Por qué habría de gastar mi tiempo haciendo algo que la Biblia no hace?

Además, cuando me hice Cristiano, nadie tuvo que probarme la existencia de Dios. De una manera instintiva, yo sabía que Dios existía. Yo fui enseñado en la teoría de la evolución en la Escuela pero de algún modo, aun siendo chico, había algo que me hacía ver que esa teoría no tenía pies para sostenerse.

Han de saber que en ese tiempo yo ni era cristiano. Todavía vivía en pecado. Solamente trataba de ser honesto conmigo mismo. Cuando pecaba, mi conciencia me decía que Dios no estaba contento con lo que yo había hecho, pero solía endurecer mi corazón para poder seguir pecando.

De todos modos, por causa de los jóvenes que escuchan a personas como el ateo de Livingstone, a veces tomo un momento para explicar la existencia de Dios desde la misma premisa de Génesis 1.1. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. En otras palabras, Dios es nuestro Creador.

Cada creación debe tener un creador. Cada diseño tiene que tener un diseñador. El big bang no podría haber producido algo tan complejo como este universo. Soy ingeniero mineral y puedo decirles que las explosiones no producen ningún orden. Producen un total caos.

Observen el cuerpo humano, por ejemplo. Tiene varios sistemas – el sistema óseo, el sistema muscular, el sistema digestivo, el sistema circulatorio de la sangre, el sistema inmunológico, el sistema de desechos, el sistema reproductivo, y así sucesivamente.

Todos estos sistemas están balanceados de una manera tan intrincada que en el momento en el que usted dañe uno, afecta a muchos otros. Cualquiera que observe al ser humano, entonces, está mirando a un cuerpo que está mejor diseñado en sus múltiples facetas que el más complejo computador del planeta.

¿Estaría de acuerdo si alguien les dijera que una computadora fue producida por un big bang hace muchos años? Si eso les causa risa, ¿por qué habríamos de creer que el cuerpo humano y otras complejas partes del universo se produjeron por un big bang? ¡Por favor!

La razón por la cual la gente desea creer en un universo tan bien diseñado sin reconocer al Divino Diseñador es porque desean continuar viviendo en pecado. En el momento en que admitan que Dios existe, tendrían que obedecer sus mandamientos. Aceptémoslo: Eso no es lo que el hombre desea hacer.

El arrepentimiento – La Nota ausente en la predicación actual.

Posted in Reflexiones with tags , , on enero 27, 2015 by elcaminoangosto

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Por el Pr. Conrad Mbewe – Traducido por Pr. Alexander León. 

>>>>>>>>>>> Aquí el arttículo original  <<<<<<<<<<<

He observado con preocupación creciente cómo el arrepentimiento no es ya más un llamado claro en muchas de las predicaciones de hoy. Esto no necesariamente es así en todo el mundo, pero entre más escucho a varios  predicadores en suelo Africano confirmo que eso es así en nuestro continente.  La vasta mayoría de predicadores tratan al pecado más como una enfermedad que como un estado de rebelión. De ahí, que el remedio y su enfoque consiste más en la “liberación” que en el llamado al arrepentimiento. ¿Era ese el punto de vista prevaleciente en la Biblia?

El Arrepentimiento en el Nuevo Testamento.

Observemos a los predicadores del Nuevo Testamento. La predicación de Juan el Bautista se describe de esta manera: “En aquellos días vino Juan el Bautista en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:1,2).

¿Y qué leemos con respecto a Jesús?, exactamente lo mismo: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4.17).

¿Cómo describe la Biblia la predicación de los apóstoles en las Evangelios? “Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.” (Marcos 6.12)

Cuando llegamos a los Hechos, es como si se hubieran abierto las compuertas de una represa.

En el día de Pentecostés, cuando a causa del sermón de Pedro la gente cayó bajo convicción y preguntaron a los apóstoles qué debían hacer, él respondió: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre del Señor Jesucristo para perdón de vuestros pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 3:37-38)

Después de que la sanidad del cojo en el Templo, Pedro le dijo a la multitud reunida, “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados…” (Hechos 3:17-19)

Cuando Simón el Mago maliciosamente intentó aumentar sus poderes de hechicería, Pedro no le dijo que necesitaba liberación. Por el contrario le dijo “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de don se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hechos 8:20-23)

Eso con respecto a Pedro. ¿Y qué de Pablo? Cuando Pablo estaba predicando en el Areópago en Atenas, su sermón terminó con una poderosa confrontación: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17.30)

Luego, hacia el final de su ministerio, esta es la forma en la cual Pablo resume todo su ministerio: “Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” (Hechos 26.19-20).

