Orando con confianza

Posted in Reflexiones on junio 25, 2015 by elcaminoangosto

“Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.” – I Juan 5-14

Una realidad muy frecuente al respecto de la oración es la siguiente: Los que van a los cultos de oración son una minoría, pero los que no asisten suelen pedirnos a los que sí vamos a la oración que pidamos por sus necesidades.

La gente suele pedir oración para recibir alivio de sus enfermedades, para conseguir empleo, o un mejor empleo, para la solución de problemas familiares, para la sanidad de sus seres queridos, para obtener una buena calificación en una prueba, buen éxito en un trámite pendiente, etc.

¿Es válido pedir por las necesidades de esta vida temporal? Creo que Sí, es válido, hay  muchos ejemplos en la Biblia en los cuales Dios contestó los ruegos de su pueblo o bien utilizó a sus siervos para el alivio de diversos sufrimientos.

Sin embargo, es importante que consideremos ciertas actitudes al realizar peticiones de oración.

La primera de ellas es que muchos de los que piden oración, no vienen a la reunión de oración.

Deberíamos aprovechar estas oportunidades en las cuales otras personas nos piden que pongamos en oración alguna de sus necesidades, para invitarles a venir a la iglesia a orar o para hacer una reunión de oración casera.

Si invitamos a la gente a orar, notaremos que muchos de ellos no tienen la disposición de apartar tiempo para dedicarlo al clamor y humillación delante del Señor.

Algunos tienen una actitud casi supersticiosa y piden como quien le pide un deseo a una estrella, como si todo sucediera al azar, como si fuera un asunto de la fortuna y esto de la oración fuera una manera de aumentar las posibilidades de obtener lo que desean. De manera que aquí hay una oportunidad también para testificar de Cristo.

Llevemos la luz de la verdad y ayudemos a los que están en ignorancia o confundidos, para que entiendan lo que es la verdadera oración.

La oración es un gran privilegio, la oración es una bendición muy grande. El cristiano ora con la confianza de que sus palabras no son desatendidas, no son ignoradas, sino que Dios escucha y Dios atiende. Según el texto bíblico: la oración es la expresión de la confianza que tenemos en Dios.

¿De dónde proviene esta confianza? – Leamos lo que dice Hebreos 4.15-16

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

La confianza que acompaña nuestra oración demuestra la fe que tenemos en el Señor Jesucristo, eso es lo que significa orar en Su nombre, no se trata solo de una frase requerida al final de la plegaria.

Oramos porque sabemos que a la diestra del Padre está el Hijo, quien se hizo como uno de nosotros, Él sufrió lo que nunca sufriremos, comprende el dolor y se compadece de nuestras miserias.

Al orar debemos recordar que el trono de la gracia es ante todo eso:  El Trono, es decir, estamos ante el Rey Supremo.

¿Cómo debemos acercamos entonces? Debemos llegar con toda humildad, con reverencia, con súplica. Han hecho muy mal los que enseñan a otros a orar con un tono de exigencia. Ese tipo de reclamos en la oración parece que asume que mereciéramos lo que estamos pidiendo.

Incluso cuando oremos haciendo referencia a alguna promesa bíblica, ese “reclamo” no es exigencia, porque todo lo que Dios concede es por gracia, Dios no está obligado con nosotros, no hay méritos personales que nos hagan merecedores de recibir sus bendiciones.

Dios no tolera el pecado, nosotros somos pecadores, y si confiáramos en nuestros méritos, jamás seríamos atendidos. La única razón por la cual Él nos puede atender y nos atiende amorosamente, es porque Jesucristo, nuestros Salvador, ha pagado el precio de nuestra deuda con Dios. ¡Alabado sea Dios por esto!

Ahora bien, Dios no da a sus hijos cualquier cosa que a ellos se les ocurra, ni responde siempre a las oraciones de manera inmediata. Dios es un Padre amoroso pero infinitamente sabio.

Dios otorgará aquello que pidamos si es conforme a Su voluntad. La voluntad de Dios tiene dos aspectos claramente diferenciados en la Biblia: la voluntad de preceptos y la voluntad de decretos. La primera tiene que ver con sus mandamientos y la segunda tiene que ver con lo que Él ha determinado que suceda.

