Avivamiento – Un sermón de Ian Paisley

Posted in Alertas, Reflexiones with tags , , , on julio 20, 2015 by elcaminoangosto

Ian Paisley fue el instrumento del Señor en la fundación de la denominación Presbiteriana Libre en Irlanda del Norte. Fue un apasionado ministro del Evangelio y político. Aunque no estemos de acuerdo con su posición en el 100% de las cosas, es innegable que fue un hombre que amó a Cristo y procuró servirle de todo corazón según sus convicciones.

Es mi deseo y oración que el Señor utilice este sermón para bendecir a los que lo escuchen así como lo usó para bendecir mi vida personal como cristiano y como ministro en particular.

Si desean escuchar el sermón original en inglés está >>>>>>>>>>AQUI<<<<<<<<<<<<

Salmo 130

Posted in Devocionales with tags , on julio 7, 2015 by elcaminoangosto

“Jah, si mirares a los pecados, ¿Quién oh Señor podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado” – Salmos 130.3-4

El vocablo traducido como JAH, es una abreviación del nombre de Dios en hebreo, la forma completa es el tetragrama YHWH.

Pienso que nunca deberíamos entrar en discusiones sobre cuál es la pronunciación correcta del nombre de Dios, no encuentro una razón válida para ello. Sea que le digamos Jehová o Yahweh, lo importante es entender que Él se reveló a Moisés con este nombre, enfatizando su esencia y su existencia eterna. Dios existe por sí mismo: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3.14) y esto también concuerda con la descripción de nuestro Señor Jesucristo: “… el que era, el que es y el que ha de venir” (Apocalipsis 4.8), porque el Padre y el Hijo comparten una misma esencia.

Ante ése Dios que es soberano y justo toda criatura racional tendrá que presentarse un día. Nadie puede excusarse, nadie puede evadir esta cita, todos enfrentaremos el juicio (Hebreos 9.27).

En el gran Día del Juicio, solo hay dos posibles resultados. Unos serán recibidos en el reino de Dios y otros serán expulsados de Su presencia y arrojados al tormento descrito por el Señor Jesús como “el lloro y el crujir de dientes”. Esta frase descriptiva del infierno aparece 7 veces en el Nuevo Testamento.

El versículo de nuestra meditación afirma con una pregunta retórica que no hay nadie que pueda mantenerse, si Dios mira sus pecados. No hay nadie que pueda salir libre del juicio, si Dios considera sus pecados, porque los pecados nos hacen merecedores de condenación. Dios es Santo y Justo, por lo tanto debe dar su merecido a los pecadores.

En el Juicio de Dios todas nuestras obras serán expuestas y todos nuestros pensamientos y palabras serán considerados. Esto es lo que dice la Escritura:

yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” – Mateo 12. 36

no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.” – Marcos 4.22

en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.” – Romanos 2.16

También estas son descripciones bíblicas de aquel gran Día Juicio:

“…el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.” – Daniel 7.10

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.” – Apocalipsis 20.12

Hasta aquí el panorama se percibe muy negativo. Si en el día del Juicio Dios mira nuestros pecados y nos juzga por lo que hemos hecho, no tenemos esperanza, la condenación y la ira de Dios caerá sobre nosotros, porque así lo demanda Su justicia.

El Salmo no termina ahí, gloria sea dada a Dios porque hay un “Pero…”. Se nos presenta el Evangelio, nos recuerda que en el Señor hay perdón.

Todos aquellos que arrepentidos de sus pecados han clamado por salvación y han creído en Jesucristo y en la eficacia de su sacrificio en la Cruz, reciben el perdón. (Hechos 13.38)

Este grupo de bienaventurados no serán condenados en el Juicio, porque habrá Alguien que responderá por ellos en el Tribunal Sagrado para que Dios ya no mire sus pecados.

Cuando todos los secretos sean revelados, nuestros pecados atestiguarán contra nosotros para condenación, pero el Señor Jesucristo atestiguará en favor de los creyentes, porque Él pagó el precio sufriendo la pena de la Cruz.