Cuando el Nuevo Testamento estaba llegando a su cierre, Jesús envió siete cartas al apóstol Juan para que las remitiera a siete iglesias. Cinco de ellas incluyen un claro llamado al arrepentimiento. La primera dice: “Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y has las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Apocalipsis 2:5)

El Arrepentimiento en la Historia y en la actualidad.

Evidentemente, el arrepentimiento no fue un asunto secundario para los predicadores del Nuevo Testamento. Fue la característica de la predicación poderosa de los ministros evangélicos a lo largo de los siglos. Lean las predicaciones de los padres de la iglesia antigua, de los Reformadores, de los Puritanos, los predicadores del Gran Despertar, etc., y se darán cuenta que de manera invariable se incluía el llamado a los pecadores para que se arrepintieran. En sus mentes, el pecado era primariamente un estado de rebelión y no solamente una enfermedad o esclavitud de lo cual la gente tenía que ser liberada.

¿Por qué nosotros, como predicadores del siglo veintiuno, todavía predicamos el arrepentimiento? ¿No causaré esto un alejamiento en las personas que resultará en iglesias vacías?

El arrepentimiento es una condición del corazón en la cual una persona admite su error y se vuelve, se aparta de ese error. Se resume de la mejor manera en Proverbios 28.13, “El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia”. Entonces, el arrepentimiento incluye tanto la confesión como el abandono del pecado, lo cual surge de un corazón que reconoce su propio fallo  en cumplir las demandas de la ley de Dios.

En lo que tiene que ver con la salvación, el arrepentimiento es simplemente el otro lado de la moneda de la fe. Por esta razón es que algunas veces el llamado de los apóstoles simplemente se resumió como “Arrepentíos… para el perdón de vuestros pecados” (Hechos 2.37-38), y oras veces se resumía como “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hechos 16.31). Estas no son dos formas distintas de salvación. Estaban refiriéndose solo a un lado de la moneda. Por dicha, hubo ocasiones en las cuales los apóstoles resumieron su predicación de manera que incluyeron los dos lados. Pablo dijo: “… nade que fuese útil he rehuido anunciaros y enseñaros… testificando… acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20.20-21). Las dos cosas van juntas siempre.

¿Por qué el Arrepentimiento está ausente hoy?

Pienso que la primera razón es nuestra preocupación descontrolada por los números. Si predicas el arrepentimiento solamente podrás sostener a aquellos que se arrepienten, mientras que si dejas de predicar el arrepentimiento y en lugar de eso hablas de una manera más motivacional, todos querrán venir a escucharte. Haga su investigación y verá la razón por la cual los sermones de auto-ayuda se han vuelto la dieta principal en muchos púlpitos de hoy. Esos sermones atraen y mantienen a las multitudes. Y con las multitudes viene el dinero. Esa es la primera razón.

Sin embargo, hay una segunda razón a la cual tengo que referirme. Dentro del Evangelicalismo, hay una creciente opinión de que el pecado es primariamente una maldición de la cual las personas son víctimas y por eso necesitan ser liberados. Este es el punto de vista predominante en tierras Africanas. Por ejemplo, a los adúlteros crónicos, se les invita a sesiones de liberación en vez de llamarlos al arrepentimiento. Esto es incorrecto. Si Juan el Bautista hubiera pensado así, no habría confrontado al rey Herodes por su relación con Herodías, la esposa de su hermano. Más bien, le habría invitado a venir a la sesión de liberación en el desierto y de esa manera Juan se hubiera evitado la muerte  prematura (la decapitación).

La diferencia principal entre el nuevo movimiento de “liberación” y la antigua práctica evangélica de llamar al arrepentimiento es que esta última asume la responsabilidad del hombre por el pecado. El pecador no es víctima de una maldición generacional de la cual necesita ser liberado. El pecador es un rebelde que necesita rendirse de su guerrilla contra Dios. El pecador necesita salir de su arbusto con su AK47 en alto y convertirse en un ciudadano del reino de Dios.

¡Haber fallado en el entendimiento de esta diferencia, ha llenado las iglesias en África con cabras! Hombres y mujeres que no son confrontados con la maldad de sus pecados. No son guiados para que puedan ver que son rebeldes contra la majestuosa ley de Dios. No están experimentando convicción de pecado por el Espíritu Santo y no están viniendo al Salvador crucificado en arrepentimiento y fe. En vez de esto, vienen a los predicadores con sus problemas de deudas, esterilidad, falta de empleo, enojo, enfermedades, etc., para que los liberen de todo eso. Se le echa la culpa de todo a las maldiciones generacionales o a los demonios.