Debemos ser cuidadosos de no pedir nada que quebrante de alguna manera los mandamientos de Dios, esa sería una petición inválida y debemos pedir, sujetos a la realidad de que Dios puede haber determinado algo diferente a lo que pedimos, según su plan eterno.

Algunas veces no vemos claramente que lo que pedimos podría ser en detrimento del proceso santificador y por lo tanto se vuelve una petición inválida. I Tesalonicenses 4.3 dice:

“…la voluntad de Dios es vuestra santificación…

Un joven pudiera estar pidiendo a Dios que una muchacha lo acepte como su novio, pero podría ser que esta relación no sea sana para ellos por diversas razones, tal vez alguno de los dos no es suficientemente maduro, tal vez ninguno de los dos lo sea, tal vez no han aprendido los principios de la pureza y esa relación afectará su crecimiento espiritual, etc., etc. – De manera que Dios no concederá esa petición, o al menos no la concederá en el tiempo que aquel joven desearía.

En todas estas situaciones, los creyentes seguimos confiados en la bondad de Dios que no negará a sus hijos algo que sea para el bien de ellos. Si Dios decide negar nuestras peticiones, debemos aceptar esa decisión con humildad y confiar que Su plan es siempre mejor.

Para evitar que nuestras peticiones sean frecuentemente rechazadas por Dios, debemos crecer en santidad, de manera que nuestras peticiones estén alineadas con la buena voluntad de Dios.

Los que caminen en comunión con Cristo, tendrán un corazón cada vez más limpio y sus peticiones estarán en armonía con la voluntad de Dios, por lo tanto recibirán respuesta segura.

Dos versículos muy útiles para tener en cuenta a la hora de pedir son estos:

Pedid y se os dará, buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá” – Mateo 7.7

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” – (Santiago 4.3)

¿Estás acudiendo al trono de la gracia y clamando al Señor con insistencia? ¿Estás perseverando en la disciplina de oración privada? ¿Estás siendo fiel a la convocación de oración pública? ¿Estás procurando pedir conforme a la voluntad de Dios? Que así sea. Amén.

Pr. Alexander León.

Extranjeros y Peregrinos

Posted in Reflexiones on junio 11, 2015 by elcaminoangosto

peregrino

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” – I Pedro 2.11

Este ruego del apóstol Pedro es urgente para todos los cristianos, y la época en que estamos viviendo amerita que consideremos este ruego con mayor atención.

Este ruego recuerda a los creyentes con su identidad en este mundo y les advierte a no identificarse con el sistema impío del mundo en que vivimos.

Así como los habitantes de un país se identifican con características como el idioma, la cultura y las costumbres, algo similar se espera de los cristianos que se identifiquen con el Reino de Dios. Sin embargo, el concepto del cristiano como un extranjero y un peregrino en este mundo parece estar ausente en las mentes de muchos evangélicos.

Lo normal es que el extranjero, conserve ciertos rasgos distintivos de su idiosincrasia y lo hace con orgullo. Procura conseguir lo necesario para cocinar los mismos platillos que comía en su país, sigue al tanto de las noticias y eventos de su país de origen y suele unirse con sus paisanos, formando colonias, es decir, compañerismo basado en la pertenencia al país de procedencia común.

Los cristianos de nuestro siglo parecen haber olvidado que son extranjeros en este mundo, y su adaptación al mundo es tan efectiva que ya los ciudadanos de este mundo no logran identificarlos como extranjeros. Muchos que se supone que son cristianos tienen el mismo “acento” del mundo, hablan como habla el mundo, se comportan como todos los demás y comparten los mismos gustos que el mundo tiene en cuanto a diversiones y entretenimiento, modas, etc.

Así como las colonias se reúnen en fechas importantes para sus países de origen, los cristianos tienen reuniones especiales que se llaman cultos.

Muchos cristianos no parecen interesados en ser identificados como extranjeros y su participación con los de su “colonia” es esporádica, asistiendo a los cultos desprovistos de pasión por el Reino de Dios.