Entonces, Dios no mirará los pecados, sino que mirará la sangre vertida de su Hijo y los creyentes serán confirmados como justos, Cristo los presentará vestidos con su justicia.

La última parte del versículo nos brinda el resultado y fruto del Evangelio en aquellos que llegan a comprenderlo.

… para que seas reverenciado”, otras versiones dicen “… para que seas temido”.

Recibir el Evangelio y tener una certeza del perdón de pecados no lleva al descuido espiritual. Aquellos que entiendan el perdón de Dios, dejarán sus vidas de pecado y se rendirán a Dios para reverenciarle el resto de su vida. El resultado del perdón es la reverencia y el temor a Dios.

Como pecadores debemos considerar seriamente lo que fue necesario para que Dios otorgara el perdón de pecados, porque esto es lo que produce reverencia y temor.

El pecado es tan ofensivo para Dios, que cuando Su Hijo cargó el pecado de los creyentes en la Cruz, lo abandonó. Aunque su Hijo era inocente, al cargar con el pecado, se hizo imposible que el Padre continuara en comunión con Él y derramó sobre Él la copa entera de Su justa ira.

Si Dios no eximió a Su Hijo del castigo cuando Él llevó el pecado, no eximirá a nadie que persista en pecado y no se arrepienta. Esto debe causarnos gran temor. El verdadero temor a Dios nos impulsa a reverenciarlo como Él lo merece, es un temor santo que nos lleva a la obediencia.

Los que piensan que son cristianos por haber “recibido a Cristo”, pero continúan en una vida de desobediencia a los mandamientos de Dios y siguen deleitándose en el pecado sin apartarse del mundo, no han entendido el Evangelio. Han caído en una trampa, han sido engañados.

El creyente verdadero, encuentra en este salmo 130 consuelo y ánimo. El creyente se ve a sí mismo y se entristece al reconocer que su crecimiento en santidad no es suficiente, pero luego recuerda que Dios ha justificado por la fe en Cristo a los que son suyos, es decir, recuerda el Evangelio.

La consciencia del creyente ha sido despertada por el Espíritu Santo y por estar razón ahora está más alerta en cuanto a la presencia de pecado en su vida, pero también, su aprecio por perdón recibido es cada vez más profundo.

¿Has recibido el perdón? ¿Meditas en aquel día en el cual tus pecados serán expuestos? ¿Mirará Dios tus pecados, o mirará la sangre de Su Hijo? Medita en esto. Amén.

Pr. Alexander León

(Estas breves meditaciones bíblicas se comparten los días lunes y miércoles en el grupo de Skype: Reflexión Bíblica, y corresponden al pasaje bíblico semanal del programa de memorización de la IBRL)

Orando con confianza

Posted in Reflexiones on junio 25, 2015 by elcaminoangosto

“Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.” – I Juan 5-14

Una realidad muy frecuente al respecto de la oración es la siguiente: Los que van a los cultos de oración son una minoría, pero los que no asisten suelen pedirnos a los que sí vamos a la oración que pidamos por sus necesidades.

La gente suele pedir oración para recibir alivio de sus enfermedades, para conseguir empleo, o un mejor empleo, para la solución de problemas familiares, para la sanidad de sus seres queridos, para obtener una buena calificación en una prueba, buen éxito en un trámite pendiente, etc.

¿Es válido pedir por las necesidades de esta vida temporal? Creo que Sí, es válido, hay  muchos ejemplos en la Biblia en los cuales Dios contestó los ruegos de su pueblo o bien utilizó a sus siervos para el alivio de diversos sufrimientos.

Sin embargo, es importante que consideremos ciertas actitudes al realizar peticiones de oración.

La primera de ellas es que muchos de los que piden oración, no vienen a la reunión de oración.

Deberíamos aprovechar estas oportunidades en las cuales otras personas nos piden que pongamos en oración alguna de sus necesidades, para invitarles a venir a la iglesia a orar o para hacer una reunión de oración casera.