El fruto de predicar Arrepentimiento.

Recordemos que la salvación es una obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo utilizará nuestro mensaje de fe y arrepentimiento para atraer las almas. Aquellos a los que Dios va a salvar no huirán una vez que son confrontados con la realidad de su rebelión contra Dios. Ellos reconocerán que esto es verdad y el Espíritu Santo los llevará al Hijo de Dios para salvación. Ellos vendrán arrepentidos y creyendo, en respuesta al mensaje del evangelio.

Hay cierta indisposición al mensaje del Evangelio. Sí, se trata de buenas nuevas porque nos habla de un Salvador que fue enviado del Cielo para rescatarnos gratuitamente de nuestros pecados. Sin embargo, el mensaje viene con una condición para los que se benefician de él. La condición incluye el llamado al arrepentimiento. La gente no se vuelve Cristiana mientras están silban y se sienten bien con respecto a sí mismas. ¡Deben haber sido quebrantados por la convicción de pecado!

¿Deseamos ver iglesias en África llenas de verdaderos convertidos? Entonces restauremos la predicación del arrepentimiento en el lugar que le corresponde bíblicamente. Sí, al principio esto vaciará nuestras iglesias, pero eso no será una gran pérdida. La gente simplemente irá al lugar al cual pertenece. Sin embargo, conforme mantengamos fielmente el mensaje de arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo, el Espíritu Santo comenzará a atraer Su pueblo a sí mismo en verdadera convicción de pecado y conversión. Nuestras iglesias comenzarán a llenarse con personas que han sido verdaderamente salvadas y van para el Cielo. ¡Nuestra adoración se volverá verdaderamente espiritual porque brotará de corazones que conocen y ama al Padre, al Hijo y al Espíritu Sano!

La Adoración que Dios desea

Posted in Reflexiones with tags , on enero 12, 2015 by elcaminoangosto

La adoración en la Iglesia

Posted in Alertas, Reflexiones with tags , on enero 9, 2015 by elcaminoangosto

La Celebración de la Navidad

Posted in Reflexiones on diciembre 13, 2014 by elcaminoangosto

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Es muy difícil deshacerse de las tradiciones. Si usted celebra la Navidad es difícil dejar de celebrarla y si usted no celebra la Navidad, es difícil que pueda llegar a celebrarla. En cada caso hay una tradición. Unos tienen la tradición de celebrar y otros tienen la tradición de no celebrar.

Este artículo no está escrito para convencer a los que no celebran Navidad de que la celebren o para que los que la celebran dejen de hacerlo.

Si usted no celebra la Navidad y pertenece a una iglesia que no la celebra, no tiene mucho de qué preocuparse. Si usted sí celebra la Navidad y pertenece a una iglesia que la celebra, tampoco tiene mucho de qué preocuparse.

El artículo tiene como intención ayudar a los que han sido enseñados que  no se debe celebrar la Navidad, pero ahora forman parte de una iglesia que sí la celebra y entonces se sienten incómodos o inseguros de participar con sus hermanos en las actividades relacionadas con la Navidad.

Los que nos adherimos a la teología reformada, solemos ser admiradores del movimiento puritano inglés de los siglos 16 y 17. Uno de los principios que ellos enseñaron se denomina “el principio regulativo”, que consiste en afirmar que el culto a Dios está regulado por Él mismo en las Sagradas Escrituras. Los protestantes Luteranos y Anglicanos estuvieron de acuerdo en eliminar de sus cultos todo lo que era prohibido por Dios, pero los Puritanos enseñaron que no debemos añadir al culto ningún elemento que no haya sido expresamente ordenado por Dios, de manera que no solo suprimieron lo prohibido, sino que suprimieron lo que no estaba ordenado.

Los adherentes a la Confesión de Fe Londres nos alineamos con los Puritanos en cuanto al principio regulativo y sin embargo, muchos de nosotros (no todos) no mantenemos la misma posición que nuestros antepasados Puritanos tuvieron con respecto a la celebración de la Navidad.

Los Puritanos se esforzaron en purificar el culto de todo resto de catolicismo romano, pero en este afán llegaro a prohibir la celebración de la Navidad.

La actitud puritana en cuanto a esto debemos entenderla según las circunstancias en que ellos vivieron y por sus motivaciones.