El segundo adjetivo que usa el apóstol Pedro para referirse a los creyentes es “peregrinos”. Los peregrinos son caminantes, van hacia un lugar y se dirigen hacia ese lugar por jornadas, no pueden establecerse permanentemente porque su destino es lejano y tienen que continuar avanzando en la travesía.

La mejor alegoría jamás escrita con respecto a esto es el “Progreso del Peregrino” de John Bunyan, todo creyente debe leer este librito para ver si se identifica con la vida de peregrinaje que tiene todo verdadero cristiano.

Tristemente, muchos de los que se supone que son cristianos, parece que no van para ningún lado, parece que en este mundo están bien cómodos, bien establecidos. No parecen peregrinos.

Los creyentes de todas las edades fueron conscientes de que no pertenecían a este mundo y no querían quedarse aquí.

Como está escrito: “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.” (Hebreos 11.13)

Hay una falsa enseñanza y muy dañina que se infiltró en muchas iglesias, que enfatiza la idea de que el cristiano tiene que reclamar el reino de Dios ahora, pero no como un reino espiritual, sino por la prosperidad material, salud física y el éxito en los negocios.

Con una perspectiva así, difícilmente esos cristianos podrán identificarse con aquellos que se describen en la carta a los Hebreos, de los cuales se afirma que saludaron con fe su futuro, y que se confesaron extranjeros y peregrinos en esta tierra.

La posición de los cristianos en este mundo como extranjeros y peregrinos debe incluir una clara definición en cuanto a los principios que abrazamos, y que aplicamos para la familia, las relaciones personales, el trabajo y la moral en todas las áreas de la vida.

Si los cristianos no tienen clara su identidad como extranjeros y peregrinos en este mundo, tampoco conocerán la batalla contra los deseos carnales.

Cuando el sistema de este mundo ofrece sus atractivos, el verdadero creyente se enfrenta a una batalla, porque debe resistir y no conformarse a este mundo. El mundo abraza formas de pensar, filosofías y estilos de vida que son contrarias a la fe cristiana. ¿Cómo enfrentamos estas influencias?

¿Cómo reaccionamos ante las formas de vestir carentes de modestia? ¿Nos abstenemos y batallamos, o nos rendimos?

¿Cómo reaccionamos ante los entretenimientos cargados de sensualidad pecaminosa? ¿Nos abstenemos y batallamos, o nos rendimos?

¿Cómo reaccionamos ante las diversas actividades que el mundo programa para el día Domingo? ¿Nos abstenemos y las rechazamos, o nos rendimos?

¿Cómo reaccionamos ante las filosofías humanistas que hacen caso omiso de la ley de Dios? ¿Batallamos, o nos rendimos?

En cada área de la vida tendremos que abstenernos de esos deseos que nos impulsan a seguir al mundo. Debemos batallar, resistir y seguir a Cristo.

¿Podemos identificarnos como extranjeros y peregrinos? ¿Estamos batallando contra el pecado?  ¿Eres de este mundo o estás peleando contra el mundo para agradar a Dios? – Que Dios nos enseñe cuál es nuestra verdadera identidad. Amén

Pr. Alexander León.

¿Consideras a la Iglesia aburrida?

Posted in Reflexiones on mayo 28, 2015 by elcaminoangosto

Originalmente publicado en El Camino Angosto:

Por Don Whitney – traducido por Alexander León

Nota: En Diciembre del 2000 un escritor del periódico de la Convención Bautista de Missouri me pidió que escribiera un artículo para contribuir en una sección especial con respecto al tema “¿Es aburrida la iglesia?”. Me lo pidieron porque yo había enseñado una clase en el Seminario que se llamaba “Liderazgo de Adoración”, y también porque he escrito y dado conferencias frecuentemente en iglesias con respecto a la adoración.

También le sugerí al editor del periódico cambiar el título del artículo en vez de “¿es la Iglesia aburrida?” por “¿Es la adoración aburrida?” o algo así, poque asumo que al referirse a la iglesia nos estamos refiriendo a lo que se hace en el servicio o culto, porque la palabra iglesia tiene otro significado más ampli0.

¿Cuál es tu respuesta cuando oyes a alguien decir “la Iglesia es muy aburrida”?