Si invitamos a la gente a orar, notaremos que muchos de ellos no tienen la disposición de apartar tiempo para dedicarlo al clamor y humillación delante del Señor.

Algunos tienen una actitud casi supersticiosa y piden como quien le pide un deseo a una estrella, como si todo sucediera al azar, como si fuera un asunto de la fortuna y esto de la oración fuera una manera de aumentar las posibilidades de obtener lo que desean. De manera que aquí hay una oportunidad también para testificar de Cristo.

Llevemos la luz de la verdad y ayudemos a los que están en ignorancia o confundidos, para que entiendan lo que es la verdadera oración.

La oración es un gran privilegio, la oración es una bendición muy grande. El cristiano ora con la confianza de que sus palabras no son desatendidas, no son ignoradas, sino que Dios escucha y Dios atiende. Según el texto bíblico: la oración es la expresión de la confianza que tenemos en Dios.

¿De dónde proviene esta confianza? – Leamos lo que dice Hebreos 4.15-16

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

La confianza que acompaña nuestra oración demuestra la fe que tenemos en el Señor Jesucristo, eso es lo que significa orar en Su nombre, no se trata solo de una frase requerida al final de la plegaria.

Oramos porque sabemos que a la diestra del Padre está el Hijo, quien se hizo como uno de nosotros, Él sufrió lo que nunca sufriremos, comprende el dolor y se compadece de nuestras miserias.

Al orar debemos recordar que el trono de la gracia es ante todo eso:  El Trono, es decir, estamos ante el Rey Supremo.

¿Cómo debemos acercamos entonces? Debemos llegar con toda humildad, con reverencia, con súplica. Han hecho muy mal los que enseñan a otros a orar con un tono de exigencia. Ese tipo de reclamos en la oración parece que asume que mereciéramos lo que estamos pidiendo.

Incluso cuando oremos haciendo referencia a alguna promesa bíblica, ese “reclamo” no es exigencia, porque todo lo que Dios concede es por gracia, Dios no está obligado con nosotros, no hay méritos personales que nos hagan merecedores de recibir sus bendiciones.

Dios no tolera el pecado, nosotros somos pecadores, y si confiáramos en nuestros méritos, jamás seríamos atendidos. La única razón por la cual Él nos puede atender y nos atiende amorosamente, es porque Jesucristo, nuestros Salvador, ha pagado el precio de nuestra deuda con Dios. ¡Alabado sea Dios por esto!

Ahora bien, Dios no da a sus hijos cualquier cosa que a ellos se les ocurra, ni responde siempre a las oraciones de manera inmediata. Dios es un Padre amoroso pero infinitamente sabio.

Dios otorgará aquello que pidamos si es conforme a Su voluntad. La voluntad de Dios tiene dos aspectos claramente diferenciados en la Biblia: la voluntad de preceptos y la voluntad de decretos. La primera tiene que ver con sus mandamientos y la segunda tiene que ver con lo que Él ha determinado que suceda.

Debemos ser cuidadosos de no pedir nada que quebrante de alguna manera los mandamientos de Dios, esa sería una petición inválida y debemos pedir, sujetos a la realidad de que Dios puede haber determinado algo diferente a lo que pedimos, según su plan eterno.

Algunas veces no vemos claramente que lo que pedimos podría ser en detrimento del proceso santificador y por lo tanto se vuelve una petición inválida. I Tesalonicenses 4.3 dice:

“…la voluntad de Dios es vuestra santificación…

Un joven pudiera estar pidiendo a Dios que una muchacha lo acepte como su novio, pero podría ser que esta relación no sea sana para ellos por diversas razones, tal vez alguno de los dos no es suficientemente maduro, tal vez ninguno de los dos lo sea, tal vez no han aprendido los principios de la pureza y esa relación afectará su crecimiento espiritual, etc., etc. – De manera que Dios no concederá esa petición, o al menos no la concederá en el tiempo que aquel joven desearía.