La Iglesia católica romana estableció un calendario con muchas festividades para imponer la observancia de días especiales como si fueran mandamientos de Dios. Esto era muy molesto para los puritanos y trataron la Navidad como uno de esos días impuestos por el catolicismo. Sin embargo, la Navidad tiene un origen mucho anterior al establecimiento del catolicismo romano y al papado. Eventualmente, se impuso la asistencia obligatoria al culto público en ese día y se incluyeron ceremonias especiales como la misa de media noche antes de la Navidad y el día de la Navidad. De más reciente tradición son los rezos ante el pesebre y otras costumbres así.

No hay mandamiento en la Biblia para celebrar días especiales aparte del día del Señor que es el primer día de la semana. Por lo tanto, es incorrecto imponer cualquier otra celebración religiosa al pueblo cristiano que no sea la de congregarse cada domingo en el nombre del Cristo resucitado. Por esta razón para nosotros tampoco hay solo un “Domingo de resurrección”, sino 52 domingos de resurrección al año.

Por lo anteriormente dicho, ningún cristiano debe sentirse obligado a celebrar la Navidad, si su conciencia le impide hacerlo con fe, porque lo que no se hace con fe, es pecado. (Romanos 14.23).

Pero, el pueblo de Dios es un pueblo que se regocija en las celebraciones. En el Antiguo Testamento Dios estableció fiestas específicas que debían ser observadas por el pueblo de Israel, pero también ellos mismos establecieron celebraciones a partir de eventos históricos importantes en la vida de la nación. Mi argumento para considerar válida la celebración de la Navidad se centra en que no es una fiesta ordenada como un precepto, sino que es una fiesta que surge del pueblo redimido, pero que no se impone como una ordenanza adicional en el culto a Dios.

Dos ejemplos de estas fiestas surgidas de la vivencia del pueblo son el Purim y la fiesta de la Dedicación del templo. El Purim fue establecido para celebrar cómo Dios salvó milagrosamente a los judíos del decreto de muerte durante el reinado del rey Asuero (Ester 9). La fiesta de la Dedicación era una fiesta establecida por Judas Macabeo y sus hermanos como recordatorio de la purificación del templo y la renovación del altar, después de la profanación de Antíoco (I Macabeos 4; II Macabeos 10).

Es muy probable que Cristo y sus discípulos participaron de estas fiestas que, aunque no eran parte de las ordenanzas de la ley, eran parte de la vida nacional y religiosa del país. Pero, si no las celebraron, tampoco hablaron en contra de ella o de los que las celebraban.

Algunas personas tienen problemas de conciencia para celebrar la Navidad porque han leído escritos en los cuales se asocian las prácticas navideñas al paganismo, pero debemos ser cuidadosos al considerar la información que se provee al respecto. Nosotros los cristianos no celebramos ninguna de las cosas que los paganos solían celebrar y ni siquiera la similitud en algunos elementos (sobre todo decorativos) que se conservan de una época anterior al cristianismo deberían afectar nuestras conciencias, porque nosotros estamos en Cristo, no estamos celebrando lo que los paganos celebraban.

El hecho de que los paganos tuvieran una costumbre o práctica no es un argumento suficiente para que los cristianos tengamos que rechazarla, debemos ejercer discernimiento y ver si es una práctica pecaminosa o no. (I Corintios 10.23)

Otro ejemplo: La celebración de una ceremonia nupcial, no es algo que esté detalladamente regulado en las Escrituras. Vemos que era principalmente una fiesta familiar o comunal. Por otro lado, el uso del anillo en las bodas, parece tener un origen egipcio (otros afirman que su origen es romano). ¿Deberíamos por eso prohibir las ceremonias de boda y el uso de los anillos?

Celebramos ceremonias nupciales como una forma de solemnizar el pacto matrimonial, y usamos ese símbolo del anillo que los paganos usaban, dándole un significado mucho más excelente en el contexto cristiano. Pero aun así, no podríamos obligar a nadie a celebrar una ceremonia religiosa, una pareja puede optar únicamente por el acto civil ante la ley.

Otro ejemplo: en la Biblia nunca encontramos un mandamiento para construir sinagogas. Los judíos las construyeron en la época posterior al exilio y siguieron esta práctica de reunirse en el día de reposo en ellas. Cristo y sus apóstoles tuvieron la costumbre de visitar la sinagoga en el día de reposo también y la Iglesia, después de la época de las persecuciones comenzó a construir lugares de culto también.