Mi primera…

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YO CONOZCO TUS OBRAS

Posted in Reflexiones on mayo 20, 2015 by elcaminoangosto

Originalmente publicado en El Camino Angosto:

Me llama poderosamente la atención que Cristo,  al enviar su mensaje a las siete iglesias, según se registra en el Apocalipsis repite siempre esta frase “Yo conozco tus obras”. Debemos reconocer entonces, que la Fe genuina, la profesión verdadera, se ha de mostrar no en palabras o expresiones externas de entusiasmo que surgen de cultos donde se manipulan las emociones, sino que la vivencia diaria. Son nuestros hechos los que muestran la calidad de nuestra fe. La vivencia cristiana debe ser examinada y re-examinada con frecuencia. Estamos viviendo en tiempos de apostasía, y aunque reconocemos que un verdadero hijo de Dios nunca caerá de forma definitiva, vemos que miles y miles de los que profesan la fe Cristiana, y de los líderes de ministerios cristianos continúan “engañando y siendo engañados” (II Timoteo 3.13).  Para ayudar en este auto-examen y evaluar también la clase de cristianismo que…

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La Corrupción – Un destructor de almas y naciones

Posted in Reflexiones with tags , on mayo 15, 2015 by elcaminoangosto

Pr. Conrad Mbewe (Artículo en Inglés >> Aquí)

(Traducido con permiso por Pr. Alexander León)

soborno

Fui a la estación de gasolina para llenar el tanque de mi carro. Pedí una factura. El dependiente se paró a mi lado con su lapicero en una mano y una factura en la otra y me dijo, ¿Cuánto debo poner en la factura? Insistí en que debía poner lo que yo pagué.

Unos minutos después, saliendo de Lusaka, fui detenido por manejar sobre el límite de velocidad. Cuando el policía se acercó y me preguntó a qué me dedicaba, le dije que soy un pastor. Entonces, me dejó ir pero añadió, “Solo déjeme algo para una Coca Cola”. Como yo tenía una Coca Cola en mi carro, se la di y me fui.

Yo sabía lo que él quería pero fingí que no había entendido. ¡Después de todo, él quería una Coca Cola! – Esto es algo que me preocupa. Hay mucho dinero llegando al bolsillo de las personas que no han trabajado por él. Se ha vuelto un asunto cultural. Le llamamos corrupción. Y también es fraude.

La corrupción es endémica en Zambia – y se vuelve peor conforme pasa el tiempo. Como hay muy pocos lugares en las escuelas del gobierno y universidades, no es poco común que el oficial pida a los estudiantes un regalo, un soborno. Tristemente muchos hemos caído en esto.

Conocemos el lenguaje. El oficial nunca dice “Dame un soborno.” Él dirá algo como, “Lo siento ya no hay lugares disponible. La institución está llena. Pero si usted está desesperado, yo puedo ayudarle. Le costará un poco más. Deje sus datos aquí y haremos contacto con usted”

En Isaías 1.23 Dios dijo a la nación de Israel:

Tus gobernantes son rebeldes, cómplices de ladrones; todos aman el soborno y van detrás de las prebendas”.

Esto es con lo que estamos lidiando aquí. Nadie se conforma con su pago diario justo. Todo el mundo anda detrás de los así llamados “regalos”.

Usted puede pensar, “Pero ¿qué tiene de malo eso? – El dinero debe ser dado a cambio de un servicio honesto. Nunca debe darse dinero por un aparente favor. Por definición, se supone que los favores se hacen gratuitamente.  Cuando pagas por un favor, eres culpable de soborno. Eso es corrupción.

Déjame profundizar un poco en esto. En Éxodo 23.8, Dios dijo:

No aceptes soborno, porque nubla la vista y tuerce las sentencias justas.

El problema al recibir dinero cuando no se ha prestado un servicio que lo amerite es que quedas en deuda con la persona que te dio ese dinero. Terminas haciendo algo incorrecto como una forma de gratitud hacia la persona que te benefició.

El amor al dinero es la raíz de todos los males. Si eres capaz de hacer las cosas por dinero, destruirás tu alma y el alma de la nación. Es solo cuestión de tiempo. Te imploro que pidas el perdón de Dios y que si es posible devuelvas lo que has recibido indebidamente.