En todas estas situaciones, los creyentes seguimos confiados en la bondad de Dios que no negará a sus hijos algo que sea para el bien de ellos. Si Dios decide negar nuestras peticiones, debemos aceptar esa decisión con humildad y confiar que Su plan es siempre mejor.

Para evitar que nuestras peticiones sean frecuentemente rechazadas por Dios, debemos crecer en santidad, de manera que nuestras peticiones estén alineadas con la buena voluntad de Dios.

Los que caminen en comunión con Cristo, tendrán un corazón cada vez más limpio y sus peticiones estarán en armonía con la voluntad de Dios, por lo tanto recibirán respuesta segura.

Dos versículos muy útiles para tener en cuenta a la hora de pedir son estos:

Pedid y se os dará, buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá” – Mateo 7.7

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” – (Santiago 4.3)

¿Estás acudiendo al trono de la gracia y clamando al Señor con insistencia? ¿Estás perseverando en la disciplina de oración privada? ¿Estás siendo fiel a la convocación de oración pública? ¿Estás procurando pedir conforme a la voluntad de Dios? Que así sea. Amén.

Pr. Alexander León.

Extranjeros y Peregrinos

Posted in Reflexiones on junio 11, 2015 by elcaminoangosto

peregrino

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” – I Pedro 2.11

Este ruego del apóstol Pedro es urgente para todos los cristianos, y la época en que estamos viviendo amerita que consideremos este ruego con mayor atención.

Este ruego recuerda a los creyentes con su identidad en este mundo y les advierte a no identificarse con el sistema impío del mundo en que vivimos.

Así como los habitantes de un país se identifican con características como el idioma, la cultura y las costumbres, algo similar se espera de los cristianos que se identifiquen con el Reino de Dios. Sin embargo, el concepto del cristiano como un extranjero y un peregrino en este mundo parece estar ausente en las mentes de muchos evangélicos.

Lo normal es que el extranjero, conserve ciertos rasgos distintivos de su idiosincrasia y lo hace con orgullo. Procura conseguir lo necesario para cocinar los mismos platillos que comía en su país, sigue al tanto de las noticias y eventos de su país de origen y suele unirse con sus paisanos, formando colonias, es decir, compañerismo basado en la pertenencia al país de procedencia común.

Los cristianos de nuestro siglo parecen haber olvidado que son extranjeros en este mundo, y su adaptación al mundo es tan efectiva que ya los ciudadanos de este mundo no logran identificarlos como extranjeros. Muchos que se supone que son cristianos tienen el mismo “acento” del mundo, hablan como habla el mundo, se comportan como todos los demás y comparten los mismos gustos que el mundo tiene en cuanto a diversiones y entretenimiento, modas, etc.

Así como las colonias se reúnen en fechas importantes para sus países de origen, los cristianos tienen reuniones especiales que se llaman cultos.

Muchos cristianos no parecen interesados en ser identificados como extranjeros y su participación con los de su “colonia” es esporádica, asistiendo a los cultos desprovistos de pasión por el Reino de Dios.

El segundo adjetivo que usa el apóstol Pedro para referirse a los creyentes es “peregrinos”. Los peregrinos son caminantes, van hacia un lugar y se dirigen hacia ese lugar por jornadas, no pueden establecerse permanentemente porque su destino es lejano y tienen que continuar avanzando en la travesía.

La mejor alegoría jamás escrita con respecto a esto es el “Progreso del Peregrino” de John Bunyan, todo creyente debe leer este librito para ver si se identifica con la vida de peregrinaje que tiene todo verdadero cristiano.

Tristemente, muchos de los que se supone que son cristianos, parece que no van para ningún lado, parece que en este mundo están bien cómodos, bien establecidos. No parecen peregrinos.

Los creyentes de todas las edades fueron conscientes de que no pertenecían a este mundo y no querían quedarse aquí.