He mencionado las bodas y las capillas como un ejemplo de costumbres, que sin estar ordenadas específicamente por Dios, han servido para ayudar a cumplir los mandamientos de Dios de una mejor manera. Sin embargo podemos prescindir de la ceremonia de bodas, pero no del matrimonio y podemos prescindir de tener una capilla pero no de reunirnos en el día del Señor. Los elementos ordenados no pueden suprimirse, pero las circunstancias sí pueden variar.

Una fiesta como el Purim o como la Dedicación, podía ser observada por los judíos convertidos al cristianismo y considerándola dentro de la libertad a la cual hace referencia el apóstol Pablo en Romanos 14.25. Pero no debían participar de los otros ritos del judaísmo que se cumplieron en Cristo.

Lo que proponemos debería hacerse en Navidad es bastante similar a lo que se hacía en el Purim, pero los cristianos tienen una razón aún mayor para regocijarse, porque no fuimos salvados solamente de una muerte física, sino que hemos sido redimidos del pecado y de la muerte eterna.

…que celebrasen el día decimocuarto del mes de Adar, y el decimoquinto del mismo, cada año, como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres.” (Ester 9.21,22)

El PUrim no fue ordenado por Dios por medio de algún profeta, fue una celebración que surgió del mismo pueblo consciente de los grandes hechos del Señor, pero lo que debemos notar es que esto no supuso algún cambio en el culto a Dios, entonces no se quebranta el principio regulativo de la adoración. Esta es una celebración del pueblo de Dios y basada en un acto de Dios, pero  no se impone como parte del culto prescrito por Dios.

Debemos pensar en la Navidad en una manera similar. Esta debe ser una festividad del pueblo de Dios a partir del maravilloso evento de la encarnación del Verbo porque este fue el cumplimiento de las profecías sobre la promesa del Mesías. Sin embargo, aunque consideramos apropiado y útil que las familias e iglesias se alegren conmemorando la Natividad del Señor, no podemos obligar a nadie a celebrar, ni creemos que ese día tenga que ser observado como se observa el día del Señor.

El asunto de la inexactitud de la fecha de la Natividad considero que es algo irrelevante, de manera que no lo trataré aquí, pero suelo hacer la comparación con respecto al año de su nacimiento.  ¿Vamos a celebrar el fin del año 2014? ¿Es esto exacto? – Sabemos que hay un margen de error en el cálculo y puede ser que el Señor no naciera hace exactamente 2014 años, pero lo importante es que Él vino. Como cristianos, celebramos que hace aproximadamente 2014 años, el Verbo se hizo carne, eso es lo que celebramos.

En el siglo IV no establecieron esta fecha de manera antojadiza, ni fue solo un intento de cristianizar una costumbre pagana. Y aunque su exactitud es poco probable, ese no es el punto de la celebración.

Otro ejemplo de que no debemos permitir que nuestra conciencia sea afectada por las antiguas costumbres paganas es el hecho de que el primer día de la semana fuera para los paganos el día del sol. De hecho en inglés aún se llama así (Sunday), pero esto no debe impedirnos cumplir con el mandamiento de guardar este día como el día especial de adoración para los cristianos.

Lo que nosotros hacemos en Domingo, no tiene nada que ver con lo que los paganos hacían. En el propósito de Dios esto se ve como una victoria sobre la idolatría pagana, el hecho de que Dios resucitara a su Hijo en este día para darle a ese día el significado que ahora tiene.

El mundo impío celebra lo que no sabe, y su celebración es pecaminosa porque no se basa en Cristo, ni es realizada con fe. Pero los cristianos podemos alegrarnos porque un día las huestes celestiales también se alegraron con aquel nacimiento (Lucas 2:13) y Dios mandó a los ángeles en ese mismo día que adoraran al HIJO encarnado. (Hebreos 1:6)

Si usted no celebra la Navidad, no piense que es más espiritual que aquel que sí la celebra. Y si usted la celebra, no critique al que se abstiene de celebrar. Siempre debe prevalecer el amor y aplicar el principio de Romanos 14.3.

Si a usted le molesta es el materialismo y el mercantilismo asociado a la Navidad, sepa que eso nos molesta a todos los cristianos, pero lo que tenemos que hacer es no participar de ese pecado. Se puede celebrar la Navidad sin mundanalidad.

Si usted aún está dudoso al respecto de este tema, le animo a orar y a investigar y tomar una decisión honesta al respecto.

Para los que decidan celebrar el maravilloso milagro de la encarnación del Verbo. ¡Feliz Navidad! Y… “que el cantar de gloria que se oyó en Belén, sea nuestro cántico también”. ¿Cuál fue ese cantar? “Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (Lucas 2)

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