Sí, Dios está dispuesto a perdonar el soborno y la corrupción, si le pides a Jesucristo que te limpie con Su sangre que Él derramó en la cruz. Cuando Cristo te limpie, también de dará un corazón que deteste la corrupción. De manera que ¡Jesucristo es la respuesta para el asunto de la corrupción!

¿Existe Dios?

Posted in Reflexiones with tags , , on marzo 2, 2015 by elcaminoangosto

Artículo original >>>>>>>>>>>>>>>  AQUI <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<

Traducido con permiso por el Pr. Alexander León

El Pr. Conrad Mbewe tiene un programa de radio cada Jueves en el cual comenta sobre asuntos sociales que afectan a su nación en una emisora llamada Christian Voice in Zambia. El pastor ha decidido incluir entradas en su blog que corresponden a este programa de radio para el beneficio de una mayor audiencia.

He escuchado de un hombre en Zambia que vive en Livingstone, que se clasifica a sí mismo como un ateo y está lanzando un reto a los Cristianos para debatir con respecto a la existencia de Dios. Él quiere que probemos que Dios existe. Esto me recuerda a un filósofo llamado Mercutio que solía hacer retos similares.

Normalmente no gasto mi tiempo en asuntos así porque la Biblia no trata de probar la existencia de Dios. Simplemente nos dice en Génesis 1.1, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Entonces, ¿Por qué habría de gastar mi tiempo haciendo algo que la Biblia no hace?

Además, cuando me hice Cristiano, nadie tuvo que probarme la existencia de Dios. De una manera instintiva, yo sabía que Dios existía. Yo fui enseñado en la teoría de la evolución en la Escuela pero de algún modo, aun siendo chico, había algo que me hacía ver que esa teoría no tenía pies para sostenerse.

Han de saber que en ese tiempo yo ni era cristiano. Todavía vivía en pecado. Solamente trataba de ser honesto conmigo mismo. Cuando pecaba, mi conciencia me decía que Dios no estaba contento con lo que yo había hecho, pero solía endurecer mi corazón para poder seguir pecando.

De todos modos, por causa de los jóvenes que escuchan a personas como el ateo de Livingstone, a veces tomo un momento para explicar la existencia de Dios desde la misma premisa de Génesis 1.1. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. En otras palabras, Dios es nuestro Creador.

Cada creación debe tener un creador. Cada diseño tiene que tener un diseñador. El big bang no podría haber producido algo tan complejo como este universo. Soy ingeniero mineral y puedo decirles que las explosiones no producen ningún orden. Producen un total caos.

Observen el cuerpo humano, por ejemplo. Tiene varios sistemas – el sistema óseo, el sistema muscular, el sistema digestivo, el sistema circulatorio de la sangre, el sistema inmunológico, el sistema de desechos, el sistema reproductivo, y así sucesivamente.

Todos estos sistemas están balanceados de una manera tan intrincada que en el momento en el que usted dañe uno, afecta a muchos otros. Cualquiera que observe al ser humano, entonces, está mirando a un cuerpo que está mejor diseñado en sus múltiples facetas que el más complejo computador del planeta.

¿Estaría de acuerdo si alguien les dijera que una computadora fue producida por un big bang hace muchos años? Si eso les causa risa, ¿por qué habríamos de creer que el cuerpo humano y otras complejas partes del universo se produjeron por un big bang? ¡Por favor!

La razón por la cual la gente desea creer en un universo tan bien diseñado sin reconocer al Divino Diseñador es porque desean continuar viviendo en pecado. En el momento en que admitan que Dios existe, tendrían que obedecer sus mandamientos. Aceptémoslo: Eso no es lo que el hombre desea hacer.

El arrepentimiento – La Nota ausente en la predicación actual.

Posted in Reflexiones with tags , , on enero 27, 2015 by elcaminoangosto

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Por el Pr. Conrad Mbewe – Traducido por Pr. Alexander León. 

>>>>>>>>>>> Aquí el arttículo original  <<<<<<<<<<<

He observado con preocupación creciente cómo el arrepentimiento no es ya más un llamado claro en muchas de las predicaciones de hoy. Esto no necesariamente es así en todo el mundo, pero entre más escucho a varios  predicadores en suelo Africano confirmo que eso es así en nuestro continente.  La vasta mayoría de predicadores tratan al pecado más como una enfermedad que como un estado de rebelión. De ahí, que el remedio y su enfoque consiste más en la “liberación” que en el llamado al arrepentimiento. ¿Era ese el punto de vista prevaleciente en la Biblia?

El Arrepentimiento en el Nuevo Testamento.

Observemos a los predicadores del Nuevo Testamento. La predicación de Juan el Bautista se describe de esta manera: “En aquellos días vino Juan el Bautista en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:1,2).

¿Y qué leemos con respecto a Jesús?, exactamente lo mismo: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4.17).

¿Cómo describe la Biblia la predicación de los apóstoles en las Evangelios? “Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.” (Marcos 6.12)

Cuando llegamos a los Hechos, es como si se hubieran abierto las compuertas de una represa.

En el día de Pentecostés, cuando a causa del sermón de Pedro la gente cayó bajo convicción y preguntaron a los apóstoles qué debían hacer, él respondió: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre del Señor Jesucristo para perdón de vuestros pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 3:37-38)

Después de que la sanidad del cojo en el Templo, Pedro le dijo a la multitud reunida, “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados…” (Hechos 3:17-19)

Cuando Simón el Mago maliciosamente intentó aumentar sus poderes de hechicería, Pedro no le dijo que necesitaba liberación. Por el contrario le dijo “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de don se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hechos 8:20-23)

Eso con respecto a Pedro. ¿Y qué de Pablo? Cuando Pablo estaba predicando en el Areópago en Atenas, su sermón terminó con una poderosa confrontación: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17.30)

Luego, hacia el final de su ministerio, esta es la forma en la cual Pablo resume todo su ministerio: “Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” (Hechos 26.19-20).

Cuando el Nuevo Testamento estaba llegando a su cierre, Jesús envió siete cartas al apóstol Juan para que las remitiera a siete iglesias. Cinco de ellas incluyen un claro llamado al arrepentimiento. La primera dice: “Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y has las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Apocalipsis 2:5)

El Arrepentimiento en la Historia y en la actualidad.

Evidentemente, el arrepentimiento no fue un asunto secundario para los predicadores del Nuevo Testamento. Fue la característica de la predicación poderosa de los ministros evangélicos a lo largo de los siglos. Lean las predicaciones de los padres de la iglesia antigua, de los Reformadores, de los Puritanos, los predicadores del Gran Despertar, etc., y se darán cuenta que de manera invariable se incluía el llamado a los pecadores para que se arrepintieran. En sus mentes, el pecado era primariamente un estado de rebelión y no solamente una enfermedad o esclavitud de lo cual la gente tenía que ser liberada.

¿Por qué nosotros, como predicadores del siglo veintiuno, todavía predicamos el arrepentimiento? ¿No causaré esto un alejamiento en las personas que resultará en iglesias vacías?

El arrepentimiento es una condición del corazón en la cual una persona admite su error y se vuelve, se aparta de ese error. Se resume de la mejor manera en Proverbios 28.13, “El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia”. Entonces, el arrepentimiento incluye tanto la confesión como el abandono del pecado, lo cual surge de un corazón que reconoce su propio fallo  en cumplir las demandas de la ley de Dios.

En lo que tiene que ver con la salvación, el arrepentimiento es simplemente el otro lado de la moneda de la fe. Por esta razón es que algunas veces el llamado de los apóstoles simplemente se resumió como “Arrepentíos… para el perdón de vuestros pecados” (Hechos 2.37-38), y oras veces se resumía como “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hechos 16.31). Estas no son dos formas distintas de salvación. Estaban refiriéndose solo a un lado de la moneda. Por dicha, hubo ocasiones en las cuales los apóstoles resumieron su predicación de manera que incluyeron los dos lados. Pablo dijo: “… nade que fuese útil he rehuido anunciaros y enseñaros… testificando… acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20.20-21). Las dos cosas van juntas siempre.

¿Por qué el Arrepentimiento está ausente hoy?

Pienso que la primera razón es nuestra preocupación descontrolada por los números. Si predicas el arrepentimiento solamente podrás sostener a aquellos que se arrepienten, mientras que si dejas de predicar el arrepentimiento y en lugar de eso hablas de una manera más motivacional, todos querrán venir a escucharte. Haga su investigación y verá la razón por la cual los sermones de auto-ayuda se han vuelto la dieta principal en muchos púlpitos de hoy. Esos sermones atraen y mantienen a las multitudes. Y con las multitudes viene el dinero. Esa es la primera razón.

Sin embargo, hay una segunda razón a la cual tengo que referirme. Dentro del Evangelicalismo, hay una creciente opinión de que el pecado es primariamente una maldición de la cual las personas son víctimas y por eso necesitan ser liberados. Este es el punto de vista predominante en tierras Africanas. Por ejemplo, a los adúlteros crónicos, se les invita a sesiones de liberación en vez de llamarlos al arrepentimiento. Esto es incorrecto. Si Juan el Bautista hubiera pensado así, no habría confrontado al rey Herodes por su relación con Herodías, la esposa de su hermano. Más bien, le habría invitado a venir a la sesión de liberación en el desierto y de esa manera Juan se hubiera evitado la muerte  prematura (la decapitación).

La diferencia principal entre el nuevo movimiento de “liberación” y la antigua práctica evangélica de llamar al arrepentimiento es que esta última asume la responsabilidad del hombre por el pecado. El pecador no es víctima de una maldición generacional de la cual necesita ser liberado. El pecador es un rebelde que necesita rendirse de su guerrilla contra Dios. El pecador necesita salir de su arbusto con su AK47 en alto y convertirse en un ciudadano del reino de Dios.

¡Haber fallado en el entendimiento de esta diferencia, ha llenado las iglesias en África con cabras! Hombres y mujeres que no son confrontados con la maldad de sus pecados. No son guiados para que puedan ver que son rebeldes contra la majestuosa ley de Dios. No están experimentando convicción de pecado por el Espíritu Santo y no están viniendo al Salvador crucificado en arrepentimiento y fe. En vez de esto, vienen a los predicadores con sus problemas de deudas, esterilidad, falta de empleo, enojo, enfermedades, etc., para que los liberen de todo eso. Se le echa la culpa de todo a las maldiciones generacionales o a los demonios.

El fruto de predicar Arrepentimiento.

Recordemos que la salvación es una obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo utilizará nuestro mensaje de fe y arrepentimiento para atraer las almas. Aquellos a los que Dios va a salvar no huirán una vez que son confrontados con la realidad de su rebelión contra Dios. Ellos reconocerán que esto es verdad y el Espíritu Santo los llevará al Hijo de Dios para salvación. Ellos vendrán arrepentidos y creyendo, en respuesta al mensaje del evangelio.

Hay cierta indisposición al mensaje del Evangelio. Sí, se trata de buenas nuevas porque nos habla de un Salvador que fue enviado del Cielo para rescatarnos gratuitamente de nuestros pecados. Sin embargo, el mensaje viene con una condición para los que se benefician de él. La condición incluye el llamado al arrepentimiento. La gente no se vuelve Cristiana mientras están silban y se sienten bien con respecto a sí mismas. ¡Deben haber sido quebrantados por la convicción de pecado!

¿Deseamos ver iglesias en África llenas de verdaderos convertidos? Entonces restauremos la predicación del arrepentimiento en el lugar que le corresponde bíblicamente. Sí, al principio esto vaciará nuestras iglesias, pero eso no será una gran pérdida. La gente simplemente irá al lugar al cual pertenece. Sin embargo, conforme mantengamos fielmente el mensaje de arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo, el Espíritu Santo comenzará a atraer Su pueblo a sí mismo en verdadera convicción de pecado y conversión. Nuestras iglesias comenzarán a llenarse con personas que han sido verdaderamente salvadas y van para el Cielo. ¡Nuestra adoración se volverá verdaderamente espiritual porque brotará de corazones que conocen y ama al Padre, al Hijo y al Espíritu Sano!

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