Como está escrito: “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.” (Hebreos 11.13)

Hay una falsa enseñanza y muy dañina que se infiltró en muchas iglesias, que enfatiza la idea de que el cristiano tiene que reclamar el reino de Dios ahora, pero no como un reino espiritual, sino por la prosperidad material, salud física y el éxito en los negocios.

Con una perspectiva así, difícilmente esos cristianos podrán identificarse con aquellos que se describen en la carta a los Hebreos, de los cuales se afirma que saludaron con fe su futuro, y que se confesaron extranjeros y peregrinos en esta tierra.

La posición de los cristianos en este mundo como extranjeros y peregrinos debe incluir una clara definición en cuanto a los principios que abrazamos, y que aplicamos para la familia, las relaciones personales, el trabajo y la moral en todas las áreas de la vida.

Si los cristianos no tienen clara su identidad como extranjeros y peregrinos en este mundo, tampoco conocerán la batalla contra los deseos carnales.

Cuando el sistema de este mundo ofrece sus atractivos, el verdadero creyente se enfrenta a una batalla, porque debe resistir y no conformarse a este mundo. El mundo abraza formas de pensar, filosofías y estilos de vida que son contrarias a la fe cristiana. ¿Cómo enfrentamos estas influencias?

¿Cómo reaccionamos ante las formas de vestir carentes de modestia? ¿Nos abstenemos y batallamos, o nos rendimos?

¿Cómo reaccionamos ante los entretenimientos cargados de sensualidad pecaminosa? ¿Nos abstenemos y batallamos, o nos rendimos?

¿Cómo reaccionamos ante las diversas actividades que el mundo programa para el día Domingo? ¿Nos abstenemos y las rechazamos, o nos rendimos?

¿Cómo reaccionamos ante las filosofías humanistas que hacen caso omiso de la ley de Dios? ¿Batallamos, o nos rendimos?

En cada área de la vida tendremos que abstenernos de esos deseos que nos impulsan a seguir al mundo. Debemos batallar, resistir y seguir a Cristo.

¿Podemos identificarnos como extranjeros y peregrinos? ¿Estamos batallando contra el pecado?  ¿Eres de este mundo o estás peleando contra el mundo para agradar a Dios? – Que Dios nos enseñe cuál es nuestra verdadera identidad. Amén

Pr. Alexander León.

¿Consideras a la Iglesia aburrida?

Posted in Reflexiones on mayo 28, 2015 by elcaminoangosto

Originalmente publicado en El Camino Angosto:

Por Don Whitney – traducido por Alexander León

Nota: En Diciembre del 2000 un escritor del periódico de la Convención Bautista de Missouri me pidió que escribiera un artículo para contribuir en una sección especial con respecto al tema “¿Es aburrida la iglesia?”. Me lo pidieron porque yo había enseñado una clase en el Seminario que se llamaba “Liderazgo de Adoración”, y también porque he escrito y dado conferencias frecuentemente en iglesias con respecto a la adoración.

También le sugerí al editor del periódico cambiar el título del artículo en vez de “¿es la Iglesia aburrida?” por “¿Es la adoración aburrida?” o algo así, poque asumo que al referirse a la iglesia nos estamos refiriendo a lo que se hace en el servicio o culto, porque la palabra iglesia tiene otro significado más ampli0.

¿Cuál es tu respuesta cuando oyes a alguien decir “la Iglesia es muy aburrida”?

Mi primera…

Ver original 1.726 palabras más

YO CONOZCO TUS OBRAS

Posted in Reflexiones on mayo 20, 2015 by elcaminoangosto

Originalmente publicado en El Camino Angosto:

Me llama poderosamente la atención que Cristo,  al enviar su mensaje a las siete iglesias, según se registra en el Apocalipsis repite siempre esta frase “Yo conozco tus obras”. Debemos reconocer entonces, que la Fe genuina, la profesión verdadera, se ha de mostrar no en palabras o expresiones externas de entusiasmo que surgen de cultos donde se manipulan las emociones, sino que la vivencia diaria. Son nuestros hechos los que muestran la calidad de nuestra fe. La vivencia cristiana debe ser examinada y re-examinada con frecuencia. Estamos viviendo en tiempos de apostasía, y aunque reconocemos que un verdadero hijo de Dios nunca caerá de forma definitiva, vemos que miles y miles de los que profesan la fe Cristiana, y de los líderes de ministerios cristianos continúan “engañando y siendo engañados” (II Timoteo 3.13).  Para ayudar en este auto-examen y evaluar también la clase de cristianismo que…

Ver original 574 palabras más

La Corrupción – Un destructor de almas y naciones

Posted in Reflexiones with tags , on mayo 15, 2015 by elcaminoangosto

Pr. Conrad Mbewe (Artículo en Inglés >> Aquí)

(Traducido con permiso por Pr. Alexander León)

soborno

Fui a la estación de gasolina para llenar el tanque de mi carro. Pedí una factura. El dependiente se paró a mi lado con su lapicero en una mano y una factura en la otra y me dijo, ¿Cuánto debo poner en la factura? Insistí en que debía poner lo que yo pagué.

Unos minutos después, saliendo de Lusaka, fui detenido por manejar sobre el límite de velocidad. Cuando el policía se acercó y me preguntó a qué me dedicaba, le dije que soy un pastor. Entonces, me dejó ir pero añadió, “Solo déjeme algo para una Coca Cola”. Como yo tenía una Coca Cola en mi carro, se la di y me fui.

Yo sabía lo que él quería pero fingí que no había entendido. ¡Después de todo, él quería una Coca Cola! – Esto es algo que me preocupa. Hay mucho dinero llegando al bolsillo de las personas que no han trabajado por él. Se ha vuelto un asunto cultural. Le llamamos corrupción. Y también es fraude.

La corrupción es endémica en Zambia – y se vuelve peor conforme pasa el tiempo. Como hay muy pocos lugares en las escuelas del gobierno y universidades, no es poco común que el oficial pida a los estudiantes un regalo, un soborno. Tristemente muchos hemos caído en esto.

Conocemos el lenguaje. El oficial nunca dice “Dame un soborno.” Él dirá algo como, “Lo siento ya no hay lugares disponible. La institución está llena. Pero si usted está desesperado, yo puedo ayudarle. Le costará un poco más. Deje sus datos aquí y haremos contacto con usted”

En Isaías 1.23 Dios dijo a la nación de Israel:

Tus gobernantes son rebeldes, cómplices de ladrones; todos aman el soborno y van detrás de las prebendas”.

Esto es con lo que estamos lidiando aquí. Nadie se conforma con su pago diario justo. Todo el mundo anda detrás de los así llamados “regalos”.

Usted puede pensar, “Pero ¿qué tiene de malo eso? – El dinero debe ser dado a cambio de un servicio honesto. Nunca debe darse dinero por un aparente favor. Por definición, se supone que los favores se hacen gratuitamente.  Cuando pagas por un favor, eres culpable de soborno. Eso es corrupción.

Déjame profundizar un poco en esto. En Éxodo 23.8, Dios dijo:

No aceptes soborno, porque nubla la vista y tuerce las sentencias justas.

El problema al recibir dinero cuando no se ha prestado un servicio que lo amerite es que quedas en deuda con la persona que te dio ese dinero. Terminas haciendo algo incorrecto como una forma de gratitud hacia la persona que te benefició.

El amor al dinero es la raíz de todos los males. Si eres capaz de hacer las cosas por dinero, destruirás tu alma y el alma de la nación. Es solo cuestión de tiempo. Te imploro que pidas el perdón de Dios y que si es posible devuelvas lo que has recibido indebidamente.

Sí, Dios está dispuesto a perdonar el soborno y la corrupción, si le pides a Jesucristo que te limpie con Su sangre que Él derramó en la cruz. Cuando Cristo te limpie, también de dará un corazón que deteste la corrupción. De manera que ¡Jesucristo es la respuesta para el asunto de la corrupción!

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 415 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: